Gloryhammer: Euforia en el pecho

El catalizador del show, el vocalista suizo de 32 años Thomas L. Winkler (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: **

Lunes 15 de enero de 2018, Bilbao, Stage Live, 21.15 h, 20 €.

EUROTOUR ENERO 2018:
04.01 – Hamburg, DE – Knust
05.01 – Berlin, DE – Musik & Frieden
06.01 – Leipzig, DE – Hellraiser
07.01 – Zlin, CZ – Masters of Rock Cafe
08.01 – Budapest, HU – Barba Negra
09.01 – Graz, AT – Jugendkulturzentrum Explosiv
10.01 – Munich, DE – Technikum
11.01 – Milano, IT – Legend
12.01 – Grenoble, FR – L’Amperage
13.01 – Barcelona, ES – Sala Razzmatazz 2
14.01- Madrid, ES – Sala Arena
15.01 – Bilbao, ES – Sala Stage Live
16.01 – Nantes, FR – Le Ferraileur
17.01 – Paris, FR – Le Petit Bain
18.01 – Aarburg, CH – Musigburg
19.01 – Kaiserslautern, DE – Kammgarn
20.01 – Burglengenfeld, DE – Vaz
21.01 – Stuttgart, DE – clubCANN
22.01 – Eindhoven, NL – Dynamo
23.01 – Bremen, DE – Tivoli
24.01 – Arnhem, NL – Willemeen
25.01 – Siegburg, DE – Kubana
26.01 – Vosselaar, BE – Biebob
27.01 – London, UK – O2 Academy Islington

 

 

Divertido, enfático y sinfónico el show de power metal que los britano-suizos Gloryhammer expusieron en una sala Stage Live cuyos felices parroquianos coreaban puño en alto: ‘hoots-hoots’, ‘oe-oe-oé’, y ‘glo-ri-ja-mer’.

 

Planazo para el lunes por la tarde-noche en la sala Stage Live con una caravana metálica internacional capitaneada por los britano-suizos Gloryhammer y completada por los ingleses Dendera (Porthsmouth, 2008, heavy metal modernizado; no les vi, salieron a las 19.30 h.) más los suecos Civil War (Falun, Suecia, 2012, power-metal disparado por exmilitantes de los belicosos Sabaton; salieron a eso de las 20.15 h y por lo que vi parecieron un tanto monótonos y justos). Los dos primeros en tocar dispusieron de peores condiciones técnicas, de sonido y, más evidentemente, de luces. Sin ningún tipo de complejos, Gloryhammer desplegaron un concierto de power metal (heavy sinfónico, para entendernos todos) tan lúdico y divertido (y paródico y caricaturesco) que no dudaron de reírse de sí mismos: cuando el cantante exhibía el martillo, la maza gigantesca, cuando el bajista Hootsman bebía cervezas de trago, cuando el guitarrista soltó un discurso con la voz fantasmagóricamente trucada…

Hasta su técnico de sonido iba ataviado como un ermitaño vagabundo. Y de tal guisa, cinco minutos antes de las hora prevista (21.20 h), disfrazados con ropajes de saldo, en plan ‘La vida de Brian’ en un futuro ‘Mad Max’ con peste, Gloryhammer, gestados en Escocia en 2010 y en la gira de divulgación de su reválida, ‘Space 1992: Rise of the Chaos Wizards’ (2015), expelieron exultantes y profesionales un repertorio de 14 temas en 86 minutos, incluyendo los saludos finales, el brindis con ellos rodillas en tierra, la coronación del bajista Hoots y la despedida con los Status Quo y su ‘Rockin’ All Over The World’. Ya nos caían bien de antes, pero si reivindican a los Status es para triturarlos con abrazos.

Rompiendo la disposición escénica:
Christopher Bowes (teclas, guitarra, fundador y jefe en la sombra): Zargothrax, Hechicero Negro de Auchtermuchty.
Ben Turk (batería): Ralathor, el Misterioso Ermitaño de Cowdenbeath.
Paul Templing (guitarra): Ser Proletius, Gran Maestro de los Caballeros Templarios de Crail.
Thomas Winkler (voz): Angus McFife, Príncipe de la Corona de Dundee, Heredero del Reino de Fife.
James Cartwright (bajo): Hootsman, Guerrero Bárbaro de Unst.
(foto: Carlos García Azpiazu).

Oficiaron liderados por su pillo vocalista suizo de 32 años Thomas L. Winkler, quien nos llamaba ‘mis amigos’, ponía caritas, esgrimía la maza, con ella atacó a una especia de monstruo cheposo que apareció en escena en el único momento así de teatral a lo Amon Amarth, e impulsaba los gritos tribales del rendido respetable indígena muy masculino, en parte juvenil y totalmente entregado, lo cual se percibía desde los gritos de guerra ‘hoots-hoot’s con los brazos alzados del gentío hasta el espectador culturista que se deleitaba haciendo ‘air guitar’ con una guitarra hinchable.

El telón de foro con su logotipo se veía un poco bajo por mor de la altura del techo del local, el sonido parecía insuperable (se quejó el fotógrafo Azpiazu: «llevan muchas partes grabadas, por eso suena tan perfecto, pero a mí eso…»; ya, se surtían de discursos amenazadores, coros y arreglos sinfónicos enlatados, pero bien empastados, no como los de Sabaton), la luminotecnia revelaba lo que sucedía en escena, y Gloryhammer desplegaron afán, habilidad y entusiasmo de principio a fin. Salieron uno a uno los cinco a escena entre ovaciones de las únicamente 150 personas presentes (pocas, y quien dudara en acudir ya estará arrepentido) y abrieron disparando ‘Rise of the Chaos Wizards’, una andanada power metal que desarbolaría a Helloween. La peña elevó sus coros en la cabalgada ‘Legend of the Astral Hammer’, con baile coreografiando una pelea a cargo del frontman suizo, y espléndida sin más les quedó ‘Goblin King of the Darkstorm Galaxy’, con la aparatosidad clásica de Stratovarious, un empaque y empuje que deberían envidiar nuestros admirados valencianos Gigatrón, y el premio de un espectador que gritó ‘oso ondo’ (muy bien, para los que no chamulléis vascuence).

James Cartwright / Hootsman, tan carismático que la peña grita su nombre (foto: Carlos García Azpiazu).

Tras el pasaje del ‘Así habló Zaratustra’ con el jefe teclista a la guitarra solista (Christopher Bowes, fundador y capo en la sombra), apretaron el acelerador en la sardónica ‘The Hollywood Hootsman’ (este es el delirante video lyrics), dedicada a su ufano y bebedor bajista, que lucía un estética estupenda de pastor vikingo con tantos adornos de piel, melena rubicunda y perilla en trenza. ‘Victorious Eagle Warfare’ resonó a Iron Maiden barraqueros (por los teclados), ‘Universe on Fire’ fue muy AOR (y se le notó el playback subterráneo de las voces a Thomas), ‘Heroes (Of Dundee)’ resultó sencillamente aplastante (acabó y la parroquia bilbaína se puso a corear ‘oé-oe-oé’ para solaz del suizo), y cerraron con ‘Apocalypse 1992’.

El vocalista suizo Thomas L. Winkler con la Maza de la Gloria (foto: Carlos García Azpiazu).

El público se puso nervioso antes de que reaparecieran para el bis: el culturista de la guitarra hinchable agredió con ella a su compañero musculitos y la masa coreó ‘glo-ri-ja-mer, glo-ri-ja-mer…’. Salieron de nuevo los cinco metaleros post-apocalípticos y durante el bis cuádruple no tan enloquecedor y basado en su primer álbum, ‘Tales from the Kingdom of Fife’ (2013), recordaron a los Maiden en el enfático y sinfónico ‘The Unicorn Invasion of Dundee’, fueron impostadamente épicos en ‘Quest for the Hammer of Glory’ (con los sostenidos del estupendo cantante que es Thomas) y sinfónicos en ‘Magic Dragon’ (en cuya introducción preguntó el suizo: «¿cuántos habéis venido en coche?, ¿cuántos habéis venido en tren? Imagino que el resto habréis venido a caballo. Pues yo he venido a lomos de un ‘Dragón mágico’», presumió), y acabaron con ‘Angus McFife’, el apodo del cantante. Jo, el día después aún no se nos ha quitado la sonrisa de la cara ni la sensación de euforia en el pecho.

ÓSCAR CUBILLO

Galáctico videoclip de su canción ‘Rise Of The Chaos Wizards’:

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