Oh! Gunquit: Gimnasia mañanera

La intensidad de la frontwoman Tina Swasey (imagen de móvil: O.C.E.)..

CAL: **

Domingo 28 de enero de 2018, Bilbao, Nave 9 / Museo Marítimo, 13 h, 5 €.

 

El quinteto mixto londinense protagonizó una sesión matinal ‘Rabba Rabba Hey!’ en el Museo Marítimo, donde encantó a la parroquia también mixta, aunque esta se mostrara un tanto paradita ante su entusiasmo de intención interactuante

 

Mereció la pena madrugar el domingo para acercarnos al auditorio del Museo Marítimo, a una nueva sesión del Rabba Rabba Hey!, ésta amenizada por el quinteto londinense mixto (tres chicas y dos chicos) Oh! Gunquit (este es su Bandcamp, encabezado por su primer largo, ‘Lightnin’ Likes Me’, que salió en 2017), al que no hacen justicia ni sus grabaciones ni los vídeos que circulan por YouTube. Con un sonido atronador (al principio demasiado) y una entrega profesional que superó en entusiasmo al revelado por el respetable también mixto (muchas muchachas y toda la gente anonadada por el empuje de los ingleses, que trataron casi en vano de que participara la ochentena de personas presentes), Oh! Gunquit dieron un bolo de 19 piezas en 63 minutos y dos partes: la primera más rocanrolera y negroide, y la segunda más garajera.

Los artistas lucieron pintas de eso, de artistas bohemios: el guitarrista parece un Steve Buscemi vampiro (se llama Simon Wild y parece que manda mucho), el saxofonista un pandillero de la película ‘Grease’ (¡se llama Chuchi Malapersona!), la baterista un clon de la Moe Tucker juvenil (¡la batería de la Velvet Underground!), la vocalista y trompetista una Uma Thurman echada p’alante y barriera, y la bajista Veronica Arcila una Miss Madeira sin broncear (esta es la web del combo, que rula con formación variable desde 2010). En la hoja de promo se afirma: «La música de Oh! Gunquit es una mezcla de géneros crudos y exóticos en la que encontramos características de Rumble-Bop, Freakabilly, Raw R&R, Wild Garage Rock, Psych-Surf y Twisted Surf-Punk. Su directo es salvaje, estruendoso y sobre todo muy divertido».

Pues eso, que los anglos blancos operaron conducidos por la cantante, la ‘dustaphónica’ Tina Swasey, que no dejó de sudar, cantar y entregarse a ejercicios gimnásticos mañaneros con sus pantaloncitos cortos de cuero: a soplar la trompeta, agitar las maracas, bailar sin parar, bajar entre el público para provocar su reacción (en la canción ‘Caves / Cuevas’ reptó entre las piernas de varios espectadores y logró que un par de chicas guapas y el ídolo local Santiago Delgado se agacharan para pasar bajo las piernas de ella, después obligó a sacudir las maracas a otras personas y al final casi logró que subieran tres del público a batir las percusiones con el grupo…), mover las caderas con el hula-hop sin dejar de solear con la trompeta (en la canción ‘Stampede’, antes de la cual la lideresa informó de que era la primera vez que actuaban en un museo –el marítimo de Bilbao, recuerden-), exhibir una bota de vino de La Rioja (me mojó con ella, pero afortunadamente estaba lleva de agua y no de tinto), y tal y tal.

Los ingleses haciendo la estatua en ‘Pony Boy’ (imagen de móvil: O.C.E.).

La primera mitad de su show fue apabullante, con rock and roll híbrido entre MFC Chicken y Screaming Lord Sutch (‘Fire Balls’), o en plan Barrence Whitfield femenino (‘Bad Bad Milk’), a menudo festero y alocado en la estela de los Fleshtones (‘Sinkhole’) o de nuestros añorados King Kurt (‘Suzy Can’t Stop’) y a veces algo Cramps (‘Get Wound Up’, la sexual ‘Head Bites Tail’). Pero fue a la novena pieza, cuando bajó entre la peña a arrastrarse y colarse entre sus piernas (en la citada ‘Caves’), cuando el tono se tornó más garajero (‘Captain Creeps’; «hay muchos creeps (raros, frikis) hoy en la casa», se le oyó mascullar al guitarrista, y es que daba la sensación de que no les caíamos bien: ya, el público se mostraba más observador que participativo, no como cuando actuaron en 2016 en el Fuzz In The City Festival del Hika Ateneo, en sábado noche, cuando la fiesta se expandió como la pólvora, como evocó Fernando), yeyé incluso (Never Sorry’) y una pizca ritmanblusera a lo André Williams (‘Greasy Moves’). Hubo bis triple, abierto con garaje escuela The Sonics (‘The Hunch’) y cerrado con un ‘Wooly Bully’ de Sam The Sham & The Pharaohs donde a los isleños les faltó picante tex-mex y les sobró flema británica, que nadie es perfecto.

OSCAR CUBILLO

Clip bailón y retro-negro de ‘The Hunch’:

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