CINE: ‘Los archivos del Pentágono’: El deber democrático

 

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 19 de enero de 2018

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Director: Steven Spielberg

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Calificación: 3 estrellas de 5

 

Trailer de ‘Los archivos del Pentágono’:

 

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Una mujer contra los poderes del Estado

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Para poder abordar un film como ‘Los archivos del Pentágono’ hay que resituar el cine de Spielberg dentro de la vertiente de defensa del hombre común frente a los poderes corrompidos del Estado. El carácter patriótico del hombre corriente, que antepone los valores democráticos y solidarios por encima de cualquier otra necesidad o compromiso (incluyendo su propia vida), es la base de filmografías como las de King Vidor o Frank Capra. Humanista el primero y representante del sueño americano el segundo, ambos desarrollaron un cine donde hombre y mujer, en su individualidad, luchaban en su reafirmación de los valores democráticos norteamericanos, siendo ellos base y estructura orgánica, al mismo tiempo, de sus estamentos representativos. En los films de Capra y Vidor el hombre pivota tanto de portavoz como de velador de los pilares democráticos jeffersonianos, sabedores de sus derechos (establecidos en la ‘United States Bill of Rights’ y sus diez enmiendas), pero, a la vez, imbuidos en su responsabilidad de ser centinelas de su cumplimiento. El hombre se convierte, así, en el sistema inmunológico que corrige al Estado de sus desviaciones. He aquí el gran valor de lo democrático, siempre alerta de cualquier acción que se salga de sus pilares fundamentales, sea Nixon, W. Bush o Donald Trump.

Justas o injustas, las enmiendas a la Constitución Americana ponen en valor lo indicado en su preámbulo: «establecer la justicia, garantizar la tranquilidad nacional, tender a la defensa común, fomentar el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros y para nuestra posterioridad», y no hay mejor ejemplo de ese entendimiento democrático que la transformación que sufre el personaje de Billie Dawn (Judy Holliday) en ‘Nacida ayer’ (George Cukor, 1950) cuando descubre la importancia de su propia naturaleza y su deber para reparar todo comportamiento que se salga de la Declaración de Derechos.

El personaje de Billie Dawn en ‘Nacida ayer’ de Cukor descubre la importancia de la Declaración de Derechos.

El cine de Spielberg siempre se ha mantenido firme en la defensa de los valores norteamericanos, incluso como persona, no ocultando nunca su preferencia por los candidatos demócratas. Spielberg siempre ha posicionado al hombre y a la mujer como garantes de la Democracia. Tanto si retrata a personas con responsabilidades (‘Lincoln’, 2012) como a hombres corrientes (‘La lista de Schindler’, 1993; ‘Amistad’, 1997; ‘La guerra de los mundos’, 2005; ‘El puente de los espías’, 2015), existe ese movimiento hacia la responsabilidad como ser social. Evaluando la importancia de los tres niveles de conflicto (interno, personal, exterior) para los protagonistas de sus películas, el enfrentamiento contra el poder externo (ejemplificado en las estructuras y organismos políticos que dirigen un país) adquiere un valor que incluso les supera como personas.

La inspiración en el cine de Capra y la similitud argumental con ‘Nacida ayer’ de George Cukor es más que evidente en ‘Los archivos del Pentágono’. Especialmente el film de Cukor, arbolado por la escritura de Garson Kanin, mantiene mecanismos narrativos semejantes al dejar a un lado la comedia o el factor genérico para exponer el comportamiento de sus personajes frente a las desviaciones democráticas de los más poderosos. Eso mismo sucede en ‘Los archivos del Pentágono’ con el personaje de Katharine Graham (Meryl Streep). Si la Billie Dawn de ‘Nacida ayer’ se describía, en tono de comedia sarcástica wilderiana, como una vulgar e inepta cabaretera, amante de un gángster que después de aleccionarse sobre los derechos fundamentales de los americanos decide encabezar la lucha contra la corrupción política imperante en Washington, la Katharine Graham del film de Spielberg (la editora del periódico), por su condición de mujer y por la falta de carácter derivada de una concepción empresarial masculina, encuentra una trayectoria vital semejante a la de Billie. Katharine es, desde el comienzo, menospreciada por los hombres. Especialmente destacable en la película es la reunión con los accionistas del Washington Post, donde, a pesar de llevar bien preparado el discurso, ella se muestra incapaz de exponerlo en la mesa de reunión. Pero será el empuje que le proporciona el director del periódico, Ben Bradlee (Tom Hanks), y la propia reflexión individual, sobre lo que, ante sus ojos, entiende como una flagrante violación de la Declaración de Derechos, en su Enmienda Nº 1, lo que empuja a Katharine (igual que a Billie) a su determinación de liderar una lucha contra los poderes del Estado (Frank Capra).

La editora Katharine Graham (Meryl Streep), con el empuje del director Ben Bradlee (Tom Hanks), luchará contra los poderes del Estado.

 

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Espectacularización de la realidad

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Es un error comparar ‘Los archivos del Pentágono’ con las nuevas tendencias del cine periodístico. Digamos que el cine sobre periodistas es un sub-género que queda siempre sujeto (y por tanto modelado) a otras convenciones genéricas más amplias. Sea bien su dependencia del cine de comedia (donde sirve de excusa para representar la farsa de las democracias; ‘Primera plana’, 1974, de Billy Wilder), bien a los mecanismos del thriller (‘Todos los hombres del presidente’, 1976, de Alan J. Pakula), bien al realismo televisivo (la quinta temporada de la serie ‘The Wire’ y su heredera la película ‘Spotlight’, 2015, de Thomas McCarthy), el cine desarrollado en las redacciones de periódicos se desenvuelve gracias a la repetición de paradigmas representativos obligados (la distribución como panales de abejas de las mesas de redacción, las discusiones en los despachos o la visita a la rotativa para ver la primera página de los periódicos) junto a la exposición de un incidente incitador único en casi todas las películas: una noticia que polariza la vida de los redactores. Y es que, como arriba se ha expuesto, el caso de ‘Los archivos del Pentágono’ se aproxima más al género “americana”, donde la fortaleza del individuo y su propia individualidad a la hora de defender a ultranza los derechos de los americanos, pasa a ser el modelo narrativo y representacional fundamental de la historia.

Spielberg hace uso de paradigmas representativos del cine sobre periodismo: el diseño de arte de la redacción del periódico.

Lamentablemente, al film de Spielberg le falla la tensión narrativa de los films individualistas de King Vidor y Frank Capra. Algo extraño en un director tan clásico como Steven Spielberg, donde el dominio de lo narrativo se encuentra al mismo nivel que lo visual. El film adolece de un bajón en la curva de interés, graduada por la “complicación en los conflictos”, tras las primeras secuencias del robo de los archivos secretos del Pentágono sobre la guerra del Vietnam. El hecho de introducir a la protagonista, Katharine, representante de la mujer empresaria dominada por el poder masculino, como una persona de baja autoestima, insegura en la toma de decisiones, además de explicar la complejidad política de la historia (por otra parte, clara y sencillamente expuesta) lleva a que en la parte central de la película el interés por la trama, como por los personajes, decaiga.

Será la fuerza interpretativa (conjuntamente con la representacional de los valores y derechos norteamericanos) de Meryl Streep lo que haga reconducirse al film desde la mitad del metraje hasta la parte final, hacia la emoción, y permita que lo reconozcamos como film capriano (puramente americano) gracias al apuntalamiento de los valores y motivaciones democráticas. También, para ello, Spielberg hace gala de su capacidad para espectacularizar las imágenes. Dominando el arte del cinematógrafo, al igual que la curva de intensidad de la historia, Spielberg va complicando el movimiento de la cámara, incorporando travellings de seguimiento, planos de larga duración de movilidad incontenida (por ejemplo, la cámara girando alrededor de Katharine cuando tiene que tomar una decisión vital) o el fortalecimiento de los personajes a través de sus encuadres.

El director del Post en su despacho.

Pero no solo está eso. Spielberg da “valor” a los objetos (al igual que lo hizo en ‘Encuentros en la tercera fase’, 1977), convirtiéndolos no solo en el centro de interés de las imágenes (la manera con la que filma los dosieres confidenciales, la forma de encuadrar las letras de plomo que configurarán la primera página del periodo, la dedicación que presta a las fotografías que decoran la mansión de Katharine o la luminosidad de las máquinas de fotocopias), sino también en el mecanismo que permite cambiar la forma de pensar y actuar (cambio de “valor”) de los protagonistas. Digamos que ‘Los archivos del Pentágono’ es un film capriano, desarrollado en una redacción de periódico, centrando el protagonismo en una mujer (al igual que ‘Nacida ayer’, de Cukor), que maneja su fuerza visual mediante los mecanismos de espectacularización del cine de Spielberg.

GERARDO CREMER

La espectacularización de la imagen, esencial para entender el cine de Spielberg.

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Comments
One Response to “CINE: ‘Los archivos del Pentágono’: El deber democrático”
  1. Un poco acartonada y liosa me pareció. Para película de periodistas de investigación prefiero mil veces ‘Spotlight’, y de la de Spielberg me quedé con la frase que dictan los jueces: “los medios de comunicación están al servicio de los gobernados, no de los gobernantes”

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