The Sonics: ¿Son o no son Los Sonics?

Los Sonics de 2018, en la segunda visita a Bilbao de la banda, de la marca (imagen de móvil: Titi).

 

CAL: *

Viernes 23 de febrero de 2018, Bilbao, Stage Live, 21.30 h, 18-22 €.

 

El legendario grupo garajero de los 60 regresó a Bilbao con un solo miembro de la época original en sus filas: el saxofonista Rob Lind, piloto de caza durante la Guerra de Vietnam

 

Los históricos The Sonics (Tacoma, Washington, 1960; se gestaron de adolescentes, ¿eh?) agotaron el taquillaje en la sala Stage Live, adonde acudió la roquería en pleno: «no falta ni Dios, estoy saludando a más gente que nunca», le decía a la salida el fotógrafo Dena Flows a la rubísima Amaia, La Reina de La Movida, que acudió embutida en un vestido negro que, oh, tapaba su abrigo de leopardo.

 

Era la tercera vez que veía a los Sonics (la primera en mayo de 2008 en la sala Fever –lo recuerdo porque Jaime Hustler el viernes vestía una chula camiseta negra con el cartel de esa velada-, y la segunda en septiembre de 2008 en el Azkena Rock Festival –esto lo he comprobado en Google-), y resultó la mejor con diferencia gracias a que la sangre nueva de la alineación (¡Jake ‘El Predicador’ Cavaliere de The Lords Of Altamont a las teclas y la voz!) insufló vigor extra (en 2016 abandonaron el barco otros dos mitos de los años 60: Gerry Roslie, el teclista y vocalista, y Larry Parypa, el guitarrista). De la época mítica solo resiste un miembro, el saxofonista Rob Lind (luego piloto de caza en la Guerra del Vietnam y después, de civil, en American Airlines), y por eso la gente se preguntaba: ¿son o no son los Sonics?

Dimos por supuesto que sí, pues cosas más raras se han visto (Dr. Feelgood sin ningún miembro original, por ejemplo), y disfrutamos en lo posible de su bolo de 20 temas en 66 minutos intensos y sin tregua, vividos bajo la habitual iluminación neblinosa del local y además este viernes con bastante mala acústica, por cierto: apenas se oían las voces, la pelota sónica era poco desentrañable, el pedal fuzz no se imponía entre el ruido… Pero se gozó de la cita desde las primeras filas histéricas hasta el anfiteatro de la primera planta, que se abrió porque la Stage Live estaba a tope.

La vista desde el anfiteatro, con la sala llena y el grupo al fondo (imagen de móvil: O.C.E.).

Alternándose a las voces (el mejor en este papel fue el guitarrista Evan Foster, ejemplo de sangre nueva; el único que no cantó fue el baterista, Dusty Watson, que en su rol de tamborero extático fue de lo mejor del combo; y bastante cantó para lo poco que se le oía el bajista Don Wilhelm), el viernes The Sonics fueron desgranando las canciones de sus dos LPs emblemáticos de los 60 (‘Here Are The Sonics’ de 1965 y ‘Boom’ de 1966), que entonces no tuvieron éxito (esa misma década los tipos los tipos se retiraron a otros empleos y, ya en el tercer milenio, retomaron el asunto en serio aprovechando su jubilación).

El viernes sonaron clásicos propios versionados en la posteridad por otros cientos de grupos, por ejemplo títulos como ‘Cindirella’ (la primera canción de la lista; se la perdieron varios que llegaron tarde, ¡y eso que era su favorita!), ‘He’s Waiting’ (cantada por Cavaliere, a quien también se oía muy bajo la voz y a quien apenas se vislumbraba en el lateral debido a las luces nefastas), el celebérrimo ‘Psycho’ (cantado y gritado por el público en pleno), y cerrando el bis triple otros dos standards suyos, ‘Strychnine’ (cuando el alto saxofonista salió de las sombras para jalear al personal y vimos que… ¡se parecía al Presidente Trump!) y ‘The Witch’ (la última, muy fuzztónica, en cuya introducción Rob Lind dijo «gracias por ser tan estupendos»).

Sí, la gente se había entregado a modo en todas las canciones. También en las versiones que Los Sonics ya ejecutaban en su época dorada pero ignota: clásicos del rock and roll, ora blanco (‘C’mon Everybody’ de Eddie Cochran) ora negro (‘Lucille’ y ‘Keep a Knockin’’ de Little Richard ambas), guiños al rock de garaje que aún no se etiquetaba así (‘Louie Louie’ y ‘Have Love, Will Travel’ escritos por el negro Richard Berry, sendos temas que fueron revisitados con más éxito comercial o enciclopédico por los grupos blancos The Kingsmen y The Sonics, respectivamente), o abriendo el bis un muy garajero ‘I Don’t Need No Doctor’ de Ray Charles. Y ya puestos, citemos las otras  dos versiones: ‘Money’ de Barrett Strong (revisada también por los Beatles, ya saben), y ‘Dirty Robber’, versión rocanrolera de The Fabulous Wailers, un grupo de la época también de Tacoma.

Imagen del setlist proporcionada por Javi Zaitegui.

En una cita en que imperaron el rock and roll clásico (de rollo frat en ‘Sugaree’, unos de los numerosos borrosos pelotazos que eyectaron esa velada) y el garaje retrojuvenil y donde se colaron ráfagas blues, el superviviente Rob Lind, quien además del saxo también sopló la armónica, cantó un par de temas: el blues agitado ‘You’ve Got Your Head On Backwards’ y el boogie ‘I’m Going Home’. Ah y otra queja de la peña: que se le hizo corto el concierto, señal de que se lo pasó bien. Hum… el bolo estuvo de puta madre, pero el sonido fue una mierda.

ÓSCAR CUBILLO

 

The Sonics tocando ‘Psycho’ este 14 de febrero en Milán:

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Comments
One Response to “The Sonics: ¿Son o no son Los Sonics?”
  1. inigoparalle dice:

    👍

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