Ray Collins’ Hot-Club: Y el público dando palmas

El noneto teutón visto desde al antiteatro del Kafe Antzokia.
«Nuestra principal influencia es el ritmo y blues de principios de los años 50, con mucho swing en una mano y un ritmo muy sólido y bailable en la otra», equilibra Collins, vocalista, guitarrista y vibrafonista, que como líder suele vestir distinto los demás
(foto: Carlos García Azpiazu).

 

CAL: **

Domingo 4 de marzo de 2018, Bilbao, Kafe Antzokia, 20 h, 20 a 25 €.

GIRA ESPAÑOLA MARZO 2018:
2, Porta Caeli, Valladolid
3, Hell Dorado Club, Vitoria
4, Kafe Antzokia, Bilbao
6, Espacio Vías, León
7, Zentral, Pamplona
8, Las Armas, Zaragoza
9, 16 Toneladas, Valencia
10, Copérnico, Madrid

 

El elegante noneto teutón de swing y boogie woogie años 40 convirtió el Kafe Antzokia en un salón de baile durante una notable velada vespertina dominical ante un público escaso pero fascinado

 

El año pasado, un viernes de febrero, el noneto alemán de swing Ray Collins’ Hot-Club metió a 400 personas en el Kafe Antzokia y salieron todas encantadas (titulamos la reseña ‘Flotando, sudando, danzando’ y sonaron 24 temas en 102 minutos con dos bises, como narramos aquí). O sea que muchos pensábamos que en esta segunda visita atraerían a la misma cantidad de público, si no más, pero sólo unos 150 espectadores se dieron cita el domingo («¿cuántos trabajáis mañana?», preguntó agradecido el líder Collins, el cantante, guitarrista, vibrafonista y pianista) para atender con atención su concierto estilista de sonidos americanos delicada y deliberadamente retros, en total 26 canciones en 108 minutos con dos bises, el segundo concedido de manera inesperada y arrancado con furiosa insistencia por el respetable desatado. Y en ese segundo bis nos regalaron dos temas donde por fin se percibió el influjo rocanrolero de Bill Haley & The Comets mientras el líder tocaba el piano, los nueve músicos no mantenían su orden escénico y abajo se montaba un pitote con uno de los saxos bailando y cortejando a una morenaza con vestido de fiesta y lentejuelas.

Sí, ese segundo bis fue el momento más alocado y rockin’ de una cita satisfactoria y para muchos de ensueño en la que el repertorio estilista y fidelísimo del Hot-Club se basó en el swing blanco y en el boogie woogie negro, aunque también coló algunos rocanroles retros, oscuros y a medio tiempo emparentables con la irlandesa Imelda May (‘Lord Oh Lord’) y con los suizos Hillbilly Moon Explosion (‘Down In Hell’).

Abriendo el primer bis con Ray Collins tocando encima del bafle (foto: Carlos García Azpiazu).

Elegantes los nueve oficiantes (chaquetas, corbatas, zapatos chulos, todos de pelo corto y peinados con gomina), el líder con traje de alpaca plateada y sus subalternos en tono azulado (y de negro estaba el trompetista, que daba la sensación de pasar del asunto), los Ray Collins’ Hot-Club arribaron en la gira española (ocho conciertos en marzo, regresan para dar uno más en julio en el Big Bang Vintage Festival de Las Palmas de Gran Canaria) de su último disco, ‘1 to 5 Jive’, el noveno oficial, publicado en septiembre de 2017. Bajo una buena iluminación («hoy las luces son cojonudas, todo focos», ponderó el fotero Azpiazu), actuaron ampliamente desplegados por la escena, con los vientos (tres saxos y una trompeta) haciendo graciosas coreografías y a veces soplando al borde del tablado, con el pianista sentado sobre dos cajas de cerveza superpuestas (acolchadas con varias toallas para bien de sus nalgas), y con el vibráfono del líder Roy Collins ubicado en el centro. Hum… los alemanes fueron mágicamente estilistas, sedosos pero no blandos, y su vocalista Collins canta todo el rato igual y sin intención de molestar a nadie (o más bien con el propósito de agradar a todos).

El saxofonista bailando con la morena y el televisivo Iñaki López inmortalizándolo (foto: Carlos García Azpiazu).

Empezaron chasqueando los dedos y en la misma pieza susurrante pasaron a dar palmas y a bailar. Y ya hasta el final el respetable dio palmas marcando el swing cada dos por tres sin que se lo pidieran los músicos. Todo el mundo se contoneaba y muchas chicas bailaban sueltas, mientras la música resonaba a muchos mitos: a un Louis Jordan pulido (‘What Did I Do Last Night’, ‘Sugar Sugar’), a la Roomful Of Blues con cuerpo (‘Shaking That Boogie’), al soul-blues de James Hunter y de Si Cranstoun (el toque latin de ‘Crazy’), al rock and roll ora de Bo Diddley ora de Buddy Holly, al swing de la Royal Crown Revue (‘Out Of My Mind’, la historieta narrada en ‘Long Ago’), al retroswing de Ray Gelato (pero con más arreglos en el caso del Hot-Club por disponer de más vientos, por ejemplo en ‘Bye Bye Paris’) y al gancho de Colin James (pero no tan bien cantado, por ejemplo en ‘Barefoot’). Pero lo mejor fueron los no pocos momentos en plan boogie arrollador e instrumental donde pareció que se pintaron la cara (o el alma) para sonar como los negros primigenios, por ejemplo en ‘Get A Move On It’, premiado con bravos, o en el apropiadamente titulado ‘Knock Out Boogie’, o sea ‘Boogie del K.O.’.

ÓSCAR CUBILLO

 

Este es el vídeo del ‘Boogie del K.O.’

 

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