Mdou Moctar: Turbantes, sandalias y Stratocasters

El guitarrista Madassane Ahmoudou (también en Les Filles de Illighadad), el baterista Ahmed Jabre Mahmoud (playeras Nike)
y el líder Mahamadou Souleymane, alias Mdou Moctar, en el Antxiki (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: **

Jueves 15 de marzo de 2018, Bilbao, Kafe Antzokia, sala superior, 20 h, 10-12 €.

 

 

El bluesman tuareg Mahamadou Souleymane dio un bolo intenso, eléctrico, reverberante y occidentalizado que puso a bailar y a dar palmas a la audiencia mixta y joven del Antxiki

 

El espigado bluesman treintañero nigerino Mdou Moctar, alias de Mahamadou Souleymane, ya actuó en septiembre de 2015 en el Antxiki, la sala superior del Kafe Antzokia, donde tocó 14 temas en 93 minutos, ¡incluyendo el bis de 8 temas y 48 minutos! (así lo contamos). Entonces vino con el disco ‘Akounak Tedalat Taha Tazoughai’ (Sahel Sounds, 2015), y el jueves regresó con nuevo álbum, ‘Sousoume Tamachek’ (Sahel Sound, 17), ninguno de los cuales hace justicia a su sonido en vivo y pegada en directo (este es el Bandcamp). Regresó con el mismo formato, en trío a dos guitarras y batería, sin bajo: el baterista Ahmed Jabre Mahmoud con playeras Nike rojas y amarillas marcaba el ritmo con fruición sincopada, y los dos guitarristas vestían sandalias y túnicas a las que se les notaba los cuidadosos dobleces (una blanca y otra verde), y colgaban sendas Fender Stratocaster (una roja con mucho groove funk la del hacha rítmica y una negra la del líder solista y zurdo). Ah, el segundo guitarrista, el tuareg vestido de blanco, era Madassane Ahmoudou, quien también acompañó recientemente en el Antxiki a las mujeres tuaregs Les Filles de Illighadad (aquí le vimos).

Madassane Ahmoudou y Mahamadou Souleymane a veces entraban en trance (foto: Carlos García Azpiazu).

El trío bien empastado, dejando vía libre para ciertas improvisaciones en las que se dejaban llevar por la buena onda y la interacción con el respetable, Mdou Moctar condujo un show con empaque que desde el principio se notó que superaría a la anterior visita. Sonaron 12 piezas en 87 minutos, y desde el arranque lograron los contoneos y las palmas e incluso las danzas de la pintoresca parroquia, una sesentena mixta y jovezna: bereberes que jaleaban con irrintzis amazig, una magrebí de formas redondas que bailaba y con su pañuelo se modelaba un turbante y a la que el fotógrafo Azpiazu no le quitaba ojo, dos rubísimas británicas a las que cortejó un aficionado local…

Músico de bodas en su patria y de festivales en Europa, Mdou Moctar, oficialmente basado en Agadez, Níger, aunque  también reside a veces en Libia (todos territorios del Daesh, no es por nada), con su dentadura imperfecta y su envidiable buena altura para avizorar el horizonte en el desierto sahariano, cantaba con melodías folk en lengua tuareg y tocaba sin usar púa la guitarra con una imbricación blues evidente en el primer tema: cañero, sincopado, reverberante y atravesado por punteos que me hicieron pensar en Magic Sam.

El aparentemente melancólico Mdou Moctar colaba sin púas punteos bluseros (foto: Carlos García Azpiazu).

Con la devoción que se siente en el tercer mundo por las Fender Stratocaster, los tres africanos sugirieron el boogie roñoso de Hound Dog Taylor (pero lo barnizaron con las voces), compitieron por las mismas sendas arenosas amplificadas y bluseras de Tinariwen, se marcaron engrasados instrumentales de blues étnico que encantaría a Taj Mahal, remitieron soterrados a Fela Kuti y modernistas a Keziah Jones (buf, esto lo pensé en un luengo número con desarrollo instrumental progresivo y fusión que volvió a entrar en la senda con un cambio melódico guitarrero propio del rock sureño; qué gritos dio la peña al acabar), sugirieron el reggae en un par de temas (en uno pensé en el trompetista sudafricano Hugh Masekela; no tengo títulos porque no chamullo tuareg y porque salieron sin setlist), por el final se marcaron otro instrumental infeccioso que si te dicen que es de la Jon Spencer Blues Explosion te lo creerías, y el bis, muy reclamado por los parroquianos encantados, nos suministraron un híbrido instrumental de blues africano y reggae y que sirvió como remate de una fiesta no tan exótica como podría parecer.

ÓSCAR CUBILLO

 

Mdou Moctar amenizando una boda en su localidad natal, Tchin-tabaraden, Niger:

 

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