Velma Powell & Bluedays: Canciones picantes (+ entrevista)

El quinteto veterano y elegante a lo Blues Brothers (imagen de móvil: O.C.E.).

CAL: *

Viernes 16 de marzo de 2018, Bilbao, Fnac, 19 h, entrada libre.

 

El quinteto afrocastellano de blues elegante dio un bolo promocional con al menos tres canciones de inspiración sexual, que es de lo que siempre ha sido el blues

 

Aprovechando que el viernes por la noche tenía un bolo de abono en el Satélite T (buen sonido y un centenar de espectadores: 80 tickets vendidos más invitados), la entente madrileño-vallisoletana Velma Powell & Bluedays, o sea la cantante afroyanqui residente en la capital más el cuarteto blanco pucelano con dos guitarras Fender (Tele y Strat), dio un bolo gratuito en el Fnac, cuyo salón de actos se vio llenito y contento ante su breve actuación de 5 temas en 27 minutos. Los cinco oficiaron contenidos en el volumen y la pegada, pero funcionaron muy bien, trascendiendo del estilismo, pues la banda atesora clase y la dama canta con facultades, poderío y estilo.

Llegaban presentando su segundo disco juntos, ‘Blues To The Bone / Blues hasta la médula’ (así lo anuncian en su web, donde revelan dos pistas de audio), y Velma Powell introdujo las cinco canciones explicando de qué iban. No en vano, también se gana la vida dando clases de inglés a ejecutivos, como cuenta en la entrevista de abajo. Abrieron con ‘My Name / Mi nombre’, un blues con guitarra perezosa, sexy y westcoaster que encantaría al donostiarra Iker ‘The Romanticos’ Piris y al americano Ronnie Earl, y al acabarla aclaró ella que trataba de un tipo que siempre llamaba por otro nombre a su pareja «en los momentos calientes», y claro, la protagonista se enfada.

La desenfadada Velma Powell dominando el Fnac (foto: Carlos García Azpiazu).

Velma empezó a maullar en la segunda, ‘One Hand In Front / Una mano delante’, que resonó a los Yardbirds y al British boom y cuya letra se le ocurrió gracias a uno de los primeros chistes que oyó, uno sexual sobre la ascensión social de ambos miembros de la pareja, que empezaron tan pobres que tenían una mano delante y otro detrás, pero se quitaron alguna y prosperaron (por favor, no me hagan ser más explícitos, pues me perdí y no sé qué mano apartó cada cual). La tercera, ‘Tell Better Lies / Di mejores mentiras’, trataba de una mujer que sospechaba su marido le era infiel, y fue un blues a lo Magic Sam muy degustable.

La cuarta fue la del video que han lanzado, ‘Nothing But The Cat / Nada excepto el gato’ (abajo del todo lo vinculamos), que se la inspiró la novia del bajista (el espigado, elegante y rubicundo Jorge Otero), que dejó Madrid porque se quedó sin curro y sin nada y decidió mudarse a Valladolid a fortalecer su amor. Velma le preguntó si no iba a echar de menos la ciudad, pero la novia en mala racha respondió que nada, menos su gato. Aquí, en ‘Nothing But The Cat’, la gente dio palmas, los músicos hicieron coros, el ambiente fue participativo, Velma maulló sin recato y pensé en Koko Taylor, que era capaz de animar cualquier entorno.

Y cerraron Velma & Bluedays con la quinta canción, ‘Let’s Storm This Place / Vamos a revolucionar este lugar’, un funk-blues idiosincrático sobre las cuitas y remedios del show business, según introdujo la lideresa: «nosotros tocamos en sitios pequeños, donde la gente habla y no hace ni… caso». Y terminaron esta sesión a las 7.30, dos horas antes de que salieran a revolucionar el Satélite T, adonde no pudimos pasar ni un rato, qué pena.

ÓSCAR CUBILLO

 

Segundo disco, ‘Blues To The Bone / Blues hasta la médula’ (Red Hot Recordings, 2018).

 

+++ ENTREVISTA +++

***

«Tengo un sentido de humor que se refleja en las letras»

***

La cantante de blues Velma Powell, una chicagüense emigrada a Madrid,

divulga por toda España su caliente segundo disco grabado con los vallisoletanos Bluedays

Y nos aclara: «Nunca he cantado con La Orquesta Mondragón»

 

Afrovocalista mudada en los años 90 desde Chicago, la capital del blues, hasta Madrid, la veterana Velma Powell se multiplica en numerosos proyectos de música negra: del blues al sacro góspel pasando por el jazz. Desde 2009 también funciona con una banda blusera de Valladolid, Bluedays, con la que ha editado dos paladeables discos: ‘Step Into The Blues’ (BCR, 2015) y el reciente ‘Blues To The Bone’ (Red Hot Recordings, 2018), en los que a pesar de sonar clásica no cae en el purismo reiterativo y se sofistica con recursos souleros.

Aprovechando que el sábado 27 de enero actuaba en Urduliz (Casa de Cultura, 21 h, 6 €), cuando estaba aún lejano el viernes 16 de marzo en el que actuaría en el Fnac bilbaíno y en Satélite T de Deusto, le mandamos un cuestionario con un puñado de preguntas a la blueswoman, que domina el castellano.

¿Vives en Madrid? ¿Tienes familia?

Vivo en Madrid, sí. Tengo un marido irlandés y tres hijos. Mi hija mayor es cantante lírica.

Qué bien… ¿Por qué dejaste los USA y te instalaste en España?

Tenía intención de ser ‘profe’ de castellano. Vine con una beca Fulbright.

¿Echas de menos de Estados Unidos? 

Sí y no. Mi familia está en Chicago, una ciudad maravillosa. Les echo de menos a ellos, y el pulso de la ciudad, la música… Aunque sea poco en comparación con lo que me gustaría, viajo ahí a veces, claro.

Ah, he leído que eres familia de tótems del blues como Brownie McGhee y John Lee Hooker. ¿Les conociste personalmente?

Conocí a Brownie McGhee, que era primo hermano de mi abuela. Pero no llegué a conocer a John Lee Hooker.

¿Qué opinaban tus padres cuando empezaste en esto del blues?

Mi padre tocaba el saxofón y adoraba el jazz. A mí me encanta el jazz gracias a él. El blues lo he heredado por mi familia materna, porque ellos siempre estaban cantando temas del blues más clásico.

¿Cómo te ganas la vida aquí en Madrid?

Como cantante, claro. Y doy clases de inglés a directivos.

¿Sigues colaborando con La Orquesta Mondragón?

Esto es un error. Alguien me confundió con otra persona y el bulo se ha quedado. Nunca he cantado con La Orquesta Mondragón.

Vaya… ¿Cómo es una semana tuya normal? ¿Das bolos por los garitos de Madrid?

Me dedico a la música y a la enseñanza. Canto en garitos con algún otro proyecto de gospel, de jazz… Y hago alguna cosa con mi hija y con el grupo Red House, además de con otros músicos. Y desde hace años trabajo con Bluedays haciendo mi propia música. Es un excelente grupo de blues. Somos una banda, una piña.

Velma, la jefa de todo, y detrás Jorge Otero, el bajista y organizador (foto: Carlos García Azpiazu).

Si tú vives en Madrid y tu banda es de Valladolid… ¿Cómo lo hacéis para ensayar, girar, etc.? 

El AVE me lleva en un pispás. También se puede avanzar mucho por skype, por ejemplo.

¿Por qué crees que el blues americano se ha extendido por todo el mundo?

Por su lenguaje sencillo, crudo. El blues es directo, habla desde los sentimientos.

¿No crees que el blues se halla en crisis creativa? Sobre todo porque los jóvenes negros se supone que no están tan metidos en él, que prefieren el hip hop, un estilo muy monótono, artificial…

Sinceramente, no lo sé. De todas formas, yo diría que el blues siempre estará ahí.

También tienes influencia del soul. ¿Qué te parecen estas bandas de soul que proliferan en España con vocalista negra? Por ejemplo The Excitements, Freedonia, Shirley Davis & The Silverbacks…

Me encanta todo lo relacionado con el soul. Me gustan todos los grupos que he oído y en España el nivel de estas bandas que están despuntando es muy alto.

¿Qué opinas de que tantos grupos españoles canten en inglés y no en castellano?

Tengo un pequeño problema con eso. Creo que deben cantar en castellano y en inglés, o en lo que sea, siempre que logren lo que la música es en realidad: un medio de expresión, de comunicación. Todo artista ha de poder expresarse en el lenguaje que más cómodo se sienta. Que, a priori, debiera ser el tuyo materno.

¿Y qué te parece el flamenco? 

¡Olé! Ja, ja…

Háblanos de tu nuevo disco, ‘Blues To The Bone’ (Red Hot Recordings, 2018), y de sus diferencias con el primero, ‘Step Into The Blues’ (BCR, 2015).

Queríamos hacer un disco más clásico y básicamente lo hemos conseguido. También quería escribir alguna letra graciosa. Tengo un sentido de humor que creo se refleja en las letras.

¿Cómo será tu concierto de este sábado 27 en Urduliz (Casa de Cultura, 21 h, 6 €)? Y regresarás a Bizkaia el viernes 16 de marzo (Deusto, Satélite T).

¡Tenemos intención de que sea poderoso!  Me gusta el soul, pero también me gusta el rock y eso se tiene que notar.

¿Qué te parece el público vasco?

El vasco es un público entregado. Me encanta.

¿En qué partes de España sueles actuar con Bluedays?

Nosotros vamos allá donde nos llamen, por supuesto.

ÓSCAR CUBILLO

 

Videoclip maullador de su canción ‘Nothin’ But The Cat’:

 

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