Los Coronas: Un chapuzón vitamínico (+ entrevista)

Esperando a Los Coronas, que salieron con 19 minutos de retraso (imagen de móvil: O.C.E.).

CAL: **

Viernes 16 de marzo de 2018, Bilbao, Kafe Antzokia, 22.30 h, 15-20 €.

 

El quinteto madrileño de surf instrumental y otros ingredientes exóticos presentó su disco ‘Señales de humo’, sonó evocador y ensoñador, y prendió la fiesta en el Antzoki

 

El viernes había en Bilbao más conciertos que manifestaciones, por eso quizá solo asistieron unas 200 personas al Kafe Antzokia a ver a Los Coronas madrileños presentando su último disco en un recinto que suelen llenar. Pero la competencia era dura y a la misma hora le restó más de un centenar de espectadores el bolo con entrada libre de Atom Rhumba en un festival universitario en el Bizkaia Aretoa, y además les detraerían respetable los bluseros Velma Powell & Bluedays en el Satélite (les vimos a la tarde en el FNAC: 5 temas en 27 minutos contenidos en el volumen y la pegada, pero muy bien; lo contamos en el post previo), los también instrumentalistas texanos Balmorhea con su post-rock paisajístico en la Iglesia de La Encarnación, Revólver en acústico en un Teatro Campos agotadísimo hace tiempo (dos horas y media largas se tiró Carlos Goñi en trío poco implicado en un show que no acabó de funcionar del todo, nos informa el amigo Óscar Esteban, que estuvo y calcula que sin las peroratas del cantautor roquero no se habría llegado a las dos horas), los italianos King Mastino en la Nave 9 (se les fastidió la furgoneta y la cosa empezó con dos horas de retraso; Txarly, el dueño del bar, invitó a rondas de cerveza para tranquilizar a los parroquianos), Joseba B. Lenoir en las txosnas de las fiestas de Deusto, o incluso Rulo y La Contrabanda en el Serantes de Santurce, que quizá también les quitó peña porque Los Coronas son ahora un combo muy transversal.

En el primer tema, ‘Pincho moruno’ (imagen de móvil: O.C.E.).

Los Coronas (Madrid, 1991) regresaron a Bilbao para estrenar su nuevo disco, ‘Señales de humo’ (Tritone-Sony, 2017; ¡doble LP, CD sencillo!), el sexto oficial, el más ambicioso de su trayectoria, pleno de melodías exóticas, de recovecos exploradores y de libertad sin barreras estilísticas que en vivo funcionó estupendamente. Lo cual no se logró sólo por la estética pinturera de los cinco esbeltos oficiantes, uniformados con sombreros de cowboy, vaqueros gastados y chulas camisas rojas con el nombre de cada cual bordado en el pecho, con melenas, patillas, tatuajes y la barba del trompetista ucraniano, Eugeni, alias de Yevhen Riechkalov, de quien en un parlamento Fernando Pardo contó: «¿Qué os parece nuestro trompetista? Necesito un poco de cerveza para hablar de él –y se agachó a por un botellín-. Al principio tenía el pelo corto, como Terminator en Munich 72. ¡Ahora parece un amish con esa barba!».

Los Coronas dispararon 28 temas (la coda presleyana final incluida con cháchara de Fernando para vender merchan) en 116 minutos intensos, imaginativos, peliculeros y evocadores a base de guitarras al cielo (David Krahe resultó más protagonista –ha compuesto más piezas de la novedad-, solista y dispuesto a la pose con su Fender Telecaster que un Fernando Pardo que pareció cansado –estuvo más serio y menos parlanchin- y se encargó de la Fender Stratocaster; recordemos que el grupo se llama así en honor a Corona, California, la localidad donde radica la fábrica de guitarras Fender) y fondos de imágenes antiguas, en blanco y negro generalmente y gestionadas en toda la gira por Héctor de La Fuente: fiestas surferas, pistoleros desenfundando, Cleopatra entrando en Roma, desarrollismo español…

Loza cantando ‘Secret Agent Man’ (imagen de móvil: O.C.E.).

Y es que Los Coronas estás imbuidos de españolidad (no solo por la versión del ‘Bésame mucho’), a pesar de que en su vitaminada y dinámica coctelera se vayan difuminando el pasodoble y el torerismo en pro de otros ingredientes. El viernes los madrileños mejoraron la exótica de Los Straitjackets (‘Tono viejo’), surfearon vertiginosos (‘Correvuela’, título que le pega al instrumental), vibraron vía Dick Dale (‘Cleopatra’, con las imágenes de la película), metieron caña en plan Link Wray (‘Surfer Famara’, con visuales volcánicas), idearon spaghetti western (‘Drama West’, con prólogo fusilando a Del Shannon, se dio cuenta el amigo Tsustas), apostaron por la españolidad tipo Pekenikes (‘A tope’), colaron un par de canciones cantadas por el batería Loza (en inglés ‘Secret Agent Man’ famosa por Johnny Rivers –dedicada por Fernando Pardo a Nokie Edwards, guitarrista de los Ventures fallecido el lunes de esa semana- y en castellano ‘Poison Ivy / Hiedra venenosa’ de Leiber y Stoller), arbitraron ska rusófilo (‘7-6’, cuando ocupó el centro de la escena el bueno de Eugeni), y catamos más españolidad (‘Corazón contento’ de Marisol, algo spaghetti instrumental pero coreada por el personal; explicó Fernando Pardo: «Estábamos buscando al Elvis peninsular, contando Portugal pero sin contar Andorra… ¡y es Marisol!») y más Dick Dale (‘Rockaway Surfers’; «nosotros empezamos en el surf por Los Ramones», introdujo Pardo) hasta llegar al final surfero y sin red con ‘Big Wave’ y su propio clásico ‘Maremoto’ (infiltrado por los redobles timbaleros del standard de los Surfaris ‘Wipe Out’).

El momento protagonista y central del ucraniano Eugeni (imagen de móvil: O.C.E.).

Estábamos todos encantados y la peña por delante estaba tan excitada que parecían los Aterkings: ¡cómo jaleaban a los actuantes!, Y aún quedaba el bis, qué suerte la nuestra. Aunque, vaya, les quedó demasiado largo (7 piezas en más de media hora), irregular (destacando para bien el radioactivo ‘Jinetes fantasmas en el cielo’ y el relampagueante ‘Youza’, y para mal el ‘Error 404’, que no funciona ni en el disco), y en pronunciada y descendente pendiente versionera: curiosa ‘Sobre un vidrio mojado’ de los Secretos (precisó Tsustas: «es de los uruguayos Kano y Los Bulldogs, un grupo de los 60»), ya manida ‘Day Tripper’ de los Beatles y demasiado dilatada la coda presleyana, momentos éstos del susodicho bis que no borran el buen sabor de boca del enésimo conciertazo que les hemos visto a Los Coronas, que hemos disfrutado.

ÓSCAR CUBILLO

 

En una autocaravana en Tucson, Arizona; falta el ucraniano, a quien no permiten entrar en USA (foto: Paola Bragado).

 

+++ ENTREVISTA +++

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«En Los Coronas la democracia es muy asamblearia»

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Los Coronas (Madrid, 1991), el grupo de surf instrumental mutado en coctelera polirrítmica exótica presentó, el viernes en Bilbao su sexto y último disco oficial, ‘Señales de humo’ (Tritone-Sony, 17), un repertorio que crece con las escuchas. Es ambicioso y abarcador, con huellas del Miki yeyé, El Twanguero trotamundos o de Los Pekenikes imaginativos entre ritmos que atracan el folk, la rumba, el flamenco y lo balcánico, pero también el surf y el spaghetti western.

Antes de que descargaran en territorio amigo en quinteto con sus dos guitarras solistas, su trompeta ex soviética y su sección rítmica infalible, todos pluriempleados en Sex Museum y Corizonas, el hacha tatuada David Krahe nos aclaraba el busilis de su nueva dirección artística, que no traiciona a sus credenciales y nos adelantaba cómo iba a ser el encuentro arriba narrado: «El concierto va a ser como ir al cine y ver de pie una película de melodías surrealistas, chistes malos, ritmos extenuantes y actitud explosiva. Cada una de esas cosas por separado es una mierda, pero juntas funcionan gracias a las visuales que proyecta sobre el escenario Héctor de la Puente. Le dan sentido a todo lo que te comento».

Numerosos medios, como el Ruta 66, aseguran que ‘Señales de humo’ es vuestro mejor disco. ¿Os lo creéis? ¿Lo creéis así?

Vivimos un panorama musical general de sobreexposición e hipoexcitación, de modo que los medios tienden a sobrevalorar cualquier intento de evitar ejercicios de ombliguismo musical. Nosotros no hemos renunciado ni un ápice de las señas de identidad de Los Coronas y éste es nuestro disco más ambicioso en cuanto al estilo y el más trabajado en el estudio de todos cuantos hemos grabado hasta ahora.

Parece un disco más retro y menos pistolero, más ‘exótica’ y menos roquero. Menos roquero sobre todo. ¿Cómo habéis osado a adentraros en ciertos campos, como el de ‘Tres culturas’, un folk mediterráneo?

Los estilos que siempre han modulado nuestra relación con la música son el folclore hispano y el rock and roll americano, el clásico. Una mezcla de ritmos autóctonos y melodías importadas del otro lado del océano. ‘Tres culturas’ es eso mismo con el añadido de un fragmento con sabor a vals, la forma musical centroeuropea por excelencia.

Yo camino de la barra, ellos tocando ‘Lady Rolla’ (imagen de móvil: O.C.E.).

También da la sensación de que los instrumentales son menos directos y sí más evocadores, ensoñadores incluso. Antes componíais los dos guitarristas, ahora los cinco Coronas, y según Javi Vacas tú David y Loza sois los que más habéis aportado . ¿Más democracia os ha hecho más dispersos?

Asumir la responsabilidad creativa entre todos es un paso gradual que dimos hace tiempo. Aunque es cierto que en este disco eso se acentúa y ha contribuido a que dispongamos de más recursos a la hora de componer y grabar. La fórmula ortodoxa del surf instrumental es limitada, pero si hay voluntad de retorcerla se convierte en el género más agradecido, el más frívolo. A partir de un simple coqueteo con cualquier otro estilo, todo lo puedes llevar al ritmo básico y contagioso del rock and roll más primitivo. De todos modos, en Los Coronas la democracia es muy asamblearia y la consecuencia es que hacemos discos un poco más melódicos y más narrativos que al principio.

Ya. ¿Cómo lográis memorizar tantas melodías para reproducirlas en directo?

No parar de tocar ayuda mucho a retener los arreglos de un repertorio, y escribir las canciones en una partitura ayuda una barbaridad a recuperar arreglos de la memoria cuando trabajas con varios repertorios al mismo tiempo, que es nuestra situación más habitual.

¿Os queda hueco para la improvisación?

Ese hueco se lo cedemos a nuestro trompetista, que es de la escuela soviética y siempre que puede te cuela una melodía de Stravinsky en nuestras canciones.

Oye, David: ¿Se puede llamar canciones a los instrumentales? Hay quien dice que no, que una canción se canta.

Yo diría que las canciones pueden tener lo que se llama letra-texto o letra-argumento. Lo primero es lo que suele hacer un grupo con un cantante y lo segundo es lo que hacemos nosotros, que cuando tocamos te podemos contar una historia y a la vez hacerte bailar sin palabras, solo mediante señales de humo. Es curioso, pero mucha gente nos cuenta que sale de nuestros directos con una sensación inconsciente de que ha cantado la mayoría de las canciones. Somos como el torrezno: un sabor de toda la vida.

Pose magnética de David Krahe, que ha ideado muchas melodías de ‘Señales de humo’ (imagen de móvil: O.C.E.).

Lo que sí parece la vuestra es una música exportable, ¿no? Vendéis el CD en muchos países y giráis por el extranjero también, desde México hasta Australia, ¿no?

Como no hay cantante, no hay barreras por el idioma, luego no hay fronteras. Alguna pequeña ventaja tenía que tener ser un grupo de rock and roll instrumental.

¿Al componer os sale el primero el título y luego la canción, o al revés?

Casi siempre la canción es lo primero.

¿Las películas os inspiran al componer?

Siempre. Todos nuestros discos están llenos de referencias cinematográficas: ‘El baile final’, ‘High Sierra’, ‘Adiós Sancho’, ‘A la mierda’, ‘Drama West’, mucho Buñuel y Sergio Leone, algo de John Ford…

¿Os da tiempo a ir al cine?

Lo último que he visto en una sala de cine es ‘Three Billboards Outside Ebbing’ (Tres anuncios en las afueras). Una buena película.

¿Y qué se encontrará la gente que vaya a veros al Kafe Antzokia (22.30 h, 15-20 €)?

Va a ser como ir al cine y ver de pie una película de melodías surrealistas, chistes malos, ritmos extenuantes y actitud explosiva. Cada una de esas cosas por separado es una mierda, pero juntas funcionan gracias a las visuales que proyecta sobre el escenario Héctor de la Puente. Le dan sentido a todo lo que te comento.

ÓSCAR CUBILLO

 

Clip de su canción ‘Tono viejo’

 

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