CINE: ‘La forma del agua’: El respeto al diferente

4 premios Oscar 2018:

Mejor película

Mejor dirección

Mejor banda sonora original

Mejor diseño de producción

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 16 de febrero de 2018

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Director: Guillermo del Toro

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Calificación: 5 estrellas de 5

 

Trailer en español latino de ‘La forma del agua’

 

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Camino hacia la alteridad

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En los años 50, el principal enemigo identificado por los Estados Unidos era el totalitarismo comunista. La presidencia de Eisenhower, a través de la llamada “Doctrina Eisenhower” (con la que Estados Unidos se comprometía a responder a la Unión Soviética de forma mucho más contundente en caso de ataque), elevó la presión sobre la U.R.S.S. y aceleró la carrera armamentística nuclear hacia una arriesgada escalada que tuvo su punto álgido en 1962 (ya con la presidencia de Kennedy) con la conocida “crisis de los misiles de Cuba”. El anti-comunismo desatado en los años 50, fomentado por el gobierno estadounidense, no sólo consideraba el riesgo del enemigo exterior sino que establecía que el mayor peligro radicaba en la propia subversión que el comunismo podía alcanzar en el interior de los Estados Unidos. El temor a que las organizaciones sindicales u organizaciones amparadas y subvencionadas por Rusia llegasen a desestabilizar el sistema capitalista conllevó también a una cruzada, a una prohibición de facto, de la militancia comunista, encabezada a veces por personalidades ultra-conservadoras (como el senador McCarthy en la ya famosa “caza de brujas” contra el izquierdismo en Hollywood) que utilizaban todo su poder político contra la libertad amparada por la constitución estadounidense.

La obsesión anti-comunista es uno de los temas de ‘La forma del agua’.

El cine americano se alineó enseguida con las directrices políticas de Eisenhower, utilizando especialmente el cine de género (bien el “noir” americano, bien el cine fantástico) a modo de mecanismos metafóricos para instalar la sospecha y el miedo en el americano medio. ‘La guerra de los mundos’ (1953) o ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ (1956) son ejemplos arquetípicos de un modelo de cine que especialmente calaba en los adolescentes, estableciendo las raíces de una ideología donde el temor a la subversión, la invasión militar o el ataque nuclear identificaban al comunista como el enemigo contra quien luchar. Dentro de los directores de cine de ciencia ficción de la década de los 50 destaca Jack Arnold (New Haven, Connecticut, 1916 – Woodland Hills, Los Ángeles, 1992). Aunque su cine está englobado en lo que se conoce como “fantástico de propaganda anti-comunista”, Arnold sentía una especial preocupación por la “alteridad” (en oposición a la “mismidad” que existía en los Estados Unidos durante el periodo anti-comunista), principalmente porque entendía que la dimensión de la naturaleza no acababa en el hombre y en “lo conocido”. A ello se debe la afinidad de Arnold con el documentalista Robert Flaherty (Iron Mountain, Michigan, 1884 – Dummerston, Vermont, 1951), siempre dispuesto a filmar con su cámara aquellos mundos desconocidos para el ciudadano occidental.

‘La mujer y el monstruo’ de Jack Arnold es clara influencia de ‘La forma del agua’.

Resulta fundamental entender que en el cine de Jack Arnold (destaquemos tres de sus grandes obras: ‘It came from outer space’, 1953; ‘La mujer y el monstruo’, 1954; y ‘El increíble hombre menguante’, 1957) la maldad no se encuentra en lo diferente, en lo que se descubre, en lo que viene de fuera y es desconocido, sino lo contrario, en cómo nosotros reaccionamos ante el Otro, en el rechazo y la violencia aplicada hacia lo que nos es desconocido. Aunque su cine, en su estructura, temática y organización, apunta a un alineamiento de ideas con el cine de propaganda, en sus imágenes funciona una cierta templanza, una tristeza silenciada (generalmente el ser diferente no tiene capacidad de comunicación con el humano), una belleza formal, un secreto insondable que nosotros, como espectadores, no podemos alcanzar pero que Arnold, mediante pequeños destellos de genialidad, nos hace vislumbrar.

‘La mujer y el monstruo’ (‘Creature from the Black Lagoon’), base inspiradora del film de Guillermo del Toro ‘La forma del agua’, se desarrolla en una zona de lagunas del río Amazonas, en el Brasil. Durante toda la película Arnold impide establecer empatía hacia los responsables de una expedición paleontológica que buscan los restos fósiles de una extraña criatura del pasado. Al igual que en el film de Del Toro, hay un empresario, Mark, que no duda en aplicar toda su maldad contra el ser misterioso (un hombre-anfibio) que habita en las profundidades de las aguas. Las escenas en las que el monstruo permanece encerrado en una jaula (cubierta de agua, para que él pueda respirar) mientras es atormentado y castigado por Mark son adaptadas tal cual por Del Toro, como si estuviera rodando un remake del film de Arnold. Durante esos castigos, el monstruo insiste en acercarse a Kay Lawrence (Julie Adams), la novia de uno de los científicos expedicionarios, a pesar de conocer el riesgo de ser atacado y el sufrimiento que ello lleva consigo.

El film de Arnold contiene una hermosa escena de Kay nadando con el anfibio buceando debajo de ella, en una especie de ballet acuático donde se entabla esa conexión secreta entre dos seres, en busca de la supresión de la otredad. También la secuencia final, la del secuestro de Kay por el monstruo y su posterior muerte, tras varios disparos, en las profundidades de la laguna, resuelven esa visión armoniosa, esa búsqueda de entendimiento, en ese camino hacia la alteridad para “ponerse en el lugar de ese “otro”, alternando la perspectiva propia con la de lo demás” (la alteridad según Wikipedia).

La evidente similitud de las secuencias submarinas de los films ‘La mujer y el monstruo’ y ‘La forma del agua.

 

***

Los demás

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Dos son los ejes vertebradores del cine de Guillermo del Toro. Por una parte su preocupación / oposición hacia los sistemas autoritarios que se traducen en limitaciones de libertad. La infancia es afectada por esa coartación, restringiendo su acceso a la imaginación. Las dictaduras (bien comunistas o de derechas) encaminan al hombre hacia la alineación y en sus films existe una lucha entre el derecho a vivir “para una sociedad dirigida” o bien para la libertad que proporciona la fantasía. El segundo aspecto de su cine es su aproximación a lo desconocido, muchas veces dentro del marco de la propia naturaleza. Del Toro abre su cine a lo fantástico. No son los niños de sus films sobre dictaduras (véase ‘El laberinto del fauno’, 2006) los que tratan de escaparse del horror a través de sus sueños, sino que es el mundo imaginario el que llega hasta ellos. Igualmente, los monstruos, los seres diferentes (la “otredad”), son seres fusionados con la naturaleza, hombres-plantas o hombres-peces, insectos humanizados o con razonamiento.

‘La forma del agua’ se desarrolla a comienzos de la década del 60, en plena guerra fría, en una sociedad mediatizada y educada frente al comunismo. Como ejemplo máximo de ese poder político (y militar) que condicionaba (alineaba) el pensamiento americano, el film presenta a Richard Strickland (excelente Michael Shannon) orgulloso de haber capturado en el Amazonas a un anfibio con estructura de hombre (ojo a la referencia del film de Arnold, como si ‘La forma del agua’ fuese una secuela de ‘La mujer y el monstruo’). Pero no solo el hombre-pez es parte de esa otredad establecida en la narrativa fílmica, sino también lo son Alicia Espósito (Sally Hawkins), una mujer-adolescente envuelta en sus fantasías sexuales (que se masturba todas las mañanas en la bañera) y que forma parte de ese sector discriminado de la sociedad (cuando era niña sufrió una agresión que la dejó sin cuerdas vocales), su vecino homosexual, Giles (Richard Jenkins), que apenas puede sacar a la luz su naturaleza sexual, o la compañera de trabajo de Alicia, Zelda (Octavia Spencer), mujer y negra en una sociedad blanca y machista. Alicia, Zelda, Giles y el monstruo son “los demás” para esa sociedad americana de los años 60 (imbuida en la fiebre anti-comunista) y que busca sus similitudes con nuestros días frente a los movimientos sociales y políticos feministas o contra la segregación racial o de identidad sexual.

La lectura política de ‘La forma del agua’ actúa de igual manera que el film de Arnold, ‘La mujer y el monstruo’. La arquitectura formal, la construcción ficcional, donde se evidencia lo artificial, la utilización de colores como el verde y el azul de manera continua, buscan desconectar la clave política del texto para sumergirlo en los espacios de la imaginación. Aquí, en ‘La forma del agua’, sobresale la secuencia de inicio, donde los límites entre el sueño y lo real quedan difuminados, o bien la secuencia del sueño en el que Alicia baila con el monstruo en un escenario similar al de Fred Astaire y Ginger Rogers en ‘Sombrero de copa’ (1935). El significado narrativo se aleja de la forma fílmica y funciona en oposición a la misma, ya que claramente las imágenes del film de Del Toro se mueven en el ámbito de la ciencia ficción mientras que la temática (a través de la metáfora) se centraliza en los movimientos por los Derechos Humanos.

Personajes marginados pero abiertos a la fantasía.

Guillermo del Toro, junto a ‘El laberinto del fauno’, ha conseguido con “La forma del agua” el mejor film de su carrera. Arriesgada por momentos, ya que los límites de la verosimilitud narrativa se mantienen en equilibrio del filo de una navaja, la película alcanza su personalidad al ponerse en el sitio del “otro”. No solo está el acierto en la composición del hombre-pez (inspirado a su vez en ‘La mujer y el monstruo’), sino también en conseguir que esa comunicación entre monstruos y humanos sea factible y entendible. El acierto se encuentra en haber alcanzado esa fusión con todos “los diferentes”, con todos aquellos expuestos a la segregación. Son la mirada y la sonrisa, siempre contenida, de Alicia, las que nos abren las puertas para soñar junto a ella con lo desconocido y para sentirnos perseguidos, posibles presas de cualquier represión autoritaria en el momento en que seamos diferentes a la mayoría dominante. Y también es un acierto la belleza de las imágenes alcanzadas por Del Toro, inspiradas a su vez en el ballet acuático de ‘La mujer y el monstruo’, caso de la escena en la que Alicia y el hombre-pez hacen el amor en un cuarto de baño sumergido en el agua.

GERARDO CREMER

Son la mirada y la sonrisa, siempre contenidas, de Alicia, las que nos abren las puertas para soñar…

 

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Comments
4 Responses to “CINE: ‘La forma del agua’: El respeto al diferente”
  1. (no se si habrá spoilers pero igual se me escapa algo, aviso…)

    Para mí…siendo gran gran fan de Guillermo, esta peli ha sido una enorme decepción.

    Un Villano sin más motivación que ser villano, que no sabes ni cual es su rol en el laboratorio, jefe de seguridad, director, cherif, todo muy atropellado… no eres capaz de entender su motivación maligna..
    Unos rusos deshilachados por tanto cliché mal llevado… Dimitris y Boris con acento…?…que tampoco sabes que conspiran tan malamente
    La historia del vecino homosexual muy con calzador…
    Dos escenas “calcadas” de Delicatessen (la del fotograma que has subido o la del baño)


    (incluso el tono de la banda sonora)

    Una historia que la anticipas desde el primer minuto…
    y si has visto esta peli, seguro que te sonará, del minuto 1 al final…
    https://elpais.com/cultura/2018/02/22/actualidad/1519277523_729354.html

    Me esperaba algo más.. pero muchísimo más de Guillermo..

  2. Gerardo Cremer dice:

    Yo si te la recomiendo. En el cine de Del Toro no hay que darle muchas vueltas a la verosimilitud narrativa. Para mi está claro que este asunto es lo menos importante.
    En la reseña he escrito: “…el significado narrativo se aleja de la forma fílmica y funciona en oposición a la misma, ya que claramente las imágenes del film de Del Toro se mueven en el ámbito de la ciencia ficción…”
    El personaje interpretado por Michael Shannon es un villano en toda regla. Posiblemente frustrado ante su falta de proyección en el escalafón político o militar. Lo que impera en el personaje es la forma y no el fondo (es decir, no importa crear una cierta verosimilitud realista al personaje). Richard Strickland se proyecta en la película en su maldad pura (por ejemplo, el momento en el que se arranca sus dos dedos podridos). Por cierto, un personaje atormentado y violento que me recuerda a la interpretación de Shannon en la serie “Broadwalk Empire”.

    Con ello, la historia (en su concepción formal) se concibe como un cuento de hadas, donde el mensaje o moraleja puede desentenderse de la fantasía implícita en la narración (aunque evidentemente, se puede extraer significado a lo narrado: significado y similitudes con nuestro tiempo presente).

    Pero, curiosamente, y con intenciones contrarias, “La mujer y el monstruo” y “La forma del agua” tienen muchas similitudes en su belleza formal y en su atracción hacia “lo diferente”.

    La trama rusa se usa simplemente como contextualización. Al estar tan desligado lo verosímil sobre la historia fantástica, el mundo de la guerra fría es la opción elegida para reflejar la lucha entre autoritarismo y libertad de “fuga a la fantasía”. Es verdad que la conspiración rusa parece un poco tonta, pero en un contexto “tan fantástico” como la historia del hombre-pez pocos opciones e quedaba a Del Toro (también es verdad que Del Toro no se llevó el Oscar al guión)

    Por último, a mi el personaje de Richard Jenkins (el homosexual) me ha gustado mucho. En general, me han gustado mucho todos los personajes.

  3. oscar cine dice:

    oscar,si,espera a verla en la tele y si puede ser,con anuncios.
    cremer:soy gran fan de del toro desde cronos.he visto todo,casi siempre en cine y solo me parecio un coñazo mimic(aunque ahi hubo lios en despachos,que eso ya no es cine)
    la forma copia a la mujer y el monstruo y amelie,pero tambien a casablanca y en su parte final incluso a ET.y donde esta el problema cuando se hace tan bien?tarantino tb copia…pr liga la salsa tan fino que a nadie le importa.TALENTO lo llaman.yo,eso si y con todo respeto,la pondria 4 estrellas.
    toshiro:pues nada,vi hace poco”sieranevada”una peli rumana de tres horas.si esta no te ha gustado,lo puedes intentar con aquella.oye,quien sabe.

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