Berri Txarrak: El ambiente del BEC, el macroconcierto y la rueda de prensa previa

La masa, los carteles ‘Ez erre / No fumar’ en el techo, y a ras la única pancarta pro-presos que se vio (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: *

Sábado 17 de marzo de 2018, Barakaldo, BEC, 21.45 h, 20  y 25 € (entradas agotadas).

 

Agradecidos a las más de 10.000 personas que agotaron el BEC y motivados por la ocasión especial, los vasconavarros dilataron su show hasta las 3 horas con una cuarentena de canciones, un pasaje acústico central muy moroso y la sensación general del rock de estadio

Creo que tocarán en el Azkena Rock Festival y estará mucho mejor

CONFIRMADO UNA HORA DESPUÉS… ESTARÁN EN EL ARF

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*** EL AMBIENTE ***

El sábado se notaba que la jornada era especial desde que cualquiera se montaba en los metros, que iban repletos de jubilados de la manifestación y de jóvenes, estos a menudo hablando euskera. Los jóvenes mixtos trufaban los vagones de las unidades que se dirigían hacia Kabiezes, los de la Margen Izquierda. Al descargar en el andén de Ansio muchos musiqueros no sabían por qué salida acercarse al BEC y se recomendaban entre sí: «sigue a la gente». Subiendo por las escaleras mecánicas de la estación, el ondarrés Íñigo espetó asombrado: «¡Si ése es de mi pueblo! Me lo puedo imaginar viajando para participar en una carrera en el monte, pero nunca yendo a un concierto». Tal impresión que daba fe del carácter especial y en cierto modo transversal del concierto de ese sábado noche, el de unos Berri Txarrak (Malas Noticias; Lecumberri, 1994) que estrenaban en Euskadi su disco ‘Infrasoinuak’, que ya han presentado en gira por Asia y Oceanía.

Ya dentro del BEC, cuando ya estaba tocando a volumen excesivo y atronador el grupo telonero sueco The Baboon Show, las colas eran enormes y se dejaba entrar a la gente por tramos para ser registrados; más que por seguridad, para que no se introdujeran bebidas. Y es que la chavalería estaba haciendo botellón en el interior del BEC. ¡Y dentro del pabellón se fumaría sin recato durante todo el encuentro! Nosotros, o sea La Reina rubísima y yo mismo, acabamos sentados arriba, enfrente del escenario, cerca del cañón de luz, y hasta ahí subía el humo de tabaco y de drogas varias hasta provocar mal cuerpo, no es exageración. Había un montón de seguratas que controlaban que nadie se parara en un pasillo o se sentara en las escaleras, pero permitían fumar. Por cierto, los de seguridad y los acomodadores nos dieron órdenes contradictorias para que nos sentáramos; como no estaban numeradas las entradas, eso fue un pequeño lío. Ah, desde mi localidad vi cerca a dos músicos: Rafa Rueda y Aiora Rentería, la de Zea Mays.

Las más de 10.000 personas vistas desde una grada lateral
Pocos grupos vascos agotan las 1.500 localidades de abono de la sala Santana 27: Gatibu, Doctor Deseo, Berri Txarrak lo hacían durante varios días seguidos, Soziedad Alkohólika lo lograban hace años… Hace tiempo, el pop donostiarra llenaba recintos en las voces de La Oreja de Van Gogh, Alex Ubago o Duncan Dhu («podíamos meter tres o cuatro mil personas en conciertos de pago en polideportivos y plazas de toros», nos dice Diego Vasallo), e Itoiz y Mikel Urdangarin también llenaban por doquier. Hoy, Ken Zazpi son los que coleccionan ‘sold outs’.
Pero vender 10.000 entradas, aparte de Fito & Los Fitipaldis, desde Euskadi sólo lo han conseguido Berri Txarrak y Negu Gorriak, que comparten ideología y proyección internacional. Fermín Muguruza, líder de Kortatu y NG, estuvo el sábado en el BEC y nos enumeraba sus hitos: «Fin de gira en 1991 en La Casilla con 6.000 personas, en 1993 fin de gira en la feria de muestras de Bilbao con 12.000, y en 1996 dimos en Zaldibia un concierto con Body Count ante 18.000 bajo una carpa. En 2001 Negu Gorriak nos reunificamos para celebrar la victoria judicial sobre Galindo y llenamos dos velódromos de Donostia: 12.500 personas cada día, en total 25.000». Y Fermín en solitario también ha actuado en el BEC: «Sí, en 2006, presentando el disco que hice en Jamaica con músicos jamaicanos y vascos. No llenamos, pero vendimos 8.500 entradas».
(foto: Facebook BEC).

Eso del sábado noche era un macroconcierto y se notaba en las colas de las barras, a veces disuasorias. «Por esto no me molan los conciertos grandes», manifestó Íñigo al ver la aglomeración ante la barra y se largó sin paliar su sed. Entre grupo y grupo, como en los grandes festivales, las dos pantallas laterales emitían anuncios de todo tipo: comerciales (del Azkena Rock Festival; por cierto, en el Facebook del ARF se han hecho bromas como anunciando que BTX actuarán ahí este verano, y seguro que atraen a más público que Joan Jett, por ejemplo), institucionales (contra los ataques sexistas) y hasta políticos (un largo documental de la izquierda abertzale y su idea de la creación de país, o sea tribal, reduccionista y antimoderno). En teoría había en el BEC 10.503 personas. 10.000 entradas de pago, 300 de prensa e invitados, 200 currelas, más los tres músicos: el batería guipuzcoano Galder Izagirre (ex Dut), el bajista vizcaíno David González (ex PiLT y también en Cobra) y el líder navarro Gorka Urbizu (voz y guitarra). Los tres salieron puntualísimos a escena y lo primero que hicieron, en vez de agarrar sus instrumentos, fue acercarse a la parte delantera para saludar contentos, emocionados y sinceramente agradecidos a la masa milenaria.

Desde aquí, enfrente del escenario, centrados, en la penúltima fila, seguimos el show (imagen de móvil: La Reina).

 

*** EL MACROCONCIERTO***

‘Infrasoinuak’ (2017).

BTX abrieron fuego desgranando en orden las 10 canciones de su nuevo disco, ‘Infrasoinuak’. Con decisión, empuje y la electricidad de los 25.000 watios disponible, los tres metieron caña y Gorka cantó a menudo a lo Fermin Muguruza. El escenario era muy sobrio y oscuro, con la misma disposición para ellos que si estuvieran tocando en una sala, y a la tercera canción cayó un telón donde ponía ‘INFRA’ y que seguramente podrán usar en grandes festivales estivales al aire libre (¿en el ARF?). Gorka saludó diciendo «gabon Barakaldo, gabon Eskerraldean, gabon Euskal Herria», y avisó que «la noche será larga y no tenemos tiempo que esperar» (buf, al final fueron tres horas exactas para una cuarentena de piezas en tres capítulos, en cuatro si desgajamos el bis; ¡tres horas!: eso ya no lo hacen ni Springsteen, ni Elliott Murphy, ni el gran Raphael… ni Revolver… ni la Chris Robinson Brotherhood… ¡eso ya solo lo debe de hacer Ismael Serrano!; menos mal que estaba sentado…). Siempre en euskera, Gorka contó que ellos vienen de tocar en garitos y lo suyo es «euskal kultura», y de ese prólogo con el disco nuevo destacaron dos grandes hitos, dos andanadas unidas: la explosión hardcore ‘Hozkia’ y ‘Sed Lex’.

Llevaban 36 minutos en escena cuando hicieron mutis y cayó el telón para reordenar el escenario para la segunda parte, la acústica y en quinteto (uno de sus dos refuerzos fue el mandolinista Arkaitz Miner y el otro el teclista Martí Perarnau, líder de Mucho). Berri Txarrak aseguran que no les gustan los macroconciertos ni los actos masivos, y quizá por eso, por el prurito de negar el tamaño XXXL de lo que habían organizado ellos mismos, redujeron el escenario y se apretaron los cinco en escena buscando un difícil intimismo para una parte central suave de unos 40 minutos que fue un poco tostón, bastante turre, que nadie se moleste por la impresión.

Durante este pasaje acústico BTX oscilaron entre el post-rock noctívago con poco desarrollo y los temas en tono menor del alt co como podrían hacer Anari o los Walkabouts. En este fragmento demasiado extenso hubo guiños al difunto Íñigo Cabacas (muerto por un pelotazo de goma de la policía en unos disturbios futboleros), la letra de Sarrionaindia ‘Aspaldian utzitako zelda’ («nos acordamos de la gente que falta», dijo Gorka en la presentación; el referencia a los presos de ETA, explicitemos a los de fuera de Euskadi), autoafirmación («luego dicen que la poesía no sirve para nada», soltó al acabar una canción el líder del trío), varios estribillos para que coreara la chavalería en plan KenZazpi (‘Poligrafo bakarra’, un ‘Makuluak’ descargado de la agresividad del disco original), y el cierre buscando la participación coral de la masa mediante oooh-ooohhhs a lo Mumford & Sons.

En quinteto apelotonado, acústico y pretendidamente intimista (foto: Facebook BEC).

Acabó la parte acústica, intimista, e hicieron mutis y se volvió a retocar el escenario. La tercera parte dispuso de otro telón de fondo levemente más luminoso y Berri Txarrak reiniciaron amplificados con la bocanada de aire fresco de ‘Ikasten’, desplegando una electricidad apabullante bien sonorizada por el bueno de Mikel Santos, el técnico de la mesa, otro ondarrutarra. Y BTX prosiguieron acertando en dianas superlativas como las de ‘Jaio.Musika.Hil’ (con caña fluida mejor que la de Gatibu y los coros de la peña, comulgando con la parte de la oveja negra), ‘Gezur Bat Mila Aldiz’ (frondosa), ‘Ez dut nahi’ (subrayada por las luces estroboscópicas), ‘Faq’ (qué sonido más limpio), ‘Libre’ (con rapeado a lo Negu Gorriak incluido) e ‘Iparra galdu hegora joan’ (hirviendo la sangre algo a lo RATM).

Pero, debido a la dilatación temporal, a la imposibilidad física de esprintar durante tanta distancia y al comprensible diferente nivel cualitativo y enganchante de las canciones, fue aplanándose el repertorio y amortiguándose la pegada. Ellos cedieron coros a la peña como si fueran Ken Zazpi, se ralentizaron con ritmos stoner para dosificar, hicieron que la masa diera palmas con los brazos alzados… Gorka dijo que estaban orgullosos de que una banda euskaldun llenara el BEC, preguntó si había alguien que les veía por primera vez (alguno levantó la mano), agradeció a los que les siguen desde el principio, desde 1994, y lograron un par de hitos más antes del bis, sendos rocanroles en la onda de Governors: ‘Zerbait asmatuko dugu’ y ‘Denak ez du balio’.

Gorka Urbizu, el líder absoluto, el único fundador resistente en la alineación (foto: Carlos García Azpiazu).

La cuarta y última parte, la del bis de veinte minutos, la abrió Urbizu con una guitarra acústica para entonar a solas ‘Maravillas’, cosechando coros a lo Ken Zazpi y utilizando un recurso muy del rock de estadio que en principio rechaza: el de pedir a la gente que encendiera las luces de sus móviles (y de estadio eran las imágenes de las pantallas con él de espaldas y la masa iluminada como un campo de luciérnagas ante él). Y el final definitivo fue eléctrico y se remató con buenos golpes, caso de ‘Oihu’, en plan Etsaiak para que cantara la chavalería. Y al de tres horas exactas los tres miembros de BTX se pusieron de nuevo a saludar delante del tablado, igual que al empezar. Misión cumplida si deseaban marcar un hito memorable en su trayectoria, pero que el próximo sea un poco más corto, por favor (espero verles en el Azkena y sentirme… desagraviado… ¡es broma!).

Ah… Acabó el show, salí ligero, pillé un taxi y en 12 minutos ya había llegado a casa…

 

*** LA RUEDA DE PRENSA PREVIA ***

Berri Txarrak meterán más de 10.000 personas en el BEC

El power-trio euskaldun y vasco-navarro presentó a lo grande en Euskadi  su disco ‘Infrasoinuak’

que ya ha paseado por Asia y Oceanía, dando en Nueva Zelanda su concierto número mil.

Aquí reseñamos la rueda de prensa ofrecida el jueves en el mismo BEC

 

Berri Txarrak (Lecumberri, Navarra, 1994), el grupo de rock en euskera más importante desde hace muchos años, agraciado con una proyección internacional comparable a la de Negu Gorriak antaño, presentará el sábado en el BEC (20 h puertas, 25 €) su noveno disco, ‘Infrasoinuak’. El aforo está dispuesto para 10.300 espectadores y el jueves quedaban solo 200 entradas a la venta. La organización avisa que no habrá ninguna disponible en taquilla y recomienda acudir a la cita con antelación, media hora antes de que se abran las puertas para así estar todos dentro para cuando a las 20.30 horas salgan los teloneros, los suecos Baboon Show, muy energéticos y con una chica al micrófono que los cabezas de cartel comparan con Iggy Pop.

Berri Txarrak, BTX en abreviatura y Malas Noticias en castellano, vienen rodados a lo que será el estreno oficial en Euskadi de ‘Infrasoinuak’, pues han girado ya por Asia (Corea, China, Indonesia, Tailandia) y por Oceanía / Australia (celebraron el concierto número mil de su carrera en Nueva Zelanda). Aunque ya han dado muchas actuaciones multitudinarias en grandes festivales, el sábado toda la responsabilidad y el foco de atención recaerán en exclusiva sobre ellos, pues han organizado el macroconcierto del BEC ellos solos por entero. Al principio pensaban hacerlo en formato reducido, con la gente en pie en el denominado CUBEC, con aforo máximo de 5.000 personas, pero la demanda de entradas ha sido tan continua y creciente que se amplió todo hasta colonizar las gradas y alcanzar las 10.300 personas de aforo en total.

David, Galder y Gorka (BTX), Pau y Wero (de su agencia Panda), y la representante del BEC (imagen de móvil: O.C.E.).

Han montado todo el megatinglado con su oficina de contratación, Panda, con la que llevan veinte años juntos. Wero, encargado de la producción, informó en la rueda de prensa, atendida por una veintena de periodistas (cámaras de televisión, redactores…) que este es el evento más grande en que se han visto implicados, por afluencia de público e infraestructura: «Intentaremos mostrar el show al máximo de luces, sonido y escenario. La seguridad es muy importante y hay más de 70 personas encargadas de ella. En total habrá entre 180 y 200 personas trabajando. Hay más de ocho empresas colaborando en coordinación con la oficina, vendrán muchos autobuses desde distintos puntos para garantizar el acceso, y nosotros mismos llevamos la venta de entradas para que no haya problemas».

Y añadió Wero: «Hemos plantado un montaje de más de 150 aparatos de luces, en el suelo y el riding. Habrá más de 25.000 watios de sonido y varios delays, porque nuestra preocupación, sobre todo en el BEC, es que todo el mundo oiga lo mismo. Por eso hemos puesto delays en las gradas». Todo este equipamiento técnico se mueve en tres trailers y en varias furgonetas con el backline y el cableado. También se colgarán dos grandes pantallas laterales que emitirán el concierto mediante cuatro cámaras (dos robotizadas y dos móviles), «para que todo el mundo pueda oír y ver lo mismo».

Se podría haber intentado aumentar el aforo hasta las 17.000 personas, pero el grupo prefirió mantener la intimidad, la cercanía. Gorka, el líder, aseveró que como espectadores «odiamos a las masas», pues no les atraen los conciertos de estadio, y David, el bajista, aseguró con gesto serio: «De hecho, yo no vendría a verlo» (luego nos dijo que era una broma). Pero Gorka asegura: «Somos un grupo muy camaleónico. Nos adaptamos. Somos capaces de tocar en un metro cuadrado y también de hacerlo ante 10.000 personas». Las últimas presentaciones de sus discos en Bilbao llenaron varios días seguidos la sala Fever, con 1.500 espectadores de aforo.

Daviz González, bajista de Cobra, antes de PiLT (foto: Facebook BEC).

El batería guipuzcoano Galder Izagirre (ex Dut), el bajista vizcaíno David González (ex PiLT, pluriempleado en Cobra) y el líder navarro Gorka Urbizu (voz y guitarra) darán tres conciertos de presentación especiales y diferentes entre sí: en Madrid (ya todo agotado para abril en La Riviera, con aforo para 1.800 personas), en Barcelona (el sábado pasado, todo agotado en la sala Razzmatazz, tocaron ante 2.300 personas) y en el BEC, que será el más grande y que también se agotará. Aporta David: «Es todo un reto. Cuando actúas en una sala normal, ya está preparada con luces y sonido. Vas con tu backline y tu escenografía y te vas. Aquí en el BEC hemos partido desde cero en todo. Nos han dejado un pabellón enorme vacío y los hemos tenido que llenar hasta la última tuerca y el último telón. Lo sentimos todo como muy nuestro y lo hemos hecho con mucho cariño. Será muy gratificante si este concierto pasa a la historia del grupo», deseó sonriendo.

Berri Txarrak saldrán al escenario a las 21.45 h, y a las 20.30 h sus teloneros, The Baboon Shown, que el sábado pasado agotaron por su cuenta la taquilla en el Kafe Antzoki. David reflexionó: «Nos gusta mucho cuidar a las bandas que tocan con nosotros. Somos una banda privilegiada que puede tocar en el BEC, y también se lo ofrecemos a otros. Igual que cuando nos invitan a nosotros, por ejemplo en Australia y Nueva Zelanda, donde hemos tocado con Rise Against ante 5000 personas. No es solo nuestro evento, también lo es de los que nos acompañan».

Galder Izaguirre, ex Dut, hace fotos y siempre ha sido un pedazo de batería (foto: Carlos García Azpiazu).

Será un sábado a lo grande. Hoy viernes empezarán a montarlo todo y el power-trio vasco-navarro ensayará in situ: «Hay muchos detalles técnicos a chequear. Por ejemplo, en un concierto normal llevamos 20 pistas, y aquí habrá más de 50». Gorka subraya la singularidad de un montaje que no se repetirá: «Hay grupos que piensan un montaje así para una gira de 50 conciertos, por el mundo o el Estado o donde sea, y ya lo tienen todo preparado. Ha sido un desgaste físico y mental. Esperemos poder usar algo en festivales de verano».

Aún no tienen elegidas las canciones que sonarán en el BEC. Apunta David: «No hay setlist, para disgusto de todo nuestro equipo». BTX nunca repiten los conciertos y a veces varían sobre la marcha: «Cambias el orden de una canción y entonces el técnico de luces se acuerda de toda tu familia», ironiza David. En escena suelen beber agua. O nada porque se les olvida entre tanta tensión, según Gorka. Y si va la cosa bien, toman alguna cerveza para refrescar, dice David. Sobre cenar, lo conveniente es un picoteo ligero antes de salir a tocar, aunque bromeó Galder Izagirre: «Seguro que nos pasamos con la cena y luego estamos pesados». No, seguro que es un evento memorable desarrollado en el mismo recinto donde BTX actuaron en octubre de 2015 con Rise Against y Refused ante unas 5000 personas. La mitad de gente que mañana.

ÓSCAR CUBILLO

El telón con la leyenda INFRA, las dos pantallas laterales y los móviles de la peña (imagen de móvil: La Reina).

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  1. […] a privar, a ligar, a charlar o a drogarse; me da la sensación de que las tres horas completas de Berri Txarrak en el BEC solo nos las tragamos enteras el fotero Azpiazu y […]

  2. […] Luego me resarcí en el concierto de Berri Txarrak (CAL: **) dando la cara al sol en el escenario 2, donde el power trio vasconavarro, el grupo más internacional del rock euskaldun actual, se reivindicó con un set moderno influido por Fermín Muguruza (ex Kortatu y Negu Gorriak). Y es que yo ya tenía ganas de quitarse la espinita, la pesada sensación de indigestión que sufrí(mos) el 15 de marzo de 2018 en la Feria de Muestras de Bilbao, donde Berri Txarrak (Lecumberri, Navarra, 1994) presentaron su disco ‘Infrasoinuak’ ante 10.000 personas (se desbordaron todas las previsiones iniciales y se decidió zanjar el aforo en esa cifra aunque podrían haber metido a más gente) y se cascaron un concierto de tres horas (tres, sí: 180 minutos) para una cuarentena de piezas en tres capítulos, incluyendo uno acústico central moroso y dilatado, y otro final que en muchos momentos se destensó (así lo contamos). […]



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