Las Pipas de La Paz: Rolas y chelas

Con su pipa (roadie) en plan mono llamado ‘Qué Bonito’ (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: –

Miércoles 21 de marzo de 2018, Bilbao, Shake, 20 h, la voluntad.

 

El cuarteto mexicano y mixto de garaje-punk arcaico divirtió a los parroquianos del Shake! con su gracia personal y, sobre todo, más con sus canciones en castellano que en inglés

 

Esta semana dos grupos de mexicanos iban a actuar en sendos clubes pequeños de Bilbao. Sin embargo, uno de ellos, Los Explosivos, previsto para la matinal dominical del Satélite T, se cayó el martes de la agenda por un motivo inesperado: el linchamiento en redes sociales de uno de sus miembros por un presunto caso de malos tratos a su pareja acaecido hace dos años («Venga que ya nos acostumbramos a que nos ataquen una y otra vez, aunque se desmienta todo lo ocurrido hace ya casi dos años la gente seguirá haciendo boicot… ¡y nosotros rocanrol! Porque no podemos dejar que la difamación y presión nos hundan (…) Tenemos familias y amistades que nos dan siempre su lealtad y por eso no podemos darnos por vencidos», colgaron el miércoles en su Facebook… ¡y lo han vuelto a borrar!).

O sea que al final solo un grupo azteca actuó en Bilbao: el cuarteto mixto con chica a los teclados Las Pipas de La Paz (este es su Bandcamp), que el miércoles paró en el Shake! para actuar (con 56 minutos de retraso respecto a la hora oficial; PD: nos precisa la sala: «el bolo se anunció a las 20 horas apertura, 20.30 concierto»; vaya, sólo 26 minutos de demora, pues) ante casi medio centenar de espectadores (en las filas delanteras había numerosos paisanos mexicanos, detrás estaba el alto Deu de WAS…). Fue un concierto de 16 canciones en 56 minutos garaje punk arcaico, irregular y con pegada limitada. Como dijo sibilinamente por wasap al de 20 minutos el gruñón Óscar Cine: «Nivel concurso Villa de Bilbao. De los grupos que no llegan a la final. Letargo». ¡Qué exagerado!

La rubia Jasmina Hirschl (teclados), el inmenso Rulo Pipa (guitarra y voz), Fredy Luna (batería) y Afro Pipa (bajo, voz y Maestro de Ceremonias), venidos del municipio más peligroso de México (foto: Carlos García Azpiazu).

Vale que su repertorio daba una de cal garajera con dos de arena feble, pero en realidad su show cursó hacia arriba. La primera rola fue de rollo velvetiano indie eclesial, pero la segunda fue de garaje organista en plan Fuzztones (la chica se llama Jasmina Hirschl) y la tercera, ‘Psychedelic Trek’, al fotógrafo Azpiazu le recordó a los Stooges, ahí es nada. A la cuarta, la que definieron como balada, volvió el bajón (‘Oh Baby’, tan válida para los 60 como para los 90), y a la quinta, titulada ‘Psicótico’, no supieron despegar a pesar de los mimbres y la ovación final del respetable. La acabaron y dijo el parlanchín bajista, Afro Pipa: «No cabe duda de que ustedes son los conquistadores… de nuestros corazones».

Sí, el bajista Afro Pipa cantaba peor que el guitarrista inmenso, Rulo Pipa, pero nos hacía reír con sus presentaciones de las rolas (así llaman a las canciones en México; a la sexta dijo Afro: «esto nos pasa a todos, se llama ‘Perder’», y resonó a Glutamato Ye-Yé y demás meritorios de la movida madrileña, y comentó Azpiazu: «a Eskorbuto les pones un teclado y sonarían a esto»), con sus peticiones a la barra de chelitas y chelas (chela es cerveza en México, ¿no?; solicitaron Bacardí para el guitarrista… ¡y no se lo trajeron!; PD: nos comenta la sala al leer el texto: «el Bacardí le pregunte si lo quería y me dijo que después, y después se tomó cuatro»), con sus ruegos para que les diéramos droga (calculó que el 100 % las tendríamos, pero no, se equivocó Afro), con sus informaciones («venimos del barrio de Ecatepec, el más peligroso de México, y no lo decimos nosotros, lo dicen las estadísticas», subrayó antes del primitivo ‘Chicos de barrio’; y ahora copiamos de Wikipedia: «Ecatepec es considerado el municipio más violento del Estado de México y uno de los más peligrosos del país.​ De enero a agosto de 2016 se cometieron 1700 homicidios, 174 secuestros, 1400 agresiones sexuales, 1300 robos a viviendas, casi 3 mil robos de auto y casi 2 mil robos a negocios. El aumento de delitos sexuales ha motivado que desde 2015 se mantenga una alerta de violencia de género en el municipio. En 2016 el Observatorio Ciudadano contra la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México contabilizó 39 casos probables de feminicidio en la entidad»; Ecatepec tiene 1.6 millones de habitantes y es donde más pobres hay de todo México), con sus confesiones («tenéis que saber que al empezar estaba sobrio y ya estoy pedo») y con su sentido comercial: «creo que se acabaron las rolas, pero no importa, tenemos mercancía aquí al lado», se refería al puesto de merchandising con camisetas y casetes, y también animó a que echáramos monedas al bote de cristal con las propinas que irían para el grupo, pues el bolo era con entrada libre más la voluntad.

El inmenso Rulo (foto: Carlos García Azpiazu).

Mejor en los temas en español que en inglés, con su baterista Fredy Luna también entre lo destacable y en un ambiente dominado por luces rojas y el molesto reflejo de la bola de espejos, Las Pipas de La Paz, un grupo que no acabó de empastarse, continuaron tambaleándose pero hacia arriba: ‘Come Baby Now’ fue un híbrido de los Sonics y Los Guajes astures, ‘Ansiedad’ sonó echada p’alante, se tornaron muy garajeros en plan 13th Floor Elevators (‘Casa Beliz’, esa que decía «ahora estoy muy borracho, no puedo más»; o la última, que fue una versión del propio ‘You’re Gonna Miss Me’ de los Elevators y en cuya introducción el inmenso Rulo dijo refiriéndose al charlatán afro: «ya que se calla este cabrón, vamos con la canción»), y nos sorprendieron con ‘La bamba’, la primera de las dos en la que cantó su invitado ‘Qué bonito’, que era su pipa disfrazado con una máscara simiesca (‘Basilón’ fue la segunda en que participó el mono).

Como dice la gente, no estuvo mal el bolo para ser un miércoles y gratis (ejem, por la voluntad) en el centro de Bilbao y con margen para volver a casa en transporte públio. Lo que extraña es que un grupo de un nivel tan limitado esté girando por Europa. Al acabar, camino del metro junto a Oscar Cine, le pregunté: «¿has echado dinero al bote de las propinas del grupo?». Y respondió con la sequedad que le caracteriza: «No. No quiero que vuelvan. Lo mejor de este concierto es que ha durado menos de una hora». Jo, pues llega a presenciar las tres horas de Berri Txarrak en el BEC y le da un síncope.

ÓSCAR CUBILLO

 

Divertido clip de ‘Perder’, canción de Las Pipas de La Paz:

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Comments
3 Responses to “Las Pipas de La Paz: Rolas y chelas”
  1. oscar cine dice:

    el bolo fue un 4 sobre 10.
    y no soy mal tipo,es que cuando no hay nivel,no voy a mentir.
    Si al fotero le recordaron a los Stooges,dile que no olvide tomar la medicacion.

  2. oscar cine dice:

    lo estaba haciendo ya.

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