Sven Hammond: A la tercera, la vencida

El quinteto guardó siempre esta disposición (foto: Carlos García Azpiazu).

 

CAL: **

Martes 17 de abril de 2018, Bilbao, Kafe Antzokia, sala superior, 21 h, 12-15 €.

 

El quinteto holandés de acid jazz, blues-rock-soul y funk principesco dio el martes en un Antxiki mixto, danzón y predispuesto el mejor bolo de los tres que le hemos visto en tres años

 

Acid jazz de prolongaciones instrumentales, soul de club sudoroso, vetas roqueras transversales y cierta progresividad encubierta nos suministró el martes en la sala superior del Kafe Antzokia el quinteto tulipán Sven Hammond, que ante unas 80 personas implicadas dio el mejor concierto de los tres que le hemos visto en tres años: mucho mejor que ese creciente, vespertino y a pleno sol que le vimos en viernes sobre el escenario grande del Azkena Rock Festival de 2015 (así lo contamos), y que el otro de marzo de 2016 albergado en la sala grande del Kafe Antzokia y celebrado ante unas 100 personas (así lo contamos), cifra de asistencia que seguro transmitió frialdad o desilusión a los oficiantes.

Sin embargo, el martes en el Antxiki los del Benelux dieron el mejor concierto por la cercanía entre el combo y el público, por la interacción entre ambos (jo, la gente se puso a bailar porque sí, sobre todos las muchas chicas), por la inspiración, por el sonidazo y la ejecución (qué solidez la de la base rítmica bajo-batería, qué abarcador y acuático el Hammond del líder -el hípster barbado Sven Figee-, qué fluidez la del afrovocalista tulipán Ivan Peroti…; en el quinteto solo parecía por debajo de la media el guitarrista, muy justo él), y por las propias virtudes del repertorio, 15 temas en 94 minutos poliestilísticos, desde el acid jazz hasta el reggae.

Sven Figee, el organista y líder del proyecto (foto: Carlos García Azpiazu).

La velada se abrió con dos instrumentales defensores del órgano Hammond que bautiza al proyecto (funk 60s algo Booker T el de ‘Greasy Chops’, y poso progresivo el de ‘Moet Jij Wete’), y todo creció cuando entró en escena el cantante («el arma secreta del grupo», como le presentó el jefe Sven) para espolear al personal, que se dejó, no lo duden. Con Ivan Peroti al micro primero cayeron ‘Caesar’, un blues-rock que sonó a híbrido entre los teclados de Jon Lord y la ambición de la Vargas Blues Band, ‘Lazarus’, un soul astral de película futurista con Scarlett Johanson que al fotógrafo Azpiazu le evocó a los roqueros negros yanquis Living Colour, y ‘Top Of The Mountain’, un rock moderno que a Azpiazu acertadamente le remitió a Terence Trent D’Arby.

Ivan Peroti, empático y efectivo vocalista afrotulipán (foto: Carlos García Azpiazu).

La buena onda ya estaba conectada en el Antxiki y vivimos los mejores pasajes con soul-rock (‘I’ll Wait’), más rock vía Vargas (‘The Usual Suspect’) y boogie hookeriano realzado hasta meterse a la peña en el bolsillo, que dio palmas con las manos arriba en uno de los momentos climáticos (‘Hero’). «Si os sentís bien decid ‘yeah’», propuso Peroti, el respetable asintiooooooó, y la fiesta de entresemana siguió con soul-rock de dedos chasqueantes (‘Raven’) y rock alegre a lo REM que puso a bailar al personal mixto de lado a lado, como suena (‘Happy People’).

El personal bailando al son de Peroti en ‘Happy People’ (foto: Carlos García Azpiazu).

Y con el cantante Peroti ejerciendo de centro de la escena y de la acción, de capo sobrevenido, de frontman bienvenido, de arma secreta resolutiva, se encaró el epílogo con rock flotante a lo Prince (‘Rapture’, el título del álbum que venían presentando Sven Hammond) y funk principesco climático (‘Brother Drunk’; al acabar el buen bolo Raúl El Guapo, siempre feliz de la vida, comentó que el rollo principesco fue lo que menos le moló; vaya, estuvo bien y fue orgánico, o sea no sintético), par previo al mentado reggae (‘Svub Dub’, para descargar el ambiente, para descomprimir) y al bis doble con dos piezas de altura festera: ‘Diamond Drink’, en plan Prince cool y con más dedos chasqueantes, y ‘After Smoke’, rock-blues funk-prince con codas molonas, el ‘say yeah’, el clímax dilatado y la gente coreando. Hemos citado los quince títulos, ¿verdad?

Jo, qué bien lo pasamos y qué bien estuvo. Lo que cambia un grupo si actúa en un recinto u otro. En los locales pequeños como el Antxiki, siempre suele ser mejor.

OSCAR CUBILLO

 

Videoclip de ‘Happy People’ canción de 2013:

 

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