Mikel Uraken: Aplastando un disco (+ entrevista)

Gorka Pardo (bajo), David Tobal (batería) y Mikel Uraken (guitarra y voz) (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: **

Jueves 19 de abril de 2018, Bilbao, Kafe Antzokia, sala superior, 20.15 h, entrada libre.

 

El ex líder de Loan redirige su carrera relegando su rol como cantautor gótico y abrazando de nuevo el sonido eléctrico de un trío de rock abarcador y auténtico

 

El jueves, en el Antxiki, con entrada libre y ante unas 60 personas, el cantautor-rock Mikel Uraken (Bilbao, 1982), ex Loan, estrenó su tercer álbum a su nombre, titulado ‘Izaki bizidun berriak / Nuevos seres vivos’ (se puede oír en Bandcamp) y grabado durante cuatro jornadas de ocho horas diarias en los estudios Garate, donde pernoctó el grupo. Fue el típico concierto que mejora de largo el disco y en este caso lo hizo por aplastamiento, hasta convertir la grabación en casi irreconocible, a pesar de que se suba el volumen cuando se escucha en casa. En trío compactado y de sonido carnoso, espeso y flotante (al bajo perfecto Gorka Pardo y a la batería tribal David Tobal, también en Picadura y Negracalavera), Mikel irradió una energía tan envolvente que logró que cabeceara gran parte del respetable.

En 60 minutos el trío ejecutó 7 temas, todos los del disco excepto su último corte, el octavo. Desde el arranque se intuyó que se llegaría más lejos que en el trabajo enlatado y también se percibió que la tristura de la grabación había mutado en un lamento litúrgico atávico y prolongado. Esa hora exacta cursó en gradación y dejó entrever influencias que en ‘Izaki bizidun berriak’ o no se perciben o se sugieren solapadamente. Uraken arrancó reverberante cual Anari pero sin repetirse (‘Gizakia naizela’; el baterista alternó escobillas y baquetas y Mikel cantó a dos micros), se marcó una introducción instrumental monumental que abarcó desde posthardcore de Fugazi hasta el postmetal postrero de Cult Of Luna pasando por la obsesión de Swans antes cantar la misma pieza como si perteneciera al post-rock canadiense (‘Instant bat’), incrustó ruidismo tipo Sonic Youth (‘Besteen lekuan’), cruzó el aura de Mikel Laboa con el blues de Nick Cave como si estuviera en la Bonberenea de Tolosa (‘Norantza bakarra galbidea?’, que quizá fue el tema menos intenso de la sesión), elaboró rock circular y ululante a lo Mark Lanegan (‘Egun argitan’), se puso ceremonial como Orthodox en Semana Santa (‘Ordu herdoilduak’) y cerró por todo lo alto con rock en la onda del guitarrista navarro Joseba B. Lenoir, quien en ese preciso instante estaba observando el concierto del Antxiki y que después participaría en el homenaje a Ron Asheton en el Antzoki grande como contaremos en el siguiente post (‘Lantu Mamuen Dantza’, que quizá fue el mejor momento del repertorio).

Mikel no se prodigará actuando por Bilbao en este formato, pero ojalá podamos repetir las sensaciones de un show que personalmente me teletransportó a los bolos ya prohibidos del bar Sentinel de Erandio.

OSCAR CUBILLO

Mikel Uraken en trance en el Antxiki (Carlos García Azpiazu).

 

+++ ENTREVISTA +++

***

«Creer en uno mismo es el verdadero éxito»

*** 

El guitarrista bilbaíno, líder de los extintos, eléctricos y prometedores Loan,

relega su faceta de cantautor gótico acústico y monta otro trío para grabar un disco que le resitúa en la escena.

Mikel nos cuenta que la música, el trabajo y los estudios son sus tres frentes vitales

 

Un planazo apetecible era ver gratis (o sea con entrada libre) el jueves en el Antxiki el estreno de ‘Izaki bizidun berriak’ (‘Nuevos seres vivos’), el nuevo álbum de Mikel Uraken, opus que se puede oír en Spotify y en Bandcamp. Se trata de un cancionero triste y desamparado, ejecutado en formato trío y registrado en los sobresalientes estudios Garate, un repertorio que remite por sonoridad al rock de Joseba B. Lenoir, al folk gótico de King Dude, al industrialismo de Swans y Einstürzende Neubauten y hasta al indie oscuro electroacústico.

Con motivo de la buena nueva, interrogamos a Mikel Uraken un par de días antes de la cita, y nos atiende desde su casa en Santutxu.

Hablemos un poco de tu añorado grupo anterior, Loan. Teníais muy buena prensa y la afición ponía esperanzas en vosotros. ¿De esos sueños y expectativas, cuáles has logrado cumplir con el paso del tiempo?

Loan duró entre 2005 y 2010. Empezamos con 23 y 21 años. ¡Éramos realmente jóvenes! Y es verdad que tuvimos muy buena acogida tanto por parte de la prensa como del público. Fue una época realmente estimulante y de un aprendizaje frenético. Esa pasión que nos movía por la música la sigo manteniendo sin haber perdido un ápice de entusiasmo. Creer en uno mismo y disfrutar con lo que se hace es el verdadero éxito. Por tanto, esas eran las expectativas iniciales y también las que siguen vigentes en mi carrera musical.

¿Y qué no has logrado materializar aún?

Poder vivir de la música sigue siendo un reto pendiente de materializar. Lo consiga o no, tener esa meta en el horizonte ayuda mucho a la hora de encontrar motivación para seguir adelante.

Ya. ¿Cómo te ganas la vida?

Trabajo en el ámbito de la intervención social y estudio el grado en Educación Social en la UNED. La música, el trabajo y los estudios son los tres frentes en los que me desarrollo como persona.

Dejaste Loan y te lo montaste en solitario como cantautor bastante gótico vertiente indie folk. ¿Por qué?

Me considero un músico inquieto dispuesto a afrontar retos y a aprender a base de trabajo. En aquella época necesitaba dar una vuelta de tuerca a mi vida y a mi carrera musical, y lo logré sumergiéndome en un proyecto personal de corte acústico. Salir de esa zona de confort me ayudó mucho a crecer como músico y como persona.

Cantas en inglés y euskera.

Al principio cantaba en inglés como una manera de ponerme a prueba mientras estudiaba ese idioma. Después pasé al euskera fruto del giro introspectivo que quería darle a mi proyecto personal, mas enraizado en mi ser y con el que me siento más a gusto.

¿En castellano no te has animado?

Es algo que nunca me he planteado seriamente pero que tampoco descartaría probar en algún tema. Todo dependerá de lo que me pida el cuerpo en cada momento.

¿De qué van tus letras, qué te inspira?

En este último disco, siguiendo con la dinámica colaborativa, han participado el periodista Gorka Erostarbe, Aiert Goenaga y el escritor Gotzon Barandiaran aportando diversos textos que posteriormente yo he musicado y convertirlo en canción. En general, se tratan asuntos oscuros, de tristeza, impotencia frente al devenir de la sociedad e incertidumbre ante el futuro.

¿Eres lector de libros?

Como he estado estudiando para sacar el perfil C1 de euskara, en los últimos tres años habré devorado aproximadamente unos 50 libros en esa lengua para adquirir más nivel de vocabulario. Los que más me han marcado han sido ‘Ihes betea’ de Anjel Lertxundi, ‘Galdu arte’ de Juan Luis Zabala y ‘Mussche’ de Kirmen Uribe. En castellano me gusta más leer ensayo sobre temas sociales y recomendaría ‘Chavs, la demonización de la clase obrera’, de Owen Jones.

¿Y ves muchas películas?

También me encanta el cine. Es una buena manera de abstraerse de la realidad, o al menos de interpretarla desde una perspectiva de ficción. Me gusta el cine europeo de Lars Von Trier, por ejemplo. Me encanta su película ‘Melancolía’ y las múltiples lecturas que se pueden sacar de ella me han dado para horas y horas de conversación.

‘Izaki bizidun berriak / Nuevos seres vivos’ se puede oír en Bandcamp, en Spotify…

Retomemos la música. Ahora vuelves a la escena en formato trío, a pesar de utilizar tu nombre propio. ¿Por qué?

Sigo manteniendo mi proyecto personal, de ahí lo de seguir con el nombre aunque con la particularidad de que lo he abierto a la colaboración con otros músicos. Se podría decir que coordino un ‘auzolan’ o grupo de  trabajo colaborativo donde surge la posibilidad de compartir y disfrutar de la aportación de mis compañeros. El trabajo en equipo ha sido un nuevo revulsivo en mi carrera musical.

Te acompañan David Tobal a la batería y Gorka Pardo al bajo. ¿Cómo les conociste y por qué congeniasteis?

Ambos son dos personas cercanas con las que me une una estrecha relación de amistad y confianza. Con ellos es muy fácil trabajar, una cuestión que considero indispensable para llevar a buen puerto un proyecto de estas características. David Tobal tocó la batería en Sisha Pangma y actualmente está en Picadura y en Negracalavera. Gorka formó Hauts, un proyecto con mi antiguo compañero de Loan. Realmente les estoy muy agradecido a ambos por su buen hacer.

Has grabado el disco ‘Izaki bizidun berriak’ en Garate, o sea nivelón. Cuéntanos un poco sobre el presupuesto, si lo registrasteis en directo…

Grabar en Garate no es demasiado asequible. Aunque, sinceramente, no concibo otra manera de invertir mis ahorros que no sea llevar a cabo un proyecto creativo. Por lo tanto, ha merecido la pena hasta el último céntimo. Sobre el plano más técnico, lo grabamos en cinta y en directo porque tenía en mente que el sonido resultante debía transmitir la mayor naturalidad posible.

¿Cuántas horas al día estabais?

Aproximadamente unas ocho horas diarias, y aprovechamos para grabar un videoclip con la gente de Arriguri, que plasmaron en un plano secuencia el tema ‘Egun argitan’ (lo reproducimos al final del texto). El proceso total duró cuatro jornadas y estuvimos viviendo allí, aislados del mundo exterior.

Comenta un poco por encima la novedad, ‘Izaki bizidun berriak’.

En general, este disco parte de la idea de abrir mi proyecto desde un plano estrictamente individual hasta el trabajo en equipo. Las canciones han sido compuestas en mi casa y, posteriormente, puestas en común en el local de ensayo, donde se han sumado David y Gorka. He titulado al álbum ‘Izaki bizidun berriak’, que significa ‘Nuevos seres vivos’, porque siento que estas canciones son nuevos seres que ya no oscilan en torno a una individualidad, sino que crecen de manera multidimensional y se alimentan de numerosos matices. Para mí, es una nueva manera de encarar mi música, un punto extra de motivación.

Gorka, David y Mikel alegres, satifechos y recompensados tras el estreno (foto: Carlos García Azpiazu).

Parece un disco difícil a primera escucha. ¿Crece con audiciones posteriores, como me ha sucedido a mí?

A cada vez que se escucha van apareciendo matices o sorpresas que al principio nos han pasado inadvertidas y que le aportan un dinamismo creciente. Soy consciente de que mi música puede ser difícil de digerir de buenas a primeras, pero lo relevante son las sensaciones que nos produce y la capacidad que tiene de removernos por dentro. Ocurre lo mismo con un libro o una película. A todos nos ha pasado alguna vez, que nos hemos llevado sorpresas muy gratas de cosas que al principio no nos convencían del todo. Sólo es cuestión de poner algo de nuestra parte y de reinterpretar a nuestra manera la obra para dejarnos atrapar por ella.

Como será el concierto del jueves 19 de abril en el Antxiki (20. 15 h, entrada libre)… Anima a los lectores.

Será una gran oportunidad de actuar por primera vez en Bilbao en formato banda defendiendo mi último disco. Una ocasión que quizá hasta otoño o invierno no se vuelva a repetir por estos lares. Es un plan asequible: un concierto gratuito a una hora prudencial para ser día laboral. La apertura de puertas será a las 20 h y finalizará a las 21.30 h. Además, la planta superior del Kafe Antzokia, por aforo y sonido, es el recinto ideal para presentar este disco.

Ya, ojalá podamos estar ahí. ¿Qué opinas de que haya tantos conciertos en Bizkaia y en Euskadi? Opina como músico, ante tanta competencia que se te puede presentar, y como melómano, con tantas posibilidades de diversión, entretenimiento o investigación a tu alcance.

Como músico es verdad que a veces es difícil buscar una fecha para actuar por la zona. Y si se consigue, también es probable que se celebre a la misma hora otro concierto que te quite público. Supongo que esto ocurre en casi todas las ciudades y es un hándicap a tener en cuenta. Para mí lo relevante es procurar ofrecer una propuesta musical diferente, estimulante a nivel creativo y que, aunque a priori no tenga tanto público, a la larga sin duda irá sumando más personas para verte si es una propuesta sincera y de calidad.

¿Y cómo lo ves como fan de la música que dispone de una agenda  de conciertos inabarcable?

Como melómano me ha ocurrido parecido: desear ir a dos conciertos a la vez. Al final optas por ir al concierto de aquel grupo que sabes que será más difícil de volver a ver. Precisamente por eso he decidido no tocar por Bilbao hasta otoño. Por otro lado, el hecho de que haya una gran oferta de conciertos siempre es un síntoma de que hay un tejido social y cultural productivo. Un buen síntoma.

 

Vídeo en plano secuencia de ‘Egun argitan’, canción de Mikel Uraken:

 

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One Response to “Mikel Uraken: Aplastando un disco (+ entrevista)”
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  1. […] bastante a lata (a los tambores Tobal, que se lo montó muy bien hace poco con Mikel Uraken –así lo contamos– y que a Pato le gustó en el Shake! por el frenesí que le ponía a los timbales). Hacedores […]



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