Pájaro: Duelos al sol

El Pájaro andaluz ante su ‘guapo’ público de esta ‘bendita tierra’ (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: **

Viernes 20 de abril de 2018, Deusto / Bilbao, Satélite T, 21 h, 12 €.

 

Quinta vez que actuaba en el Satélite T el personaje sevillano Andrés Herrera Ruiz, quien en sexteto con tres guitarras y una trompeta dio un concierto de spaghetti surf and roll andalusí expectante en los instrumentales y en gradación en las piezas cantadas

 

Según las cuentas de Rubén Zulueta, el encargado del bar roquero Satélite T, el sevillano Pájaro actuó este viernes por quinta vez en el local deustoarra, desde se congregaron unas 150 personas, con gran presencia de las mujeres. Patrocinado por el ciclo San Miguel Music Explorers (a 12 euros la entrada: «jo, y cuando Mahou trajo a Sidecars a la Sonora costaba más de 20», comparó el fotógrafo Azpiazu), Andrés Herrera Ruiz (ex guitarrista de Pata Negra, Silvio, Kiko Veneno, No Me Pises Que Llevo Chanclas, etc.) arribó para estrenar su tercer disco a su nombre, ‘Gran poder’ (lo pueden oír en Bandcamp), capitaneando a un sexteto con tres guitarras eléctricas, una trompeta pasional –influencia de su bagaje cofrade-, un baterista que zumbaba a los timbales sin remilgos y un bajista parecido a Jesucristo y a quien así presentó.

Elegantes con camisas de lunares, de flamencos en vuelo (los pájaros, sí), de amebas y de chorreras (ésta el líder), la tropa andaluza dio un intenso y duelista concierto de rock and roll españolizado (no solo por los dos o tres reflejos de Gabinete Caligari) de 98 minutos para 17 piezas casi siempre en gradación, aunque no tan ascendentes los bastantes instrumentales de spaghetti western, tan sostenidos, atmosféricos y expectantes ellos como en el trance previo a desenfundar las pistolas bajo la luminosidad de un sol reverberante y despiadado. Fueron instrumentales con títulos como ‘Corre, chacal, corre’ (el inaugural tarantiniano), ‘Santa Leone’ (que hace honor a su apellido, por el cineasta italiano Sergio Leone, y dotado de un intenso solo del trompetista craso, barbado y con gafas, un trasunto físico del cineasta bilbaíno Alex de la Iglesia), ‘Costa Ballena’ (quizá lo mejor de la sesión, un híbrido entre Los Coronas surferos y unos Man Or Astroman? orgánicos), o la apertura del bis con ‘Apocalipsis’ (templando el rock e intercalando una frase de Pájaro, quien decía recitando: «dispara, no falles, no seas cruel, no falles»).

El trompetista parecido a Álex de la Iglesia (foto: Carlos García Azpiazu).

Pero ese viernes en el Satélite T no hubo sólo guapos instrumentales, y es que un parlanchín como Andrés Herrera Ruiz no puede callar ni en las introducciones de las canciones, plagadas de filosofía participar: nos halagó declarándose contento por regresar «a una de las tierras benditas que más nos gustan, sois los más guapos», sostuvo que «nunca hay que pedir perdón si hay razón», afirmó que tiene 55 años y se lo ha pasado estupendamente y que le quedan otros 55 en los que se lo va a pasar mejor, soslayó ciertas referencias republicanas que le pusieron en bandeja algunos espectadores y se manejó con más soltura al referirse a las drogas (le pasaron un petardo y dijo: «con permiso de la libertad, le voy a dar una calada a un porro»), intentó sublimar el significado de los aplausos yéndosele un poco el santo al cielo y se declaró bético (aseguró que era el único del grupo, pero resultó que Candela, el bajista Jesucristo, también lo es).

El Pájaro parlanchín señalando a algún músico en una presentación (foto: Carlos García Azpiazu).

De las canciones con letra la menos interesante, por temática y ritmo, fue ‘Los callados’, que remitió al Paco Ibáñez más pesadamente reivindicativo (moló la trompeta soplando a lo Calexico, ¿eh?). Las demás piezas con texto estuvieron todas muy bien y casi todas, si no todas, apostaron por la gradación (cursaron más crecientes que los instrumentales contenidos, recuerden), y a menudo estuvieron prolongadas con desarrollos a tres guitarras propios del rock sudista a lo Danny & The Champions Of The World.

Entre estas canciones estuvieron ‘Rayo mortal’ (a lo Gabinete Caligari y con deje a lo Dogo y Los Mercenarios, sevillanos estos), ‘Sagrario y Sacramento’ (de lo más granado de la velada y con similar dominio del vocabulario católico que el granadino Lapido), ‘Tres pasos hacia el cielo’ (un cruce surf entre el Dúo Dinámico primerizo y el adorado Silvio), ‘Perche’ (una italianada enamorada que empezó en plan Silvio y acabó como el rosario de Tonino Carotone), ‘Bajo el sol de medianoche’ (una que dedicó a Elvis Presleys –sí, pluralizó su apellido, ¡como hacían mis tíos!-, con coros vía el primer Loquillo y que también fue de lo más destacado del repertorio), ‘Luces rojas’ (con la batería redoblante y una coda instrumental climática y trágica consignada en el setlist bajo el título de ‘Final’), ‘Yo fui Johnny Thunders’ (boogie con la invocación «bailad, malditos, bailad»), ‘El tabernario’ (psychobilly con cuenta atrás), ‘TLP’ (la única en inglés, un psychobilly en la onda de los Coyotes y con otra larga e intensa prolongación guitarrera) y el adiós con su versión del ‘A galopar’ de Rafael Alberti / Paco Ibáñez, coreada por el centenar y medio de espectadores y con dos espontáneos subidos a escena para cantar por uno de los micrófonos.

Saludos finales de cinco de los seis oficiantes (foto: Carlos García Azpiazu).

Estuvo muy bien el show del Pájaro aunque al salir nos cruzamos con Raúl El Guapo y nos contó que no era la mejor vez que le había visto y se quejó de que desde atrás no se oyeron las guitarras y sí mucho el bajo. Desde adelante yo oí muy bien las tres guitarras pero la voz me costaba, le conté. Raúl reconoció que el concierto del viernes estuvo mejor que el debut de Pájaro en Bilbao, en el Kafe Antzokia y con entrada libre pero poca gente («¡estábamos 15 personas y yo era una de ellas!»; pues La Reina y yo éramos otros espectadores ese jueves 21 de febrero de 2013; así lo contamos), y evocó como la mejor ocasión que ha disfrutado al sevillano una en Madrid, en la sala El Sol, con sección de metal, Julián Maeso a los teclados…

ÓSCAR CUBILLO

Vídeo urbano-social de la canción menos brillante de esa velada, ‘Los callados’:

 

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