Fito & Fitipaldis: El mejor Fito en 20 años (+ entrevista)

El sábado en la segunda canción, ‘Un buen castigo’, con cuatro de los cinco delante (foto: Facebook BEC).

CAL: ***

Sábado 5 de mayo de 2018, Barakaldo, BEC (Bilbao Exhibition Centre), 22.30 h, entradas de 30 a 40 €.

TODAS LAS FOTOS DE ESTE POST SE HICIERON EL SÁBADO, EL SEGUNDO DIA DE FITO EN EL BEC

Primer cartel, al que se añadieron fechas.

 

«Vamos a pasarlo bien esta noche, seguro que sí. Vamos a disfrutar, a cantar y a bailar. A ser felices, claro que sí», planteó Fito Cabrales el sábado en el agotado BEC (15.000 pax) y lo cumplió durante dos horas y media agilísimas, auténticas y participativas, con tres invitados (dos ‘gatibus’ y su viejo amigo Uoho Platero) y tres coreadísimas recuperaciones de Platero y Tú

¡De lo mejor del año 2018!

 

Superó todas las expectativas Fito el sábado en su segundo concierto triunfal en el BEC dentro de la gira ’20 años, 20 ciudades’ (son más de veinte conciertos porque repite en bastantes plazas), con la que conmemora sus 20 años al frente de unos Fitipaldis que oficiaron mejor que nunca: fornidos, ágiles, dinámicos, guitarreros y en quinteto, sin la participación de unos teclados que rellenan espacios y a veces ralentizan el ritmo. El concierto fue de 22 temas en 144 minutos (contando el vídeo animado e introductorio a lo Leone / Morricone), casi dos horas y media que se hicieron ágiles también porque apenas hubo interrupciones, no nos embargó ninguna sensación de parón ni al preparar la parte acústica ni al introducir a los invitados de Bilbao: dos miembros de Gatibu más Uoho, su colega de siempre en los tiempos de Platero y Tú.

Y una capacidad de maniobra extra que permite a Los Fitipaldis cambiar parte del repertorio cada noche es que el show no depende de vídeos de fondo, sino que se arregla con una agilísima y cercana retransmisión en directo en las pantallas laterales. Sí, no me importa repetir el significado de ‘ágil’ porque así evolucionó el macroconcierto (no se puede decir que fueran a velocidad de crucero, como en esta ocasión de 2014), el mejor concierto que hemos visto en 20 años a Fito, uno de los pocos que entrará en nuestra lista de los mejores de 2018 (si llegamos a acabarlo, claro…). Y eso que los prolegómenos no fueron ilusionantes: charcos de alcohol en el suelo del metro, peña bebiendo (está prohibido), cuadrillas de amigos que podrían ser La Manada entonándose, botellón en la explanada del BEC (que es la feria de muestras de Bizkaia), cánticos futboleros de algunas cuadrillas… Al menos dentro del BEC, en la grada B, no fumó nadie (lo cual también está prohibido, por supuesto).

Después de Muchachito y antes de Fito, el BEC visto desde el palco (imagen de móvil: O.C.E.).

Sobre un escenario sobrio y largo con dos provocadores (esas plataformas que se adentran entre el público), Fito & Fitipaldis el sábado sonaron compactos, rotundos, diáfanos y distinguibles. Proyectaron un sonidazo fenomenal para lo que son los macroconciertos, a lo cual ayudaría también el prescindir de los teclados. Abrieron los cinco con ‘Siempre estoy soñando’ (la de «Lo más lejos a tu lado»), con sonido fronterizo, punteos disparados por Carlos Raya y el naturalísimo Fito, y conclusión tan americana como Dan Baird. La cosa pintaba guapa y un escalón subimos con ‘Un buen castigo’ y su deje Dire Straits, y los focos iluminando a las 15.000 personas presentes (las entradas estaban agotadas, así como la víspera, el viernes, con otras 15.000 personas, en total 30.000 espectadores en dos días).

Acabó y saludó el empático Fito: «Buenas noches. Vamos a pasarlo bien esta noche, seguro que sí. Vamos a disfrutar, a cantar y a bailar. A ser felices, claro que sí». Y lo consiguió a lo largo de esas difíciles dos horas y media. Seguidamente tocaron ‘Por la boca vive el pez’, con el saxofonista Alzola soplando en pantalla, y Fito y Raya tocando desde las esquinas del escenario, y Alzola y Raya adelantándose por cada provocador. «Eskerrik asko», agradeció Fito, y presentó una canción «que nunca hemos dejado de tocar en estos veinte años, sería la hostia que la cantaseis como siempre habéis hecho», y entonó una flotante ‘Me equivocaría otra vez’.

Los haces de luz en la séptima canción, ‘Donde todo empieza’ (imagen de móvil: O.C.E.).

El siguiente tramo, entre los títulos 5 y 9, fue una pasada y ahí ya fui conscientes de que se trataba de una ocasión especial, de que Fito está en más forma y gracia que nunca, y que la noche apuntaba a lo más alto y memorable: ‘Quiero beber hasta perder el control’ de Los Secretos resonó al Shakin’ Stevens más dinámico y contagioso, con las guitarras dotadas de efecto muelle y hasta el batería de Chicago, que es bastante tosco, aguantando el tirón (Fito saltó desde la plataforma de la batería al acabarla); ‘Lo que sobra de mí’ atesoró el aparato de los Blasters multinacionales («qué bien tocar en casa, ¿eh?, así sin presión», dijo al acabarla); ‘Donde todo empieza’ fue un lento soul dramático con los móviles del público encendidos al modo de los mecheros sentimentales de antes y los haces de los focos iluminando al gentío milenario; ‘Todo a cien’, su fenonemal revisión de La Cabra Mecánica que mejora al original, irrumpió a modo de rock and roll limpio (con Fito ametrallando al personal al acabarlo); y ‘Garabatos’, con los focos rojos, empezó con cierto tono asfaltico y acabó con sustrato Hellacopters («¡arándanos!», exclamó antes de empezarla, y creo que es un guiño a uno de sus hijos).

Entonces llegamos a la parte central, la más peligrosa por la probabilidad de que el grupo se descentrara y se dilataran en demasía las canciones. Se despejó rápidamente el tablado y se prepararon tres sillas para un fragmento acústico en trío con Alzola (llevaba sombrero) sentado en el centro, entre Fito (gorra) y el telonero, Muchachito Bombo Infierno (otro con sombrero), para interpretar dos temas con cuerpo y… agilidad, sí: un blusero y acelerado ‘No soy Bo Diddley’, que pareció del Mississippi, y el ‘Me tienes frito’ del propio Muchachito, que pasó de lo ‘delinqüente’ a lo ‘manonegrista’.

Prosiguió la bienvenida y bendita agilidad (lo comparas con las tres horas de Berri Txarrak en el mismo BEC y no hay color) cuando llegaron los invitados anunciados para los dos conciertos de Bilbao: primero dos miembros de Gatibu, Haimar y Alex Sardui, ambos amigos y vecinos de Gernika, para cantar ‘Urepel’ en euskera (a Fito la lengua vernácula le quedó mejor y más verosímil que a Francis Doctor Deseo, aunque está fue la canción menos redonda e interesante, original de Gatibu y con Sardui cantando a veces tan ampuloso como cuando estaba en Exkixu). Despidió el de Zabala a los de Gatibu acercándolos al borde del escenario para recibir los aplausos, e introdujo al otro invitado, el más esperado: «Es como presentar a un hermano, casi. Ahora sí, por favor, que reviente Barakaldo entero, saludad a Uoho, a Iñaki», y entró su viejo amigo Iñaki Antón, con el que recuperó dos canciones de Platero y Tú que fueron de lo más coreado de la memorable velada: ‘Hay poco rock and roll’, con riffs hard rock por momentos acedecescos, y ‘El roce de tu cuerpo’, un himno con los coros del BEC apretando a pleno pulmón.

Tras los abrazos para despedir a Uoho, la velada trascurrió ascendente con el al principio medio tiempo melódico y al final rock springsteeniano ‘Entre la espada y la pared’ (la de «sexo, droga y rock and roll»), un stoniano ‘Tarde o temprano’ (con fuerzas de Fito para correr por el tablado y el epílogo guitarrero entre Lynyrd Skynyrd y Dire STraits), y cierre por todo lo alto con coros del gentío en ‘La casa por el tejado’, con sus arabescos a lo Dire Straits, y tras las presentación de sus cinco músicos (batería de Chicago, bajista de Valencia, saxofonista de Gernika y el guitarrista Carlos Raya, ex sangre Azul, de Madrid), el rock and roll ’Antes de que cuente 10’, con saxo springsteeniano y carreras de Raya por el tablado, en plan colíder.

Pero quedaban los bises (dos dobles fueron). Tras tres minutos de petición, llegó el primero y a solas Fito sentado al borde del tablado recuperó ‘Rojitas las orejas’, con los móviles encendidos como mecheros, las tres pantallas (dos laterales y la rectangular del fondo del tablado que a lo largo de la noche sobre todo había proyectado el nombre Fito & Fitipaldis) agigantando su rostro en blanco y negro, y la cercana estrella del rock mostrando tanto callo a la guitarra acústica que extrajo trazos espectaculares en plan jazz fusión que merecieron una ovación que recibió en pie mientras en bucle seguía sonando el loop que había creado.

Cerró ese primer bis con «una nueva», como dijo en broma sobre ‘Soldadito marinero’, prolongada con boogie woogie y con los coros de la gente como si fuera una habanera gigante. Y quedaba el otro bis doble, reclamado con ‘beste bat’: los tambores de Loquillo precedieron a ‘Entre dos mares’, la tercera que sonó esa noche de Platero y Tú, otra supercoreada, con poso sprinsgteeniano, y el cierre definitivo dedicado a La Cuadri del Hospi, o sea los niños de la sexta planta de Cruces, a los que brindó el ‘Acabo de llegar’, con un océanos de brazos alzados de la gente cantándola, la slide de Raya, duelo postrero entre la guitarra de Raya y el saxo de Alzola, y apoteosis grupal estirada sabedora de que se acababa el paso por Bilbao de la gira ’20 años, 20 ciudades’ que está paseando por la piel de todo a los mejores Fito & Fitipaldis de la historia. Hum… he citado con agilidad las 22 canciones que sonaron el sábado en un conciertazo de lo mejor que veremos este año, insisto.

ÓSCAR CUBILLO

Clip de Fito y La Cuadri del Hospi para la canción ‘Acabo de llegar’.

 

Javi Alzola, el único Fitipaldi que lleva los 20 años con Fito, el sábado en el BEC.
¿Cómo conociste a Fito? ¿Te acuerdas? ¿Fue a raíz de la colaboración con los Platero y Tú en su disco ‘7’ (DRO, 1997) o le conocías personalmente de antes?
Nos conocimos en ese disco de Platero, que incorporaba por primera vez metales. Recuerdo que, aparte de la sección de viento, grabé un saxo para la canción ‘Al cantar’. Supongo que ahí empezó el camino.
¿Por qué cae bien a todo el mundo Fito?
Será porque él predica con el ejemplo. Fito quiere a la gente y la gente quiere a Fito. No sabría decirte cuántos miles de personas tendrán fotos con él y autógrafos.
(foto: Facebook BEC).

 

+++ ENTREVISTA +++

***

«Todo pasa por el filtro de mi manager, Polako»

***

Fito Cabrales recopila veinte años de carrera en solitario con la antología ‘Fitografía’,

rematada con una gira por veinte ciudades, en varias de las cuales dará varios conciertos

 

El simpático Fito Fitipaldi (Adolfo Cabrales Mato, 6 de octubre de 1966, Bilbao, 51 años), ex Platero y Tú, conmemora sus veinte años de carrera en solitario con el recopilatorio ‘Fitografía’ (DRO-Warner), lanzado el 10 de noviembre de 2017 y número 2 en ventas de salida, sólo superado esa semana por Vetusta Morla. La antología se sirve en varios formatos: el CD doble standard, y una caja con 3 CDs, 2 DVDs, un grueso libreto y varios posavasos que ha agotado los 4000 ejemplares que se fabricaron.

Apoyado en semejante estribo, Fito ha vuelto a salir de gira. ‘Veinte años y veinte ciudades’, como dice él, antes de concentrarse en su próximo álbum oficial, para el que se siente seco de ideas y se lo toma como su verdadero reto. Fito arrancó la gira de vigésimo aniversario el 10 de marzo de 2018 en Santander (Palacio de Deportes), y pasó por su casa, por Barakaldo, los días 4 y 5 de mayo, agotando el BEC por partida doble (15.000 espectadores por día, 30.000 en total).

Pues aquí recuperamos una conversación con él entablada cara a cara el viernes 24 de noviembre de 2017 en el Palacio Euskalduna. Una cita gestionada por el sello Warner y publicada por El Correo. Ese viernes Fito tenía una actuación promocional para una cadena de radio y nos atendió a mediodía, después de probar sonido.

Conversas mucho con todo el mundo. Eres muy abierto y se te puede hacer cualquier pregunta sin que te moleste.

Ya, nunca me molestan. Lo que pasa es que antes todos me hacían las mismas preguntas. Sacaba un disco y me preguntaban sobre él, pero ahora parece que soy un tertuliano que puede hablar de cualquier cosa. Y, joder, si salgo de promoción, no puedo ir con escudos: ‘oye, esto no preguntes, y de lo otro tampoco’. Luego me arrepiento. Llego a casa, leo titulares, joé, y me pregunto: ‘¿para qué hablo?’. Pero en el fondo me siento libre. A veces hay cosas que te pueden doler un poco, pero es igual. Yo la mayoría de las cosas que he visto de titular, si no todas, las he dicho yo. Lo que pasa es que un titular lo ve todo el mundo y luego a lo mejor no se leen el artículo. Eso lo sabes tú más como periodista. Pero sí, me siento libre para hablar, la verdad.

Y eso que he leído que eras muy tímido de joven.

Siempre pensé que de crío yo era un tío muy abierto y sociable, pero luego, cuando coincides con amigos de aquella época, te dicen que no. Recuerdo que iba a un bar y le pedía canciones al pincha y al de varios años me dijo: ‘tú eras aquel chico tímido que me pedía canciones…’. Y yo: ‘¿cómo que tímido, si yo me lo pasaba bomba?’. Y es que lo que yo pensaba era mentira: parecía un medio friki pidiendo canciones, ja, ja…

¿Y trabajar en un bar no da callo para hablar con cualquiera? A un bar van muchos pesados y hay que aguantar mecha.

Sí, el mío era un bar de muy pesados. No sé si eso te da rodaje, pero bueno, seguro que todos los camareros que conoces tienen un denominador común, que es el ser muy sociables. Es verdad que a un bar tú no vas porque sirven cocacola o güisqui, porque eso lo ponen todos, tú vas por el trato en primer lugar. Además de estudiar hostelería, los camareros tienen don de gentes. Y eso yo lo he visto en mis padres y también se puede aplicar a la música: hay que llevarse bien con tu entorno de músicos, managers, trabajadores… Yo lo entiendo así.

Ahora cumples veinte años como Fito en solitario. ¿Pensabas poder vivir de la música cuando te pusiste con Platero y Tú?

Hombre, a lo mejor en forma de sueños igual sí, pero creo que cualquiera que empieza a tocar en un grupo de chaval lo hace por lo mismo que nosotros: porque lo pasábamos bien. Si entonces me dicen ‘vas a tener un grupo, a grabar discos y dentro de veinte años podrás siguiendo tocar’, yo hubiera respondido: ‘estás flipado’. No te lo crees. Eso te lo digo yo y cualquiera.

¿Y cuando te iba bien con Platero y Tú hasta dónde soñaste? Seguro que no hasta las giras por pabellones, ¿pero cuán arriba te imaginabas?

Joder, para mí el momento cumbre de Platero pasó al principio de que nos fichara DRO (el sello filial de la multinacional Warner, donde sigue trabajando Fito). El momento cumbre fue cuando vino a grabar con nosotros Rosendo la canción ‘Sin solución’ del disco ‘Muy deficiente’ (DRO, 1992). De repente estábamos grabando en el estudio, y llegó Rosendo en un taxi, y yo dije: ‘buah, qué ostras… somos ya como los Allman Brothers’…

Todas las imágenes de este post son del sábado y aquí Fito con su escudero Alzola (foto: Facebook BEC).

Las ventas de este recopilatorio ‘Fitografía’ han ido bien: número 2, cuando salió el disco de Vetusta Morla, pero lo tuyo es una caja que valía 44 euros y ha agotado los 4.000 ejemplares, me acaba de contar Ramiro, de Warner.

Ya, las cajas son para los fans. Yo me he comprado varias de otros artistas y las guardo en casa y ni siquiera las abro. Simplemente me gusta el artista, y compro la caja y si algún día tengo tiempo la oiré y leeré las notas y tal. El mío no es un disco pensado para las listas de ventas, está claro.

¿Por qué elegiste como single de ‘Fitografía’ una canción de Platero y Tú, con una letra tan agresiva?

Pues por la letra sobre todo. Durante años he querido grabar una canción de Platero. Siempre lo he tenido en la cabeza y nadie me lo ha pedido. De hecho, las tocábamos en concierto.

¿Platero y Tú aún generan derechos de autor? No solo por ser ese grupo, sino por el estado del mercado, del show business en general.

Hum… En la radio los sigo oyendo. Y hay unos cuantos grupos tributo, pero bueno. Yo siempre digo que se mueren los músicos, pero no las bandas que han formado. Eso es lo bueno: nos morimos nosotros, pero las bandas siguen. Y Platero seguirá ahí y habrá gente que se reenganche, otra no… Pero bueno, los discos se graban, se quedan ahí y la gente los escucha alguna vez.

¿La separación empresarial de Last Tour ha afectado a tu trabajo? Antes había tres jefes: Alfonso Santiago, que se ha quedado con el negocio, y de socios estaban tu manager, Polako, o sea tú, más Javier Arnaiz, que está compitiendo ahora desde Madrid con el festival Mad Cool.

No, no, en absoluto. Polako y yo somos indestructibles. Y los de Javi también son majísimos. Nos llevamos bien con todos. Pero Polako se marchó y se quedó con las bandas. Tiene mentalidad de músico, como yo, y está conmigo, con El Drogas, con M-Clan, con Quique (González)… Tiene trabajo de cojones, ¿no sabes? Y la verdad no he notado cambios. Hoy en día las giras se organizan con una tablet, casi.

¿Quién te organiza a ti la agenda? ¿Polako, a quien ya le hemos visto hablar por teléfono sobre ti delante de nosotros, y ahora mismo época Warner, la discográfica de ‘Fitografía’, por ejemplo?

Todo pasa por el filtro de Polako. Todo. Incluso cuando Warner organiza una promoción, como la de ahora, se la manda a Polako y él le da el visto bueno. Habla conmigo y le damos el visto bueno. Todo el peso recae sobre él y todo lo artístico lo cuida con mucho celo. Pero es verdad que esto es difícil de entender si no se conoce la amistad que hay entre Polako y yo. Hemos crecido juntos en este negocio porque antes éramos dos tíos que no teníamos ni puta idea, simplemente nos gustaba la música, y nos tuvimos que dar muchas hostias hasta que al final hemos aprendido. Lo que yo sé lo sé por Polako, y viceversa. Es la persona con la que tengo más confianza. Hay cosas que le podría contar a Polako y que no le contaría a nadie, claro.

¿Cómo os conocisteis?

Vino al Umore (el bar Umore Ona, ya cerrado), con Edorta (el cantante), nos dio unas camisetas y nos dijo (a Los Platero), ‘oye, que somos los Flying Rebollos y tocamos…’ no me acuerdo dónde era. ‘Venid a vernos’. Valeeee, fuimos y desde entonces. Creo que los Flying hicieron camisetas antes que discos.

Sí, cuidaban mucho el merchandising, ja, ja… Oye, me dicen que te pregunte qué letra le pondrías al conflicto de Cataluña.

Ja, ja, jaaaa… Joé, es acojonante, ya me hace gracia. La gente me dice por la calle, ‘Fito, tengo el vídeo donde recomiendas a Puigdemont y Rajoy que se tomen la MDA’. Y me reafirmo en eso. Si hiciera una canción sobre eso sería un instrumental.

Estuviste tocando en fiestas de Bilbao con M-Clan. Hicisteis ‘Carolina’. ¿Cómo surgió?

Se lo dije yo. Ellos saben que si yo quiero cantar, se lo voy a decir. A Carlos o a Ricardo. La puta verdad es que, cuando me retiro y llevo un tiempo sin tocar, me entra pánico. Entonces les comenté: ‘Carlos, venís a Bilbao, canto con vosotros, ¿vale?’. Quería subirme al escenario y medir esa ansiedad. Es un placer tocar con ellos, pero en cierta medida les utilicé. Siempre que vienen a Bilbao, vamos a comer juntos, y nunca me van a pedir que salga. Pero si me apetece, o tengo ganas, pues ya les digo yo. Esta vez les solté con ironía: ‘si me dejáis hacer el solo, canto con vosotros’. Yo quería salir al escenario y ver cómo me encontraba sabiendo que iba a salir con esta gira.

Y tú recibirás peticiones para colaborar de todo tipo, ¿no?

Bueno, sí, pero tampoco es para exagerar. Muchas veces ni siquiera escuchar las canciones. A veces no tengo tiempo y prefiero decir que no. Ahora hace poco estaba pendiente de colaborar con Sínkope,  y les tuve que decir que no.

Ya, porque actualmente tú eres como Rosendo para los Platero.

Sí, puede ser algo así.

¿Por qué un recopilatorio ahora? Lo has contado mil veces, y ya te he oído explicar que se le ocurre a la discográfica.

Se le ocurre a DRO. Yo no estaba pensando en el recopilatorio, la verdad. No me suelen gustar los recopilatorios. Pero me interesó cuando me lo plantean como una caja y me informan del proyecto y la gente que va a participar. Me llama Charlie (Sánchez, jefe de DRO, presidente de Warner) y me dice, ‘déjame que te explique, ya sé que no te gusta, pero déjame’. Charlie y yo somos los más viejos de DRO, todos los demás han cambiado. Yo sigo aquí por él. Y me manda más o menos el montaje de la historia, con la Strato en la portada, y lo que más me gustó, que iban a recuperar todas las colaboraciones desperdigadas, incluso las realizadas con otros sellos a los que había que pedir permiso. Esto es lo que me engancha. Es más: había tantas colaboraciones que no han cabido todas. Habríamos necesitado otro CD, pero nos parecía exagerado. En el fondo es una excusa para salir de gira.

Ya.

Yo estaba en casa y el disco nuevo no me salía. Y cuando hablaba con Polako y con Carlos Raya (su guitarrista y mano derecha musical) siempre me decían: ‘y si celebramos esta historia…’. Me lo dejaban caer siempre y yo, ‘pues sí, vamos’. Y dije: ‘hagamos 20 años, 20 ciudades’, porque al final es una gira de tres meses y luego me puedo volver a mi disco, que es el reto verdadero para mí.

¿Te notas seco de ideas?

Siempre que me lo preguntas te respondo lo mismo: que estoy atascado. Pues cada vez eso se acentúa más. Este recopilatorio y salir de gira me han venido muy bien. Salir del ‘loop’ en el que estoy metido. Ya no es que no me salgan las letras ni la música, es una cuestión que llega más allá: ¿cómo quiero sonar?, ¿cómo soy musicalmente y qué es lo que quiero hacer ahora? Para mí es un regalo haber sacado lo de los 20 años y tener la excusa perfecta para salir de gira. A ver si me da el aire y al volver a mi local puedo hacer lo que yo quiero.

Fito Cabrales el sábado con la que parece su guitarra Basurilla (foto: Facebook BEC).

La guitarra de la portada de la caja ‘Fitografía’ se llama ‘Basurilla’. ¿Pones nombre a todas?

No pongo nombres a ninguna guitarra, sólo a Basurilla, porque tiene una pinta que parece que la he rescatado de un vertedero. Todas son de los 60, pero esta…

¿Cuántas guitarras tienes?

Unas 30.

¿Has pensado vender alguna, deshacerte de ella?

Nunca he vendido una guitarra. Pero ahora estoy pensando en deshacerme de una que nunca me gustó.

¿Cuándo empezáis a ensayar para la gira?

Hasta ahora hemos estado en mi casa (en Gernika) Carlos Raya y yo, pero eligiendo las canciones más que nada. El miércoles que viene empezamos los ensayos con la banda, en Madrid, en el estudio que tiene Carlos en su casa. Esta vez no viene Joserra (Senperena, el teclista guipuzcoano). Y en los ensayos tampoco va a estar Javi (Alzola, el saxofonista de Basauri), porque tiene bolo aquí en el Euskalduna (un homenaje a Miles Davis en el ciclo Izar & Star el viernes 1 de diciembre) y le hemos tenido que dar permiso. Estaremos ensayando hasta que empiece la gira. Nos juntamos una semana, dejamos otra, nos volvemos a juntar… Así hasta el ensayo general en Santander, donde empezamos la gira. Ahí nos concentramos una semana, pues nos dejan gratis el pabellón. Por eso empezamos siempre en Santander: nos dan facilidades para preparar las cosas y lo pueden ensayar no solo los músicos, también los que montan, los de las luces… Y en cada ciudad queremos llevar un colaborador de los del disco. Ese es el reto. Ahí estamos, con el teléfono ardiendo.

ÓSCAR CUBILLO

Vídeo del primer single del recopilatorio ‘Fitografía’, con la canción ‘Entre dos mares’ que hacían Platero y Tú

Anuncios
Comments
One Response to “Fito & Fitipaldis: El mejor Fito en 20 años (+ entrevista)”
Trackbacks
Check out what others are saying...
  1. […] 4.- Fito & Fitipaldis. BEC, mayo. […]



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: