Fermín Muguruza & The Suicide Of Western Culture: Un toro presto a embestir

Fermín escoltado también por Txap Osinaga, que restó aridez a la electrónica (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: **

Jueves 10 de mayo de 2018, Bilbao, Kafe Antzokia, 22 h, 15-18 €.

 

El ex Kortatu y Negu Gorriak abrió en el Kafe Antzokia la gira de ocho fechas de su nuevo proyecto de electrónica, mano a mano con los catalanes The Suicide Of Western Culture, y sostuvo la arriesgada propuesta oscilando desde el interés hasta la excitación

 

Primero de los ocho conciertos que dará Fermín Muguruza (Irún, 1963) divulgando su disco ‘B-Map 1917 + 100’ (Talka-El Segell, 2017), elaborado mano a mano con el dúo electrónico catalán The Suicide Of Western Culture. El artefacto conmemora el centenario de la revolución soviética y se inspira en diez ciudades cuyo nombre empieza por B: Bilbao, Berlín, Belfast, Bogotá, Belgrado, Barcelona, Baton Rouge… La gira se cerrará el sábado 16 de junio en San Sebastián (Polideportivo, también actuarán Belako). Como el propio Fermín nos definió ese miércoles en entrevista previa publicada en el diario El Correo (aquí se puede leer), el estilo de este proyecto «se podría considerar como sonido electrónico bailable del punk, algo ligado al dub y a lo industrial, también a la electro body music que reivindicaban Front 242, Kraftwerk y, en la segunda oleada, Nine Inch Nails».

Este primer concierto se celebró el jueves en el Kafe Antzokia, su casa querida, como dijo en euskera al saludar. Lo primero que nos sorprendió fue que no se agotaron las entradas (habría 400 espectadores) y lo que a la postre (y durante) nos alivió fue que su propuesta electrónica, algo siempre difícil de defender en directo, sostuvo el tipo y medró gracias a la aportación guitarrera de Karlos Osinaga, alias Txap (el de Lisabö), quien logró evitar la aridez mecánica y sin alma habitual en estas historias sintéticas. Además, todo el respetable se entretuvo siguiendo las visuales de fondo, un collage más explícito que subliminal que emergía empastado con el sonido general.

Con el paso del tiempo, Fermín se movió y bailó más suelto y seguro (foto: Carlos García Azpiazu).

El ex Kortatu y Negu Gorriak estuvo todo el rato al frente del escenario, en el centro de la escena, observando al público como un toro presto a embestir, con redaños y tablas, acostumbrado a ser el foco de las miradas. Tras el teloneo de la rapera La Furia y el prólogo maquinal ambiental e incluso unamuniano (las visuales evocando su mitificado enfrentamiento con Millán Astray en la universidad de Salamanca en 1936) servido a solas por el dúo The Suicide Of Western Culture, reapareció el cuarteto al completo y durante 91 minutos sonaron 14 piezas (contabilizando el rap de Peru del Hoyo, hijo del preso de ETA fallecido haciendo deporte en la prisión de Badajoz Kepa del Hoyo) que se sucedieron curiosamente con una alternancia aparentemente muy meditada: regular-buena-regular-buena… Pero sin nunca perder el interés, gracias a la aportación de las visuales, ya se ha dicho.

Hubo tres revisiones del legado previo de FM, dos de ellas lo único coreado de la velada: ‘Itoxiten’ de Negu Gorriak (deconstruida y vuelta a montar como un mecano, que fue la primera coreada), ‘El estado de las cosas’ de Kortatu (que no se coreó, quizá porque el público estaba mirando las imágenes en blanco y negro de la película ‘La batalla de Argel’, cuyos fragmentos se emitían bajo el barullo industrial a lo Nine Inch Nails de la canción), y, abriendo el bis, el ‘Zu atrapatu arte’ también de Kortatu (en plan Ministry algo planos, y que fue la otra muy coreada, claro).

El fondo rojo en la canción ‘Barcelona’ (imagen de móvil: O.C.E.).

Y además sonaron las diez canciones del disco, pero en distinto orden. Y así, alternando lo interesante con lo estimulante (hum… no escatimemos al adjetivar, pues no me habría importado repetir la sesión el día después, el viernes en Vitoria), colando pregrabaciones bien engarzadas (canciones de Laboa, declaraciones de Telesforo Monzón, raperas en acción, soflamas femeninas bonaerenses …), entre lo más impactante del repertorio destacaríamos ‘Beirut’ (interpretada por un FM tenso y con actitud, influido por Joy Division y Front 242), ‘Bogotá’ (el caos de Psychic TV y tal), ‘Buenos Aires’ (con la cesta punta y un hervor a lo Todos Tus Muertos sintéticos y pasados por la túrmix de Atari Teenage Riot), ‘Baton Rouge’ (con FM muy dramático al cantar, oscilando entre el reggae dub y el drum & bass), ‘Brazzaville’ (dance industrial, con Fermín al final danzando con movimientos africanos al borde del tablado), y para cerrar la sesión ‘Berlín’ (a lo post-The Clash urbanitas en ‘Blade Runner’, con la frase «yo soy Ulrike Meinhof», en referencia a la terrorista de la Fracción del Ejército Rojo que apareció ahorcada en su celda).

Paradójicamente, Bilbao, la única ciudad vasca que aparece en el disco ‘B-Map 1917 + 100’, tuvo una interpretación de lo menos atrapadora. Quizá la sensación se deba a que vivimos aquí, encerrados en ella. La de Belfast y el IRA tampoco pareció muy movedora. Pero muy bien Fermín con The Suicide Of Western Culture y Txap, y eso que era el primer concierto de los 8 previstos. No estaría mal una excursión a San Sebastián el sábado 16 de junio, para atestiguar el fin de gira.

OSCAR CUBILLO

Entrevista para El Correo con Fermín sobre este disco y la gira.

 

 

Vídeo collage de la canción ‘Brazzaville’ de FM y The Suicide Of Western Culture:

 

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