Barrence Whitfield: Sudando y chillando el rock and roll

Barrencio agarrado al micrófono del Kurtur Kluba, no porque tenga mal la rodilla (foto: Óscar Esteban).

CAL: **

Jueves 31 de mayo de 2018, San Sebastián, Tabakalera / Kutxa Kurtur Kluba, 20 h, 15-18 €.

 

El shouter radicado en Boston cerró en San Sebastián la gira española de su disco 14º, ‘Soul Flowers of Titan’, y dio un bolo certero, atronador y arrasador ante ciento y pico personas

 

Ya lo tiene explicado el afrovocalista gritón Barrence Whitfield: «Tocamos rock and roll viejo, bueno y enérgico, entreverado con un poco de soul y un poco de rockabilly. Es entretenimiento puro, música que hace feliz a la gente, que la empuja a saltar arriba y abajo y que logra que se olvide de las cosas que han sucedido en sus vidas durante el día. Por la noche, vienen a ver un bolo y se olvidan durante 75 o 85 minutos». Eso es lo que sucedió el jueves en el Kultur Kluba de Tabakalera en San Sebastián, ante más de cien personas, donde me olvidamos del curro (ejem), del dolor de espalda, del tobillo, de la candente situación política de esos momentos…

Sí, los bostonianos Barrence Whitfield & The Savages cerraron su gira española en San Sebastián, como no se cansó de repetir su líder. Han sido siete conciertos, uno de ellos el sábado noche anterior en Maeztu, Álava, en la segunda edición del Mendialdea Music Festival, al aire libre, con la carpa a tope de gente, después de una comida de hermandad con 400 asistentes, muchos gin tonics y la banda dándolo todo para enardecer al respetable aún más, nos contaba el copromotor de la gira, Juancar de la tienda de vinilos irundarra Bloody Mary, quien estuvo el jueves en el Kultur Kluba y al que su contratado seguro tenía ganas de satisfacer. Y a fe que lo hizo.

Barrence Whitfield (Jacksonville, Florida, 13 de junio de 1955; otras fuentes fiables indican que nació en Georgia; en realidad se llama Barry White y, como dijo divertido, «en España me han puesto otro nombre, Barrencio»), que lleva desde los años 80 dando gritos desde que surgió en el revival garajero, salió a escena como un pincel: de gris, de tergal, con chaleco incluido y zapatos elegantísimos de piel crema. Y goza de una estética que no ha cambiado en treinta años: grueso, bajo y con el cráneo rapado. Cumple 63 años este junio y está físicamente igual que la primera vez que le entrevisté en persona en Vitoria en los 90.

Sin embargo, no acabó igual de elegante: a la tercera canción ya tenía empañadas las gafitas y escarchada la calva, no tardaron en caerle goterones de sudor como la lluvia desde un canalón, el chaleco lo perdió cuando simuló un combate de boxeo en la décimotercera canción, ‘Willie Meehan’ (un boxeador de los años 20, éste), y al final del show el bueno de Barrencio estrujaba los faldones de la camisa exprimiéndole literalmente el sudor.

Barrencio boxeando como el peso pesado Willie Meehan y el guitarra Peter Greenberg ex The Lyres (foto: Óscar Esteban).

En quinteto de recursos sencillos que llegaban más lejos que la suma de las partes (sensacional base rítmica –a mí me encantó el baterista y a Oscar Esteban el bajista-, guitarra y saxofón, más el jefe chillón; «pega berridos, pero están todos entonados, lo cual es súper difícil; si te descuidas está más afinado que el saxo», observó Óscar Esteban), favorecidos por la estupenda acústica del Kultur Kluba (sonido seco y volumen alto que provocó que a algunos les pitaran los oídos) y presentando su álbum ‘Soul Flowers of Titan’ (según la promoción su decimocuarto álbum, el décimo bajo el marbete del grupo The Savages), Barrence Whitfield & The Savages sudaron durante 80 minutos y 22 temazos, bastantes de ellos rocanroles frenéticos como los Blasters en el bar de los moteros de la película ‘Calles de fuego’ (la inaugural ‘Slowly Losing My Mind / Lléndoseme la olla lentamente’, en el bis el standard de Jimmy McCracklin ‘Georgia Slop’, que era un baile, antes del bis ‘Just Moved In’)…

Con el micro entre los dientes, posando para Juxe en ‘Walkin’ With Barrence’, última pre-bis (foto: Óscar Esteban).

…otros muy ritmabluseros allá donde el proto rock and roll se estaba gestando y se confundía con el rhythm and blues negro (el casi boogie de Slim Harpo ‘No empieces a llorar ahora’, el rollo Dr Feelgood de ‘Let’s Go To Mars / Vayamos a Marte’), algunas gotas garajeras (‘Corner Man’, la crepuscular y amenazadora ‘Adorable’, el rollo Link Wray de ‘Sunshine Don’t Make Sun’), bastantes rocanroles muy sueltos y bamboleantes y chuletas (‘Walking With Barrence / Paseando con Barrencio’), piezas con alaridos hilarantes (geniales en la tribal ‘Bloody Mary’ y en el bis brutal con ‘Bip Bop Bip’), más tres dramáticas piezas de soul lento o a medio gas que fueron de lo mejor del lote (quizá el pico del bolo fue la más lenta, ‘Sad About It / Triste por eso’, pero no le anduvo a la zaga la elegante ‘Full Moon / Luna llena’ ni la amorosa ‘Tingling’).

Los cinco en la última del show, ‘Ramblin’ Rose’ de MC5 (imagen de móvil: O.C.E.).

Al final Barrencio cumplió lo que avisó en su primer parlamento: «voy a reventarlo todo». Y antes de acabar, antes de la última, el ‘Ramblin’ Rose’ de MC5, nos recomendó pasar por el puesto de merchan a comprar «camisetas, discos, rock and roll… todo lo que necesitéis». La verdad que al final de la gira le quedaba poco material, por ejemplo camisetas solo para chicas.

ÓSCAR CUBILLO

 

Primer videoclip en la carrera de Barrence & the Savages, con la canción ‘Let’s Go To Mars’, del disco ‘Soul Flowers Of Titan’:

 

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