Iván ‘Melón’ Lewis: Duelo amistoso con Ariel Brínguez

Melón (piano), Ariel (saxo, aquí tenor), Dany Noel (contrabajo) y Miguel Asensio (batería) al principio de la sesión (foto: Mr. Duck).

CAL: *

Jueves 7 de junio, Hotel Conde Duque, 20 h, 12 €.

 

El pianista y el saxofonista cubanos animaron el Bilbaína Jazz Club estrenando en vivo parte de un repertorio que hicieron en tiempos los totémicos John Coltrane y Miles Davis

El bolo nº 200 en lo que va de 2018

 

Solicitadísimo piano: Anunciado para un festival de jazz latino que se albergaría en el Teatro Campos y que al final se ha pospuesto hasta después del verano, el pianista cubano afincado en Madrid Iván ‘Melón’ Lewis (Pinar del Río, 1974) actuó en el 27º curso del Bilbaína Jazz Club en cuarteto completado por el saxofonista Ariel Brínguez y el bajista Dany Noel (los dos cubanos), más el baterista valenciano Miguel Asensio. Iván es un pianista solicitado y polifacético que también lidera la big band El Expreso Cubano / The Cuban Swing Express, formada por diez músicos caribeños que versionan a Pérez Prado, Benny Moré, Ernesto Lecuona, Herbie Hancock, Michael Jackson o los Rolling Stones.

Hijo de Ricardo González Duquesne, el director de la Orquesta de Música Moderna de Pinar del Río en los años 60, Melón toca desde los 8 años, estudió en el Instituto Superior de Arte de la Habana, y reside en Madrid desde 1998. Desde esta su base de operaciones ha acompañado a Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, José Luis Perales, Sole Giménez (ex Presuntos Implicados), y también al galo Charles Aznavour y a la lusa Mariza.

Sus pinitos profesionales los dio en los 90 a la sombre del salsero moderno Issac Delgado y recorrió casi todo el globo escoltando durante casi siete años a la cantante mallorquina de ascendencia ecuatoguineana Concha Buika. Lewis, comparado con Chucho y Bebo Valdés por eso de aunar jazz yanqui, son cubano y clásica eterna («la obra de Chopin, Rachmaninov y Bach es mi base», tiene dicho), luce estética afro actual (gafas de pasta, trenzas, corbatas, sonrisa enorme), ha sido varias veces nominado al Premio Grammy y suele actuar en festivales de jazz de renombre universal: Montreux, San Francisco, North Sea Jazz Festival… O. C.

 

Los cubanos Ariel Brínguez (saxos), Melón Lewis (piano) y Dany Noel (contrabajo), y el valenciano Miguel Asensio (batería) (mosaico: Mr. Duck).

 

Sesión especialísima en el 27º curso del Bilbaína Jazz Club la protagonizada en cuarteto por el solicitadísimo pianista cubano Iván ‘Melón’ Lewis (Pinar del Río, 1974), escudero de Sabina, Serrat, Perales, Buika, Issac Delgado, Aznavour… Compartiendo protagonismo con el saxofonista tenor y soprano paisano Ariel Brínguez (Santa Clara, 1982; ¡también en Los Saxos del Averno!), sobre el escenario del Hotel Conde Duque de Campo Volantín, que cuenta con piano de cola, ambos colideraron una sesión de 8 instrumentales en 95 minutos salpicados de ovaciones intercaladas a mitad de las piezas, sobre todo tras los solos de los dos mentados. Melón halagó el «esfuerzo vital» de Gorka Reino y su socio Tato Gracia para mantener el club de jazz activo, y les agradeció su «sacrificio, disciplina y trabajo», caracteres estos tres que aplicamos a los músicos de su categoría.

Y es que antes, durante la presentación del concierto, Gorka Reino había reclamado más activismo a los socios tras los pinchazos en la afluencia a dos conciertos del ciclo Mes a Mes de la Sala BBK, que son un importante aporte económico a la asociación. Estos bolos fracasados fueron los del guitarrista israelí Gilad Hekselman (no pintaba guapo por demasiado etéreo; de hecho, nosotros vimos un rato y sonó todo muy improvisado, con un rudo baterista que no pegaba ni con cola y con ninguna pieza cerrada, y nos largamos al de media hora) y el del quinteto de Ralph Alessi con Ravi Coltrane («¡en Nueva York llenan y en Bilbao solo van cuatro gatos!», se quejó Reino; y recuerdo que el bolo era el mismo sábado de la final de Champions Real Madrid-Liverpool; de hecho yo acudí pensando en pirarme a ver el partido en un bar si no molaba mazo el show, pero nos quedamos porque este sí fue satisfactorio).

Melón vino en cuarteto, con el baterista valenciano Miguel Asensio en la que fue su primera comparecencia en el club, pues el bajista cubano Dany Noel ya ha oficiado sobre su escenario. Y Melón anunció que era la primera vez que tocaban en concierto un repertorio nuevo que andan preparando de John Coltrane y Miles Davis, mitos que grabaron el disco ‘Kind Of Blue’ (Columbia, 1959), el más vendido de la historia. Aunque, claro, también sonaron piezas originales en una cita que presentó así Melón Lewis en su primer parlamento: «Buenas tardecitas, como decimos en Cuba. Me siento en casa y vamos a compartir la música que me gusta hacer en casa».

Había mucha gente, también espectadores en pie siguiende atentos la música apoyados en la pared; entre ellos Francis Doctor Deseo y el vecino de La Reina con una camiseta de Spacemen 3 (luego le vimos en primera fila del Kafe Antzokia en el concierto de Él Mató a un Policía Motorizado). La velada se abrió tanteante y reminiscente de sendos pianistas caribeños, con la clásica de Gonzalo Rubalcaba veteada con los juegos improvisados de Michel Camilo (‘Montuniana’). Pero a partir de la segunda pieza se calentó y alcanzó numerosos hitos de todo tipo: Ariel se impuso con el soprano en las melodías del standard ‘My Favorite Things’ vía Coltrane, y voló también alto soplando el tenor en la urbanita a lo Henry Mancini y Herbie Hancock ‘Freddie Freeloader’, el segundo corte del LP ‘Kind Of Blue’, donde Melón se debió de sentir desafiado y replicó con un buen solo a los marfiles.

Saludos de Melón, Ariel, Dany Noel y Miguel Asensio (foto: Mr. Duck).

Eso parecía un duelo amistoso, y es que el amigo Ariel Brínguez las mata callando y empero su timidez y bonhomía acaba opacando a otros músicos y acaparando las ovaciones y la atención del respetable (vaya cálido abrazo le propinó al final de la sesión en el camerino una espectadora aún obnubilada por lo que acababa de presenciar; en ese momento Melón estaba en el pasillo de entrada, vendiendo y firmando copias de sus dos CDs a su nombre, ‘Travesía’ y ‘Ayer y hoy’, a un montón de espectadores que le rodeaban encantados).

Y la velada prosiguió con piezas de Melón (‘Camino’, intelectual, urbana y dedicada al desaparecido Ángel Charles, «que se fue muy pronto»; la muy ovacionada ‘Gala y Nena’, dedicada a su familia, melódica y con aires de tango, cuando dijo Pato: «Toca bonito el tío, macho… Ahora parece la progresividad de Roger Hodgson, el de Supertramp»), se remató con el bolero clásico mexicano ‘Vereda tropical’ de Gonzalo Curiel, con cencerros y epílogo sonero, y se prolongó con un bis muy Nueva Orleans con Ariel Brínguez estelar una vez más al soplar en ‘Little Melonae’ de Coltrane, la única pieza que pude seguir desde la primera fila y qué diferencia de percepción con las anteriores (por densidad, volumen, cromatismo, visión…), las cuales atendimos desde la segunda mitad del rectangular salón del Hotel Conde Duque.

ÓSCAR CUBILLO

 

Melón en cuarteto con Ariel al soprano en el Bogui Jazz en 2015, adaptando ‘Vereda tropical’

 

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