Tomatito: Sin bajarse del autobús

Tomatito ofició en sexteto, con Piraña esquinado a la derecha (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

CAL: *

Miércoles 13 de junio de 2018, 13º Ciclo Flamenco BBK, Bilbao, Sala BBK, 20 h, entrada diaria 20 €; bono cinco sesiones 75 €.

 

El tocaor gitano almeriense cerró el 13º Ciclo Flamenco BBK rebosando calidez y calidad, pero se echó de menos algún pellizquito rebelde. El 8 de julio regresará al Getxo Jazz

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De los cinco miércoles del ciclo, el mejor ha sido el de menos asistencia: media entrada para Torrotrón y su teatralización hilarante y bailada. Agotaron el aforo pero artísticamente no pasaron de lo correcto los dos figurones: el bailaor Farruquito y el tocaor Tomatito. Y de las dos citas con féminas, mejor estuvo la de la bailaora Sara Calero (con una coprotagonista Gema Caballero a la voz), que la dupla jovezna con una María Terremoto que libró aunque rozó el naufragio más el arcangélico Rancapino Chico.

 

Los cantaores y palmeros El Saúl, Morenito de Illora y Kiki Kortiñas, de izquierda a derecha
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El miércoles se clausuró el 13º Ciclo Flamenco BBK con su quinta actuación, la del guitarrista calé Tomatito (José Fernández Torres, nacido en Almería el 20 de agosto de 1958)), quien agotó el aforo, como seguramente consiga en su próxima visita a Bizkaia: el domingo 8 de julio en la última de las también cinco jornadas del 42º Festival Internacional de Jazz de Getxo, donde oficiará con el pianista dominicano Michel Camilo, que probablemente le opacará con sus marfiles tímbricos. Este miércoles, en la Sala BBK, Tomatito ofició en sexteto flamenco, y no es que le opacara el percusionista Piraña, un elegante hípster gitano esquinado a la derecha del tablado, aunque según los válidos criterios de la flamencólica Merche y del cantaor bilbaíno Juanjo Navas, Piraña fue quien sostuvo el concierto.

Sigue la saga calé de los Tomate tocaores con su hijo José del Tomate, quien mira atento al padre
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

En efecto, Tomatito se conformó con comparecer y demostrar calidad y profesionalismo, que por supuesto le rebosan. Se podría afirmar que ganó el encuentro sin bajarse del autobús, como decía el entrenador Helenio Herrera. Y aunque sonrió todo el rato contento y satisfecho, a la cita se le pudo pedir un plus que llegara más allá de las notas cálidas ketameras devotas del maestro Paco de Lucía (las rondeñas iniciales nos recordaron al tocaor Vicente Amigo), unas notas a veces étnicas debido a su atractivo global (las alegrías llevadas a su terreno), puntualmente jazzísticas y casi fusioneras por mor del virtuosismo en la ejecución (las bulerías primeras, con precisión percusionista propia de Torrotrón y con el Piraña marcando el terreno, sí). El mejor momento del miércoles fue su revisión de la esencial y renovadora ‘La leyenda del tiempo’ de Camarón de La Isla, la que titula el LP más famoso del flamenco, editado en 1979 y en cuya grabación participó Tomatito. Fue una revisión cálida, sí, atemporal y cabalgadora, y también sorpresiva.

José Fernández Torres, alias Tomatito, gitano melenudo de 59 años (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El concierto duró 86 minutos para 9 piezas con sonido soberbio y cursó lastrado por numerosos parones para afinar el jefe entre tema y tema. «Lo hace de oído, pero tarda menos que yo con el afinador», comentó un atentísimo Óscar Esteban. Entre la profesionalidad sin tacha aunque un tanto distante señalada en el párrafo anterior, en este encuentro decreciente por el tempo y la efusión (casi al final hubo una rumbita suavita que en un tramo me evocó al ‘Yesterday’ de los Beatles) se intercalaron varios temas más morosos, como los excesivamente dilatados tangos de los tres cantaores (El Saúl, Kiki Kortiñas más el no anunciado en el programa de mano Morenito de Illora), el dueto guitarrista con su hijo José del Tomate que no pasó de la lección a un meritorio (‘Two Much’, de la película de Trueba), y el bis muy lento también, una minera por bulerías muy minimal con improvisaciones un poco cogidas por los pelos. Pero para pelo, el de Tomatito, de 59 años: «qué bien está y qué melena tiene», elogiaban unas damas en el metro después del show (que dijeron que tiene 61 años, pero no, señoras, son dos menos).

ÓSCAR CUBILLO

Sañudos finales de los tres cantaores, el jefe, el hijo y el aclamado Piraña (imagen de móvil: Óscar Esteban).

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