María Berasarte: Su ‘Adeus’ al fado (+ entrevista)

Con el Lisboa String Trio: Bernardo Couto (guit portuguesa), Carlos Barreto (contrabajo), María y Joxé Peixoto (guit española)
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

CAL: *

Miércoles 20 de junio de 2018, Bilbao, VII Ciclo Noites de Fado, Sala BBK, 20 h, 18 €, bono cinco conciertos 76 €.

 

La risueña cantante donostiarra dijo adiós al melancólico género luso tras una carrera de diez años en una cita menguante que tuvo numerosas escapadas a otras atmósferas: Lorca, cantigas gallegas, bolero, jazz…

Además, recuperamos una entrevista que revela las coordenadas de Berasarte en esta encrucijada, antes de su nueva aventura con el pianista cubano Pepe Rivero

 

La cantante donostiarra de 39 años María Berasarte, especialista en fados, el género musical melancólico portugués, eligió Bilbao para despedirse del estilo luso y le salió un concierto poco trascendente. Estuvo muy bien el show, pero al acabar pareció que faltó poso en el adiós, solemnidad en el final de una etapa, quizá porque para el público vizcaíno más que una amiga del alma María es una conocida o vecina. Dicho sea esto al margen de que en su concierto del miércoles, que cerró tanto su década como cantante de fados como el propio séptimo ciclo Noites de Fados de la Sala BBK (un ciclo donde sólo ha destacado Carminho, y así lo contamos), tuvo poco de fado y más de canción melódica, folk español contemporáneo e intención étnica globalizadora.

De hecho, si no le llega a acompañar el trío vernáculo Lisboa String Trio, con Joxé Peixoto a la guitarra, el jazzman Carlos Barreto al contrabajo y Bernardo Couto a la guitarra portuguesa, el fado se habría difuminado del todo en esta cita de despedida bautizada ‘Adeus’, aunque en principio se repetirá en otras localizaciones, por ejemplo en Rabat, Marruecos. Y aunque la protagonista no hizo ninguna referencia a ello en la Sala BBK, el próximo proyecto de la donostiarra será más latino, mano a mano con el pianista cubano Pepe Rivero.

Alta y morena, sensual y vaporosa, muy teatral en la interpretación (osciló entre el dramatismo vocal y la danza ralentizada moviendo las manos mejor que la flamenca Estrella Morente) y cercana, risueña y simpática en las presentaciones, María Berasarte lideró un show que duró 87 minutos y contuvo 17 piezas, contando los tres instrumentales del trío lisboeta (del muzak inaugural ‘Cinzento’ hasta el tercer bonito fado instrumental ‘Variaciones en Re’, que sí se podría definir como ‘guitarrada’) y también contabilizando por partida doble el animado ‘Sin saber lo que me pongo’ (el de la rosa), que inopinadamente repitió en el segundo bis para desconcierto de sus músicos y alegría del respetable, tres cuartos de entrada pasaditos en la Sala BBK que dieron palmas contentos en este segundo bis. Quizá ella lo concedió ansiosa por estar en su despedida fadista, embargada por una ansiedad y solemnidad de ocasión última y única que, insistimos, no se transmitió al patio de butacas, a pesar de que ella informó sobre la circunstancia en varios breves parlamentos. «No me gustan las despedidas, siempre me escapo», dijo una vez contando que habían sido diez años en el fado, una trayectoria inusual para una cantante de su origen.

La cita con María, alias ´La Voz Desnuda’, tuvo dos partes: la primera subyugante y rompedora de estilos y la segunda algo inferior porque ya ella había expuesto su dramatismo teatral adaptable a cualquier género y exhibido su fragilidad espiritual, y porque la economía de bastantes dúos menos ricos musicalmente («mis tres pequeños caprichos», los definió antes de encararlos) de esta segunda parte provocó cierta destensión.

María también ofició de modo muy teatral (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Sobre un escenario casi siempre demasiado en sombras, María arrancó emotiva y dramática, de largo alcance (o sea global) y con voz muy tímbrica, sugiriendo los vibratos fadistas (los rodriguiños) y revelando su instrucción en la música clásica en ‘Palabra triste’ (alias ‘Fado tango’), y abrazando el fado animado y callejero y algo mestizo en ‘Sin saber lo que me pongo’ (alias ‘Fado Idanha’), antes de romper el tempo y de cambiar de dirección con el ‘Zorongo gitano’ de Lorca (lo empezó con étnica galaica, pasó por el orientalismo místico –no solo porque bailara cual hurí- y lo remató con ondas jazz) y en ‘Lela’, una cantiga que hacía en gira con Carlos Núñez, que le evoca a la pequeña aldea gallega de su madre (su primer apellido en Sánchez), y que resonó a neofolk con bajo a lo Charlie Haden (más jazz).

A dúo con Peixoto interpretó el standard fadista de Amália Rodrigues ‘Barco negro’, muy teatralizado, con ella dominando las tablas y abstraída entre la locura y el desamor. Y tras las piezas con acompañamiento más escueto (dúos y tríos y lapsos a capela, como el de ‘La tarara’; en este pasaje leyó del atril una bonita pieza en euskera, ‘Loriak udan’), remontó el interés con el mentado buen tercer instrumental y con el afectado y manierista ‘Piensa en mí’ de Agustín Lara, un bolero mutado en fado por mor del acompañamiento del Lisboa String Trio.

La cita del ‘Adeus’ continuó languideciendo con el fondo alegre de ‘Todas las horas son viejas’ (título de su primer disco, de 2009) y con las notas zíngaras de ‘Ai, de mim’, y llegamos a los bises con dos curiosidades: un correcto ‘Extraña forma de vida’, gran standard fadista también de Amália Rodrigues interpretado a dúo con la guitarra portuguesa de Bernardo Couto, y el segundo e inesperado bis repitiendo el alegre ‘Sin saber lo que me pongo’, el de la rosa. Ya esperamos con ganas a catar la nueva etapa, más latina, de María.

ÓSCAR CUBILLO

Saludos de Bernardo Couto , María, Carlos Barreto y Joxé Peixoto (imagen de mívil: O.C.E.).

 

+++ ENTREVISTA +++

***

«Para dar al público lo mejor hay que arriesgar y temblar de ilusión»

*** 

Tras diez años conocida por ello, la cantante de fados donostiarra dijo ‘Adeus’ al género luso en Bilbao,

y ahora afrontará la música cubana mano a mano con el pianista Pepe Rivero.

«Transformaré el​ dolor en fuerza y liberación», asevera ante su nueva etapa,

que arranca el 1 de julio en San Sebastián

 

La mezzosoprano donostiarra de 39 años María Berasarte, alias ‘La Voz Desnuda’, relega a partir de ya el fado, el melancólico estilo musical con el que se ha hecho conocida, el mismo que ha reproducido con su voz de conservatorio tras libar el estilo de favoritos lusos de la talla de «Carlos do Carmo, Carminho, Camané, Gisela João, Mário Pacheco, Helder Moutinho… De los que ya no nos acompañan citaría a Amália Rodrigues y Maria Teresa de Noronha. Y también destacaría a Mariza, Dulce Pontes, Ana Moura….», nos enumeraba hace tres años, cuando actuó en el IV Ciclo Noites de Fado en un homenaje a Amália en el que entonó emotiva, rota y étnica como una Dulce Pontes sin chillar (así lo contamos).

En la última de las cinco sesiones del VII Ciclo Noites de Fado, el pasado miércoles (Sala BBK, 20 h, 18 €), María Berasarte dijo ‘Adeus’ al fado respaldada por tres músicos portugueses liderados por el guitarrista José Peixoto. Su próxima e inmediata aventura la vivirá con el pianista cubano de jazz latino Pepe Rivero, actual director artístico de José Luis Perales, colaborador habitual de Paquito D´Rivera y Chucho Valdés, y pianista de Celia Cruz durante años. La propia María se ubica en este cambio de sentido en su carrera.

María, vagabunda, ¿dónde andas ahora y dónde vives? Has residido en Lisboa, en París…

Lo de dónde vivo me lo pregunto casi todos los días.

Ja, ja…

Ahora (martes por la mañana) estoy en Madrid. Son las 6 de la mañana (la entrevista la realizamos por e-mail) y voy a viajar a Lisboa.​ Intento vivir en Donostia, pero cada vez me resulta más difícil porque paso muchas semanas fuera. Ya lo tengo asumido, aunque intento resistirme a dejar el norte, mi tierra, mi mar, mis pintxos…

Ya has actuado en el ciclo Noites de Fado de la BBK, en un homenaje a Amália Rodrigues, en 2015. ¿Qué recuerdas de esa velada cuádruple con las cantantes portuguesas Ana María, Cristiana Águas y Carolina?

Noches como aquella me hacen sentir una auténtica privilegiada por estar tan cerca, casi dentro, de un entorno musical sagrado como es el del fado. Siento que mi trabajo es querido y respetado a pesar de que hago cosas muy diferentes y de que no soy una fadista.

María Berasarte, Cristiana Aguas, Ana María y Carolina en 2015 en la Sala BBK (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Y ahora nos sorprendes con este ‘Adeus’. ¿Se trata de un concierto especial en el que abandonas el fado como estilo a seguir? ¿Es un concierto único?

Para mí, el fado y en general la música portuguesa han sido fuente de inspiración en momentos claves de la vida. Sobre todo cuando dejé la Escuela Superior de Canto, donde todo lo que hacía era solo clásico. El fado me ayudó mucho y como agradecimiento quise hacer un disco entero dedicado a él. Ahí empezó una aventura inesperada que me ha hecho crecer al lado de nuestros músicos vecinos. Esto lo tengo grabado a fuego. Ahora empieza un nuevo ciclo donde me apetece mucho volver a permitirme la máxima libertad y tratar de sorprenderme a mí misma. Para dar al público lo mejor hay que arriesgar, temblar de ilusión, respeto y ganas. Esto no significa que abandone totalmente el fado, pero sí que transformaré el​ dolor en fuerza y liberación.

¿Cómo será este concierto en Bilbao con el guitarrista José Peixoto, la guitarra portuguesa de Bernardo Couto, y el contrabajo de Carlos Barreto, o sea con el grupo llamado Lisboa String Trío?

Es una responsabilidad muy grande estar acompañada de tres músicos a los que admiro profundamente. Con ellos puedo pasar de la euforia a la lágrima en cuestión de segundos por la manera en la que se expresan musicalmente. Son un trío de ases​. Son músicos que se implican y que salen a dar lo mejor de sí mismos teniendo en cuenta que la música es la más grande de todas las verdades. En​ el programa ‘Noites de fado’ se mostrará por primera vez este ‘Adeus’ que suena a despedida.

¿Cómo has trabajado con ellos a través del tiempo y las distancias?

A José Peixoto lo conozco y trabajamos juntos desde hace años, desde el disco ‘Todas las horas son viejas’ (2009). Pero con Carlos y Bernardo será la primera vez que trabaje y no tengo duda de que va a ser algo muy vivo y emocionante. He  estado viajando a Lisboa, hablando mucho con ellos y proponiendo ideas que luego cada cual ha ido desarrollando con total libertad. Nos gusta estar juntos, escucharnos, y eso ha facilitado el trabajo.

¿Consideras que ya has cumplido todos tus objetivos en el campo del fado?

Los cumplí cuando Carlos do Carmo me invitó a su 45º aniversario de carrera. Mi estreno en Portugal fue con él, al lado de Camané, Carminho y Mariza. Algo así no aparecía en ninguno de mis sueños. Nunca pensé que eso podría sucederle a alguien que no es puramente fadista.

¿Cuántos idiomas hablas? ¿Castellano, euskera, portugués, inglés… francés por vivir en París…?

Hablar, hablar… castellano y portugués. Los demás los sigo estudiando porque tengo la sensación de que nunca termino de conocerlos como me gustaría. Lo que sí hago es cantar en todos ellos. Cada uno me inspira de una manera diferente.

¡Viajarás pronto a cantar en Rabat, Marruecos! Hum… ¿Has actuado en los cinco continentes? Te lo pregunto  porque África es el que se suele resistir a todo tipo de músicos, aunque quizá en Oceanía no has estado aún…

Ja, ja, ja, ja… En Oceanía, no. Vaya, de momento… Me quedan muchos países y muchos sueños por cumplir. Estas será la segunda vez que iré a Rabat, al Festival Mawazine. Es un escenario increíble. Como si cantaras en un oasis en mitad del desierto. Pura magia.

María Berasarte amalgama teatralidad y dramatismo (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

¿Además del fado, qué otros estilos de música te interesan? Vas a montar un dúo de música cubana con el pianista de jazz latino Pepe Rivero, a priori un estilo opuesto a la melancolía, la saudade fadista.

A mí me interesa lo que me emociona. No pienso nunca en géneros, pero entiendo que la gente necesite​ que concretemos a la hora de hablar sobre nuestro trabajo. Yo canto historias, las vivo y las intento reproducir siendo fiel a mi manera de sentir. Intento anclar mis pies a​l escenario y dejarme llevar sin​ pertenecer​ a ningún estilo ni género. Con Pepe Rivero hemos creado un dúo que se llama ‘Delirio’ y trabajamos desde dentro, desde nuestras raíces, para llevarlas a un lenguaje atrevido. Sin fronteras ni límites pero lleno de detalles, de silencios, de locura. Es un duelo entre dos personas emocionalmente muy diferentes.

¿Y vas a sacar disco con este repertorio?

Mi nuevo disco es ‘Delirio’ y saldrá a la venta en unos días. Lo presentaremos en directo en Donostia el 1 de julio. En el disco hay dos fados, ‘Estranha forma de vida’ y ‘Barco Negro’, que son dos de mis temas favoritos porque creo que hemos conseguido mostrar en ellos otra manera de cantar a la tristeza.

¿El público vasco ha abrazado tu música o ha sido mejor recibida fuera?

La verdad es que donde he llenado teatros ha sido fuera. Cuanto más lejos y mayor prestigio tiene el festival o el espacio en el que actúas, la respuesta del público es mejor. Por ejemplo, en Hong Kong hubo ‘sold out’ (entradas agotadas) dos noches seguidas. Fuera se interesan por tu música y por tu trayectoria y las críticas qué has recibido. Tienen curiosidad. Exigen mucho, muchísimo, pero te dan la oportunidad. O por lo menos es lo que yo he sentido.

¿Y qué tal te han recibido en Portugal y quizá en Brasil, donde también hablan portugués?

En Portugal siempre bien, pero Brasil aún está en mi lista de deseos. Cuando tenga que ser será, pero que sea, ja, ja, ja, ja…

María, ¿con qué artistas te gustaría compartir escenario, cantar un dúo cara a cara? No solo compartir cartel.

Con Carlos do Carmo, Paco de Lucía y Jordi Savall ya lo he hecho, y puede que sean los tres más deseados en mi vida profesional.

¡Qué nivel!

Y si me dejo llevar​ te diré: Sting, Chico Buarque, Alberto Iglesias, Björk, Joni Mitchell, Alejandro Sanz, Chris Martin, Stevie Wonder, Toni Zenet… Aunque con éste ya se va a cumplir el 1 de julio en nuestro estreno de ‘Delirio’ en el Victoria Eugenia. Vendrá Zenet y haremos juntos algo muy ​bonito​ para la ocasión.

ÓSCAR CUBILLO

 

María Berasarte cantando en directo ‘Fado de invierno’:

 

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