3 BBK Music Legends Festival / Jeff Beck + Glenn Hughes + Ana Popovic + …: La dama huracanada y las estrellas del rock vegetarianas

La peña encantada con el blues de Ana Popovic, la mejor del festival (foto: Mr. Duck).

Sábado 30 de junio, Sondika, Centro Ola BBK, puertas 14 h, entrada diaria 55 €, bono dos días 90 €.

 

DATOS OFICIALES DE ASISTENCIA:

Viernes: 3.180 personas

Sábado: 3.435 personas

 

Mi top personal del sábado: La huracanada blueswoman serbia Ana Popovic fue lo que más me gustó, y eso que hizo mucho funk. Le siguieron dos estrellas del rock inglesas vegetarianas: Jeff Beck, que defendió su leyenda con instrumentales lúdicos de consumo fácil, y Glenn Hughes, que nunca falla y sonó mejor que los Deep Purple originales, cuyo repertorio recuperó.

 

Autodefinido como festival de mediano formato (4.000 personas de aforo), ideado para dar visibilidad a una de las funciones sociales de la Fundación BBK (el cuidado de discapacitados internos en La Ola) y ya asentado gracias a sus patrocinadores y a la suficiente afluencia de público, el Music Legends Festival, en la segunda jornada de su tercera edición ofreció tres conciertazos memorables: los de la blueswoman Ana Popovic, el siempre garantizado y entusiasta Glenn Hughes y el esperado guitarrista Jeff Beck, el que atrajo más público. Si a esto le sumamos el concierto que ofreció la víspera Steve Winwood, se puede concluir que el BBK Music Legends Festival de 2018 ha mantenido un nivel de infarto. Sólo podemos contar una decepción, la de Wilko Johnson el viernes.

La velada sabatina la arrancaron los navarros Motxila 21, unos chicos down que hacen música (y que hoy viernes 6 de julio han disparado el chupinazo de los sanfermines) pero a los que no pude ver. En vez de ver el partido del mundial Francia-Argentina (4-3), debí acudir a La Ola y pude ver a Moonshakers (CAL: *), el grupo femenino más de moda en Euskadi ahora mismo. Mejores que las Hinds, las Moonshakers actuaron ante unas 100 personas (era mala hora, lo sabemos) y sonaron bien (mucho mejor que Siniestro Total la víspera en las mismas condiciones) en su bolo bilingüe (los temas en castellano son más inmediatos) de onda garajera con pellizcos high energy y reflejos de los Cramps, The Ribbons, los Cynics, las Breeders o Micky y Los Tony.

Las Moonshakers: Nagore (guit), Inge (voz), Alba (bat) y Marga (bajo) (imagen de móvil: O.C.E.).

Se lo montaron bien y se lo pasaron mejor. Después del concierto las entrevisté de modo liviano para El Correo (parece ser que las damiselas anduvieron llorando porque mi jefe cambió el titular; un titular del que manda mejor que el mío porque a la postre ese textito fue de lo más visto en todo el periódico digital, no solo de música) y estaban contentas: «La hemos gozado como unos piojos», soltó Marga, la bajista y graciosa oficial del grupo; «yo me lo he pasado teta», manifestó Inge, la vocalista, que cantó muy bien; «te he visto todo el rato riéndote», observó alegre la guitarrista Nagore a la baterista Alba, éstas dos las morenas del cuarteto.

Se suspendió in extremis el concierto de los asesinos del country Dead Bronco porque su líder Matt Horan la víspera en Segovia se cayó del escenario rompiéndose la guitarra y la mano, y luego disfruté del mejor concierto (según mis apetencias personales) que viví en el 3º MLF, el de la guitarrista de blues serbia Ana Popovic (CAL: **), cuyo show dudé colar en mi lista de lo mejor del año, pero que no entra debido a su insistencia en el funk y a la comercialidad evidente de ciertos pasajes. Sin embargo, la guitarrista modernista se ganó a todo el público por calidad comercial, electricidad y punteos que levantaban ovaciones. En la segunda jornada del III BBK Music Legends Festival la Popovic actuó bajo la amenaza de una lluvia a la que conjuró con su huracanada guitarra Fender Stratocaster que expelía unos punteos largos que se dilataban hasta lo indecible pero que no cansaban e, incluso, levantaban ovaciones intercaladas igual que en el jazz.

Ana Popović (Belgrado, 42 años), toca desde los 15 y conoce el blues gracias a su padre. Vive en Los Ángeles, California, la loan desde Springsteen hasta ZZ Top, y su estilo flamígero, cromado y sensual gusta a los fans del heavy metal (foto: Mr. Duck).

Al frente de una banda de lujo, en sexteto con base rítmica negra y dos vientos que podrían haber sonado un poco más alto, Ana Popovic dio un bolo de 82 minutos y 14 piezas. Abrió con instrumentales para presumir de banda, de habilidad a las seis cuerdas y de vestidito sofisticado de lentejuelas plateadas, y al poco se dedicó a batir el funk (‘Can You Stand the Heat’, comercial y americanista) y a cruzar el aire de ‘Corrupción en Miami’ con el blues eléctrico y moderno de The Kinsey Report (‘Object of Obsession’, era la cuarta pieza y ya tenía manos arriba al gentío).

Ana Popovic aunó potencia, seguridad (al moverse, al tocar sin mirar el mástil, al lucirse ella misma en todos los sentidos), brillo, potencial comercial, velocidad, técnica, feeling también… Pulcra debido a su guitarra Stratocaster y a los arreglos, venció a la lluvia en ‘Love You Tonight’, se lució de nuevo en una balada de soul urbano que hizo crecer hasta el blues alargado y punteado (‘Train’; qué dominio de la gradación emocionante atesora la serbia), arbitró blues espectacular (‘She Was A Doorman / Ella era un portero’, que según explicó en la introducción se trata de una historia real), venció otra vez a los goterones de lluvia (en la versión de Tom Waits ‘New Coat of Paint’, llevada a Nueva Orleans, cuando se quejó Pato: «que se me llena de agua el katxi de cerveza») y versionó el ‘Can’t You See What You’re Doing to Me’ de Albert King con una personalidad desbordante, asimilando al maestro con una ambición rubia que encantaría a Albert, uno de los tres reyes del blues.

Ana Popovic se impuso a la lluvia que apareció en su show (foto: David Herranz).

Para algunos físicamente parecida a Shakira y para Oscar Cine a la actriz Ellen Barkin, Ana Popovic reservó el epilogo de su fastuosa y fascinante actuación para lanzar guiños a sus infuencias: Stevie Ray Vaughan en un instrumental que al fan asturiano Amancio SRV le recordó al ‘Riviera Paradise’ y que logró que el sol se asomara entre las nubes grises (se puede pensar que en ese momento ya estábamos en el ojo del huracán), a Freddie King (otro de los tres reyes del blues) en una coda que explotó su ‘Going Down’ y a Jimi Hendrix en la prolongación climática con su ‘Crosstown Traffic’, la puerta de salida de un conciertazo, el mejor de blues que he visto en el último año. Durante su último parlamento, la Popovic, que habló lo justo, dijo que habíamos sido un público maravilloso, que tenía muchas ganas de tocar en España porque no viene a menudo, y que su banda es fabulosa. Bien es cierto.

Pose satisfecha del sexteto de Ana Popovic ante el público que la admiró (foto: Facebook).

En la plancha sabatina seguía un Caballero del Imperio Británico, John Cale (CAL: -), un galés de 76 años, ex The Velvet Underground, que un concierto que espantó a gran parte de la gente que llenaba la explanada de La Ola. Sin embargo, no lo hizo mal: le acompañó una muy buena banda joven que bien empastada elaboró desde ritmos mecánicos de inspiración industrial hasta letanías a lo Nick Cave, pero el estilo de Cale o te gusta o te resulta indiferente (o cargante). Frío en escena (distante incluso), alternando guitarra y teclados (sobre estos tenía un atril que le quitaba de la vista del público, si será borde el tío), con voz teatral e impostada (no es un excelente cantante), en 49 minutos ejecutó unos 8 números al principio de sonido desastroso y ordenados inteligentemente para acabar gustando más.

John Cale, escoltado por músicos jóvenes y rudos (foto: Mr. Duck).

John Cale arbitró desde africanismos hasta una suerte de síncope cerebral a lo David Byrne, manteniendo cierta improvisación escénica (los cuatro músicos se miraban al tocar en ciertos pasajes), y por el epílogo, cuando el estirado Cale esbozó sonrisas (o sea que lo estaría pasando de cine), el cuarteto sonó tan compacto que incluso parecía hermético, reluctante. El culmen lo logró en la última pieza, la tambaleante revisión de la Velvet Underground ‘I´m Waiting For The Man’, que puso a dar saltitos al respetable restante (ya hemos dicho que se fue mucha gente).

Glenn Hughes abriendo con ‘Strombringer’ (imagen de móvil: O.C.E.).

Pero el panorama cambió al final de la jornada. El primer bocado lo dimos con Glenn Hughes (CAL: **), un tipo genial, un roquero entusiasta («no habéis venido a verme, he venido a veros», dijo en Sondika), quizá un pelín exhibicionista, que se nutre de la energía que recibe del público. Limpio de drogas desde los 90, muy delgado («soy vegano, no tomo productos lácteos, bebo montones de agua y duermo mogollón», nos contó en 2015 en esta entrevista), con buena melena y en forma al bajo y al micrófono («tengo un rango de cinco octavas. Soy un atleta vocal y me tomo esto muy en serio»), el bueno de Glenn Hughes (Cannock, Staffordshire, Inglaterra, 66 años; vive en Los Ángeles desde 1973) trajo un repertorio bautizado ‘Performs Classic Deep Purple Live’, unos Deep Purple con quienes tocó y cantó entre 1973-76 y grabó tres elepés: ‘Burn’ (74), ‘Stormbringer’ (74) y ‘Come Taste The Band’ (75).

Escoltado por tres melenudos altos y jóvenes con pinta de músicos stoners, Hughes expelió 8 piezas en 57 minutos crecientes, incluyendo los saludos finales y la intro con la radio buscando en el dial. Los cuatro abrieron apabullando con ‘Stormbringer’, con el volumen bufando y el bajo vibrando, con Glenn luciéndose en los falsetes y mostrando una dentadura blanqueada. Se apartó la melena para mostrarnos sus patillas más tipo guadaña que tipo hacha en el intenso y compacto ‘Might Just Take Your Life’, y al acabarlo nos habló: «Bilbaooooo… Está bien volver al País Vascooo… ¿Estáis preparados para el rock and roll?».

El bueno de Glenn Hughes parece coqueto y le gustan las fotos (foto: Mr. Duck).

La segunda mitad de su concierto fue arrasadora y sentimental, pero en absoluto nostálgica ni verbenera. Una de las cimas la holló con el largo bluesMistreated’, coreado por toda la explanada desde los ‘heys’ iniciales con los tambores batiendo. Siguió animando a «pasarlo bien con esta canción que todos conocéis», y, tras unas notas del ‘Lazy’ a modo de despiste, entró el celebérrimo riff de ‘Smoke On The Water’, cuando nos espoleó «venga, manos arriba, venga», y la peña se puso a dar palmas, a corear con puños en alto, a poner cuernos y a filmar con los móviles. ‘Smoke…’ tuvo un estupendo solo teclista a lo Jon Lord y al acabarlo Hughes se desprendió del bajo y cantó en plan soulman un ‘Georgia On My Mind’ de Ray Charles que fue una delicia, una demostración de sus influencias vocales soul con querencia por el falsete también, cómo no.

Continuó con un magnífico ‘Highway Star’ en el que el bajo lo tocó un técnico y donde el mítico solo de guitarra no se oyó nada en las primeras filas (no obstante, desde más atrás lo disfrutaron plenamente desde Raúl el Guapo hasta Topo), y cerró la estupenda sesión purpleniana con un vehemente, veloz, afilado y feliz ‘Burn’ a modo de celebración comunitaria. Sincero, abierto y fogoso, Glenn Hughes triunfó, no decepcionó en el difícil reto (no fue un concierto tributo) y se despidió diciendo: «Sed libres. El amor es la respuesta y la música la curación. Dios os bendiga a todos». Y la parroquia se quedó coreando oe-oé-oé de puro contento y satisfecho.

Glenn Hughes recreó a Deep Purple con escoltas jóvenes y fornidos (foto: Mr. Duck).

Cerró la segunda jornada del III Music Legends otra estrella del rock inglesa, Jeff Beck (CAL: **), nacido Geoffrey Arnold Beck en Wallington, Gran Londres, hace 74 años, ex The Yardbirds, el quinto mejor guitarrista de todos los tiempos según la lista centenaria de la revista Rolling Stone, y vegetariano desde 1969. Se notaba que era el cabeza de cartel porque en las primeras filas los espectadores se apretaban más y buscaban su sitio con mayor antelación. Las a esas horas más de 2000 personas presentes el sábado noche habían acudido al festival sobre todo por Jeff Beck (se notaba por lo apretados que estábamos delante y la antelación con que la gente había ido a pillar sitio), que exigió no ser fotografiado (al contrario que Glenn Hughes, je, je…) e hizo firmar contratos en tal respecto a los acreditados.

Jeff Beck en el Music Legends de Sondika (foto: Amancio SRV).

Jeff Beck despejó el escenario (sólo dejó al fondo el logotipo festivalero) para poder moverse de un lado a otro con la única guitarra que usó, una Fender Stratocaster blanca con el clavijero vuelto del revés, y también se movió esporádicamente por el tablado su cantante Jimmy Hall, de bagaje blusero. No obstante, Beck dictó un repertorio preferentemente instrumental de 20 piezas en 94 minutos levemente decrecientes y rematados por un serio bis blusero que nos dejó a todos impactados. Respaldado por una banda mixta a su altura técnica (a la batería Vinnie Colaiuta, al bajo la ex Prince Rhonda Smith, más una rubia chelista generalmente tapada por la electricidad), Beck salió a escena con ocho minutos de retraso entre una explosión de humo blanco (hum… lleva peluquín, pensamos muchos), y arrancó epatando con rocks lúdicos dotados de la imaginación galáctica de su discípulo Paul Gilbert.

Jeff cambiaba los ritmos, que no la guitarra, a veces entraba en escena su escudero Jimmy Hall (magnífico ofició en el power-rock a lo The Who ‘Morning Dew’ y en el blues de Otis Rush ‘I Have To Laugh’), y proseguía el jefe con sus instrumentales galácticos divertidos pero no pedantes, con guiños al rockabilly y al surf, pero bajando el pistón en una relajada balada chelista que también canta el neosoulman Seal. Y regresaba a escena Jimmy Hall y se metía a la gente en el bolsillo, en su sombrero,  logrando que algunos espectadores brindaran espontáneamente con sus katxis en alto en el ‘Little Wing’ de Hendrix y que la gente entera rozara el éxtasis en el góspel ‘A Change Is Gonna Come’ de Sam Cooke, con Jimmy desplomándose literalmente sobre el tablado.

Por el final hubo buenos instrumentales de blues pesado y de funk principesco mejorado por ser orgánico, aunque también ciertas concesiones como el ‘Superstition’ de Stevie Wonder y un muzak ‘A Day In The Life’ de los Beatles. Tras éste el lacónico Beck (apenas habló un par veces para saludar brevemente y preguntar qué tal) y los suyos hicieron mutis. Pensábamos que se había acabado, pero los festivaleros gritaron con tanta determinación eso de oe-oe-oe que los músicos se vieron obligados a salir y nos regalaron fuera de hora (el Music Legends debe acabar a las 12 y Beck acabó a las 12.27) un bis blues doble y serio, nada lúdico, abierto creo que por el ‘You Shook Me’ de Willie Dixon (vía Led Zeppelin) y rematado con el ‘Going Down’ de Freddie King que esa misma tarde sabatina también tocó la blueswoman serbia Ana Popovic, quien siguió todo el concierto de Beck desde el lateral del escenario.

OSCAR CUBILLO

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Comments
One Response to “3 BBK Music Legends Festival / Jeff Beck + Glenn Hughes + Ana Popovic + …: La dama huracanada y las estrellas del rock vegetarianas”
  1. Óscar cine dice:

    Cuando Beck apareció de la nada,atravesando la nube de niebla lo primero q pensé fue:”joder,lluvia de estrellas”.Pero para nada,al contrario q Bertín,jeff no huele a cadaver(musical)

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