13º BBK Live / Childish Gambino + María Arnal i Marcel Bagés + … : Un actor de ‘La guerra de las galaxias’

El actor Donald Glover, alias Childish Gambino, prohibió esa misma tarde sacar fotos (foto: Facebook BBK Live).

Jueves 12 de julio de 2018, Bilbao, Kobetamendi, desde las 17 h, entrada de día 60 € (+ gastos), bono tres días 155 € (+ gastos)

DATOS OFICIALES DE ASISTENCIA:

Jueves: 40.000 personas (sold out)

Viernes: 40.000 personas (sold out)

Sábado: 40.000 personas (sold out)

 

Mi top personal del jueves: Estuve seis horas en la cima del monte (en subir y bajar desde casa calculo que empleé dos horas y media más) y pude ver a nueve grupos. Los mejores de mi día, Parquet Courts, y también me agradaron María Arnal i Marcel Bagés.

 

El jueves, primer día del 13º BBK Live, cuando colapsó el servicio de autobuses y la propia organización recomendó subir a pie al monte Cobetas o Kobetamendi, empecé mi jornada viendo a Lukiek (CAL: *), trío vizcaíno que tuvo el honor de ser el primer grupo en tocar en el festival. Lukiek es el combo paralelo de Josu, colíder de los afamados Belako, un proyecto aún underground: tienen seis centenares de seguidores en Facebook, mientras Belako van por más de veinte miles. Actuaron ante menos de 200 personas (calculo tirando muy al alza y me sorprendió la escasa asistencia), en la carpa Gora!, cuyo plástico transparente hacía efecto lupa y te morías de calor. Ahí Lukiek dieron un bolo menos nirvanítico que en sus pinitos, de salvajismo más modulado, más brit quizá, con influencias ya comunes a Belako.

Luego vi un rato de los madrileños Morgan (CAL: *), liderados por Nita, la vocalista colaboradora de Quique González, dando un concierto en el gran escenario principal (Bilbao) de rock muy setentero y canónico, muy americanófilo (paludismos vía Luisiana, ecos de unos The Band recargados…) y de voz afectada (esas imitaciones negroides tan celebradas por el respetable), y otro rato de las cuatro pamplonesas Melenas (CAL: -), que me decepcionaron un tanto con su garaje arcaico inferior a la psicodelia del disco que tienen colgado en Bandcamp.

Pensaba que no iban superar el reto en tal gran entorno y a esas horas tempranas, pero libraron con nota María Arnal i Marcel Bagés (CAL: *), dúo catalán fácilmente asociable a Silvia Pérez Cruz y Refree. María y Marcel rompieron todos sus límites y hándicaps más lógicos: pudieron llenar la inmensidad del escenario Heineken (el segundo principal), la luz solar no diluyó el efecto de su cancionero neofolk (pero de raíz medieval incluso), las pantallas funcionaron efectivas a esas horas vespertinas y el público presente atendió concentrado, participativo (cantaba, algunos levantaron el puño) y ovacionando. Hum… en una sala cerrada lo habrían hecho igual de bien.

María Arnal i Marcel Bagés versionando ‘Miénteme’ de El Niño de Elche (imagen de móvil: O.C.E.).

Su concierto en dúo escueto, ella a la voz y él a las guitarras (acústica en las dos primeras, eléctrica en las restantes), en 48 minutos arbitraron 11 canciones (las tres primeras desde sillas de tijera, las restantes en pie), fue muy deudor del eco pesaroso de la neoflamenca Rosalía (‘Vienen’, con silbidos y ripios, ‘La canción del taxista’) y remitió descaradamente a los hallazgos de Silvia Pérez Cruz, o sea QUE amalgamó emotivismo, afectación y reverberación indie al servicio de un cancionero actualizado que conecta con la tradición (esa versión del ‘Miénteme’ del Niño de Elche, quizá lo óptimo de su buena sesión, el adiós post-rock con ‘Tú vienes a rondarme’). Y aunque Arnal y Bagés rechazan la etiqueta de grupo político (en esta entrevista al ABC), sus eslóganes se apuntaron a la progresía presuntamente rebelde: que el machismo viene del franquismo, que si las fronteras matan, que si las milicianas feministas… Presentaron su disco debut, el folklorista, blingüe y jotero ‘45 cerebros y 1 corazón’, de título inspirado en una fosa común como explicó ella, y a María, que tiene fama de tímida, se le vio muy suelta, muy arropada por el público. Había una cuadrilla catalana a mi lado y una de las chicas («soy de Badalonia», se ubicó en Tabarnia), comentó: «brutal, qué poder tiene…».

Let’s Eat Grandma, una nadería aún bastante pueril (imagen de móvil: O.C.E.).

Después por motivos de curro no pude ver a Temples y me mandaron a cubrir a Let’s Eat Grandma (CAL: -), o sea ‘Comámonos a la Abuela’. No acabaron de funcionar Rosa Walton y Jenny Hollingworth, dos inglesas de Norwich, que aunque con sus melenas rubicundas parezcan hermana gemelas sólo son amigas desde los cuatro años. Comenzaron a hacer música a los 13 y debutaron discográficamente como quinceañeras. En el escenario Thunderbitch, perjudicadas por la luz solar, su música de dormitorio, ahí donde orbita su planeta personal (solipsistas, las llamó Carlos Benito), su universo imaginario cantado como Bjork, no acabó de calar al paisanaje, que atendió más a sus gracietas, por ejemplo las de jugar como niñas a chocar las palmas de las manos y las de tirarse por el suelo en plan yoga, que a propia música, mejorada porque contaron con un tercer elemento a la batería mientras ellas dos intercambiaban teclados, saxo, una guitarra rosa… El típico grupo hermético de tirón entre los británicos que se cuela en el BBK Live, nada más.

Lo que me dejó más plof del jueves fue el show del ex Supergrass Gaz Coombes (CAL: -) en la carpa Gora!, donde ya no molestaba el sol pero donde el sonido fue infame. Sí, todos vivimos semejante desilusión durante su flojo concierto de 11 canciones en 57 minutos en octeto, que estuvo tan perjudicado por el sonido (poco volumen, no se le distinguía la voz, no se oían ni las guitarras ni las tres coristas femeninas…) que algunos espectadores protestaron gritando «¡no se oye«!». Encima, se colaba el olor a carne de una parrillada argentina cercana y el chunda-chunda del espacio de baile Basoa.

Gaz Coombes, ex Supergrass, se hundió por el sonido malísimo (imagen de móvil: O.C.E.).

Chaz empezó en la música a los 14, a los 16 fundó los nunca bien ponderados Supergrass y ahora con 42 años este inglés de Oxford intenta asentar su carrera en solitario. Al BBK Live vino con su tercer LP, ‘World’s Strongest Man’ (El hombre más fuerte del mundo), y lo presentó de tal modo que a pocos les entraría ganas de comprarlo. Su estilo expansivo en Supergrass ha devenido en introvertido, tanto que varias veces remitió a The Verve en un show soso, sin alma, sin orden, sin interacción entre el público (debido a las deficiencias técnicas, ya se ha dicho) ni con su banda (le escoltaban meros gregarios a los que no dio protagonismo, excepto en una coreografía de las coristas), con un par de momentos motóricos movedores por bailables y únicamente audibles en condiciones aceptables las tres últimas canciones del concierto (la última la óptima, pero no me pregunten el título). Sus fans afirmaron que no recuperó ninguna pieza de Supergrass y el propio Gaz fue consciente todo el rato de que se oyó mal, fatal.

Luego tuve la oportunidad de ver en el escenario Bilbao, el principal, al afamado californiano Childish Bambino (CAL: *), alias del actor Donald Glover que sale en la película ‘Han Solo’ (así la critica Gerardo Cremer en este blog) y que dio un show con más soul setentero que rap actual (estilo donde las masas de espectadores extranjeras entraban a saco filmando con móviles, bailando como negros del ghetto y coreando incluso los tarareos quedones). Al frente de una banda sin metales (creo que contando a él eran seis), sobre un escenario con las luces a tope y un repertorio con buenos momentos en la estela de un Marvin Gaye puesto al día o de un inefable Terence Trent D’Arby, Gambino bailó sensual hasta quedarse con el torso desnudo, cantó sexual a lo Prince con gañidos incluidos, no olvidó su éxito ‘This Is América’ (lo más replicado por la masa humana multinacional), y prohibió in extremis que le sacaran fotos. Yo vi de todo de lejos, pero pienso que se oyó regular y se echó de menos más volumen.

Alt-J demostrando en el escenario Heineken que han mejorado mucho (foto: Facebook BBK Live).

De alto volumen y buenas luces también dispuso después el trío inglés Alt-J (CAL: *) sobre el escenario Heineken, el segundo, donde su estilo necesariamente minimal sonó muy bien, se asimiló a Kraftwerk por acústica y presentación, y sugirió concomitancias con unos Vampire Weekend no orgánicos y un David Byrne comprimido. Alt-J mejoraron la pobre, triste e incapaz impresión que vertieron en Kobetamendi en 2013 (luego volvieron en 2015, pero no recuerdo haberlos visto). Y cerré mi jueves en el 13º BBK Live viendo a los neoyorquinos Parquet Courts (CAL: *) en la carpa Gora!, dejando buena impresión, defendiendo el rock de guitarras y con ecos que me evocaron a los Jam, los Clash, Fizher Z en los temas más parados, los Arctic Monkeys en sus pinitos, los Strokes cruzados con la Velvet Underground…

A eso de las 12.30 salían a Florence & The Machine, pero como es una odisea salir de Kobetas me largué antes de ver nada. Afortunado soy por haber tardado hora y cuarto en volver a casa incluyendo el trayecto en metro (calculo que hay que salir 50 minutos antes de pillar un metro determinado).

OSCAR CUBILLO

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Comments
2 Responses to “13º BBK Live / Childish Gambino + María Arnal i Marcel Bagés + … : Un actor de ‘La guerra de las galaxias’”
  1. Aitor dice:

    Lo de la carpa a primera hora de la tarde si pega el sol es inhumano. A mi me caian las gotas de sudor a chorros. Una pena lo de Gaz Coombes el sonido dejo bastante que desear. Yo este año evite a Alt-J les vi las dos anteriores veces, la primera porque lei buenas criticas y me aburri mucho en su concierto y la segunda vez les di otra oportunidad y volvieron a corroborar mi impresión anterior. Si no recuerdo mal aunque igual me equivoco la segunda vez que tocaron vistes a Zea Mays en la carpa. Lo recuerdo porque me hizo gracia y pensé que poco te gustaron Alt-J en el año 2013.

    • Pues he repasado textos y confirmo que vi un poco de Alt-J: Me cito: “Nos acercamos al escenario Heineken y vaya, Alt-J me parecieron petardos, pedantes y pretenciosos, aunque quizá menos odiosos”. Luego vi un poco de Zea Mays, que hacía más de una década que no los cataba, y no es que los echara de menos sino que estaban dando mucho que hablar otra vez. Gracias por tus comentarios.

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