Fiestas de Bilbao 2018 / ‘Euskal Kantarien Jira-Bira’: El cancionero de la tierra vasca

La plaza llena y el gran escenario con Gontzal, Gorka y Urko (imagen de móvil: O.C.E.).

CAL: *

Sábado 25 de agosto de 2018, Bilbao, Plaza Nueva, 23.30 h, entrada libre.

 

Se hicieron cortas las dos horas de kantaldi en la Plaza Nueva con dos estupendos Urko y Gontzal Mendibil, un justo Txomin Artola y un engolado Gorka Knörr

 

El sábado, octavo día de Semana Grande y última jornada de conciertos municipales oficiales, había telita que cortar: descarté el reguetón del colombiano Sebastián Yatra en los arrabales del Parque Europa (el colombiano exagera en su Facebook con que hubo 25.000 personas), prescindí del jerezano David DeMaría en Abandoibarra porque, aunque estada seguro de que lo haría bien, supuse que no iba a superar la estupenda impresión del bolo promocional en trío ofrecido en abril en la Cúpula del Campos que narramos aquí (Tsustas opina que toda la plancha de Abandoibarra ya ha pasado antes de fiestas por Bilbao, y no le falta razón), dudé un par de segundos si acercarme a La Pérgola para calibrar a Los Diablos y sus canciones del verano pero recordé que lo contamos aquí hace un lustro, y opté contento por el kantaldi ‘Euskal Kantarien Jira-Bira’ en la Plaza Nueva. ¿Porque había sillas? No. ¿Porque si llovía me podría refugiar en los pórticos circundantes? ¡Tampoco! En realidad porque vería cuatro conciertos en uno, los conducidos por Urko, Txomin Artola, Gontzal Mendibil y Gorka Knörr. Y sí: también porque soy fan de Urko de toda la vida. Y porque a Txomin aún no le había visto nunca (que yo me acuerde, claro).

La plaza estaba llena, el respetable atento coreó suavito bastantes canciones, no llovió y sonaron 24 piezas en dos horas que se me hicieron cortas (miré el reloj por primera vez casi a la 1.30 de la madrugada). Eso que los euskoejecutantes no son la alegría de la huerta, pues como me contaron por wasap: «Nosotras hemos pasado por la plaza, que la verdad estaba petada. Pero veníamos de bailar un rato en la verbena y nos ha parecido un paquete y de bajón». Ejem…

Abrió plaza Txomin Artola (Hondarribia, Gipuzkoa, 1948) (CAL: -) en dúo, escoltado a la guitarra slide por su hijo Urbil Artola, del grupo country Howdy, a quien vi una noche en el pub Residence. Con voz ronca y muy justa, Txomin se arrimó también al country alternativo actual y le dio tiempo a desempolvar cinco piezas, la mejor resuelta y más tímidamente coreada fue ‘Goizeko euri artean’. Además rescató el cante marinero ‘Txakurraren partia’ y rascó palmas en ‘Aberriaren mugak’, ésta la última y con el apoyo de Gontzal a los tenues coros. Se despidió Artola y no volvió a aparecer en escena, y eso que al final había cuatro micrófonos preparados para los cantautores estelares.

Gontzal Mendibil al inicio de su set (imagen de móvil: O.C.E.).

Subimos un escalón con la intervención más seria y solemne de Gontzal Mendibil (Zeanuri, Bizkaia, 1956) (CAL: *), que tocó seis canciones en quinteto de lujo: Angel Unzu a la guitarra, su hijo político José Luis Canal al piano… Con sonido más sofisticado (a la mesa estaba otro histórico, Jean Phocas) y mejores facultades, Gontzal elaboró un folk más recio y moderno. De buena planta y ágil físicamente (echó una carrerita, dio algún salto) y con un pañuelo de fiestas anudado al cuello, Gontzal adaptó un par de letras de Iparaguirre (‘Ez bedi galdu euskera’, ‘Badakizu zer den gure herria’), otra de Sarrionaindia (‘Gure herria’, con coros celtas de película y él entonando intenso), hizo corear al respetable en ‘Nire bihotzak zure begiak ditu’ (muy americano, por encima de Benito Lertxundi, quizá lo óptimo de su pasaje), contó que hacía 35 años, exactamente el 26 de agosto de 1983, iba a actuar en la misma plaza pero llegaron las inundaciones (lo evocó antes de ‘Maite ninduzula’, con reggae soterrado y trasmisión con el público), y se despidió por todo lo alto con la algo Mikel Laboa ‘Bagare’ y los coros de Gorka Knörr, Urko y los espectadores de la plaza. Muy bien Gontzal.

Eso era un kantaldi y las letras se referían a la tierra, la patria, el pueblo, la lengua… A menudo emergían vocablos como Euskal Herria, euskara, euskaldunok, arrantzalek, Itxaso, mendia o gu gara. El repertorio del amor a la tierra según el nacionalismo, o sea el cancionero de la patria vasca.

Gontzal Mendibil, Gorka Knörr, Urko y, sentado, Ángel Unzu, en la canción ‘Bagare’ (imagen de móvil: O.C.E.).

Y en tercer lugar apareció mi favorito Urko (San Sebastián, 1948) (CAL: **), un casta que se metió a la gente en el bolsillo nada más salir. Cantó muy bien, en un estilo entre transicional y oskorriano, y estuvo bien empastado con la banda (la misma de Gontzal, completada por Rubén Caballero al bajo y Blas Fernández a la batería). José Antonio Larrañaga Etxabe interpretó también seis canciones: cosechó palmas espontáneas en ‘Sagastira’, meció vals de cadencia antigua en ‘Azken txanpa’, y se lució con las cuatro siguientes,:‘Kaia barrenian’ con atmósfera de kantaldi concentrado («zergatik, zergatik, zergatik…»), el folk costumbrista con más palmas espontáneas ‘Peio Joxepe’, «un estreno mundial en Bilbao para todos vosotros» como presentó irónico en castellano antes de la inmediatamente reconocida y coreada ‘Maite, maite, maitia’ (con recitado solemne de Urko), y la despedida con ‘Guk euskaraz’ (rearreglada con lapsos reggae, piano country…) y los coros de apoyo de Gontzal y Gorka. El mejor de todos fue Urko, como (casi) siempre.

Otra media docena de piezas ejecutó Gorka Knörr (Tarragona, 1950) (CAL: -), sobre todo en dúo poco integrado con un teclista y con problemas de sonido (hizo aspavientos de que no se oía a sí mismo). Con su estilo ampuloso y engolado, mirando con la barbilla levantada, a medio camino entre la música culta doméstica y el folk de la calle, Knörr fue solemne y teatral (‘Nik nahi dudana’) y ofició de pacifista (‘Gerra batera goaz’, de Luis Mari Mujika, donde insistió en la solemnidad con artificiosos pregrabados célticos y percusionistas). Antes de la cuarta se anudó el pañuelo de fiestas y le entró la vena política, pidió la libertad para los presos catalanes y los de Alsasua en la introducción de ‘Boig per tu’, usó la marsellesa en la afectada ‘Morts pour la patrie’, y, tras pedir que se acabe la Monarquía (jo, ojalá acabaran las autonomías y los conciertos subvencionados a este sí y a ese no), logró su momento más paladeable con ‘L’ estaca’ de Lluis Llach, con letra adaptada por Xabier Lete y los coros de Urko y Gontzal, los dos mejores de la velada.

El público pidió bis y los tres cantaron ‘Tiriki tauki’, con el micrófono de Txomin Artola vacío, pues se había debido marchar con su hijo Urbil.

ÓSCAR CUBILLO

Gorka Knörr sobre todo ofició en dúo (imagen de móvil: O.C.E.).

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