Sara Baras / ‘Sombras’: A golpes de tacón

El número inicial, ‘Sombras’ (foto: Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

CAL: **

Miércoles 19 de septiembre de 2018, Bilbao, Teatro Arriaga, 19.30 h, entradas de 15 a 50 €.

Esta obra estará en cartel en Bilbao del miércoles 19 al domingo 23 de septiembre de 2018.

 

 

La bailaora gaditana representa por el mundo la coreografía ‘Sombras’, que celebra los 20 años de su compañía, que ansía la contemporaneidad y que abusa de los zapateados

 

Hasta el domingo se representará en Bilbao ‘Sombras’, la nueva coreografía de la bailaora Sara Baras (Sara Pereyra Baras, San Fernando, Cádiz, 1971), basada en la farruca (un palo de origen norteño) y con la que celebra los 20 años de su compañía. Se trata de un esfuerzo ímprobo de la Baras por parecer moderna y exportable, y ahí tenemos la umbría primera media hora, en blanco y negro, masculinizada e incidiendo en las percusiones (ánfora, pandereta, palmas y pies) y en el zapateado en lo que ella es una experta, un zapateado que la desliza por el tablado como si fuera Michael Jackson en el moonwalk. El título ‘Sombras’ anticipa la oscuridad predominante en el escenario (sombras chinas, sombras séxtuples de la jefa Sara, sombras de tonalidad menguante en el telón de fondo…) y la estética es más sobria que nunca en las vestimentas (fuera batas de cola, ni pensar en la peineta, borren los lunares…; no obstante permanecen los abanicos y los bastones).

En el umbrío inicio, percusiones de pandereta, ánfora, palas y pies (foto: Moreno Esquibel / Teatro Arriaga).

Aunque la tradición se preserva y exhala en el cante jondo que acompaña al espectáculo (la música es de Keko Baldomero y las gargantas las aportan Rubio de Pruna e Israel Fernández), el pasado se relega en ela disciplina del baile, el reclamo esencial de la obra expuesta. Sara Baras no desea pasar por revisionista, y mucho menos por folklórica, y su técnica de proyección interdisciplinar la enfoca más sobre el zapateado  vertical que en los bailes contorsionistas que la han hecho grande. En las grabaciones intermitentes en las que su misma voz sugiere el busilis de ‘Sombras’, asevera Sara Baras que busca «dejarse el alma en cada golpe de tacón». Y así es: zapateado como el pájaro carpintero. Además, por el epílogo del miércoles, al agradecernos nuestra presencia, cuando recordó a su valedor en Bilbao el difunto alcalde Azkuna, la gaditana dijo que aunque se quedara afónica por la emoción sus tacones andaban bien de voz.

Saludos finales ante la escenografía de Andrés Mérida (imagen de móvil: O.C.E.).

100 minutos duró la función de estreno del miércoles, que rozó el lleno en el Arriaga con las butacas a 50 euros (a 15 las más altas). Las ovaciones no dejaban de premiar cada número, las chicas de nuestra diestra decían «qué guay» y halagos así, las espectadoras la jaleaban desde los palcos (ole, guapa, viva el arte…), las guitarras remitían a Paco de Lucía, las luces mimaron las penumbras, la escenografía ‘garabateada’ de Andrés Mérida se perfiló más en la segunda mitad, y el desarrollo de ‘Sombras’, opus que está bastante bien, nadie lo dude, cursó algo plano (se echó de menos el crecimiento estético y colorista, y también el grupal en los bailes) y su tempo se dilató en una coreografía que derrocha técnica (ese número del cuadro de baile también percusionista con los bastones), una coreografía que remacha el zapateado y que se pretende contemporánea e internacional (y lo es). Sin embargo, quizá lo más degustado y aplaudido fueron los bailes más clásicos protagonizados por el mostachudo José Serrano, alias Pepín, el marido de la Baras, con quien se marcó en pareja un vals que fue lo que más agradó al fotógrafo Azpiazu (con armónica a lo Antonio Serrano y un zapateado central disruptivo para el acompañamiento musical) y que se puso chuleta, farruco, en los tangos masculinos, grupales y casi tabernarios, que resultaron lo más racial de estas ‘Sombras’ espartanas, globales, exportables (ya se ha dicho) y dispuestas con un colofón demasiado sobrio que remarca la mentada carencia de línea ascendente. A mí me hizo un poco largo el show y se me repitieron los zapateados, cuando a la Baras se le puede pedir mucho más.

ÓSCAR CUBILLO

 

Tráiler de ‘Sombras’ no exactamente igual a lo visto en Bilbao

 

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