Hawkwind: El gran viaje (+ entrevista)

Los cinco miembros de Hawkwind concentrados en la materia (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

CAL: *

Lunes 8 de octubre de 2018, Bilbao, Ciclo Music Legends, Sala BBK, 20 h, 25 €.

 

Contemporáneos, astrales y aún actuales tras 49 años de trayectoria en el rock progresivo, los clásicos británicos despegaron su máquina espacial en una Sala BBK que asistió atónita a la cita

 

Una leyenda como la copa de un pino actuó el lunes en el ciclo Music Legends de la Sala BBK: Hawkwind, el Vuelo del Halcón, grupo de rock espacial progresivo gestado en 1969 en Londres y liderado aún por su miembro fundador, el vocalista y guitarrista Dave Brock, de 77 años. Además, Hawkwind es un nombre conocido por haber militado en él durante una temporada Lemmy Kilmister, el líder de Motörhead. El lunes habría unos tres cuartos de entrada en la Sala BBK (nos extrañó que no se agotara el taquillaje) y entre las camisetas que vestía la peña vi al menos tres de Motörhead, un par de Hawkwind y varias sueltas de Dream Theater, Two Gallants, Atomic Rooster, Judas Priest, Lucifer… ¡Y eso que miré sólo al acabar el show!

Más que un show, fue un viaje sónico-espiritual de rock espacial, de hard rock progresivo y de psicodelia cósmica. El trayecto duró 99 minutos para unos trece pasajes cambiantes ejecutados en quinteto, coloreados por las pantallas lisérgicas de fondo (oscilaban entre las geometrías narcóticas y las inmersiones astrales válidas para el epílogo de la película ‘2001’), adornados y sugestionados por el theremin más espectacular y bien traído que hemos oído nunca, y perjudicados por ciertas imperfecciones acústicas (la primera canción se oyó bastante mal y cada dos por tres se colaba un molesto chasquido de algún aparato mal conectado; ¡pero hubo quien se pensó que ese defecto era parte del espectáculo!).

El gurú del theremin, un viejales con melena, camiseta y pantalón de cuero (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Legendarios y aún en activo a pesar de la edad y de la pinta vetusta (editan discos regularmente –el último ‘Road To Utopia’, de este año y del que sonaron varias piezas, dan 30-40 conciertos al año –cifra que crecerá en 2019 porque celebrarán su medio siglo de andadura, como nos cuenta Brock en la entrevista de abajo-…), Hawkwind absorbieron los sesos y provocaron las sensaciones de los oyentes sentados durante un set con momentos electrizantes y roquistas que dosificó fuerzas serenándose en marasmos acústicos a veces folk (los altibajos a los que se refería Torkel al acabar el concierto). Todo entremezclado, pero nos quedamos con las etapas más roqueras.

No se debería pensar que el del lunes fuese un viaje al pasado, un mero ejercicio nostálgico, pues los cinco tipos (tres miembros provectos como Brock, el baterista y el teclista del theremin, más dos de mediana edad, el bajista más Magnus Martin a los teclados, la segunda guitarra y voz principal en la segunda parte del repertorio) parece que se creen la historia que nos narran (al margen de sus letras extensas y hasta verborreicas sobre ciencia ficción, ahí estuvo el poema recitado y también bien traído por Dave Brock ‘Black Corridor’, sobre el espacio, que no ama, no odia, no muere…) y volaron también a lo largo de un repertorio serpenteante abierto por lecciones de rock primigenio aplicables al stoner rock contemporáneo (‘Assault and Battery / Golden Void’, la que se oyó fatal) y continuado con lanzamientos puramente progresivos y cabalgadores (‘Shot Down In The Night’), gradaciones con señales captadas de King Crimson y Pink Floyd (‘Paradox’), ciertos parones por el ecuador (el folk a lo Caravan ‘We Took The Wrong Step years Ago’, el citado poema, la bucólica viñeta instrumental ‘Himno al sol’…)…

… piezas previas a encender de nuevo el turbo (el espectacular ‘Damnation Alley’ con su película de dibujos animados de apoyo apocalíptico y sus aires de jam a lo Gong o Van Der Graaf Generator) y, tras las últimas bocanadas de aire a modo de resuello (‘Zarozinia’ y su onda Pink Floyd y ese theremin magnífico), el despegue definitivo (la grandiosidad creciente partiendo de la lisergia exótica blusera de ‘Have You Seen Them?’, el rock progresivo metropolitanamente futurista de ‘Utopia’) y el bis con el respetable en pleno en pie coreando la hippie ‘Spirit Of The Age’ (que si uno se fijaba tuvo sustratos influencia del brit pop).

En el bis, con el público cantando en pie ‘Spirit Of The Age’ (imagen de móvil: Mr. Duck).

Buen viaje, aunque al acabar algunos echaron de menos revisiones de clásicos suyos como ‘Silver Machine’, ‘Master Of The Universe’ o el propio ‘Motorhead’. Por cierto, todos los nombres de grupos con los que se comparan los títulos de esta reseña los evocó el amigo Pato durante la sesión (yo en la primera pensé en el influjo stoner Kyuss y en la penúltima, ‘Utopia’, en unos Devo orgánicamente progresivos).

ÓSCAR CUBILLO

 

Videoclip oficial de la canción ‘Have You Seen Them?’, muy similar a lo que se vivió en la Sala BBK:

 

+++ ENTREVISTA +++

***

«Estamos hechos unos chavales»

 

Hawkwind, la legendaria banda de hard rock, psicodelia y rock espacial gestada en Londres en 1969, actuó el lunes 8 de octubre en la Sala BBK (ciclo Music Legends, 20 h, 25 €), y justo el lunes anterior su fundador y líder, Dave Brock, nos contaba desde un estudio de grabación en la campiña inglesa: «Damos unos 30-40 conciertos al año. Actuamos en muchos festivales. Es que ya somos muy mayores, por eso no nos prodigamos más, aunque el año que viene daremos muchos más conciertos porque Hawkwind cumplirá 50 años. Intentamos hacer cosas divertidas y pasarlo bien, porque nuestro batería es sesentón y yo ya tengo 77, soy el mayor del grupo. Pero todos nos conservamos estupendamente. Estamos hechos unos chavales». Brock tiene edad de jubilado, pero no piensa en el retiro: «Como sabes, la música es una forma de arte y tocarla es divertido y disfrutamos. Eso es lo que hacemos y la edad no importa».

El legado de Hawkwind se prolonga hasta nuestros días, pues numerosos grupos nuevos de stoner rock reconocen su influencia, lo cual halaga al fundador: «Que pase eso es algo muy agradable. Cuando yo de chaval empecé con la guitarra solía oír a músicos de blues, como Big Bill Broonzy, y eso me ayudó. Cuando empiezas has de copiar a alguien, ja, ja, ja… Has de arrancar en alguna parte, ¿no?». En los conciertos de Hawkwind (Viento de halcón) también se localizan caras jóvenes: «Bueno, a vernos acude un amplio abanico de edades: desde adolescentes hasta gente con la misma pinta que yo, lo cual está guay, ja, ja… Es lo mismo que cuando yo era joven y escuchaba a bandas de reggae, hace ya muchos años, y coincidía con chicos muy jóvenes y hasta con aficionados mayores. La música atrae a gente de todas las edades».

Hawkwind son una leyenda viva del rock progresivo y la revista especializada inglesa ‘Prog’ ha premiado a Dave Brock por toda su trayectoria. Al preguntarle qué debe tener una canción perfecta de este género, precisa el mostachudo líder, vocalista y multiinstrumentista: «Debe ser arriesgada y diferente a lo usual. Creo que la propia palabra ‘progresivo’ habla por sí misma». Sobre si las drogas les influyeron al componer décadas atrás, reconoce: «Vaya, a finales de los 60 y principios de los 70 muchas bandas tomaban LSD para abrir sus mentes a diferentes situaciones. Y en cierto modo tomar drogas cambia la música, pero luego te enteras de que todas las drogas provocan unas secuelas horribles, ya sabes».

Dave Brock, fundador y líder de Hawkwind (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Gran politoxicómano fue el miembro más famoso de Hawkwind, el difunto Lemmy Kilmister, quien después fundó Motörhead. «Lemmy venía de gira con nosotros y era un gran devorador de libros. Siempre estaba leyendo, intentando obtener todo tipo de conocimiento, ja, ja… Era un tipo muy majo y también estuvimos en contacto durante los años previos a su muerte», evoca Brock, quien bromea al inquirirle por la pregunta que más le hacen sobre Lemmy: «¿Qué tipo de juergas os corríais juntos?, ja, ja…».

Hawkwind han mantenido una constante actividad, también en los últimos lustros. Su último disco, el número 31 de su carrera, es ‘The Road To Utopia’ (2018), una actualización de un puñado de sus canciones más reconocibles. Dice Dave: «Trabajamos con un caballero llamado Mike Batt, que es director de orquesta. Tocamos en directo, en una habitación cerrada, con una orquesta de 25 piezas. Fue una experiencia interesante porque hicimos mucha música acústica y el resultado no se parece a otros álbumes nuestros. ¡Está bien probar algo distinto, ja, ja…!».

En su concierto del lunes en la Sala BBK no cayó ninguna versión. «No, sólo tocamos material original porque siempre andamos componiendo. Habrá algo de sonido acústico y mucho eléctrico, y esperamos llevar una computadora para emitir los arreglos electrónicos. Tenemos muchas ganas de tocar y de volver a España, es una gran responsabilidad».

ÓSCAR CUBILLO

Antes del show, el logotipo sobre el telón recibía al público que entraba en la Sala BBK (imagen de móvil: Mr. Duck).

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