Ben Poole: Con los tendones marcados

Media centena melómana habría el martes en La Nube (foto: Mr. Duck).

CAL: *

Martes 9 de octubre de 2018, Santutxu / Bilbao, La Nube, 21 h, 10 €.

 

Alterando guitarras, bebidas, ropa y solos, el joven guitarrista inglés de blues-rock abrió la semana internacional de conciertos de La Nube

 

Esta semana, La Nube, el activo bar de Santutxu, acoge tres conciertos internacionales: el martes con el cuarteto del guitarrista inglés de blues-rock Ben Poole (21 h, 10 €), el miércoles con el quinteto húngaro autoetiquetado de rock de alto octanaje Ozone Mama (21 h, 10 €), y el domingo con el dúo acústico irlandés de rock and roll clásico Craic ‘N’ Roll (19.30 h, 5-7 €).

Pero evoquemos lo del martes, el bolo de 118 minutos para 11 piezas del pujante guitarrista Ben Poole (esta es su web), un veinteañero con la misma capacidad abarcadora, modernista y transversal de su paisano Laurence Jones. Poole, al que han elogiado figuras de las seis cuerdas como Jeff Beck, Gary Moore, Kenny Wayne Shepherd, Walter Trout o Richie Kotzen, anda de gira española con su reciente disco ‘Anytime You Need Me’ (este es el tráiler de un minuto): 14 conciertos con solo un día de descanso, alternando festivales y clubes (por cierto: nos dice una fuente bien informada que le pareció escasito el marco de La Nube; je, je… ya habíamos notado la hipocresía inglesa cuando Poole comentó algo de que estaban tocando en un escenario muy estrecho, pero que estaban a gusto).

El cuarteto apuesto y juvenil apiñado en La Nube en un momento jam (foto: Mr. Duck).

Apiñados con orden en el estrecho escenario de La Nube (podíamos ver perfectamente las evoluciones del teclista por sus dos líneas de marfiles) y rodeados y acosados por los fotógrafos (¡había más de ocho!), Ben Poole y sus escuderos jóvenes y también apuestos y estupendos en su labor (cómo le pegaba el batería alejado en la esquina…) se metieron a la parroquia (quizá no alcanzó la media centena de espectadores) en el bolsillo desde el primer momento y la sublimación de la noche la consiguieron en la versión de Freddie King ‘Have You Ever Love A Woman’, un blues de parar, templar y mandar durante un cuarto de hora con punteos genuinamente eléctricos de la Gibson Les Paul y el vaivén de emociones contagiado a los parroquianos, que chillaban, aplaudían, vitoreaban («oh my God, qué bañada», profirió uno durante los primeros tañidos).

A los bateristas, esquinados al fondo a la izquierda en el corner, apenas se les ve en La Nube (foto: Mr. Duck).

Ben Poole alternó dos guitarras (Fender Telecaster y Gibson Les Paul), whisky y cerveza (tenía dos vasos a sus pies, junto a la pedalera, y en un par de ocasiones brindó con las primeras filas), camisa y camiseta (se quitó la primera durante el cover de King y la camiseta reproducía el grabado ‘La Destrucción de Leviatán’ de Gustavo Doré) y protagonismo compartido en los solos (los alternaba con el teclista, que lanzaba ráfagas sureñas ora Allman Brothers, ora The Sheepdogs…), y durante la segunda hora de la agradable velada negoció con sus músicos qué canción tocar a continuación. Aunque Ben Poole arrastre el sambenito de blues-rock (los punteos son muy bluseros y tal vitola le sirve para entrar y triunfar en los festivales del ramo), sus canciones apuestan por la comercialidad: letras de amor bastante juvenil, entonación vocal claramente soul, arreglos acertados, ambientaciones alargadas (otra característica del blues, pero en su caso no hostelero) y brillo en la ejecución.

En un parlamento Ben informó que esta es su cuarta gira española, que le encanta venir por aquí, que «es imposible venir a España y no beber cada noche», y que está alternando festivales (en Cáceres y Valencia, por ejemplo) con garitos, y que éstos le gustan porque está muy cerca del público. Al público de La Nube se lo ganó desde al arranque mediante los riffs rechulamente cool en plan Robert Cray (‘Let’s Go Upstairs’; hey a la primera pensé que no hay ningún bar que suene tan bien como La Nube, todo gracias a la labor a la sonorización de Atomic producciones), arrastrando el blues-rock y superponiéndole voz marca Prince (‘Win You Over’), tornándose souleramente moderno vía Joe Louis Walker y luciéndose al final en una coda a lo Isley Brothers (‘Question Why’), y explotando con el cuarto de hora del cover de Freddie King.

Al principio del show, con la camisa que se quitó en la cuarta, la versión de Freddie King (foto: Mr. Duck).

Y a continuación, en la segunda parte, estiró la sesión y rebajó quizá la tensión (por dilatación, transversalidad, menor velocidad, cierta progresividad…) con funkie tipo The Meters, baladas ora amorosas y comerciales ora marcadas por Eric Clapton, funk Keziah Jones (‘Start The Car’), roces con el pop (‘Don’t Cry For me’), rock a lo Bryan Adams (en una que no sé cómo se titula y en la que el fotógrafo Azpiazu se fijó en cómo se le marcaban los tendones de las muñecas al puntear), un huracán con el dinamismo de Stevie Ray Vaughan (‘Stay At Mine’, con la intro baterista y una tramo jam sesión con guiño a Deep Purple) y un bis bastante progresivo (‘Hanging In The Balance’; no lo oí entero, me mantuvo al tanto Pato, porque yo ya había volado al último metro).

ÓSCAR CUBILLO

 

Ben Poole tocando ‘Stay At Mine’ en directo en Polonia, en el Blues na Świecie Festival 2017:

 

 

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