Los Planetas: Revisión del autobús menguante hasta el sopor

Los indies ante el Arriaga: había una manifa anti MTV a la izquierda (foto: Bilbao Turismo).

CAL: –

Jueves 1 de noviembre de 2018, Bilbao, Teatro Arriaga, 20 h, entrada con invitación.

 

Dentro de los fastos de la MTV en Bilbao y provincia, el mito indie granadino se atascó hasta el tedio al recrear con quinteto de cuerda y piano su álbum ‘Una semana en el motor de un autobús’

Échenle la culpa al vocalmente desguarnecido Jota, aunque 7 de las 15 revisiones no estuvieron mal

 

Dentro de los fastos de la MTV Music Week en Bizkaia, lo que más me interesaba era el concierto de Los Planetas (Granada, 1993) en el Teatro Arriaga, donde celebraron el vigésimo aniversario de su tercer álbum oficial ‘Una semana en el motor de un autobús’ (RCA-BMG, 1998) en formato culto, o sea con los colíderes Jota y Florent respaldados únicamente por el quinteto de cuerda Cosmotrío más David Montañés al piano. Este concierto, dotado de unas medidas de seguridad inusuales (barreras de cemento alrededor de la plaza del teatro, registros al entrar como los de antes de subir a un avión, policías secretas y, ejem, un pelotón de antidisturbios escondidos en un cuartito en previsión de que ocurriera algo), es el primero de una cuatro de cuatro, pues se repetirá en L’Auditori de Barcelona, en el Palau de la Música de Valencia (ya está agotado) y en el Auditorio Mar de Vigo.

Vaya, esperemos que Jota cante mejor en los siguientes conciertos, pues en Bilbao él causó el hundimiento del encuentro hasta inducir al sopor a no pocos espectadores. La cita duró 84 minutos para 15 piezas: las doce del CD en el mismo orden, más un bis de tres temas donde nos despertamos, menos mal. En un teatro bullicioso y lleno (aunque había butacas vacías, lo típico cuando se accede con invitación y falla mucha peña in extremis), con buen sonido, loable iluminación más las cuerdas y el piano por encima de la media de todo (estaban bien elaborados los nuevos arreglos), la esperada sesión comenzó con buenas maneras: ‘Segundo premio’ emergió en modo de psicodelia adulta algo Jeff Buckley en una propuesta mucho mejor que la de Eñaut Elorrieta el domingo en el mismo teatro adaptando su cancionero con el quinteto de cuerda Kaabestri String Ensemble (así lo contamos); ‘Desaparecer’ brotó dramático, peliculero incluso (o sea de banda sonora), bajo el influjo orquestal de The Verve; en ‘La playa’, una estupenda canción, Jota, al que se le entendían las letras que leía del atril, empezó a renquear al micrófono; y ‘Parte de lo que me debes’ fue lisergia que gustaría a Sufjan Stevens y muy ovacionada al acabar.

Jota ante el atril, el discreto Florent a la guitarra, el pianista y las cinco cuerdas (imagen de móvil: Jon Rozadilla).

En las siguientes ocho piezas transitamos el desierto, así como suena. En la exangüe ‘Un mundo de gente incompleta’, Jota entonó tan mal que al acabarla se curó en salud y reconoció: «Me es muy difícil cantar estas canciones porque son de una época de muchos cambios para nosotros». Y seguidamente interpretó mal, como sin creérselo, ‘Ciencia ficción’. ‘Montañas de basura’ y la ovacionada al final ‘Cumpleaños total’ (ésta es imposible de recrear en acústico, sin el ímpetu del original, ¿verdad?) revelaron al desnudo la fragilidad de la garganta de Jota a la que en eléctrico resguardan las murallas de electricidad y distorsión pero que en esa velada en el Arriaga a veces parecía entonar nanas con desgana (aunque alguna pesada no hacía más que gritarle guapo y otras cosas ininteligibles). ‘Laboratorio mágico’ evocó a los donostiarras La Buena Vida en versión orquestal, Jota vocalizó fatal en ‘Toxicosmos’, a La Buena Vida domésticos volvió a remitir en ‘Línea 1’, y se despidieron con ‘La copa de Europa’, dotada de un final sinfónico muy degustable.

Así fue la revisión de ‘Una semana en el motor de un autobús’, un disco que también decae de modo estrepitoso, terminal y tóxico tras su espectacular arranque. Fue (aún es) una revisión estilista que pone en duda el propio concepto del indie pop abrasivo, al que da la vuelta como un calcetín pero que sólo funcionó en Bilbao en su primera parte. Florent, muy discreto en su papel, el quinteto cuerda Cosmotrío y el pianista David Montañés oficiaron de modo incluso notable, pero el protagonista principal, el vocalista, pareció desamparado entre el espíritu de clásica acústica de cámara, no pudo siquiera parapetarse tras el atril, y condujo todo el misterio hacia el tedio.

Menos mal que nos despertamos en el bis, con tres sorpresivas adaptaciones muy bien redondeadas: ‘Experimentos con gaseosa’ evocó de nuevo a Buckley, y a The Verve otra vez su hit ‘David y Claudia’, y Los Planetas se despidieron con un ‘De viaje’ que no estuvo tampoco nada mal, no sólo por los detalles Michael Nyman de la banda de cámara. Al salir, como estaba todo el piso de la plaza mojado, comenté en alto: «Ha llovido por lo mal que ha cantado Jota». Y le defendió un anónimo: «Por lo menos se le han entendido las letras». Ah, amigo, eso ya lo hemos dicho.

Y que perdone Jota si lee este humilde texto, pues parece que se cargan las tintas sobre su papel. Pero no: casi siempre he salido más que contento de los conciertos de Los Planetas. Seguro que en una próxima ocasión también.

ÓSCAR CUBILLO

Videoclip de la canción ‘La playa’:

 

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