The Godfathers: Música de sábado noche

La rabia vital de Peter Coyne, el único fundador resistente en la alineación (foto: Ander Martín).

Sábado 3 de noviembre de 2018, Bilbao, Sala Azkena, 22.30 h, 12-15 €.

CAL: **

 

 

El arisco cantante Peter Coyne, un punk de corazón y roquero de profesión, en una sala tan llena como contenta espetó «fuck Muse», que tocaban esa misma noche en San Mamés con la MTV

 

La mayoría ateridos de frío (por ejemplo Sugar Velasco, Ricky, el que suscribe…), numerosos aficionados abandonaron San Mamés a mitad del macroconcierto de Muse para poder llegar a tiempo al bolo que The Godfathers (Londres, 1985) dieron en una sala Azkena que gozó de un ambiente estupendo: a pesar del temor del promotor ante la competencia sobrevenida cuando ya tenía la fecha cerrada, el local se llenó por 200 personas que asistieron encantadas y participativas a un show de 23 canciones en 82 minutos (22 en 81 minutos ejecutaron la anterior vez que les vimos: una matinal dominical de octubre de 2017 en el Satélite T; así lo contamos).

Juguemos a la comparación con Muse: la entrada para verles en San Mamés costaba 5 eurillos, o sea que Bilbao es el único lugar del mundo donde ver a un grupo tributo de Muse es más caro que ver al propio grupo. Y si a San Mamés asistieron 30.000 espectadores, había 150 personas por cada una de las presentes en el Azkena.

Venga, al lío. Con un sonido bastante mate que no dejaba brillar sus dos guitarras y con volumen algo justo según percibieron espectadores repartidos por todo el local y con su líder y único miembro fundador permanente en la alineación, el arisco Peter Coyne, insistente en contar que estaba a gusto en el Basque Country y sinceramente amable al agradecer la buena respuesta del respetable, Los Padrinos dieron un bolo resolutivo que encantó desde los saltarines punks de las primeras filas (si uno se fija los coros de estos ingleses son muy secos y combativos, y bastantes inflexiones vocales de Peter contienen todo el asco vital de los Sex Pistols) hasta los que atendían desde el fondo de la barra del Azkena.

La fila delantera de Los Padrinos en oscuro escenario del Azkena (foto: Ander Martín).

Sin ánimo de pormenorizar el repertorio, digamos que The Godfathers no se dejaron en el tintero ninguno de sus hits, los contenidos de sus segundo y tercer elepés, de 1988 y 1989 después de Cristo: el espetado y con sustrato algo Oasis ‘Cause I Said So’, el lisérgico ‘Obsession’ (que Coyne definió como rocanrolero), el imbatible y pistolero ‘Walking Talking Johnny Cash Blues’ («gente vasca, es sábado noche, vamos a tocar un poco de música de sábado noche, como este rockabilly», así introdujo Coyne una de las cimas de la cita), el pegadizo y arañador ‘She Gives Me Love’ o, en el bis, su gran hit ‘Birth, School, Work, Death’ (Nacimiento, escuela, trabajo, muerte), que ahora esconde cierto filtro rap y que tocaron en penúltimo lugar.

Halagador con su público (hasta le aplaudía él), profesional sobre el tablado (rascó palmas, pedía noise / ruido y lo provocaba, tendía el micro a la peña para que gritara…) y conocedor del entorno («fuck Muse, fuck Muse, fuck Muse» soltó una vez entre canción y canción para que quedara claro) y de las lenguas vernáculas (decía desde ‘eskerrik asko’ y ‘hey, Bilbao, beste bat?’ hasta ‘kaixo cabrones’ y ‘de puta madre’, con perdón), Peter Coyne fue el centro del escenario y el foco de las miradas de un concierto con rock and roll (‘A Big Bad Beautiful Noise’, título de su último disco, editado el año pasado), mejoramientos a los BellRays (‘Let’s Get Higher’), guiños al sonido Manchester de los Stone Roses y demás (‘Unreal World’), choques con la Creedence Clearwater Revival (‘Miss That Girl’), rabia urbanita (punk en ‘Defibrillator’, post en un ‘This Damn Nation’ con las guitarras asaeteando el éter contaminado, reptante vía los Stooges en ‘Just Because You Are Not Paranoid’…) y punk muy ramoniano a modo de colofón (en el bis ‘I Cant Sleep Tonight’ y, cerrando el satisfactorio bolo, una celebrada y atinada versión del ‘Blitzkrieg op’ de los Ramones).

No es por provocar ni por agraviar, pero los Godfathers estuvieron mejor que Muse, y sin necesidad de lenguas de fuego ni láseres. Pero claro, es tramposo comparar un macroconcierto para decenas de miles de personas con un bolo de bar ante dos centenares, porque en la distancia corta todo suele ser mejor. Y a pesar del sonido, le ponemos dos estrellas por la calidad del repertorio y la actitud y entrega en la ejecución.

ÓSCAR CUBILLO

 

Clip de su vieja canción ‘Cause I Said So’:

 

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