Olga Pericet: Bailaora y bailarina (+ entrevista)

La fisicidad modernista de Pericet en el primer baile de ‘Enfoque’ (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

CAL: **

Sábado 10 de noviembre de 2018, Bilbao, 19º Dantzaldia, Sala BBK, 20 h, 15 €.

 

Aterrizada la víspera desde Suecia, la reciente Premio Nacional de Danza enamoró y convenció con las tres estampas de su coreografía ‘Enfoque’, inspirada en la sin igual Carmen Amaya

 

Tres cuartos de entrada con mayoría femenina el sábado en la Sala BBK para una interesante y exitosa sesión de la 19ª edición del ciclo Dantzaldia. La protagonizó Olga Pericet (Córdoba, 1975), este mismo octubre proclamada Premio Nacional de Danza. Aterrizada el viernes desde Suecia, tras pasar antes por Nueva York y París, Olga mostró en quinteto (al toque la más aplaudida en los cuatro minutos de saludos finales Antonia Jiménez, a la percusión estupenda y moderna Paco Vega, al cante dos jondos como el prestigioso Miguel Lavi, con barba, e Inma ‘La Carbonera’, con trenza y medio cráneo rapado) su revisión de la mítica e influyente bailaora gitana Carmen Amaya (Barcelona, 1918; Bagur, Gerona, 1963) en un opúsculo bautizado ‘Enfoque’ y sostenido sobre su fibrosa figura en tres capítulos: baile moderno, flamenco con bata de cola, más ballet. Los interludios para tomar aire y cambiarse de ropa los llenaron con solvencia sus subalternos, por ejemplo Antonia con la rondeña de Ramón Montoya.

En 83 minutos (incluyendo los cuatro de saludos finales), ‘Enfoque’ se sostuvo sobre Pericet, que en su primera estampa, la más modernista, de 20 minutos sin parar y vestida con top y pantalón, arrancó aleteando miedosa cual crisálida de la segunda parte de la película ‘Blade Runner’, y danzó poliédrica (robótica, rapera, gimnasta, culturista…), sin parecer pedante, sino abierta y actual (y ciertamente adherida a la línea alienante, como sin alma, de tanto baile coetáneo), acabando picoteando en el swing de Kelly, arrancando un par de ovaciones intercaladas, girando virtuosa sobre sí misma y escapándosele la sonrisa de felicidad al oficiar, antes de terminar todos como los juguetes defectuosos de la primera parte de ‘Blade Runner’.

Miguel Lavi, La Carbonera, Pericet y la ovacionada Antonia Jiménez (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

El segundo pasaje, con bata de cola blanca y castañuelas, de 18 minutos, lo arrancó también contemporánea, como si flotara en el éter de ‘2001. Una odisea del espacio’ (con bata de cola, sí, y un fallo pareció haber: si de verdad levitaba por el espacio y la Luna, a la que cantó dulce La Carbonera, ahí no hay oxígeno y por tanto no se transmite el ruido que se recreaba tenebroso), y prosiguió zapateando, sugiriendo el antañón baile de chinitas, girando de nuevo estilosa y al final notándosele esforzada al evolucionar con el pesado atavío, del cual se desprendió a modo de crisálida emergente por segunda vez y de manera más obvia ahora.

En esta obra levemente menguante (de lo sobresaliente a lo notable, ¿eh?), donde lo moderno resultó lo más paladeable (lo cual no suele ser habitual), terminó con el tercer capítulo, de 16 minutos enlutados que se hicieron un tanto largos. Fueron los menos físicos de ‘Enfoque’, pues muestran la vejez, la pérdida de facultades, la merma de la fuerza y la melancolía de la enfermedad que se llevó a Carmen Amaya, y donde Pericet jugó a experimentar con ballet como lo haría una persona achacosa pero aún soñadora.

Como nos informó la víspera, el viernes, recién bajada del avión, este ‘Enfoque’ es «un avance coreográfico de lo que me ha supuesto enfocar y desenfocar a Carmen Amaya. Esta obra es una primera muestra y acercamiento a lo que será más adelante un trabajo más ambicioso que tendrá por nombre ‘Un Cuerpo Infinito’, y que se estrenara el 24 y 25 de mayo de 2019 en Madrid, en los teatros del Canal».

No obstante, este paladeable opúsculo de Pericet no dejó de ser un estilismo rendido al influjo de la racial Carmen Amaya, a la que ni se le podía ni se le puede emular cuando se ponía así, por ejemplo ya enferma en la película de 1963 ‘Los Tarantos’, nominada al Oscar:

 

+++ ENTREVISTA +++

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«Mi cuerpo también empieza a quejarse»

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Olga Pericet, reciente Premio Nacional de Danza, bailaora y empresaria,

representó ‘Enfoque’ en el ciclo Dantzaldia tratando de sacar del cliché a Carmen Amaya

 

Con Inma La Carbonera y Miguel Lavi al cante de atrás del plantel, la flamante Premio Nacional de Danza Olga Pericet (Córdoba, 1975; esta es su web) presentó en Bilbao su coreografía ‘Enfoque’ (Sala BBK, 20 h, 15 €), estrenada en Nueva York. La localizamos la víspera, el viernes.

¿Dónde andas?

En Bilbao. Acabo de aterrizar (viajaba desde Suecia y llegó con escala en Madrid).

¿Naciste en Córdoba?

Sí. Soy andaluza y cordobesa de los pies a la cabeza.

¿Dónde vives habitualmente?

En Madrid llevo más de la mitad de mi vida, resido allí.

¿Cuánto tiempo al año pasas fuera de casa?

Muchísimo. Puedo decir que soy ambulante. A veces siento que vivo en todas partes.

¿Acabas de llegar de Nueva York y París?

Acabo de llegar de Suecia, pero pasando antes por Paris y New York.

Te acaban de conceder el Premio Nacional de Danza, en la modalidad de interpretación. ¿Abarca la danza clásica, la flamenca, o todo en general?

La palabra Danza abarca todo y soy bailarina y bailaora.

¿Qué has sentido al recibirlo?

Mucha satisfacción. Es un sueño cumplido. Oxígeno, reconocimiento. Ahora toca seguir danzando, trabajando para alcanzar nuevas motivaciones y metas.

También recibiste en 2009 un Premio MAX, los de Artes Escénicas, por ‘De cabeza’. ¿Este Premio Nacional de Danza es más importante?

Recibí este premio junto con mis compañeros por la coreografía que hicimos en conjunto para ese espectáculo de Teresa Nieto. Además, me concedieron otro MAX en 2015 a la Mejor Intérprete de Danza por mi espectáculo ‘Pisadas’. El MAX es un premio a nivel nacional, pero no tiene nada que ver con ser Premio Nacional de Danza. Además soy Premio Nacional de Flamenco ‘Pilar López’, concedido en 2007, pero tampoco es igual a ser Premio Nacional de Danza, que lo otorga el Ministerio de Cultura. Los premios tienen el valor que les des, aunque cada uno por sí solo tiene un peso y reconocimiento. La verdad es que puedo decir que todos los premios que me han concedido en mi carrera tienen un valor especial por el momento en que fueron otorgados, ya sean a nivel nacional o internacional. Éste Premio Nacional de Danza en concreto es un sueño cumplido y el reconocimiento a una carrera muy trabajada. Me llega en una edad de madurez muy buena.

¿Estrenas en Bilbao ‘Enfoque’?

Lo estrené antes en New York.

¿Qué es?

Un avance coreográfico de lo que me ha supuesto enfocar y desenfocar a Carmen Amaya. Esta obra es una primera muestra y acercamiento a lo que será más adelante un trabajo más ambicioso que tendrá por nombre ‘Un Cuerpo Infinito’ y que se estrenará el 24 y 25 de mayo de 2019 en Madrid, en los Teatros del Canal.

Escorzo de Pericet (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

¿Por qué Carmen Amaya era tan inigualable?

Porque era única y de otra galaxia.

¿Sólo por la visceralidad racial?

No, también por su personalidad contemporánea adelantada a su tiempo, por su fragilidad en contraste con su visceralidad racial, por su libertad y poder para conquistar el mundo con nuestro arte flamenco. Hay muchos nombres más, pero ella es ella y yo sentía la necesidad de sacarla del mito y del cliché que estamos acostumbrados a aplicarla.

¿Por qué el baile flamenco atrae a más espectadoras que espectadores?

No lo siento así. Aunque por naturaleza somos mayor número y también tenemos más afinidad por la cultura

¡Que se programe una coreografía flamenca buena es señal de éxito, aunque haya futbol por la tele!

Que se programe danza ya es un éxito.

¿Con el paso de los años cómo se sustituye el vigor físico por la sutilidad?

Con inteligencia, esfuerzo y amor a lo que haces.

¿Qué es el baile para ti?

Mi vida.

¿Por qué te atrapó?

Pienso que nací para bailar.

Olga tiene un par de premios MAX, el Nacional de Danza, etc. (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

¿Cómo sobrellevaste una disciplina tan exigente, quizá propia de gimnastas olímpicas?

No me daba cuenta: la llevaba con total vocación y alegría.

¿El baile te exige ahora tanto como al empezar?

Incluso más. Ahora  aparte de bailar produzco todos mis espectáculos y financio parte de la distribución. Esta faceta de la profesión no me gusta, pero me ha tocado nacer en una generación donde no hay más remedio que hacerlo así para que tu trabajo sea visible. O por lo menos yo no he tenido otra posibilidad. Mi cuerpo también empieza a quejarse y esto quiere decir que le tienes que dedicar tiempo de entrenamiento y de cuidados. Ya te he dicho que mi carrera es de fondo y muy, muy, muy laboriosa.

¿Sueles bailar cada día o un bailarín de tu categoría puede ensayar menos que un músico de élite, que dicen debe estar practicando 4 horas diarias como mínimo?

Hay días que no puedo ensayar por los viajes o porque necesito desconectar o hacer un hueco para mi vida normal: papeleos, lavadoras, la casa, la pareja, ja, ja, ja, ja, ja… Tenemos los días contados. La rutina marca un mínimo de 3 a 4 horas, hasta las 6 u 8 horas como máximo. Y esto sin contar que, en mi caso, el resto del día sigo enchufada.

ÓSCAR CUBILLO

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