CINE: ‘Bohemian Rhapsody’: En lucha contra su propia naturaleza

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 31 de octubre de 2018

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Director: Bryan Singer

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Calificación: 3 estrellas de 5

 

Tráiler de ‘Bohemian Rhapsody’:

 

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La soledad del diferente

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Si algo sorprende de ‘Bohemian Rhapsody’ es la formalidad de su estructura narrativa. Una historia que se inicia el 13 de Julio de 1985, justo antes de la actuación de Queen para el festival ‘Life Aid’ (aquí va el show original), en el estadio Wembley de Londres. Es a partir de la presentación de su líder, Freddie Mercury (Rami Malek), en una sucesión de imágenes que buscan trasladar al espectador tanto la naturaleza icónica como cierta deificación de su persona, cuando el film retrocede al pasado de la vida del artista y de su banda en cuatro etapas de su trayectoria: creación y primeros conciertos de Queen, en el año 1970; gira por los USA y edición del álbum ‘Una noche en la ópera’, donde se incluye la canción ‘Bohemian Rhapsody’, en 1975; problemas personales del líder y desavenencias con la banda en 1980; y el aislamiento y hundimiento personal de Freddie Mercury en 1984.

‘Bohemian Rhapsody’ sigue el modelo del género biopic tradicional pero, como en todo film de Bryan Singer (Nueva York, 1965), el protagonista (en este caso Freddie Mercury, nacido Farrokh Bulsara en Stone Town, Zanzíbar, en 1946, y muerto en Kensington, Londres, en 1991, con 45 años) mantiene una compleja lucha interior, un esfuerzo agotador contra sus demonios, por salir del espacio de oscuridad en el que se haya sumergido. La variabilidad genérica es algo habitual en Singer, un mecanismo narrativo que usa para acercarse de manera indirecta a los conflictos internos de sus personajes: seres torturados, solitarios, incapaces de canalizar sus capacidades personales en una dirección correcta. Tanto se da en sus thrillers, como en el género de superhéroes o bien, en este caso, en los films biográficos. Por eso, al igual que sucede con Lobezno en la serie ‘X-men’, es la diferenciación lo que atrae a las multitudes pero, al mismo tiempo, lo que les separa de ellas. No existe pretensión por evidenciar su superioridad sino, al contrario, una necesidad por aproximarse a la normalidad. Algo que su propio ser, su naturaleza diferente, se lo impide.

Incluso esta turbulencia interior se exterioriza sin control, sin pretenderlo: en Lobezno eran las cuchillas afiladas las que salían de sus dedos cuando se apoderaba de su interior una furia incontrolable, reacción instintiva ante al rechazo social; en Freddie Mercury es su desbordante capacidad artística la que sobrepasa su propio cuerpo, reacciones que trata de controlar en una lucha permanente que mantiene con su propio yo en busca de la normalidad. Freddie termina por desconfiar de sus propios impulsos y deseos internos. Su intensidad volcánica surge de manera incontrolada, superando sus propios mecanismos de autocontrol (las pulsiones homosexuales; los enfrentamientos contra los miembros de su banda; el despido de su manager, John Reid –Aidan Gillen-), y él la identifica con la proliferación de ideas, con el torrente artístico que reside en su interior. Pero si bien la música le conduce a lo más alto (como a los X-men sus superpoderes), su lado oscuro le lleva a sufrir un proceso autodestructivo, de soledad, de megalomanía, de enfermedad y de muerte (comparable al personaje de Lobezno y su incontrolable carácter destructivo).

 

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Clasicismo visual

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Bryan Singer es un director siempre preocupado por expresar sus ideas mediante imágenes. Narrador cuidadoso, de estructura formal en sus guiones, Singer encuentra más razonable expresar lo intangible del conflicto de sus personajes tanto más en la composición de sus imágenes que en los diálogos del guión. Es destacable también su labor con los actores, donde la expresividad surge al conocer perfectamente los conflictos internos de sus personajes, trasladando éstos a un contexto de gestualidad excesiva pero, en todo caso, medida. En ‘Bohemian Rhapsody’ son varios los momentos sobresalientes en imágenes que refuerzan la lucha interior que padece el protagonista:

– La secuencia del comienzo del film, con la entrada de Freddie Mercury en el escenario de Wembley, con una ligera ralentización de la imagen, que engrandece la concentración y canaliza finalmente su torrencial poder artístico.

– La romántica y clásica escena de amor de Freddie con Mary Austin (Lucy Boynton) donde él le pide matrimonio y que contrasta con esa otra donde, ya producida la ruptura, él la contempla desde la ventana de su habitación y por teléfono le pide que encienda la luz para saber que están próximos.

– El intento de seducción de Paul Prenter (Allen Leech) a Freddie Mercury, en el retiro de la casa de campo donde están componiendo ‘Bohemian Rhapsody’.

– La magnífica escena de Freddie Mercury, de espaldas a Paul, mojándose bajo una lluvia torrencial en la noche, tras comunicar a su manager y amante su despido.

– Las secuencias donde ensaya al piano, en soledad en su mansión de Múnich, en una una especie de remembranza de las secuencias finales de ‘Ciudadano Kane’ (1941).

En la película con su novia Mary Austin.

Desde cualquier óptica con la que se contemple ‘Bohemian Rhapsody’, es la imagen la que configura el film y la que da profundidad a los personajes. Después, es verdad que al film se le puede achacar cierta postura mensaje homófoba, un claro posicionamiento conservador en su mensaje pero, en cualquier caso, la posición política de un film no debe desestimar sus logros. Las obras canónicas de la historia del arte están cargadas de posiciones “políticamente incorrectas”, pero perviven siempre por la fuerza de sus personajes y por la traslación de sus creadores a las propias obras, tanto formal como artísticamente. El cine es imagen y las películas que dominan la imagen y traducen en ellas los rasgos y conflictos de sus personajes siempre funcionan, sea cual sea su ideología.

 

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La secuencia final

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Como comentaba al principio, el film se abre con los momentos previos al concierto en el festival ‘Live Aid’ en Wembley. Antes de llegar a su epílogo, la película ha hecho un recorrido por la vida de Freddie Mercury.

Los bloques narrativos correspondientes a los años 70 (1970 y 1975) destacan el aspecto grupal, evidencian la necesidad de Mercury de “funcionar artísticamente” cuando trabaja y está rodeado de personas que entienden su arte y le permiten canalizarlo. Sin saber si la historia real fue así, tanto las figuras del guitarrista Brian May (Gwilym Lee) como del batería Roger Taylor (Ben Hardy) se prestan enseguida a la fuerza artística de Mercury. Se ofrecen como complemento a la torrencial inventiva del cantante, permitiendo incluso formar parte de extremas y vanguardistas innovaciones musicales (véase sino la escena de la grabación del ‘Galileo Galileo’ donde Roger Taylor tiene que cantar con una voz extremadamente atiplada). Son esos años donde Mercury no conoce aún la oscuridad que reside en su interior (salvo en la secuencia de la seducción de Paul Prenter) y donde el cantante de Queen se muestra feliz con su relación con Mary Austin.

La escena donde se genera ‘We Will Rock You’.

Por otra parte, los dos bloques correspondientes a los años 80 (1980 y 1984) describen el proceso de apartamiento, el proceso auto-exclusivo de Mercury a medida que va conociendo sus interioridades. Mercury pasa por romper con Mary para unirse a Paul, de igual forma que termina rompiendo con la banda buscando el éxito en solitario. Todo este proceso autodestructivo está muy bien narrado en el film, tal y como he comentado antes, gracias al dominio de la imagen (interpretación gestual de los actores, iluminación y decorados).

Por ello, y como conclusión a este proceso de hundimiento, el film termina en una visión amable y positiva. Se facilita la redención. El camino por el que pasa Mercury es la de pecado-castigo-redención. Ideología cristiana que destaca en todos y cada uno de los momentos del film, curiosamente mediante un toque conservador estableciendo a la homosexualidad como paradigma del pecado.

La redención es evidente en las secuencias previas al concierto de 1985, donde Mercury se rencuentra con Mary y la acepta como amiga para el resto de sus días, donde establece una relación sentimental estable con Jim Hutton (Aaron McCusker), o bien cuando pide a su padre que le acepte nuevamente. Con toda la fuerza que proporciona la idea de la redención, la película termina con 20 minutos de concierto, con una representación bastante verídica de la actuación de la banda Queen en Wembley. Ramy Malek traslada a la perfección la fuerza interna del protagonista, nuevamente fusionado a la banda, en una explosiva y emotiva representación icónica del personaje, en un final que evita, en todo momento, aproximarse al declive que supuso su enfermedad mortal. En la secuencia final Mercury y Queen son uno, junto con las personas que le quieren (Mary, Jim, sus padres), en una amalgama de poderosa fuerza musical con el incombustible performer sobre el escenario.

GERARDO CREMER

 

Vídeo oficial de la canción ‘Bohemian Rhapsody’:

 

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Comments
2 Responses to “CINE: ‘Bohemian Rhapsody’: En lucha contra su propia naturaleza”
  1. Óscar cine dice:

    Un buen texto,aunque quizá tardío tras dos meses en cartel(el día 30).Me sorprende la no referencia al primer Mercury elegido(Sacha barón Coen)y al abandono de Singer a falta de un mes para completar el trabajo(sustituido in extremis por el gran Dexter Fletcher,ausente en los créditos por complejos temas legales)como también me sorprende que todos estos vaivenes no afecten al producto final.Sera el poder del rock.

  2. bilbaoenvivo dice:

    Me gustó mucho la película. Las escenas domésticas tenían cierto aire acartonado de ‘sit com’ (aunque no en la escena donde se representa el vídeo de ‘I Want To Break Free’), pero me gustó ver cómo se sacan asuntos del negocio musical, de dinero y egos: quiero que mi canción sea el single, queremos firmar todas las canciones juntos, una canción tan larga no se puede pinchar en la radio. Y el concierto final se me hizo fugaz. No lloré, pero entendí a la mucha gente que lo hizo la tarde en que Pato y yo vimos la peli.

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