Belako: Despidiendo el año en casa

700 personas llenaron el Olalde. Lander Zalakain (batería y voces) nos contestaba unas cositas de fin de año.
¿Qué mejor recuerdo guardáis de 2018?
Ha sido un año muy intenso y hemos podido tocar en muchos sitios. En julio estuvimos en Filipinas y fue genial. También hemos estado en México y Estados Unidos tocando en festivales importantes, o en Londres en Finsbury Park. Aunque uno de los momentos más especiales fue el estreno del disco ‘Render Me Numb, Trivial Violence’ en el Euskalduna, el primer concierto que dimos en 2018. Eso nos dio fuerzas para toda la gira.
Ahí estuvimos, sí. ¿Qué pensáis hacer en 2019?
Pues en principio parar de tocar para preparar cositas nuevas. Daremos algún concierto en el extranjero, pero solo cositas puntuales. Queremos encerrarnos y trabajar en algo nuevo. ¡Ya estamos ‘cansadas’ del repertorio!
(foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: **

Sábado 28 de diciembre de 2018, Mungia, Olalde Aretoa, 19 h, 8-10 €.

 

El cuarteto de Mungia agotó el aforo del auditorio municipal de su pueblo,

donde dio un bolo solvente y autocontrolado ante un público repleto de amigos y familiares

 

Aunque el sábado tenían un concierto en un festival político en Navarra (el Hatortxu Rock, con unas 10.000 personas de aforo), se podría decir que los indies vizcaínos, mixtos y mundialmente afamados Belako despidieron el año y la gira de su tercer disco, ‘Render Me Numb, Trivial Violence’, en su propia casa, en Mungia, en un Olalde Aretoa que agotó las 700 entradas (se estuvo muy cómodo, con mucha holgura) y que albergó un minifestival con otros tres grupos amigos: Sua (cuarteto mixto de Maruri Jatabe), Toc (cinco chicos de Mungia), más Lukiek (trío contundente y viril también de Mungia liderado por el propio Josu Belako, o sea que este combo más que amigo es hermano). Por cierto, no olvidemos que Belako es el nombre de un barrio de Mungia, donde el grupo empezó a ensayar.

Lukiek (CAL: *), a los que veíamos por tercera vez este 2018, se lo montaron muy bien, pero hay que reconocer que funcionan mejor, aumentan su pegada, en distancias cortas. O sea, mejor en el Riojana Rock baracaldés que en el Bilbao BBK Live. Pero que nadie dude de que se lo montaron muy bien en el Olalde con su rock-punk sube y baja, enérgico (¡ese baterista!), bastante nirvanítico a veces, que puso a bailar pogo a los numerosos amigos presentes (veinteañeros o menores; en la primera fila se pudo ver botando a Cris, la cantante de Belako) y, además, que logró que la masa se acuclillara. Por cierto, hubo mucha menos gente durante la actuación de Lukiek que en la de Belako.

Lukiek actuaron los terceros de los cuatro grupos y Josu no se cambió la camiseta (foto: Carlos García Azpiazu).

Josu se desgañitó cantando en Lukiek y, tras un rápido cambio de escenario, reapareció con la misma camiseta para centrarse en la guitarra en el seno de Belako, combo al que catábamos por cuarta vez este 2018: estuvimos en la inauguración de la gira del tercer disco ‘Render Me Numb, Trivial Violence’ en febrero en el Palacio Euskalduna (fue un show demasiado dilatado y un tanto nervioso; no estuvo mal pero le habríamos cortado numerosos pasajes lentos), en julio en el 4º Mundaka Festival (donde por fin Belako se merecieron todos los parabienes que suelen cosechar: más guitarras, menos teclados que ahora suenan disparados, una cantante Cris que se ha erigido en foco de las miradas porque ya no debe apartarse al teclado y refrenar el tempo, adiós a los cambios de instrumentos entre ellos), en octubre en el 6º BIME Live en el BEC (donde fueron de lo mejor del festival; por ejemplo esa misma jornada de viernes oficiaron por encima de Editors, Slowdive, Damien Jurado…; así lo contamos), y este mismo viernes en su sarao bautizado ‘Belako eta Lagunek’ (donde libraron con soltura pero parecieron evolucionar con la inercia de una gira mundial que les ha llevado desde USA hasta Filipinas, pasando por Londres, Manchester, Hamburgo…).

El público jovezno, vecino y amigo (foto: Carlos García Azpiazu).

Sí, se notaba que estaban tocando ante los amigos: no hacían más que saludar a personas de las primeras filas, sonreír a conocidos, guiñar el ojo a algunos… Igual que los políticos en los mítines, pero de verdad, con sinceridad. O sea que entre que lo tenían todo ganado por ser ese un público favorable, casero, fraternal casi, y que estaba la familia delante, lo cual siempre coarta a no ser que seas el niño Justin Bieber (sus madres estaban vendiendo en el puesto de merchandising; unas damas muy guapas, educadas y amables: casi les compramos un sándwich en vez de una camiseta), Belako cumplieron con profesionalidad global y sin perder el autocontrol, a pesar de los gritos sostenidos y recurrentes de Cris.

La lideresa Cris y el guitarrista Josu, que también toca en Lukiek (foto: Carlos García Azpiazu).

Una Cris Lizarraga que ya se ha hecho la lideresa absoluta. Y que ha estudiado Bellas Artes. Es la que más habla (dedicó el concierto al grupo bilbaíno Yellow Big Machine, que se despidió el miércoles en el Kafe Antzokia, y por el final no faltó su habitual nota feminista y elevó el eslogan ‘gora borroka feminista / arriba la lucha feminista’, contestado abajo por ni la mitad de las chicas), la que más en el centro está (ya apenas interactúa con la bajista Lore) y la que más actúa, desde el recogimiento vulnerable hasta los saltos liberadores, saltos que repitieron sus fans y amigos abajo, rebosantes de vitalidad, deseosos de sumarse a los coros grupales (esos dos chicos que brincaban abrazados ululando uuuh-uhhh).

La lideresa Cris apenas interactuó con la bajista Lore (foto: Carlos García Azpiazu).

En hora y cuarto Belako arbitraron una quincena de canciones ondulantes, con esos pasajes recogidos necesarios para dosificar sus propias fuerzas y para serenar, pacificar a la masa, a la que espontáneamente extraían las palmas con su efectivo y exportable rock global (‘Nomad’). El viernes Belako elaboraron baile como los primeros Arctic Monkey (‘Key’), ampulosidad teclista ochentera pero actual por festivalera (‘Mum’´, con su epílogo tan Muse de estadio), un barniz bailable bastante brit pop (‘Render Me Numb’, con sus chillidos adolescentes, de seguido la muy danzona y potente ‘Lungs’, con otro guiño final a Muse que identificó el fotógrafo Azpiazu) y la caña final en trío sin Cris y con Josu al micro (‘Zaldi baltza’, tan abrasivo que podría ser de Lukiek’).

Pero nos quedaba el bis triple potente con ambiente propio del festival BBK Live (‘Stumble’), un híbrido entre los Clash y el pop planeador (‘Sea Of Confusion’, con sus coros gigantescos que desaparecieron al acabar la canción pero volvieron), y el adiós definitivo con otra de las mejores canciones de la cuádruple velada sabatina, con Cris agónica y bajando entre el público y quedando Lander en plena tormenta de ruido dando lo que casi fue un solo de batería, un Lander mucho más sólido y que es otra de las causas del mejoramiento de Belako (‘Over The Edge’). Ojalá el cambio de estilo que anuncian Belako profundice en el deseo de concisión y en el mayor rendimiento de la electricidad (aunque, bueno, lo deseo por gusto personal nada más).

ÓSCAR CUBILLO

Lander, el baterista cada vez más sólido (foto: Carlos García Azpiazu).

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