Travellin’ Brothers: Grabando en el Arriaga atenazados por los nervios

El teatro lleno, aunque vacía una butaca de la fila 7, a mi derecha, pues Azpiazu hizo fotos y se sentó donde vio otro hueco
(foto: Rodrigo Mena Ruiz).

CAL: *

Domingo 30 de diciembre de 2018, Bilbao, Teatro Arriaga, 19 h, entradas de 14 a 20 €.

 

El teatro sonó de cine, la escena se veía estupendamente y los músicos tocaron de maravilla, aunque estuvieron demasiado tensos debido a los nervios de grabar en CD y DVD su noveno trabajo en lo que fue, a ojo, el concierto 1001 en 15 años de andadura.

Menos mal que el invitado Earl Thomas calentó media hora el ambiente con aire góspel un concierto dedicado al ausente trikitilari Kepa Junkera, quien se recupera de un ictus sufrido en gira por Bélgica.

  

Dicharacheros y capaces de calentar a cualquier público por todo el orbe, los Travellin’ Brothers (este es su Bandcamp), bluseros tan generosos como ambiciosos, oficiaron la tarde del domingo atenazados por los nervios en un Teatro Arriaga lleno (solo se quedó sin vender una treintena de butacas de las de mala visibilidad) y amigo (el público parecía muy mayor para lo normal, vimos a Fito Fitipaldi en la fila 7, y vinieron fans de Madrid, Valencia, Benicássim…).

Se subió el telón y ya estaban ellos ahí, en octeto (noneto serían con el invitado Earl Thomas), muy bien distribuidos e iluminados. Estaban grabando en CD y DVD su próximo disco, y se mascaba la tensión cuasi paralizadora. En hora y tres cuartos sonaron 17 canciones, bastante tranquilas y estilistas la mayoría, y a los Travellin’ se les vio muy tensos: se le notaba en la cara al jefe y guitarrista Aitor Cañibano, en los parlamentos breves y nerviosos al cantante Jon Careaga (al que incluso le sudaba la barba; nos hizo reír cuando dijo que alguno seguro que había llevado cervezas al Arriaga), y en el envaramiento de sus espaldas a los dos teclistas, Mikel Azpiroz y Ander Unzaga, cuando intercambiaban sus posiciones laterales entre el órgano y el piano de cola.

Una de las primeras ovaciones. ¿Dónde está Fito? (foto: Carlos García Azpiazu).

La velada fue como oír el disco, pues el grupo se concentró en tocar y olvidó la interacción con el respetable predispuesto, al que pidió varias palmas y le hizo corear en alguna ocasión. Estaban serios porque se trataba de grabar un álbum y los Travellin’ Brothers de Leioa, elegidos la mejor banda de blues europea de 2016, se toman esto de la música con profesionalidad (tienen otros curros, pero el grupo es profesional y por eso gira por China, graba en Nashville o vuela por todo el Viejo Continente, desde Rumanía a Finlandia en el años 2018). Además, por la selección del repertorio se puede intuir que buscan ampliar el campo de acción, y es que también dominan lo blanco, el country campero suave y elegante (la inaugural ‘Peggy Sue Got Divorced’), el pausado curso del Missisippi (‘Oh My River’).

Durante el primer tercio hubo algún pellizco, como el blues ‘Thunderstorm’ y el meditado swing ‘Magnolia’ (éste azuzando los coros de la gente), pero se imponían los medios tiempos como si estuvieran actuando en la televisión (‘Make Me Down’). Hasta que a la séptima salió el invitado Earl Thomas, un cantante negro de Tennessee, y todo cambió durante media hora hasta la undécima canción: la música brotó con más naturalidad, los músicos vascos tocaron más sueltas a la sombra del convidado que aparció vestido como un pincel y la gente, que no es tonta (aunque lo parezca), rompió sus palmas en ovaciones más largas y sentidas.

Los nueve intervinientes en la media hora caliente con Earl Thomas en escena (foto: Carlos García Azpiazu).

Con Earl Thomas elaboraron soul dulzón (‘Better Day’), se lucieron en el góspel moderno y rotundo con influjos del Elvis Presley criollo del ‘Crawfish’, de los Staple Singers y de Ry Cooder (todo en una pieza: ‘Elijah Rock’) y también con bluesoul atemperado de escuela Johnny Adams (‘Tennessee Whiskey’), el gospel participativo se facilitó en ‘The Power Of Your Love’ (a lo Taj Mahal, con palmas de la parroquia familiar) y el soul tornóse tan cálido que pareció tropical en ‘Soulshine’.

Hizo mutis el bueno de Earl Thomas, que ofició mano a mano con el cantante Careaga, y sus pupilos a la par que anfitriones parecieron desamparados otra vez hasta el final, entre más viajes a Nueva Orleans (‘Last Fair Deal Going Down’ de Robert Johnson y ‘Frenchmen Street / La calle de los franceses’; por cierto, Careaga es francés), boogie con piano a cuatro manos, un muy buen ‘Midnight Train’ vía la tórrida Luisiana, el adiós con un funkie ‘Love, Joy And Happiness’ con conato de fricción entre Careaga y Cañibano («qué chorra es», dijo éste, qué nerviosos estaban; que corten ese cacho en la grabación, por favor, y que metan el beso que lanzó antes al aire Careaga, imagino que a su familia), y un escaso bis con un único tema: un góspel campero que Cañibano informó nunca habían tocado, ‘This Train Is A Bound Of Glory’, que lo hicieron en noneto, con el invitado Thomas filmándonos con su móvil y con la corista Inés, alias Missississippi Queen, al fondo, que no quiero acabar sin citarla.

Saludos finales ante un público amigo, familiar, vecino… (foto: Álex Rodríguez Cruz).

Ah, después del show, dedicado por Careaga al otro invitado ausente, al trikitilari Kepa Junkera, que no compareció debido al ictus que le sobrevino en Bélgica, hicimos cola en el photocall y el fotero oficial de los Travellin’ Brothers, Álex Rodriguez Cruz (viaja con ellos desde los USA hasta la China), inmortalizó a varios músicos conmigo (je, je), mi hermano Igor, su esposa Bego, más los fotógrafos Azpiazu y Piru Lamiako. A ver cuando veo la foto…

ÓSCAR CUBILLO

 

Entrevista de los mil conciertos publicada en El Correo de cara al show 1001.

Tras el show, en el photocall, los nueve más el fotógrafo oficial de los Travellin’, Álex Rguez. Cruz, con bisera (foto: Anabel Ruiz).

 

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Comments
3 Responses to “Travellin’ Brothers: Grabando en el Arriaga atenazados por los nervios”
  1. Óscar cine dice:

    Lo comentamos in situ y lo dejo aquí por escrito.magnifico bolo,de dos estrellas mínimo,segun tus apreciaciones,quiza hasta dos estrellas y media,sonidazo,set list magníficamente graduado(la primera muy van Morrison y de ahí para arriba)y banda solvente y mucho menos nerviosa de lo q tú creíste ver.sin ser fan habré visto a TB unas 10 veces y las 2 mejores un izarstar de Ray y esta del domingo.No me queda otra q respetar tu opinión pr ya sabes q solo las personas son respetables;las opiniones no.
    Viva la música negra.

    • bilbaoenvivo dice:

      Yo acudí con expectativas altas, pero pensando que la velada podría fallar por algún lado: por demasiada fiesta, o por demasiada extensión, o por demasiada comunicación con el público. Al final fue por todo lo contrario y por la seriedad, el peso de la responsabilidad recayendo sobre los hombros de los Travellin’. Estuvo muy bien sí, pero más para oír que para ver in situ. El sábado en Urduliz seguro que se desquitan y, más tranquilos, pegan fuego a la Kultur Etxea.

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  1. […] estuvo mejor que el de la grabación del disco de los TB en el Arriaga el pasado domingo (aquí lo contamos), éste un tanto frío por el peso de la responsabilidad y el propósito de no fallar en la […]



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