CINE: ‘El regreso de Mary Poppins’: Se encienden las luces de candilejas

 

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Texto por GERARDO CREMER

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Estreno: 21 de diciembre de 2018

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Director: Rob Marshall

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Calificación: 3 estrellas de 5

 

Tráiler de ‘El regreso de Mary Poppins’:

 

 

1.

El inicio de ‘El regreso de Mary Poppins’, con el excelente tema compuesto por Marc Shaiman ‘(Underneath the) Lovely London sky’, donde el farolero Jack (Lin-Manuel Miranda) recorre de noche las calles de Londres apagando las farolas encendidas, abre las puertas al nuevo film de Rob Marshall (Madison, Wisconsin, 1960) al eterno clasicismo de Disney. El compositor Marc Shaiman (Newark, Nueva Jersey, 1969) se ha movido indistintamente en los espacios del jazz (oigase la canción nominada al Oscar para Harry Connick Jr. ‘A wink and a smile’ del film ‘Algo para recordar’, 1993), el cabaret y el sonido inseparable de Broadway.

Todo el film remite desde su arranque al primer ‘Mary Poppins’ (1964). No solo es la estructura del guión, similar en su arco narrativo, ni la similitud de sus personajes (sin contar con la aparición de los cameos de Van Dyke y Angela Lansbury), ni la sucesión de números musicales que encuentran su reflejo en la primera película. También está la transformación de Londres en un escenario teatral, tan abierto y verista como lo fue el de ‘Oliver’ (1968), un espacio ficcional y realista al mismo tiempo.

El farolero Jack recorre de noche las calles de Londres apagando las farolas.

La composición de luz azulada, de noche americana, que potencia las escenas de exteriores nocturnas (otro excelente trabajo de Dion Beebe, ganador del Oscar por ‘Memorias de una geisha’ -2005- y colaborador habitual de Rob Marshall), funciona a la par que las escenificaciones de exteriores (las calles empedradas que cruzan el parque y las casas de estilo victoriano del vecindario, diseñadas por los también habituales colaboradores de Marshall y ganadores del Oscar John Myhre -diseño de producción- y Gordon Sim –decorados-).

La fuerza del prólogo de ‘El regreso de Mary Poppins’ nace tanto de sus imágenes y su composición visual, como también de la elegante simpatía, del rostro siempre sonriente del farolero Jack. Una canción, ‘Lovely London sky’, interpretada con voz suave y romántica por Lin-Manuel Miranda y compuesta por un Shaiman que mantiene su personalidad pero se adapta perfectamente al estilo Disney. Todo ello permite, desde el principio, encuadrar la verosimilitud narrativa del relato, elevándola al terreno de lo imaginativo, al de la ficción pura, pero manteniendo siempre los pies en tierra. Los relatos de ‘Mary Poppins’ requieren, al igual que el mundo de ‘Peter Pan’, estar al mismo tiempo dentro y fuera de la realidad. Se trata de lugares e historias que invitan a la fuga imaginativa, a compartir deseos de infancia, y que mantienen la puerta abierta al mundo de los sueños infantiles aunque sus personajes son conscientes en todo momento de la propia realidad circundante.

‘El regreso de Mary Poppins’ comparte con ‘Mary Poppins’ (1964) la secuencia animada con personajes reales.

 

2.

La llegada de Mary Poppins en ‘El regreso de Mary Poppins’ tiene cierto halo de nostalgia. El tema musical, en tonalidad menor, que acompaña la aparición de la niñera mágica (Emily Blunt) profundiza en sonidos del pasado siglo (las ferias, los carruseles). Durante una tarde poco apacible, los tres hijos de Michael Banks (Ben Whishaw), Annabel, John y Georgie, salen al parque, con un objeto, la cometa, que fue uno de los “motivos” narrativos del primer film. La cometa, lanzada al aire por el más pequeño, Georgie, traerá de vuelta a Mary Poppins desde los cielos, con un paraguas abierto, como Celedón.

Pero las escenas previas a la aparición de la niñera han roto con el optimismo y la magia de la escena prólogo del farolero. Michael, vive en la casa de su infancia, pero ya sin sus padres, aunque permanece con él su hermana Jane (Emily Mortimer) tras el fallecimiento de su esposa. La situación económica de la familia es mala. El banquero William Weatherall Wilkins (Colin Firth) envía a la casa de Michael a dos de sus empleados para notificarle el embargo de la vivienda si no abona las letras pendientes. Entonces Michael y Jane recuerdan que su padre guardaba acciones del banco, un importe suficiente para hacer frente a la deuda. Michael y Jane buscan desesperadamente por la casa el certificado que demuestre la posesión de las acciones, pero en dicha búsqueda no encuentran nada, salvo dibujos hechos por niños y una cometa. La mirada de Michael es, en todo momento, la más desesperada, la más adulta, aquella que ha perdido definitivamente el contacto con la infancia. En cambio Jane sigue manteniendo cierta ilusión y optimismo ante las situaciones adversas. Ambos coinciden en que Mary Poppins fue un juego de la imaginación, pero si bien Michael rechaza recordar esas épocas, Jane las añora y encuentra en ellas el sustento para la esperanza.

La aparición de Mary Poppins, como el descenso de Celedón.

Es, a partir de la aparición de Mary Poppins, cuando los personajes van resituándose en la historia. Jack, el farolero, ha crecido, al igual que Michael y Jane, pero en ningún instante se ha apartado de la senda de lo imaginativo, de lo mágico. Su papel es coincidente, en rasgos y motivaciones, al de Bert de ‘Mary Poppins’. En su mundo, la línea divisoria entre lo real y lo soñado ha desaparecido. De ahí su eterno optimismo, su visión positiva ante la vida. Mary Poppins es la rencarnación de lo mágico, aquella que hace realidad los deseos, pero siempre de forma incontrolada y abierta a la sorpresa. Su disciplina, como niñera, contrasta con el libre albedrío con el que conduce sus acciones. Por eso, nunca se sabe a dónde y a qué conducirán sus decisiones. Jane recuerda con cariño su infancia y Michael la deja de lado, pensando que la alegría infantil es causa de las desgracias en su vida adulta.

 

3.

Curiosamente, lo mejor y lo peor de ‘El regreso de Mary Poppins’ está en el director de la película, y coreógrafo, Rob Marshall. Su background como máximo responsable de coreografía de importantes musicales de Broadway, junto a su disciplina “clásica” como director de cine, aunque innovadora en muchos aspectos, le avalan como el director más adecuado para cualquier musical que se ruede en Hollywood. Lo que sí está claro es que Rob Marshall no es Bob Fosse, pero dentro del limitado espectro del cine musical actual (en su rama Broadway) Marshall es el más experimentado. Además, Marshall se ha rodeado de un equipo de profesionales con los que colabora película tras película (fotografía y dirección artística) y que dan al producto final un empaque modélico.

El acercamiento de la realidad al mundo de candilejas, clave en el cine de Rob Marshall.

Su película ‘Chicago’ (2002) confirma la proximidad del cine de Marshall al de Fosse gracias al acercamiento de la realidad al mundo de candilejas: el escenario teatral bien se transforma e invade el mundo real, y, al contrario, cualquier objeto de la realidad forma parte del atrezzo del espectáculo. El ‘Cabaret’ (1972) de Fosse y el ‘Chicago’ de Marshall comparten el carácter de crónicas de épocas pasadas que usan el mundo de los escenarios como puerta de entrada “representacional”, como constructo que invita a los personajes y decorados a formar parte de un mecanismo de relato donde las reglas son los bailes, las canciones y el atrezzo teatral. Y tanto Fosse como Marshall condicionan la solidez de ese constructo a la fuerza de la coreografía de los números musicales.

Como ejemplo, lo mejor es centrarse en el trabajo coreográfico realizado para el número estrella de la película, ‘Trip a Little Light Fantastic’ (aquí tienen un fragmento de 46 segundos): en él Marshall compone la coreografía más sorprendente del film, aunque al mismo tiempo la más desproporcionada. El número va formándose por sí solo, con pocos elementos (la antorcha, las farolas, una fuente), manteniendo en el centro del mismo a sus personajes protagonistas (Poppins, Jack y los niños). Pero, poco a poco el número va cogiendo fuerza, una intensidad que surge de la incorporación de bailarines extras que inundan el espacio (real en su inicio pero teatral durante su avance). La representación funciona gracias a la simetría y al imparable movimiento.’Trip a Little Light Fantastic’ rompe las bases establecidas del propio film: el mundo imaginativo, con sus reglas establecidas de verosimilitud construidas gracias a sus personajes, se diluye en la magnificencia del espectáculo musical de Broadway. Marshall anula a sus personajes, los diluye dentro del número musical, como si ‘Trip a Little Light Fantastic’ fuese un descanso en el trayecto narrativo de sus protagonistas y se conformasen con ser meros figurantes de un número más grandioso, del mundo de los escenarios, de los musicales, que lo cubre todo y a todos, en un inmenso juego de street-dancing.

GERARDO CREMER

Los protagonistas de ‘El regreso de Mary Poppins’ se diluyen en el inmenso teatro de ‘Trip a Little Light Fantastic’.

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Comments
2 Responses to “CINE: ‘El regreso de Mary Poppins’: Se encienden las luces de candilejas”
  1. Gerardo Cremer dice:

    Aqui va mi lista de las mejores película de 2018 (he elegido los 15 títulos que más me han gustado):

    1) “Cold war” de Paul Pawlikovski
    2) “Un asunto de familia” de Hirokazu Koreeda
    3) “El hilo invisible” de Pail Thomas Anderson
    4) “Yo, Tonya” de Craig Gillespie
    5) “Tres anuncios en las afueras” de Martin McDonagh
    6) “Entre dos aguas” de Isaki Lacuesta
    7) “La forma del agua” ed Guillermo del Toro
    8) “Call me by Your name” de Luca Guadagnino
    9) “Infiltrados en el KKKlan” de Spike Lee
    10) “Leto” de Kiril Serebrennikov
    11) “Los archivos del Pentágono” de Steven Spielberg
    12) “Los hermanos Sisters” de Jacques Audiard
    13) “Lady Bird” de Greta Gerwig
    14) “Black Panther” de Ryan Coogler
    15) “Tully” de jason Reitman

    La lista es provisional (al menos para mi) y puede variar cuando vea los siguientes títulos:
    “Caras y lugares” de Agnes Varda
    “Hereditary” de Ari Aster
    “La cámara de Claire” de Hong Sang-soo
    “Los increibles 2” de Brad Bird
    “Milla 22” de Peter Berg
    “The rider” de Chloe Zhao
    “Carmen y Lola” de Arantxa Echevarria
    “El reverendo” de Paul Schrader
    “El reino” de Rodrigo Sorogoyen
    “Climaz” de Gaspar Noé
    “Petra” de Jaime Rosales
    “Quien te cantará” de Carlos Vermut
    “El primer hombre” de Damien Chazelle
    “El ángel” de Luis Ortega
    “Malos tiempos en el Royale” de Drew Goddard

    • Óscar cine dice:

      He visto 10 de la primera y 9 de la segunda.como toda lista,injusta y parcial.los archivos del Pentágono me aburrió sobremanera y Lady Bird no entraría ni en una lista de 50.pero son gustos y opiniones.
      Y de la otra,con milla 22 ni lo intente,es un tubazo.y no se pierda ni hereditary ni el Reino.feliz año.

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