Mississippi Gospel Choir: El espíritu de la Navidad

La masa coral dirigida por el reverendo Jeffrey Murdock Jr., de espaldas, en el primer pase (imagen de móvil: O.C.E.).

CAL: *

Martes 2 de enero de 2019, Bilbao, Palacio Euskalduna, sala A1, 18 h, 45 €.

 

Elevando aleluyas entre canciones sacras contemporáneas y comerciales, la enfática masa coral afroamericana cosechó palmas en su décima gira española, donde no faltó su cita fiel en Bilbao

 

El incansable proceso de descristianización, de aculturación que sufrimos (¿a cambio de qué?), borbotea especialmente en Navidad. Ya hasta la emisora de radio de los obispos en Bilbao desea ‘felices fiestas’. Y hace días, en una carta al director publicada en el periódico El Correo, un caballero de Romo se quejaba de que ‘la junta’ del Hogar del Jubilado les había prohibido instalar el belén que tantos años les llevaba alegrando. Otras señales de la devastación espiritual que se encarniza durante la Navidad son los simbolismos chorras e inanes de las luces de adorno y, a lo que quería llegar, la desaparición de los conciertos de góspel afroamericano que hace años contrataban bastantes ayuntamientos vascos (recuerdo con añoranza las masas corales que disfrutábamos en el Teatro Barakaldo: varias entraron en nuestra lista de los mejores conciertos del año). Si viajan, queridos lectores, en el metro de Praga, la capital de Chequia, el país con más ateos del mundo, donde el 91 % de los jóvenes se declaran no creyentes, percibirán la tristeza, la desesperanza, el vacío de los paisanos.

En estos tiempos impíos, los dos conciertos navideños más religiosos y populares celebrados en Bilbao han vuelto a ser la Zambomba Jerezana de la Sala BBK, que agotó las entradas, y el único de góspel negro que resiste en la agenda: el del Mississippi Gospel Choir, una masa coral comercial que, desde una agencia barcelonesa, gira por España en estas fechas y cada año alquila el Palacio Euskalduna. Así, el miércoles la sala A1 (613 butacas) se llenó a 45 euros la entrada (sólo se quedaron sin vender un puñado de asientos marginales) y el respetable disfrutó de un show enfático y transversal de fe impostada y alegría exagerada que no estuvo mal teniendo en cuenta la que está cayendo.

La gran cita góspel de la agenda vizcaína tuvo dos pases de 48 minutos cada uno separados por un descansito de 13 minutos. Oficiaron 21 vocalistas más un pianista que además disparaba bases rítmicas sintéticas claramente sobrantes: cuando no se usaban, todo mejoraba. Además, el piano sonó muy alto y a veces parecía que iba a su bola. Por cierto, los vocalistas eran extremadamente jóvenes, señal de que cobrarán poco pero viajarán por el mundo.

El director, el pastor Jeffrey Murdock Jr., nacido en Biloxi, Mississippi, y licenciado en Educación Musical en la Southern Mississippi University, era el mayor de los 22 afroamericanos engalanados (pajaritas, escotes, cardados…; no, no vestían túnicas) y avanzó que lo de esa velada iba ser un show ‘entusiasmante’ en el que se debía participar dando palmas, cantando y bailando entre las butacas (un poco infantil, sí). Y entonces los 22 atacaron la segunda canción, el pop comercial a lo Whitney Houston ‘Power in the name of Jesus’ (como títulos a veces indico lo más repetido en los estribillos, lo cual al menos da idea del ambiente de apostolado de esta formación de origen ignoto empero su nombre artístico), rematado entre aleluyas del jefe del reverendo Murdock, quien acabó proclamando como en misa y en castellano: «Gloria a Dios».

Lo mejor de este primer pase de 9 temas en 48 minutos fue una pieza a capella con aire de plantación (‘Ante mi Señor mi alma se desnuda’, o algo así) y lo peor otra en presunto castellano, un pop barroco con barullito vocal y que entonó una chica leyendo la letradel móvil. Estas dos se alzaron entre baladas de musical con más aleluyas (‘I Will Say Yes / Diré que sí’), funk churrigueresco a lo Aaron Abernathy creyente y alardes artificiales de góspel con sonido ‘Ghostbusters’ al gusto de Bill Cosby con caja de ritmos evidente y palmas muy rítmicas.

Un selfie en el pasillo mientras regresan al escenario tras el descanso (imagen de móvil: O.C.E.).

Hicieron mutis y al de 13 minutos reaparecieron desperdigados por el patio de butacas haciendo gracietas para abrir un segundo pase de 8 temas en otros 48 minutos superiores a los precedentes. Hubo más góspel en plan ‘Mary Poppins’ (con pescozón para el cantante más bailón, una suerte de Mbappe flacurrio), pero lo mejor fue lo más auténtico, como esa canción que llamaba a ‘Cambiar el mundo’ solo mediante voces, palmas y taconazos. El clásico villancico ‘Go Tell It On The Mountain / Ve a decirlo en la montaña’ estuvo perjudicado por una caja de ritmos grotesca (qué pena) pero la gente apoyó con palmas, y cruzamos un estupendo pasaje serio y ascendente con salmos sobre ambientes a lo Sting étnico para el góspel contemporáneo ‘You Deserve / Te lo mereces’ (ese que reza «mi aleluya te pertenece» y que mereció la ovación más larga), la balada intensa y chillona ‘Thats what I pray to You / Por eso te rezo’ (padeciendo tanto agudo alarido entendí lo que decía mi madre, que es muy vasca, cuando yo en casa veía vídeos en directo de James Brown: «ya está el negro ese gritando») o lo mejor de la velada a pesar de la caja de ritmos chunga, ‘He Reigns Forever / Él reina por siempre’, un góspel muy rápido a lo Taj Mahal, un frenesí reiterativo donde el coro se puso a dar palmas arriba y abajo, y hala, toda la parroquia a imitarle (jo, cómo habría sido este tema con una batería de verdad).

Y justo después llegó la despedida destensada con un ‘Oh Happy Day’ de compromiso, con coros lalalás a lo bobo pero afortunadamente no muy largos, antes de que los 22 participantes hicieran mutis por el pasillo central hacia el lobby, adonde se encaminaban para vender CDs y posar para fotos con el público. «Gracias por venir esta noche», dijo en castellano el director, Jeffrey Murdock Jr., el último en abandonar la tarima, como buen pastor de la grey.

ÓSCAR CUBILLO

Al acabar, saliendo al lobby a vender CDs y hacerse fotos (imagen de móvil: O.C.E.).

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Comments
One Response to “Mississippi Gospel Choir: El espíritu de la Navidad”
  1. Óscar cine dice:

    Vale,osea lo de todos los años.les he visto 2 veces y la segunda me pire a la hora.x cierto,esta muy bien la reseña.

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