Nacho Vegas: Tendencioso pero no panfletario (+ entrevista)

Nacho Vegas, gijonés del 74, ex Eliminator Jr y Manta Ray, con una estrella roja a modo de chapa (foto: Danel).

CAL: **

Viernes 18 de enero de 2019, Bilbao, Kafe Antzokia, 22 h, 15-20 €.

 

En un Antzoki donde colgó el ‘entradas agotadas’, el cantautor rock asturiano supo integrar la lírica político-social en candencias deudoras de Planetas, Leonard Cohen y Nick Cave

 

Entradas agotadas antes de abrirse la taquilla el viernes en el Kafe Antzokia para ver a Nacho Vegas en la gira de su disco doble ‘Violética’ (Marxophone, 2018). El cantautor rock asturiano de ideología podemita militante desde su bandería Anticapitalista (le propusieron ir en listas electorales, pero lo rechazó; lo cuenta en esta entrevista en eldiario.es) atrajo paradójicamente a mucho pijerío entre el público y, en gran formato (doceto: seis músicos y seis coros), dio un muy buen concierto creciente de 17 piezas en 110 minutos en los que nunca usó chuleta (ni atril ni teleprompter) para entonar esos textos suyos tan longitudinales a la par que líricos.

Aunque llama a su coro Antifascista (Coru Antifascista Al Altu La Lleva) y sus mensajes son tendenciosos, Nacho Vegas (Ignacio González Vegas, Gijón, 1974) ni pecó de panfletario ni se puso pesado. Habló poco entre canción y canción y su único mensaje hondo fue denunciar el racismo del «Estado español» antes de la canción ‘Crímenes cantados’ (además dijo ‘Bilbo’ y ‘crew’, esto referido a su equipo, al que presentó por el final y donde las tres mayores ovaciones se dirigieron al coro, al teclista Abraham Boba –también de León Benavente- y al guitarrista navarro Joseba Irazoki –también en los bilbaínos Atom Rhumba).

El coro, los músicos, el crooner y la primera fila de la parroquia durante ‘Ciudad vampira’ (foto: Danel).

El asturiano alternaba la guitarra con el micrófono, y cuando solo cantaba se solía poner delante del escenario en plan crooner. El concierto empezó bien, con blues crepuscular (‘El corazón helado’), lecciones de Leonard Cohen (‘La plaza de la Soledá’), espirales de alma industrial entre Nick Cave y Einstürzende Neubauten (estupenda ‘Ideología’), vals (‘Desborde’) o blues a lo Christina Rosenvinge (‘Canción de palacio #7’, mucho mejor que en disco).

Con su voz barítona una pizca monocorde, cuasi recitadora en una suerte de ardid necesario para no flojear a lo largo del concierto, el bueno de Vegas enlazó cuatro interpretaciones mayúsculas por el ecuador del encuentro creciente: el mentado ‘Crímenes cantados’ contó una historia de modo cuasi visual, el blues algo eclesial ‘Morir o matar’ resonó a un Corcobado fronterizo, ‘La pena o la nada’ fue soul roto como podría cantar Jim Jones, y el ambiente de hit se respiró en ‘Ser árbol’, también incluido en el álbum ‘Violética’.

Y ya hasta final se viajó planeando, disfrutando del momento, sabedora la parroquia en pleno de que la cita estaba incluso superando las expectativas, con aire de crooner tipo su amigo Bunbury (‘Nuevos planes, idénticas estrategias’), coros marca Morricone (‘Cómo hacer crac’), ecos quizá conscientes del ‘Heroes’ de Bowie (‘La gran broma final’) y la versión de Violeta Parra ‘Maldigo del alto cielo’ en plan blues mordido por Birthday Party, tema previo al bis triple que tardó cuatro minutos en ser concedido, un bis bastante flotante vía Planetas (‘Las palabras mágicas’, ‘Dry Martini S.A.’), un bis a modo de colofón con distensión premeditada de un concierto que, se me ocurría al escribirlo, funcionaría igual de bien o mejor en un teatro.

ÓSCAR CUBILLO

 

El coro al fondo y a su zurda Joseba Irazoki con sus aperos y pedales (foto: Danel).

 

+++ ENTREVISTA +++

 

«Siempre hay alguna canción en el aire»

 

Nacho Vegas Gijón, 1974), ex Eliminator Jr. y Manta Ray durante los 90 y desde 2001 songwriter rock en solitario cada vez de cariz más políticamente zurdo, presentó el pasado finde en Bilbao su séptimo álbum en solitario, el doble ‘Violética’ (Marxophone, 18), y lo hizo al frente de su gran banda eléctrica (el navarro Joseba Irazoki a las guitarras más miembros de León Benavente como Abraham Boba, Eduardo Baos y Luis Rodríguez) reforzada por masa coral (media docena de voces). La víspera, el jueves respondió estas preguntas para El Correo desde su casa de Gijón.

¿Qué sueles hacer un día normal, tranquilo, que no sales de gira?

Cualquier día en Xixón suele ser tranquilo y lo dedico al trabajo de oficina: responder mails, grupos de trabajo de Telegram y tal. Mi casa también es mi principal lugar de trabajo cuando no estoy de gira, ensayando o grabando en el estudio. Aquí me dedico a darle vueltas con la guitarra a alguna canción, porque siempre hay alguna en el aire, y a las tareas domésticas, como hacer la compra, la colada, cocinar… Todo muy glamuroso.

¿Qué estás leyendo?

‘El ojo de la mujer’, poesía de Gioconda Belli, y ‘En los límites de lo posible. Cultura, política y capitalismo afectivo’, un ensayo de Alberto Santamaría.

¿Qué sueles hacer en la carretera cuando viajas de bolo a bolo? ¿Cómo pasas el tiempo en la furgo?

Si no estoy de resaca o durmiendo, leo. O sea que leo básicamente en los viajes de ida.

Ya… ¿Por qué te gusta el navarro Irazoki como guitarrista?

Me gusta como músico integral: es un gran autor, como demuestra en su reciente disco ‘Zu al zara?’, grabado con su banda Lagunak, y sabe combinar la música popular de raíces con el rock más ruidoso y experimental. Además, por si su sabiduría fuera poco, es un amor y un gran amigo.

Abraham Boba, de León Benavente, destacó más a los teclados, las voces y el teatro que Irazoki a las cuerdas (foto: Danel).

Parte de tus músicos han obtenido gran éxito con su grupo León Benavente. ¿Te llega a inquietar la posibilidad de perderlos porque les absorba su propia carrera?

Ordenamos nuestros calendarios para que su trabajo conmigo no interfiera en su carrera. Lo importante es que nos queremos mucho y sabemos que si tienen que dejar de tocar conmigo para centrarse en León Benavente, no habrá ningún problema. Seguiremos haciendo cosas juntos cuando el calendario lo permita y haya ganas. Lo que yo quiero por encima de todo es que mis amigos tengan todo el éxito que se merecen, aunque eso signifique que vayan a poder tocar menos conmigo.

¿Cómo será el concierto de Bilbao? Fans tuyos afirman que la banda es muy dura comparada con lo que suena en los discos.

El concierto será imprevisible, algo que solo te puedes permitir cuando los músicos tienen la fuerza y la magia que tienen mis compañeros. Será un concierto de rock en un sentido muy amplio, mirando hacia delante sin dejar de tener un ojo en el pasado. Participará una sección del Coru Antifascista Al Altu La Lleva, que es el contrapunto necesario para que las canciones puedan brillar con intensidad. Sonarán canciones de todos los álbumes. Algunas nunca las habíamos tocado juntos hasta esta gira.

ÓSCAR CUBILLO

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