Uriah Heep: Ni nostálgicos ni abollados

El quinteto visto desde el foso en una de las tres primeras canciones (foto: M. Duck).

CAL: **

Domingo 27 de enero de 2019, Bolueta / Bilbao, Santana 27, 20.45 h, 29,15 €.

 

El quinteto inglés de hard rock progresivo reveló su valía en un show en la Santana 27 que amalgamó lo mejor de Deep Purple, Led Zeppelin y hasta Iron Maiden. «¡Muy buenos!», decía la gente al acabar

 

Todo el pasado fin de semana hemos ido a la Santana 27: el viernes vimos un cacho de los metalcore ingleses Architects, con más show visual que música, y ésta demasiado programada, lo cual no importó a los 1400 espectadores, veinteañeros o menos y que exudaban un calor increíble y perceptible nada más entrar en el recinto; el sábado disfrutamos con los punkies célticos californianos Flogging Moggy rodeados de 900 bailongos entre los que se coló un tipo que disparó con un lanzallamas artesano poniéndonos a todos en peligro (como contamos en el post previo); y el domingo cerramos la terna estupenda de conciertos con Uriah Heep, clásicos del heavy metal progresivo inglés que suscitaron el interés de 400 personas con una edad promedio de 44 años para arriba (y calculamos a la baja) y que a la postre dejaron a todo el mundo impactado, más que satisfecho: «¡muy buenos!» fue la frase que más se oyó al acabar; «¿brutal o no?», retó complacido un tipo a sus colegas; y opinó el fotógrafo Unai Endemaño: «Me han sorprendido. Estos se comen a Deep Purple con patatas». Y tanto. A nosotros no nos sorprendió porque ya les habíamos visto el año pasado en el Ciudadela Festival de Pamplona, actuando antes de Status Quo. Y también les vimos en la RockStar de Barakaldo en 2010, y a esa cita se refirió el cantante en el bis: «Que no pasen otros diez años hasta volver a Bilbao. Nos vemos en verano». Ojalá. (Por cierto: con motivo de esta actuación en la RockStar para el periódico El Correo hice una entrevista al líder que titulé ‘De padres a hijos’ y comenté ese concierto llamando a la pieza ‘Otro mito visto’).

El quinteto visto desde el foso en una de las tres primeras canciones (foto: M. Duck).

Uriah Heep (Londres) surgieron en 1969 según las webs y en 1970 según dijeron ellos dos veces en el concierto dominical. Y añadió el vocalista, el canadiense rubiales de 62 años Bernie Shaw: «49 años, 25 discos y aquí seguimos divirtiéndonos». El único miembro fundador es el guitarrista de 71 años Mick Cox. Otro histórico del rock británico es el teclista de sesión y de 68 años Phil Lanzon (Sweet, Mick Ronson, Chris Spedding…). Y completa el quinteto la base rítmica asentada sobre el rapado de 54 tacos Russell Gilbrook (usaba una batería con doble bombo y las iniciales U H) y el melenudo y único moreno del lote Davey Rimmer (bajista de Liverpool y de 50 años). Es la misma alineación desde 2013.

Phil Lanzon, teclista de importante currículo propio (foto: M. Duck).

Los actuales en todos los sentidos Uriah Heep dieron un bolazo con muy buen sonido, energía para regalar y estilo atemporal. En total, tocaron 15 canciones en 91 minutos, entre ellas seis de las diez que caben en su 25º y último disco, ‘Living The Dream’ (2018; su portada lunera sirvió de telón de fondo), lo cual indica que Uriah Heep no es un grupo nostálgico ni abollado. Abrieron con columnas de humo, teclados Deep Purple y sugestión power-metal en la novedosa ‘Grazed By Heaven’, con coros a tope sugirieron influencias para Medina Azahara y certificaron un resultado más contundente que los Hawkwind del siglo XXI en ‘Return to Fantasy’, y, tras saludar el cantante en castellano diciendo «muchas gracias, buenas noches, OK», cayó el tema que titula su álbum, ‘Living The Dream’, una suerte de blues sinfónico con voces lisérgicas.

Una cima la hollaron con la cabalgata heavy clásica y oxigenante ‘Too Scared to Run’. El apoyo coral y el punteo del líder dieron brillo a ‘Take Away My Soul’ y la pócima progresiva prosiguió en ‘Knocking at My Door’, ambas dos del nuevo disco. «¿Queréis volver a los 70?» planteó el cantante antes de un ‘Rainbow Demon’ con teclas purplenianas y aire ceremonial escuela Black Sabbath, y se terminaron las novedades con la algo hippie y acústica ‘Waters Flowin’’ y la muy Glenn Hughes ‘Rocks in the Road’, de largos desarrollos progresivos.

El quinteto visto desde el palco en una de las últimas canciones (foto: M. Duck).

El líder Mick Box habló, se complació de estar en un club de rock como la Santana 27 (que es una discoteca muy polivalente), y también propuso volver a los 70 en otra de las cimas de la velada, ‘Gypsy’. Apabullante fue ‘Look at Yourself’, con cabalgatas Iron Maiden, y muy estiradas, persiguiendo el clímax al modo progresivo, evolucionaron las muy corales ‘July Morning’ (lalalás suaves a lo Led Zeppelin y aire como Los Módulos) y ‘Lady in Black’ (inicio en dúo medieval y final con banda a lo Jethro Tull. Y el bis se remató de modo aún más apabullante con ‘Sunrise’, tipo Led Zeppelin brotando del centro de la tierra entre columnas de humo, más ‘Easy Living’ en plan hard rock melódico a lo UFO o Rainbow, colofón de un concierto que superó las expectativas hasta de los más renuentes. Al salir vimos que las camisetas las vendían a 25 € del ala (pero más baratas que los progres Flogging Molly, que las tenían a 30 eurazos).

ÓSCAR CUBILLO

 

Vídeo de la canción ‘Grazed By Heaven’:

 

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