‘Lluvia, hierro y rock & roll’: El rock del Gran Bilbao del siglo XX revisitado

Moonshakers en pleno con Álvaro Segovia versionando a MCD.
Javier Corral, conocido como Jerry, director del Izar & Star y periodista que vivió en primera persona esa época e informó de ella en prensa y radio, señalaba sobre este concierto múltiple: «Hemos querido reunir unas cuantas bandas actuales y de diversos estilos para que toquen una canción propia y dos ajenas de grupos históricos del pasado siglo, a modo de reconocimiento y sobre todo de puente generacional. Serán conciertos muy breves y festivos, donde por supuesto no faltará su relator, un músico veterano de la escena local que hará más ágil y divertida esta fiesta de dos horas que esperemos se recuerde después con una sonrisa cómplice. Que nadie se la pierda, porque luego tendrá que aguantar cómo se lo cuentan los demás, je, je…»
(foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: *

Viernes 15 de febrero de 2019, Bilbao, Kafe Antzokia, 22 h, 5-7 €.

 

Reunidos por el ciclo Izar & Star, los siete grupos actuales que versionaron a grupos vizcaínos del siglo pasado pasaron el listón de calidad destacando, en este orden, Campamento Rumano, Unclose, Señores y Moonshakers.

Hubo unos 400 espectadores y en total participaron siete grupos con 30 componentes, más cuatro invitados, más el presentador Jony Kontrol.

 

El viernes acudimos al Kafe Antzokia a una cita más del noveno ciclo Izar & Star, ese en el que grupos vascos (sobre todo vizcaínos) versionan a sus influencias y favoritos. Se trataba de un concierto especial: siete grupos actuales, del siglo XXI, adaptando a un pilón de grupos bilbaínos (y vizcaínos por extensión) del siglo XX en una fiesta bautizada ‘Lluvia, Hierro y Rock & Roll’, igual que el libro homónimo, actualizado y reeditado de Álvaro Heras, un grueso volumen que documenta la escena del rock local a través de la historia. Acudimos con ánimo de mirar, disfrutar y no pensar, pero el nivel fue tan alto que, hala, otra vez a trabajar, a contárselo. Y es que, de los siete grupos actuantes, cuatro estuvieron muy bien y los otros tres correctos o más.

Y mención especial para el ‘relator’ del minifestival, el veterano Jony Kontrol, el octavo actuante, quien con su guitarra, cual vate eléctrico, improvisaba en solitario para presentar a las bandas participantes, anunciar las versiones que tocarían y a menudo señalar que entre el público, unas 400 personas, había varios representantes, supervivientes de esa época del nacimiento del rock bilbaíno generalmente underground. A vuela pluma citemos entre los que identificamos a Mamen de las Vulpes, a Niko de MCD, a Roberto Moso de Zarama, a Roge Blasco de Lavabos Iturriaga, a Borja López de Guereñu de Cómo Huele, a Teddy Baxter de él mismo, a Íñigo Romera de Cancer Moon… También estuvieron, aunque no les vi, Parlange de Los Clavos, o Sara Rubia, o Begoña de las Vulpes, o Jose de Primitivos, u Oskar Amezaga del grupo Lavabos Iturriaga, del sello Discos Suicidas y de la revista Muskaria.

El presentador Jony Kontrol entre los bártulos del escenario (imagen de móvil: Jerry Corral).

En total participaron 30 componentes de los siete grupos, más 4 invitados especiales: Gorka La Secta cantó con Rosebud, y Martín Cápsula, Álvaro Segovia y Mamen Vulpes cohabitaron con las Moonshakers. El festival de bolsillo duró dos horas y 40 minutos y cada grupo tocó dos versiones y un tema propio, menos los punkis Villapellejos y Campamento Rumano, que las hacen tan cortas que tuvieron venia para alargarse. Ah, durante el principio de la velada el fondo del escenario estuvo ilustrado con fotos de la época, hasta que se dejaron de proyectar se ignora el porqué.

El cantante de Campamento Rumano, ex Spiders (foto: Carlos García Azpiazu).

Los dos mejores participantes fueron, sin duda, los punkies aberrantes de Campamento Rumano y los sintéticos Unclose. En sexto lugar, los penúltimos, actuaron Campamento Rumano (CAL: **), que versionaron un ‘Mierda, mierda, mierda’ de Eskorbuto que no les salió nada escatológico, y al cual colaron entre un motrollón de temas propios enlazados que evocaban a Kaka De Luxe (los que más), Siniestro Total (jo, también los que más), Espasmódicos… Los cinco rumanoides dispararon canciones propias como ‘Coca Cola en Angola’ (tipo Carolina Durante con más mala leche) u otra de letra quejosa lamentando «siempre estás de clavo / siempre está fatal». Estuvieron genial, fueron creativos y divertidos (viva el buen humor), a los tambores con camiseta de Los Nikis se sentaba el ubicuo rocker Ricky (Santiago Delgado y más) y a los teclados, que por cierto se oyeron poco o nada, iba un risueño nigeriano de 21 años y playeras blancas que bailaba en plan el de los Happy Mondays. «Campamento Rumano, los nuevos Matutano», soltó el fotógrafo Azpiazu. Chequeen en Bandcamp su EP ‘El punk está lleno de sirvengüenzas’. Hum… ¡al cantante le controlábamos de Spiders!

El trío Unclose ante el telón de fondo con una foto de los primeros General Lee (foto: Carlos García Azpiazu).

En segundo lugar e igual de estupendos que los rumanos oficiaron en trío sintético, pero con batería, Unclose, ex Split 77 (CAL: **). Con sonido tecno ochentero (ahora se escribe techno, antes no), con sonidazo que en la época era imposible de imaginar (demostración de que no siempre lo de antes era mejor a pesar de la nostalgia imperante en el Kafe Antzokia), Unclose versionaron a Lavabos Iturriaga (‘Instantánea’, muy bien traída) y a Como Huele (el siniestrismo bien modelado de ‘La inundación’; si mi persona fuese nostálgica y no viviera en un bucle diría: oh, qué recuerdos), covers ambos que dedicaron a sus creadores originales presentes en el Kafe Antzokia. Y como tema propio lanzaron el bailón ‘Rising’, que encantaría a Midge Ure.

Asier Goikoetxea, cantante del cuarteto Señores (foto: Carlos García Azpiazu).

En segundo lugar de magnificencia estuvieron las Moonshakers y Señores. Los cuatro Señores (CAL: *) actuaron los séptimos, o sea cerraron el minifesti con tres canciones y una licencia: versionaron a Cordura, ¡banda del siglo XXI! Su set creciente y creíble arrancó con el posthardcore de Cordura ‘Presente vs. pretérito perfecto’, que el cantante Asier Goikoetxea entonó mirando a un papel con las letras disimulado a sus pies (pero nos dimos cuenta porque estábamos en la primera fila, apenas se le notó), siguió con el post-funk de Ama Say ‘Papillons Noirs’ (la segunda versión de la velada que sonó en euskera, y que como la primera apenas se entendió la letra), y se cerró con el original crítico con el capitalismo de ‘Corporarturo Avaricio’, una píldora indie crepitante y noventera que podría ser publicada por el sello Elefant o ser ejecutada por Mujeres y que puso a corear a varios fans de la vanguardia del Kafe Antzokia.

Inge Isasi, cantante de Moonshakers, con Mamen Vulpes (foto: Carlos García Azpiazu).

Las cuatro Moonshakers (CAL: *), el grupo de chicas que más se prodiga en la agenda de conciertos, salieron en quinto lugar, oficiaron solventes (dicen que han mejorado y es sí: en la fiesta de Vinilo FM tocaron solo dos o tres canciones y me aburrí) y echaron mano de un colaborador en cada una de sus tres piezas: el argentino Martín Capsula las apoyó en una garajera ‘Historia triste’ de Eskorbuto (el único grupo que repitió en la memoria del homenaje), el nivel subió con la guitarra rocanrolera de Álvaro Segovia en el ‘Barrencalle’ de MCD (los punteos de Álvaro lo hicieron crecer), y cerraron su intervención invitando a Mamen de las VulpeSS (ahora no les gusta que se escriba su nombre como lo hacían antes, en plan el logotipo de las SS nazis: la corrección política aplaca hasta a los punkis iconoclastas de antaño, oigan), con quien cantaron su original ‘Manipúlame’, que les quedó muy rotundo y se lo dedican a la televisión (artefacto que hizo famosas a Las Vulpes; yo esa mañana de ese sábado de abril de 1983 estaba ante la tele, pues era fan del presentador Carlos Tena, vi la actuación, ya conocía la canción de oírla en las radios libres de la época, y me chocó que la emitieran en horario infantil).

Leire Heras-Gröh, lideresa de Rosebud (foto: Carlos García Azpiazu).

Los otros tres grupos participantes no desmerecieron la plancha séptuple. Abrieron la velada Rosebud (CAL: -), cuarteto getxotarra liderado por Leire Heras-Gröh, guitarra y voz, ex Moonshakers y hermana de Álvaro, el autor del libro ‘Lluvia, hierro y rock & roll’. A la batería se sentó un superviviente de la época, Jorge ‘Huracán’ Hernández, ex General Lee y Los Clavos, por ejemplo (fotos de ambos grupos se pudieron ver en las diapositivas del principio). Rosebud con aire Nuevo Rock Americano a lo Alejandro Escovedo adaptaron el ‘Folks’ de Cancer Moon, invitando a Gorka de La Secta versionaron una campera ‘I Hate That Trip’ de los propios La Secta, y cerraron su terna con lo mejor de su pase, el original ‘Hoy’, en castellano, que siempre ayuda.

Sophia Pell, vocalista femenina de Villapellejos, cantando ‘Sexy Ramón’ (foto: Carlos García Azpiazu).

En tercer lugar actuaron los seis Villapellejos (CAL: -), de Deusto como notificó su cantante masculino, con su aire Kaka Deluxe (tienen dos vocalistas, chico y chica), su desprecio de la solidez (el baterista toca de pie, por ejemplo) y su adscripción al amateurismo, o como se diga, que parece son muy francófilos (de Francia, ¿eh?) a tenor de su Facebook. Comenzaron su cachito con el punki ‘Escupe al estupa’ de Médanos de Singapur, le siguió un arcaico ‘La caza’ de Primitivos, y cerraron con dos propias, ‘Sexy Ramón’, con la cantante Sheila arrimando la cebolleta con el público delantero (eso decía la letra), y la mejor de su set, la espamódica ‘Pelo rizado japonés’, que como dijo Little Elvis, presente en primera fila, «ésta ha tenido un sonido muy Gaueko».

Espectador de a pie esa noche, Little Elvis se quejaba de cosas: «Hoy en día llaman rock and roll a cualquier cosa. Esta noche tenían que haber tocado los Bilbobillies. ¿Y por qué nadie versiona a Los Tupendos? Aquí deberían haber escogido a un grupo de cada escena». Y también se alegraba: «He visto a los rockers, que están ahí a la derecha. Santiago Delgado, Carlos Beltrán, Juanjo Ibarra… Les he saludado y me han dicho: ‘¡ya estamos todos!’». Ya, es que mucho público había acudido por el atractivo de la cita social, por dejarse ver, que es una razón tan respetable cualquier otra. No en vano, por ella fue mi persona.

Berezi Caballero, cantante de Cecilia Payne (foto: Carlos García Azpiazu).

Y en cuarto lugar actuaron Cecilia Payne (CAL: -), un grupo de tres chicas y un baterista (no les gusta esta descripción que se les adjudica de modo recurrente, pero así es la vida: es la forma más certera y rápida). Afortunadas con el apadrinamiento de Belako, Cecilia Payne son muy jóvenes, muy indies, muy morosas, y salieron muy nerviosas, aunque con el devenir se serenaron un tanto. Inauguraron su terna con una versión de Zarama, ‘Deba ongi dabil’ (la primera que sonó en euskera de las dos seleccionadas en las dos horas y cuarenta minutos, en los 160 minutos de encuentro, y a esta primera al igual que a la segunda tampoco se le entendió la letra), en revisión arrastrada al slowcore lánguido («la han cambiado mucho», observó Azpiazu). Continuaron con un tema propio de languidez post-rock, y terminaron su set versionando a Cujo, su ‘Show me your love’ («un temazo, estamos enamoradas de este disco», presentó la cantante Berezi Caballero), que les brotó en modo rock alternativo pero induciendo al sopor, porque Cecilia Payne parecen más recrear que crear (pero bueno, digamos en su descargo que estábamos en una velada de versiones, ¿o no?).

ÓSCAR CUBILLO

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