Lord Bishop Rocks: Bourbon, rubias y Hendrix

Desde el altillo: el neoyorquino de Buffalo Lord Bishop Rocks, el argentino de Madrid John Chevyk Medina,
y el baterista brasileño Duda El Albañil (foto: Mr. Duck).

CAL: **

Martes 5 de marzo de 2019, Santutxu / Bilbao, La Nube, 21 h, 7-10 €.

Gira de marzo 2019, de viernes 1 a domingo 10: 1 Veneno Stereo (Castellón) 2 Café del Teatre (Lérida) 3 La Traviesa (Torredembarra) 4 La Ley Seca (Zaragoza) 5 La Nube (Bilbao) 6 Sala Nana (Ciudad Real) 7 Louie Louie (Estepona) 8 Fun House Music Club (Madrid) 9 Café Cultural Auriense (Ourense) 10 El Zagal (Aldeamayor de San Martín)

 

 

El guitarrista hendrixiano neoyorquino, autocoronado ‘el rey del motör funk’, convirtió el bar en un estadio y espoleó al público con versiones: Hendrix, Rolling, Sabbath, Clapton…

 

El gigantesco guitarrista negro neoyorquino Lord Bishop Rocks anda en gira española de diez conciertos consecutivos, sin día libre. Los tres primeros bolos agotaron la taquilla y el quinto, el del martes en La Nube de Santutxu, llenó (72 tickets más invitados). Su bajista argentino afincado en Madrid, John Chevyk Medina, que eligi´´o una camiseta chula con la lengua de Los Rolling, en la presentación informó de que llevaban cinco días sin parar de tocar y que ya estaban hasta los cojones. «Eso es el rock and roll», le replicó un espectador.

Pagado de sí mismo (ese exigir palmas y coros, el ponerse la mano en la oreja para pedir ovaciones, el reclamar ostensiblemente a los técnicos que le subieran y bajaran los agudos…) y dotado para la autopromoción (desde la estética barraquera y funkadélica con anillos y chistera hasta la autocoronación estilística como ‘el rey del motör funk de Nueva York’), Lord Bishop tocó muy bien, gritó mejor que cantó (parecía arrastrar una leve ronquera, y estuvo atento a la caza, pues intentó ligar con tres espectadoras rubias: a Sugar Velasco, «a esta bonita dama», le dedicó una canción de amor, a otra apoyada en la columna le puso ojitos y le rondó con el mástil de su guitarra, y antes del bis le dio a beber de su vaso de bourbon a otra mujer situada en la escalera, que estaba junto a su pareja.

La segunda vez que bajó, con el cráneo desnudo, chocándolo con un espectador (foto: Mr. Duck).

Dos vasos de bourbon Jack Daniels sin hielo bebió Lord Bishop Rocks durante su actuación de 14 piezas en 87 minutos que electrizaron La Nube con punteos hendrixianos expelidos por un power-trio con sustrato roquista muy stoner y con un baterista sensacional con dos timbalas a su derecha (un brasileño: Duda ‘The Bricklayer’, alias El Albañil). El líder gigantón demostró maneras de rock de estadio, pero tanta versión le limita al redil hostelero. Aunque, eso sí, inyecta vigor personal a las revisiones: abrió con un desconcertante, por lento, ‘Ain’t No Sunshine’ de Bill Withers, al que coló pasajes puro Jimi Hendrix y donde ya pidió los coros del respetable atento y expectante; más tarde enlazó una terna demasiado facilona con un resolutivo y crepitante ‘Jumpin’ Jack Flash’ de los Rolling Stones, una correcta sin más ‘Cocaine’ de JJ Cale / Clapton (la novena pieza, cuando cambió de guitarra, de una coloreada y lisérgica con pinta de Fender a otra sobria Danelectro en blanco y negro), y mejoró con el ‘Hey Joe’ vía Jimi Hendrix; y ya por final cruzó el ritmo de Bo Diddley con el góspel chillón ‘Sometimes I feel like a motherless’ (aquí se desató tanto que se le cayó la chistera, se quitó el pañuelo que cubría su cráneo rapado, y mostró los ojos desorbitados de un zombi), atacó el ‘Nutbush City Limits’ de Tina Turner con la decisión de Ted Nugent (y bajó por segunda vez a tocar entre la gente y llegó a colocar su cabeza contra la de un cliente, como dos ciervos en celo), y dio un bis estupendo con el ‘Paranoid’ de Black Sabbath, que enloqueció al Dandy, un tipo formal que se puso a cabecear delante de la fiera.

‘Heavy 10’.

Sí, muchas versiones tocó Lord Bishop. Y así no se sale de la primera base del rock, ya saben. No se asciende / trasciende desde los bares. No en vano, su último disco, ‘Heavy 10’, está lleno de versiones (varias de las citadas y otras de Led Zeppelin, BB King, los Who o el ‘Rockin’ in the free world’ de Neil Young’). Por cierto, les estaba yendo tan bien en la gira que ya vendieron todas las copias que trajeron de esta novedad, ‘Heavy 10’, y recomendó que se la pidiéramos por correo.

Igual también Lord Bishop coló otras versiones en el resto del repertorio y no las reconocí. A la segunda canción cruzó el blues flamígero de Eric Sardinas con el ritmo chasqueante de Rage Against The Machine mientras con el clavijero de su guitarra iba dando hachazos al aire ante los rostros de las primeras filas («hoy te tienen que pagar plus de peligrosidad», observó Raúl El Guapo). La ovación a esta fue de satisfacción, y Lord Bishop Rocks y sus dos secuaces continuaron con funk hendrixiano (una pieza que rezaba: el fuego está ardiendo, las bombas explotando…), blues-rock canónico pero para nada pureta (el de me desperté por la mañana y me di cuenta de que estaba muerto), una tormenta a lo Stevie Ray Vaughan en la que bajó por primera vez a tocar entre el público, la balada dedicada a Sugar Velasco en la que tomó aire (‘Moonlight Serenade’, con punteo a lo Hendrix, para no variar), y ya hasta el final las versiones reconocibles, entre las que coló un tema interpretado por él a solas cuya letra insistía en la frase de «es mi turno / cayendo en la oscuridad», un tema por él dedicado a todos aquellos que habían fallecido debido a la depresión y enumeró por su nombre una lista de músicos famosos muertos por suicidio: de Alice In Chains (sobredosis), Nirvana, Chris Cornell, Linking Park y el último, el de Prodigy.

Tocando entre el público la primera vez, con la primera guitarra y la chistera (foto: Mr. Duck).

Buf, menos mal que Lord Bishop Rocks se dedicó a alegrarnos la velada. Acabó el concierto y su bajista argentino, quien antes soltó que Calamaro es un boludo cuando un espectador le pidió que cantara una de su famoso paisano, nos invitó a pasar por el merchandising a comprar cosas y nos prometió que nos firmaría las tetas a todos, también al barbas de ahí, y, casualidad, señaló a Ricky, el esposo de Sugar, quien durante el concierto había comentado que al líder negro le gustan mucho los aplausos y que le encantaba el baterista, sí, el brasileño Duda El Albañil. Y sentenció Ricky: «Bolazo. Este está en el Top 3 de conciertos de La Nube». A la gente le encantó, sin duda: en los saludos finales algunos espectadores hasta abrazaron a los músicos.

ÓSCAR CUBILLO

Saludos finales del yanqui, el brasileño y el argentino (foto: Mr. Duck).

 

Clip de la versión del ‘Paranoid’ de Black Sabbath:

 

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