CINE: ‘Mula’: El esplendor de las flores

 

*

Texto por GERARDO CREMER

*

Estreno: 8 de marzo de 2019

*

Director: Clint Eastwood

*

Calificación: 3 estrellas de 5

 

Tráiler de ‘Mula’:

 

Pero antes Gerardo Cremer comenta la anterior película de Eastwood y la compara con ‘Mula’:

 

 

***

‘15:17 Tren a París’

***

 

Tráiler de la película ’15:17 Tren a París’:

 

A pesar de la variedad de personajes abordados en una trayectoria profesional que abarca cinco décadas y 37 largometrajes como director, la cinematografía de Clint Eastwood siempre ha estado en entredicho. Si es verdad que la audiencia, debido a su avanzada edad, le ha concedido el beneplácito de abordar y defender temas adscritos, sin disimulos, a un discurso de derechas (una audiencia que, de forma general, siempre apoya más cualquier iniciativa progresista que conservadora), esta concesión, en parte, se ha suavizado cuando expone de manera compleja los conflictos de los personajes, la evidencia de la duda en cualquiera de sus actos, los límites difusos que separan la ideología de la moral, el carácter irreflexivo y la violencia vinculada e innata al hombre americano que surge de la defensa de valores y derechos tradicionales (la patria, el derecho a las armas). Aunque, al mismo tiempo, hay en su cine una defensa a ultranza de la mujer, de la naturaleza, así como de los derechos humanos fundamentales del individuo (véase el apoyo a la eutanasia realizado en ‘Million Dollar Baby’, 2004), pensamientos ajenos a ideologías políticas y más propias de la ética y reflexión interior de la ciudadanía.

Cuando se abordan ‘El francotirador’ (2014), como ‘Sully’ o bien su película anterior a ‘Mula’, ‘15:17 Tren a París’ (2018), se observa que la ideología política termina pesando más que los personajes (algo que también sucedió en otras épocas de su carrera, como en ‘El sargento de hierro’, 1986). En todas ellas, incluida ‘Mula’, Eastwood trata de componer un retablo de sucesos cuya significación engarza con la idea del héroe, con la épica nacional que nace del hombre corriente, para reflexionar sobre el significado moral de sus actos en el contexto político en el que se desarrollan (extracto de la crítica de ‘Sully’ en este blog). Quizá ‘15:17 Tren a París’ sea una de sus películas más extremas en la exaltación del “héroe por accidente”. En esta película el discurso ultraderechista es tan evidente que no deja resquicios a la duda: los tres personajes, interpretados curiosamente por ellos mismos, son héroes reales que salvan a un grupo de ciudadanos contra la agresión asesina del ISIS, gracias a haber aprendido y amado, de pequeños, el uso de las armas.

‘15:17 Tren a París’ aborda, como en ‘El francotirador’, la infancia así como el proceso de aprendizaje militar de un(os) hombre(s) que, a través de esa experiencia adquirida, debe(n) tomar una decisión compleja ante el riesgo de un atentado, una decisión que bien puede convertirles tanto en héroes como en víctimas (recuérdese el caso de Ignacio Echevarría en los atentados de Londres del 3 de junio de 2017). Si bien ‘El francotirador’ era un film mucho más complejo, donde el protagonista no era un personaje de una pieza sino que estaba cargado de luces y sombras, en ‘15:17 Tren a París’ decepciona con un discurso poco profundo, que abandona al individuo y se centra en el arquetipo.

Los actores de la película son los protagonistas de la realidad.

La falta de profundidad y de conflictos reales de sus protagonistas conlleva a que la parte central del film (toda aquella que corresponde a las vacaciones por Europa de los futuros héroes que abortarán un atentado terrorista en un tren de Ámsterdam a Paris) pueda situarse entre lo peor que ha hecho Eastwood en toda su carrera. Quizá el único acierto destacable de ‘15:17 Tren a París’ es que los personajes estén interpretados por los propios héroes del relato. Hombres que han decidido recrear su historia en una ficción para inmortalizar sus actos. Eastwood, aunque ficciona los hechos, los carga de realismo al mismo tiempo. El ejercicio final de exponer las imágenes reales de François Hollande, concediendo a los protagonistas la medalla de la Legión de Honor, sirve de justificación a todo el ejercicio metanarrativo realizado.

 

***

Mula

***

 

Tráiler de ‘Mula’:

 

En cierta forma, ‘Mula’ es un film conclusivo que, al igual que los últimos films del director de San Francisco, se encuentra bastante por debajo de sus grandes logros (el grueso de su filmografía que va desde ‘Sin perdón’, 1992, a ‘Gran Torino’, 2008). En ‘Mula’, y a diferencia de ‘15:17 Tren a París’, pesan mucho más las sombras que las luces sobre el protagonista. Y también, y a la inversa de la mayor parte de su filmografía, el protagonista se convierte en “antihéroe” nacional para resarcirse de su condición de “fantasma” (del ser solitario que, por sus conflictos y su naturaleza, ha abandonado a sus seres queridos) y buscar la reintegración y aceptación de su familia. En la reseña de ‘El francotirador’ indicaba que los “fantasmas” del cine de Eastwood eran personas que abandonaban su mundo más cercano (comunidad, familia), personas que pasaban un proceso autodestructivo individual, sumidas en la aplicación de la violencia y destrucción de sus preceptos morales, para adentrarse en la salvaguardia de valores nacionales, más amplios, que ponen a salvo aquello de lo que se alejan, la sociedad tradicional, donde todos tienen cabida menos ellos.

Aquí, en ‘Mula’, el protagonista, Earl Stone (Clint Eastwood) parte de la herencia de un pasado como héroe no visualizado (también a diferencia de otros films de Eastwood sobre héroes, en ‘Mula’ se omite hablar del pasado): Stone fue un militar de la Guerra de Corea. También se omiten las causas de su separación familiar: su divorcio con Mary (Dianne Wiest) y la falta de interés por su hija, Iris (interpretada por la hija de Clint Eastwood, Alison Eastwood), evitando acudir a su segunda boda. Earl, posiblemente, tras haber sido un “fantasma” pasa su vejez en soledad, integrado en una comunidad de vecinos que le respetan y aprecian. Adora las flores, que cultiva y expone entre sus vecinos: la flor, símbolo de valor perecedero a corto plazo que expone sus virtudes y belleza en cada momento de su existencia.

Como film conclusivo de una vida, Eastwood retoma su faceta de actor, quizá como medio de expiación de sus pecados. Una expiación que consiste en traicionar su propio ideario para retornar al origen: a la familia y a la comunidad. Lo más destacable de ‘Mula’ está en el juego, que presenta el guión, de omisión de las intenciones reales del personaje. De Earl, salvo en la parte final, solo vemos el exterior vitalista del personaje: la forma cómo disfruta en los bailes de la comunidad, la forma de tratar amablemente a sus compañeros, las canciones que entona mientras conduce en sus largos trayectos como traficante de drogas, su manera de disfrutar en la fiesta nocturna en la mansión mexicana del capo del cártel.

Eastwood expone, ante el espectador, a un personaje contradictorio. Principalmente contradictorio como el propio Eastwood actor/personaje, ya que se aleja de las expectativas de su cine. En esa exposición de vitalidad (curiosamente ante el personaje más anciano, más cercano a la muerte de la filmografía de Eastwood), contraria al carácter huraño y meditabundo de muchos de sus héroes, Eastwood / Earl llevan un camino contrario a lo que el Eastwood director nos tiene acostumbrados: el protagonista abandona su camino de decencia para adentrarse en el mundo de la delincuencia y del pecado, con un fin poco claro a lo largo de la película hasta que éste se expone en su parte final. De héroe de Corea pasa a ser un delincuente nacional, un “anti-héroe”, con el propósito de rencontrarse con su hija y abrazar finalmente a su ex esposa en el lecho de muerte. Eastwood decide dejar de ser un “fantasma” para abrazar a su hija Iris y a Mary antes que ella muera.

Lo más elegante del film es la manera con la que las intenciones del personaje no se desvelan hasta el final. El espectador se frustra ante un Eastwood personaje anciano, incapaz de hacer resurgir su capacidad de héroe (su fuerza, su violencia) y perdido en un mundo de placeres y delincuencia que no van con su estilo. Pero realmente Earl actúa, con sus actos y su individualidad, para reedificar su vida familiar destruida, con el solo propósito de que aquellos a los que más ha amado acaben apreciando el color y la belleza de su “flor”.

Por ello ‘Mula’ puede entenderse como un film testamentario y conclusivo de su filmografía. Después de perder a la comunidad y a la familia y de vagar como fantasma en muchos de sus films, Eastwood decide volver a sus orígenes. La victoria es un adiós sentido de su exesposa, es la victoria del abrazo de su hija negado durante más de una década: la victoria es ese instante de vida, ese segundo de felicidad, muy por encima de sus casi 90 años de existencia.

GERARDO CREMER

 

Anuncios
Comments
One Response to “CINE: ‘Mula’: El esplendor de las flores”
  1. Óscar cine dice:

    Leyendote me doy cuenta de q me fumé “15:17″y de que”el francotirador”me pareció un coñazo.no es Eastwood todo lo que reluce.obviamente lejanos están los tiempos de”sin perdón”pr a esta igual la había calzado 4 estrellas.quiza más por simpatía q x calidad,no lo tengo claro.pero tiene algo,es cálida.y Andy García hacia años que no estaba así.no se,viva Clint.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: