Glenn Hughes: Deep Purple en cuerpo y alma

Antes de la gira española Barcelona-Madrid-Bilbao-Avilés, Glenn Hughes declaró al diario ABC sobre los tres LPs que grabó con Deep Purple y que forman el núcleo del repertorio de esta gira mundial: «Fueron muy diferentes entre sí, cada uno con su personalidad. ‘Burn’ fue puro rock clásico, ‘Stormbringer’ es más melódico y groovie, y ‘Come Taste The Band’ tiene un puntito psicodélico» (foto: Txemaiden).

CAL: ***

Jueves 4 de abril, Bilbao, Ciclo Music Legends, Sala BBK, 20 h, 30 €; entradas agotadas.

 

El bajista y vocalista Glenn Hughes, melenudo e hiperenergético a sus 67 años, revisó el legado de su banda madre con un poderío increíble.

¡De lo mejor del año!

 

Aún anonadado, aplastado por el rock colosal proyectado por el bajista y vocalista Glenn Hughes el pasado jueves en una Sala BBK con el aforo agotado, el día después me puse a teclear para intentar contar su concierto de homenaje a su banda más famosa, Deep Purple, con la que grabó tres LPs oficiales en los 70s. En hora y tres cuartos (104 minutos) según el setlist sonaron 9 canciones, pues no se consignaba la torrencial versión góspel de ‘Georgia On My Mind’ de Ray Charles. «Buen set de Glenn. Todas de Deep Purple. 5 temas del ‘Burn’, 2 de ‘Come Taste The Band’, 1 del ‘Stormbringer’, más el ‘Smoke On The Water’, que no estaba él en ese disco, sino Roger Glover al bajo e Ian Gillan a la voz», ordenó el exiliado Pato cuando le mandé el setlist por wasap.

Glenn Hughes (Cannock, Staffordshire, 21 de agosto de 1951), vegetariano y sobrio (las vueltas que da la vida), físicamente espectacular a sus 67 años, desde la melena hasta la voz de octavas («Caliento mi voz antes de cada concierto durante media hora. Es absolutamente imprescindible hacerlo porque tengo un rango de cinco octavas. Soy un atleta vocal y me tomo esto muy en serio: soy vegano, no tomo productos lácteos, bebo montones de agua y duermo mogollón», nos contaba hace cuatro años en esta entrevista), arribó a Bilbao con un equipo de sonido espectacular (en la prueba matutina hubo protestas y preguntas de los trabajadores del piso de arriba, también de la BBK), arrasador pero nítido, y gracias a él nos introdujo en una burbuja de rock setentero asombrosamente apabullante. Informó de que la banda se llamaba ‘Glenn Hughes Performs Classic Deep Purple Live’, que habían arrancado la gira la semana pasada y que se prolongaría hasta Navidad.

El cuarteto con el incombustible Hughes y tres escuderos jóvenes (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Amabilísimo también sobre el tablado, Glenn se consideró honrado por estar ahí tocando para nosotros, repitió que nos ama («nos quiere tanto que vende las camisetas a 30 euros», comentó Tsustas; ah, y además indicaban en el puesto de merchadising del lobby que solo se podía pagar en efectivo), se acordó de lo bien que lo pasó con el mismo repertorio en verano (se refería al festival Music Legends de Sondika, donde dio el mejor concierto de los dos días; así lo contamos), sostuvo que «la música es sanadora y el amor es la respuesta», un par de veces al menos deseó «Dios os bendiga a todos», y recordó en sus introitos a tres exmiembros de Deep Purple: a Tommy Bolin (guitarrista yanqui fallecido por sobredosis a los 25 años en 1976; Glenn afirmó que aún le lleva en su cuerpo y en su alma y que cada día le recuerda y que cada noche que toca hay parte de Bolin en su música), David Coverdale y Ritchie Blackmore.

Irradiando poderío eléctrico y mostrándose como una bellísima persona (créanselo, no parece pose, postureo), al frente de un cuarteto más joven (el batería le daba con saña y ponía cara de furia; ‘loco’ le llamó un par de veces su jefe), Glenn Hughes no dio un concierto retro (aunque el aparato setentero se desbordara por doquier), sino que lideró una cita transversal (eso gustaría a cualquiera que pudiera resistir el volumen), vivificante e incluso resucitadora plena de apoteosis que parecían echar abajo la Sala BBK. Hum… cuando salió a escena alguien del público gritó «¡¡rock and roll!!» y de eso hubo de principio a fin.

Los amplis de Hughes tapados con banderolas de cuando era joven (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Los cuatro abrieron con ‘Stormbringer’ (el teclista tocando con la rodilla, el guitarrista alzando el mástil, el baterista rezumando ira, Glenn derrochando energía; por Dios, qué agudos de Hughes…), rock-blues hubo en ‘Might Just Take Your Life’ y rock aindiado en ‘Sail Away’, y una apoteosis sobrenatural emergió en ‘You Fool No One’, a pesar del solo de batería (siete minutos cronometró Tsustas mientras yo wasapeaba con La Reina, picada porque no estaba ahí; pues como se entere de que Ainara, la novia de Raúl El Guapo, tres días después y aún con cara de susto opinaba que quizá fue el mejor concierto de su vida…).

El azafato de la Sala BBK no quitaba la vista del escenario y la mayúscula e increíble velada con fundamentos de rock de estadio a lo Led Zeppelin prosiguió con groove en aquella época comercial (‘You Keep on Moving‘,con cita a Coverdale), funk con pedal wah wah para el bajo (‘Gettin’ Tighter’, con recuerdo a Bolin, poderío absorbido por Sex Museum y un punteo naturalísimo) y, ya hasta el final, el epílogo fue una sacudida de cuerpos y almas, sí: ‘Mistreated’, con referencia a Blackmore, rasgó el universo e hizo cantar al respetable que al acabar ovacionó en pie, ‘Smoke on the water’ fue atacada con credibilidad (y ahí presentó a sus escuderos), la añadida ‘Georgia on My Mind’ tuvo una coda puro colapso y el bis con ‘Burn’ y sus pasajes heavy metal fue un modo como otro cualquiera de apisonarnos una vez más y de dejarnos pegados al asfalto de manera definitiva.

Paz, deseó al acabar Glenn Hughes, que nunca falla. Un concierto de lo mejor del año, oigan. El solo de batería me tocó los huevos, ya, pero tantos pasajes de esa noche resultaron tan increíbles, tan sobrenaturales, por ejemplo desde la voz de Glenn plena de facultades hasta el sonido estratosférico o la condensación del gran rock en burbujas gigantes palpitantes. Cinco días después, me acuerdo de lo que vi y oí y me encojo, aún apabullado.

ÓSCAR CUBILLO

Hughes lució melena pelirroja y cantó con su rango de 5 octavas (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: