Alborosie & Shengen Clan: Vapor de marihuana

El noneto al completo en ‘Police in helicopter’; sobre tarimas, el teclista y el baterista (imagen de móvil: O.C.E.).

CAL: **

Jueves 11 de abril, Bolueta / Bilbao, Santana 27, 20.20 h, 20-25 €. 

 

La figura siciliana del reggae contemporáneo actuó con su gran banda ante 555 personas en una sala bilbaína antes de encabezar el festival Primavera Trompetera en Jerez y cantar para más de 20.000 personas

 

Un lujo fue poder ver el jueves en una sala como la Santana 27 a la leyenda del reggae contemporáneo Alborosie, un italiano que acaba de ejercer de cabeza de cartel del quinto festival Primavera Trompetera, en el Circuito de Jerez, donde descargó el viernes ante más de 20.000 personas, cuando esperaban más de 10.000 (siempre según las cifras oficiales). Pues en Bilbao tuvimos la suerte de verle rodeado de unas 555 personas muy jóvenes y muy fumadoras, pues esto hasta lo observó hasta el cantante italiano, quien trufa sus canciones con palabras como marihuana y su sinónimo ‘ganja’ (de lo más coreado fue su himno ‘No cocaine’, el de la coca es mala pero amo la marihuana), ‘reggae’ (el estilo musical como bálsamo vital e idiosincrasia) y, claro, ‘babylon’ como metáfora del mundo pervertido. Hum… lo de ‘trompetera’ viene a cuento de la forma y el tamaño de los canutos que consumen por ahí, ¿no?

Alborosie se tiró casi todo el bolo con el brazo arriba (imagen de móvil: Óscar Cine).

En Bilbao en 76 minutos sonaron unas 18 canciones (muchas encadenadas) y, a ojo, Alborosie (nacido Alberto d’Ascola en Marsala, Sicilia, en 1977, y desde años basado con su familia en Jamaica), cantaría unos 50 minutos, pues habría que descontar el instrumental inicial, los pasajes de sus coristas (el popurrí skatalítico) y cuando se refugiaba tras el puesto de DJ para mantener el fuelle. Justo de forma física, adornado con unas trenzas auténticas que le llegan hasta el suelo e incitando a menudo con eso de «Bilbao canta conmigoooo», Alborosie pastoreó a su antojo al respetable, muy joven (veinteañero), multirracial (desde las muchachas negras hasta los hermanos sudamericanos), bastante bailón y en gran parte ya entonado (botellón en el parking…; «normal que hagan botellón si por una cerveza en plástico y tu jarabe (Red Bull) pagué 8 euros dentro», comentó Óscar Cine) antes de que saliera a escena la estrella rastafari (jo, teníamos delante a unos de Vitoria con un globo…; dos veces se cayó el alto sobre el que suscribe cuando bailaba; cuando bailaba el otro sujeto, por supuesto).

Alborosie brazo arriba y sus tres coristas (imagen de móvil: Óscar Cine).

La banda oficiante, Shengen Clan, fue grande. En total hubo nueve personas en escena, todas negras excepto Alborosie y uno de los dos guitarristas. No había metales, que se sustituían por los teclados, y sí había tres coristas, dos chicos y una chica que insuflaban el meloso alma soul. El inicio fue espectacular, con los graves atronando y las canciones encadenándose, el ambiente palpitando (‘Poser’, la peña bailando a modo ya en ‘Living Dread’ que en realidad fusila el ‘Anthem’ de Black Uhuru como nos ilustraba a toro pasado el experto Josu Olarte), con el líder cediendo espacio al rap de su escudero (‘Strolling’), alcanzándose el groove hipnótico hasta sin fumar (‘Can’t Cool’, cuando Alborosie se tiró de sus luengas trenzas para verificar que no son peluca), arrimándose al clasicismo de la escuela Bob Marley (‘Rocky Road’), encendiendo a la parroquia con la mentada ‘No cocaine’ e incidiendo en la trascendencia del reggae en ‘Rock the Dancehall’, con el mito itálico jaleando «grita Alborosie si te gusta la marihuana…» y luego diciendo mirándonos pensativo: «mucho ‘fumo’, no se os ve. El vapor de marihuana…». Y se puso a improvisar diciendo Bilbao, Bilbao, Bilbao para solaz de los joveznos.

En el bis, arrimándose a los parroquianos (imagen de móvil: Óscar Cine).

La segunda parte del bolo se desperdigó un tanto el groove, pero estuvo casi igual de bien. Con un sonido más orgánico que el de sus discos (el siciliano no usó autotune), el encuentro ofreció viñetas urbanitas (‘Police in helicopter’, de John Holt), un lapso de clásicos ska protagonizados por dos de sus coristas (‘Simmer down’ de los Waylers más el ‘Jamaica Ska’ de Byron Lee que versionan los alaveses Potato), una versión de Metallica que fue lo peor de la velada por romper la buena onda (‘The unforgiven’), funk urbanita (‘Contradiction’), más buen soul (‘Unbreakable’), y la fiesta del bis con ‘yeos’ del público al son de un Alborosie que parecía emular a Queen en la coda de ‘Play fool (To catch wise)’, y que bajó las escaleras para desde detrás de la valla de seguridad tender el micro a su gente en ‘Kingston Town’ de Damian Marley, esto antes de decir abruptamente «muchas gracias, Bilbao, te amo», y hacer mutis dejando a la gente con ganas de más.

Alborosie el día después visitando la tienda de discos Brixton, con su dueño (foto: Facebook).

A mí me gustó, pero los que le vieron en el Kafe Antzokia el 1 de mayo de 2014 aseguran que estuvo mucho mejor ahí. Y, jo, de vuelta a casa, en el metro, a Óscar Cine y a mí la ropa nos apestaba a… ‘fumo’.

ÓSCAR CUBILLO

 

Video de su hit ‘Play fool (To catch wise)’, rodado en Jamaica:

 

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