Los Auténticos Decadentes: Algarabía argentina

Una bailarina espontánea entre los doce Decadentes argentinos (foto: Carlos García Azpiazu).

La invasión en ‘La guitarra’, la de «porque yo no quiero trabajar…» (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: ***

Viernes 26 de abril de 2019, Bilbao, Kafe Antzokia, 22 h, 20-30 €.

Avisa la organización: «En esta nueva gira Los Auténticos Decadentes desplegarán su inmenso repertorio de clásicos inoxidables para trasladar a Europa toda la magia de los himnos que conquistaron América Latina a lo largo de las últimas tres décadas. Todos los shows de la gira europea serán en formato eléctrico y plantean un breve paréntesis en la serie de conciertos acústicos con un éxito sin precedentes en la historia del rock en español, que el grupo viene desarrollando en Chile, México y Argentina», se advierte en referencia a los shows de su disco ‘Fiesta Nacional’, un desenchufado para la MTV.

 

 

El doceto bonaerense prendió un fiestón cantarín en un Antzoki colonizado por la emigración latina.

¡De lo mejor del año!

 

El viernes en que Dylan actuó en el BEC, apostamos por los argentinos Los Auténticos Decadentes, que montaron un feliz tumulto en el Kafe Antzokia ante casi 400 personas de mayoría suramericana, con numerosos banderas ondeando y la gente cantando todas las canciones a pleno pulmón. Por cierto: ¡nadie fumó!

Los Auténticos Decadentes (Buenos Aires, 1986) están varias semanas por Europa con los gastos abonados sobre todo por tres festivales: SanSan de Benicàssim el 20 de abril, ViñaRock de Villarrobledo el 2 de mayo y La Línea de Londres el 3 de mayo (éste no está consignado en el cartel que reproducimos). El viernes 26 de abril se subieron doce músicos al tablado (varios cantantes en plan orquesta cubana, sólo dos vientos, dos guitarras, percusiones a tope…), colocaron a dos miembros de seguridad a los lados para que nadie pisara la escalinata que da acceso al escenario del Kafe Antzokia, y en 86 minutos ejecutaron casi enlazadas unas 23 piezas, algunas en popurrí e incluyendo las presentaciones finales con ellos en pantalla, ya concluyendo el único bis exigido por la peña gritando «una más, y no jodemos más, una más, y no jodemos más».

El público de mayoría argentina desplegando sus estandartes (foto: Carlos García Azpiazu).

Su algarabía argentina al todoterreno Azpiazu recordó a La Vela Puerca y a Los Piojos, y a mi persona a La Mosca también argentina, a La Pegatina con más pegada, a Los Commitments de película por eso de la diversión musical racial y, no es broma, a la italiana Raffaella Carra (evidente en ‘El murguero’), y, no es agravio, al propio Georgie Dann (descarada en ‘Siga el baile’).

Los Auténticos Decadentes, en su segunda visita a Bilbao como informaron en un parlamento participativo (¿quién nos ve por primera vez, quién es de Bilbao, quién es latino, quién es argentino?, y aquí se levantaron decenas de manos enloquecidas), aparatosos y multitudinarios en escena, con buen sonido general y ambiente holgado entre el público (ellos anunciaron que iban a agotar, pero exageraron como buenos argentinos), desde el principio pusieron a la parroquia a brincar, a dar palmas, a levantar las manos, a bailar, a montar pogo (había bastantes joveznos excitados generando maelstroms en el centro del Antzoki), a filmar y fotografiar con los móviles, por el final a invadir el escenario de manera permitida, y en especial a cantar de principio a final de todo el show (no solo los lololós tan del Viñarock, sí). Sólo hubo trece minutos de respiro con tres temas seguidos, entre los minutos 45 y 58, y el resto fue jolgorio con ganas de vivir a menudo vocativo (no pocos tú tú tú entre trillones de yo yo yo).

La alegría consuetudinaria se disparó con el pistoletazo de salida (‘Somos’), el pogo brotó a la tercera (‘Pendeviejo’), luego sonaron en plan genuinos proto-manonegristas (‘Los piratas’), se dispararon con ska festivo (‘Diosa’, ahí cantaba hasta el que no se supiera la letra, como si estuviera ante Dion, el del duduá, el de los Belmonts), sus canciones contaban historietas (la erotómana ‘Mi prima lejana’) y asumían ritmos sudamericanos como de vallenato o de cumbia (‘Vení Raquel’), reinaba la pachanga guay (‘El murguero’ rafaelesco por la Carrá)

Jorge Serrano, el Auténtico veterano de más hondo poso melódico (foto: Carlos García Azpiazu).

Gustavo ‘Cucho’ Parisi, el cantante principal, el que habló a la jauría (foto: Carlos García Azpiazu).

Y al de tres cuartos de hora dijo uno de ellos: «Esto es una fiesta. Nos estamos aclimatando y quiero decir gracias a Bilbao por recibirnos». Y tocaron tres temas más lentos y consecutivos, para dosificar fuerzas entre los minutos 45 y 58: la balada reggae ‘Un osito de peluche’, la estupenda canción melódica sin complejos ‘El pájaro vio el cielo y se voló’, y un ‘No me importa el dinero’ con Julieta Venegas en la pantalla de fondo y usando su voz pregrabada, perfectamente integrada, como si estuviera presente en el Antzoki.

Y tras semejante toma de aire remontó el fiestón con dos fogonazos ska, ora en plan The Toasters (‘Beatle’) o influencia de Vendetta (el parrandero ‘Skabio’, el de «no puedo parar de tomar… no puedo parar de brindar…»), la versión de sus compatriotas siempre enfadados Todos Tus Muertos ‘Gente que no’, y la invasión del tablado por gente pertrechada con banderas argentinas, camisetas de su selección y una de Messi en la alegoría de la juerga eterna de ‘La guitarra’ (la de «porque yo no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar, no me quiero casar…»).

Tres invasoras consentidas cantando y bailando «porque yo no quiero trabajar…» (foto: Carlos García Azpiazu).

Pero quedaba el bis, con el pop ‘Loco tu forma de ser’, la citada y puro Georgie Dann ‘Siga el baile’ y el mensaje de uno de los cantantes que dijo: «nuestra misión es esta, llevar la alegría, nuestra música, desde tan lejos», un manifiesto previo a la despedida definitiva con los miembros de la banda en pantalla e imágenes de ellos cuando eran jóvenes. Y al hacer mutis los dos últimos Decadentes, uno regaló dos botellas de agua a la parroquia y el otro se fue al camerino con una botella de vino.

ÓSCAR CUBILLO

Los Auténticos Decadentes alineados cual orquesta cubana y vistos a ras de pista (foto: Carlos García Azpiazu).

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