Woody Allen & The Eddy Davis New Orleans Jazz Band: A tempo cansino

Woody en su postura habitual con las piernas cruzadas (foto: Mr. Duck).

CAL: –

Domingo 16 de junio de 2019, Bilbao, Palacio Euskalduna, 20.30 h, entradas desde 65 hasta 90 €.

 

Woody y sus amigos de los lunes en el Cafe Carlyle de Nueva York dieron un concierto de aficionados con el respetable ovacionando a la mínima oportunidad

 

Aunque su sede habitual es el Café Carlyle del Hotel Carlyle de Nueva York, donde muchos lunes ofrece dos pases, la banda de ragtime dirigida por el banjista Eddy Davis y en la que sopla el clarinete el director de cine Woody Allen (Allan Stewart Königsberg, Brooklyn, 1 de diciembre de 1935), a veces sale de gira. En estos días anda por Europa y recalará en Ámsterdam, Múnich o Milán, además de en tres ciudades españolas: Barcelona, Madrid y Bilbao, parada ésta apta para buscar localizaciones para su próxima película, que rodará en Euskadi (la empieza el 10 de julio y esperemos que le quede mejor que la de ‘Vicky Cristina Barcelona’, quizá su peor film).

Con Woody como miembro menos destacado de un conjunto que lleva más de siete lustros en danza, la organización avanzaba que el repertorio «abarcará desde canciones de principios del siglo XX, himnos y blues hasta rag, todos ellos basados en una gran variedad de artistas, entre los cuales destacan figuras como como Sidney Bechet, George Lewis, Johnny Dodds, Jimmie Noone y Louis Armstrong».

Más que a oír su música, la gente acude a mirar al ilustre clarinetista (foto: Mr. Duck).

Ya le vi en 2004 en el mismo Euskalduna, cuando dieron un concierto muy pulcro y correcto. Me parece recordar que la banda ofició de modo superior a Woody, creándole un cordón de seguridad. Y este domingo, pienso que todos anduvieron al mismo nivel de meritorios amateurs, aunque quizá Woody tuvo más dominio de las escalas (habrá podido practicar debido al boicot que está sufriendo por parte del MeeToo, etc.) pero menos facultades físicas (a sus 83 años le cuesta soplar el clarinete, sobre todo en las notas más graves, oyéndosele a veces el soplido a la boquilla del instrumento y nada más).

A pesar del boicot, Woody llenó el Euskalduna al 90 %, más de mil personas (sólo se abrió la parte inferior, de 1.200 localidades, no todo el Palacio, de 2.200). Como nos dijo al entrar el organizador, Íñigo Argomaniz, de la donostiarra Get In Producciones, el público viene a verle, a mirarle, más que escucharle. Un público predispuesto que aplaudió casi todo en un concierto cansino, feble y bastante destensado de 12 piezas en 89 minutos. Y es que, como dijo Woody en el primer parlamento: «Nos encanta esta música y cuando vienen a vernos… nos quedamos sorprendidos». El segundo y último parlamento fue para presentar a los músicos y decir «hemos acabado», aunque dieron un bis de dos piezas.

Woody en pie en el primero de sus dos parlamentos (foto: Mr. Duck).

Con Woody brillando más en el centro del septeto (por su camisa más clara, quizá por la iluminación resaltándole) y a un volumen justito, el concierto abundó en Nueva Orleans y el ragtime, ecos antañones recreados a medio gas. Algunos solos de Woody parecían de broma (así lo fue en alguna coda) y varios de sus compinches se pusieron en pie para cantar al micrófono alguna canción (el baterista ‘San Louis Blues’, pero no así el pianista, que entonó desde su puesto ‘Say si si’ de las Andrew Sisters unida a una conga cabaretera con pasaje en castellano: ‘Para Vigo me voy’).

Tras el impacto de ver, de mirar al mito Allen, una vez cumplido el propósito principal la cita se arrastró perezosa, mortecina, somnolienta por momentos, pero menos mal que en el tercer tercio dio algunos pellizcos: un blues sesgado aunque dilatado con solos diversos que sí gustaron a Pato, un alegre tema New Orleans casi alborotado (el de ‘Ding-a-ling’), y ya en el bis la última pieza, de exotismo turcómano, ejecutado en pie, al igual que las tres últimas selecciones de la velada.

Al salir, comentó Óscar Esteban, que había comprado entrada en la primera fila (abonó 90 más 4,5 euros de gastos) y era la cuarta vez que veía a Woody, alguna en el Café de Nueva York: «Él cada vez peor, por la edad, pero no ha estado mal. He venido por razones sentimentales». Como nosotros, pero invitados, que tiene menos mérito.

ÓSCAR CUBILLO

Saludos definitivos después del bis (foto: Mr. Duck).

De cervezas en Pozas después de ver a Woody: Óscar, Pato y Óscar (selfi: O.C.E.).

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Comments
One Response to “Woody Allen & The Eddy Davis New Orleans Jazz Band: A tempo cansino”
  1. Óscar cine dice:

    “el sueño de Casandra””todo lo demás”o”granujas de medio pelo”son películas de Allen sensiblemente peores q Vicky,q goza de malísima prensa cuando es solo un film menor.
    “Granujas de medio pelo”con humor los Morancos me parece un error mucho mayor.

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