Mário Pacheco: Y sus convidadas magníficas

Pedro Pinhal (guitarra española), el jefe Mário Pacheco (guitarra portuguesa) y Marino de Freitas (bajo acústico), más Sandra Correia sentada a la izquierda y Ana Maria al micrófono
(foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

CAL: *

Miércoles 19 de junio de 2019, Bilbao, 8º Ciclo Noites de Fado, Sala BBK, 20 h, 20 €.

 

El guitarrista de la mítica Amália Rodrigues cerró el 8º ciclo fadista de la Sala BBK, adonde regresó con dos buenas cantantes invitadas: Sandra Correia y Ana Maria

 

El miércoles, con la actuación del guitarrista Mário Pacheco y sus dos conmovedoras cantantes convidadas, se acabó el octavo ciclo ‘Noites de Fado’ en la Sala BBK, que entre sus cinco citas ha contado con picos como los de las actuaciones de Cuca Roseta y de una Mísia propensa al monólogo humorístico.

Tres cuartos de entrada cosechó en la gala final el reputado Mário Pacheco (Armindo Mário Rates Pacheco, Lisboa, 1953), que acompañó a la guitarra a la fundamental, mítica y mística Amália Rodrigues (Amália da Piedade Rebordão Rodrigues, Lisboa 1920-1999) durante los diez últimos años de su carrera. Ahora es dueño del ‘Clube de Fado’, en Alfama, la casa de fados más famosa de Lisboa, y tiene buen ojo como cazatalentos. En mayo de 2015 ya desplegó en la Sala BBK su ‘Homenagem a Amália Rodrigues’, un tributo a la diva del fado con cuatro jóvenes vocalistas femeninas: las portuguesas Ana María, Cristiana Águas y Carolina, más la donostiarra María Berasarte (así lo contamos).

Pachequinho, dueño del ‘Clube de Fado’ y dotado de humor sui generis (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Esta vez, Pacheco (‘Pachequinho’ le llamaba Amália) regresó a la Sala BBK liderando a un trío base con el que escoltó a dos vocalistas invitadas: Sandra Correia, de Fornos, de aura de flamenca o folclórica, una veterana que lleva más de 20 años de carrera y que desde 2009 está centrada en el fado (ya tiene tres discos del género), más la más joven y guapísima Ana Maria (apellidada Alves: el link dirige a su Facebook), natural de Caminha, al norte de Portugal, y actualmente en prácticas en un hospital lisboeta, pues se ha licenciado en Medicina. «Dos convidadas magníficas. Tienen alma y corazón para cantar el fado», las halagó Pacheco, dotado de un bigote de Guardia Civil setentero y de un sentido del humor más que dudoso.

Esta quinta y última velada del octavo ‘Noites de fado’ fue larga, pues duró casi dos horas y eso sin contar el prólogo del radiofonista Joseba Martín: 116 minutos para 22 piezas generalmente en tandas. Así, el trío de músicos intercaló bastantes guitarradas (los instrumentales fadistas). Las primeras atesoraron profundidad étnica («para establecer un clima íntimo y de corazón», explicó Pacheco en su primer parlamento), luego crearon ambientes de película y cupo un popurrí de Carlos Paredes («un guitarrista contemporáneo muy importante en Portugal», introdujo el jefe), por el epílogo las guitarradas se aceleraron de modo espectacular y provocaron aplausos del respetable que echaban humo, la expresión «¡qué felicidad!» de Pacheco y un comentario comparativo de Óscar Cine («parecía el duelo de banjos al final de la película ‘Deliverance’»), y el bis se abrió con un híbrido rotundo entre el flamenco y la clásica rusa. 8 instros sonaron en total, compruebo en las notas, en esos folios viejos que reciclo.

Sandra Correia, de Fornos, desde 2009 centrada en el fado (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

Las dos cantantes oficiaron por separado, excepto en el epílogo, cuando acabaron en conjunto con la versión de Amália ‘Todo esto es fado’ y cuando repitieron la fórmula en el animado tema que cerró el bis y que fue acompañado con palmas por el respetable contento. La primera en salir a la tarima fue Sandra Correia (CAL: **), «que posee las tres facetas para cantar fado, honestidad, verdad y entrega absoluta», la presentó Pacheco. En su tanda inicial reveló un filo hondo y trágico (‘Corpo Interdito (fado cravo)’), supo moldear la melodía transida de saudade hasta lo metafísico, y se soltó en alegrías del gusto de Morricone. Y en su segunda triada aun llegó más alto en la emoción mediante historias gráficas melodramáticas, modernizaciones del folk luso (‘Aquí existo’, con el verso «soy portuguesa con certeza»), o deteniendo el tiempo al gusto de David Lynch y actuando de modo transversal, llegando más allá del fado y cosechando bravos.

Ana María, doctora del sistema de salud portugués (foto: Mikel Martínez de Trespuentes / Sala BBK).

La aspirante Ana Maria (CAL: *) estuvo bien, pero no evolucionó por las alturas de Sandra Corria. «Tiene alma y corazón para cantar el fado», avaló Pachequiño a la Alves. Aunque empezó abusando del siseo al final de cada verso, la médica mejor interpretó en su primera terna, con temas animados (los valsecitos lusos norteños de ‘A minha terra é Viana’, que cantaba Amália), que en la segunda, cuando abundó en baladas blandas de querencia pop (esa que rezaba «las palabras de amor, de esperanza»), aunque remató con más fiesta norteña (‘Fronteira’ de Mariza, la de las aguas del río Miño).

A ver qué nos depara el noveno ‘Noites de fado’ en 2020, pues hasta ahora hemos tenido el privilegio de ver a todos lo mejores intérpretes, o a casi todos: Camané, Mafalda Arnauth, Carlos do Carmo, Carminho, Ana Moura, las mentadas Mísia y Cuca Roseta…

ÓSCAR CUBILLO

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: