14º BBK Live / Viagra Boys + …: Los mejores de todo el festival

Los catalanes Cala Vento calentaron la carpa y para muchos fueron lo mejor del festi (foto: Facebook Last Tour).

CAL: **

Sábado 13 de julio de 2019, Bilbao, Kobetamendi, 20 h, 62 € + gastos (bono tres días: 160 € + gastos).

 

 

El viernes también hubo mucha gente en el monte Cobetas y los conciertos volvieron a lo irregular, dando una de cal y otra de arena. Destacaron por cuando menos sentir rabia y expresarla con solvencia rítmica los Viagra Boys de Estocolmo.

Asistencia oficial: 37.000 almas.

Once horas (tres y media en cuatro viajes) invertí el sábado en el BBK Live: tres por la mañana en El Arenal, en la serie Bereziak, y ocho por la tarde-noche en el recinto. En total, el sábado vi a 10 grupos (dos en El Arenal).

 

 

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Balance: Los cabezas muy por encima

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Si alguien conoce de antemano las incomodidades congénitas del BBK Live, no le habrán decepcionado las colas en los autobuses (sobre todo para evacuar el recinto tras los cabezas de cartel), la escasa frecuencia de metros los jueves por la noche (yo volví en taxi por no esperar más de una hora a mi metro), la ausencia de taxis que por otra parte te bajan lejos del destino, el pagar todo mediante pulseras que se deben recargar, el alquilar un vaso de plástico (para evitar el despilfarro y la suciedad, vale), las colas en los baños (pongamos que son mil: ¿no dicen que suben a Kobetamendi 40.000 almas cada día?, pues imaginen que montan una fiesta en su casa para 40 personas con un único baño), ni siquiera la caminata final que no es de «escasos 800 metros» como asegura la organización, sino de más de 1300 metros cuesta arriba, según Google Maps. Apechugando con tales hándicaps, este año la gran decepción la ha supuesto la diferencia abismal (abisal si prefieren) entre el nivel cualitativo de los cabezas de cartel, solventes, y los grupos de relleno de las planchas diarias, bastantes desilusionantes.

En un 14 BBK Live dominado por Rosalía y donde se ha oído hablar muy poco en lenguas foráneas (¿cuánto habrá bajado la cifra de guiris?), el nivel medio de los conciertos ha sido bajo y por cada jornada se podría destacar a Liam Gallagher (el jueves, un día artísticamente horrible, con el gallo mancuniano revisando tantos éxitos de su exgrupo Oasis), a Suede (el viernes, un día más potable, con su líder Brett Anderson excitadísimo y bajando a cantar entre el público en el momento más emocionante del festival) y a Viagra Boys (el viernes, día irregular entre la ineficacia sintética y el vigor orgánico, y descollando estos seis suecos con rock bizarro y bailable en el mejor show del festi).

 

Entre la resaca, el cansancio y el hartazgo, a la masa le costó subir al monte (foto: Facebook Last Tour).

 

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Mi sábado

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El sábado, tercera y última jornada del BBK Live de ‘Rosaliam’ (se lo he copiado a mi tocayo Cine), los conciertos volvieron a fallar en gran medida y la gente tardó en subir al monte, por eso muchos grupos actuaron ante poca peña. Por la mañana, en El Arenal, vi a dos dúos en los conciertos gratuitos llamados Bereziak, a Los Hermanos Cubero (CAL: *), folksters neojoteros, y a Lorena Álvarez (CAL: -), más indie, con buen acompañamiento de piano.

Después, a la tarde, llegué a las 5.30 al recinto y me sorprendió encontrarme las campas castigadas, polvorientas y despobladas. Subí pronto para ver en el escenario Bestean, el segundo en importancia, a Nogen (CAL: -), un quinteto mixto donostiarra de pop-folk que lo tiene todo para abarcar cuotas: canta en euskera, hay un par de chicas en su alineación, son jovencísimos, tienen un disco titulado ‘Liv til døden’ (Vivir hasta morir), tocan el ukelele y lo que es mejor, rebosan ilusión y tienen influencias optimistas, transversales y festivaleras.

La alegría de los donostiarras Nogen (imagen de móvil: Joseba Martín).

Les vi renqueantes en el pasado Getxo Folk, en septiembre de 2018, pero han crecido bastante con su estilo folk pop, aunque les falta un hervor (un poco tímidos en escena parecen), sus canciones son irregulares y, sobre todo, les vendría bien un instrumento extra (teclado o una segunda guitarra eléctrica que llenara lagunas). Su bolo de 9 canciones en 37 minutos ante unas 333 personas, la mayoría fans suyos pues se sabían las canciones daban palmas y saltaban, incidió en la querencia melódica del panorama vasco (a menudo resuenan a la Oreja de Van Gogh en euskera). Entusiastas e ilusionados, remitieron a Huntza sin trikitixa (la inaugural ‘Itzuli neri’, la última ‘Enarak’), cuando cantaba el chico del ukelele la cosa se amustiaba (‘Kearie’), y revelaron una gran influencia de Mumford And Sons y de Of Monsters And Men (‘Marean’, ‘Nora’ -que fue una de las coreadas- o ‘Ez da ondo aterako’ -que tiene pasaje en castellano y que grabaron en colaboración con La MODA-).

Los cinco donostiarras se abrazaron en una piña amistosa al acabar un concierto de cuyas 9 canciones 5 tenían coros ampulosos a lo Mumford And Sons, a veces muy forzados.

Escribí lo de arriba en la caseta de prensa, donde entraba todo el sonido de Cupido y su ridículo y facilón autotune vertido desde el escenario grande. Luego vi un rato de los murcianos Alien Tango (CAL: -) en el escenario Txiki, donde oficiaron maquillados, con falsetes, poca personalidad, querencia glam y sonido regular, y del dúo rapero londinense Nadia Rose (CAL: -), dos tías muy tontas que parecen salidas del show de Bill Cosby aunque van de malotas, de salidas de barrio chungo, y que arbitraron un bolillo blando, artificial y falso, con cara de miedo. Estas tipas oficiaron en el segundo escenario, el Bestean, ante poca gente, y mucha más había en la calurosa carpa Gora viendo a los catalanes Cala Vento (CAL: *), un dúo guitarra- batería con un pie en Los Bengala y otro en el indie planetario que gracias a su rudeza, potencia y melodía dieron uno de los bolos favoritos que quienes pasaron por ahí. Mucho mejor que su disco, como debe ser.

El neosoul de la argentina Nathy Peluso en el escenario principal (foto: Facebook Last Tour).

Para desconectar pasé un rato oteando la ciudad desde el mirador del escenario Lasai, donde pinchaba Fenna Fiction, y atendí en el escenario principal un pasaje de la argentina Nathy Peluso (CAL: -), cuyo neosoul suntuoso a mi juicio no merece los parabienes que está recibiendo. Me pillaba de camino hacia mi siguiente objetivo laboral, los suecos Viagra Boys (CAL: **), que superaron mis expectativas y dieron el mejor concierto de todo mi festival (29 grupos vi), mejor incluso que el de Liam Gallagher el jueves.

Sostenido por una incisiva sección de ritmo, el rock de estos suecos empujó, más que invitó, al baile (‘Sports’, lo mejor de su set) con una decisión que aplasta a la mayoría de becarios del post funk actual (con ‘Frogstrap’ lo demostraron de modo inapelable). De hecho, el saxofón los distingue de la amorfa moda post punk incluso exhalando flashes free jazz.

El líder agresivo y cínico de los Viagra Boys (foto: Facebook Last Tour).

Eran las 8 y los seis de Estocolmo dieron uno de los mejores conciertos del 14 Bilbao Live en el escenario Txiki, donde tocaron 9 temas en 52 minutos intensos, rítmicos, sugestivos y misteriosos que provocaron que el público bailara y algún espectador animado hiciera hasta surf sobre las cabezas de la gente. Pilotados por Sebastian Murphy, su cantante tatuado (no tardó en desnudar su torso, plagado de tatuajes hasta la espalda, los brazos y el culo, que lo mostró), cínico, irónico, descreído, agresivo y fumador que llegó a decir en una ocasión «eskerrik asko (muchas gracias en euskera), esto significa ‘cheers’ (salud) en italiano» y en otra que venían de Islandia (y no de Suecia), los Viagra Boys espetaron sus mensajes con la crudeza de Henry Rollins y resonaron mecánicos vía Girls Agains Boys (todo en la primera, que creo fue ‘Research chemicals’), ejecutaron rock and roll como el de Danko Jones (‘Slow learner’), y en general mejoraron de largo la propuesta similar que los ingleses Idles sirvieron la víspera, el viernes, en un escenario más grande, en tono más caricaturesco y reiterativo, pues a la tercera canción ya te sabías la película (de Idles).

Tras esto asistí a la sesión en el escenario Bestean, el segundo, oficiada por The Good, The Bad And The Queen (CAL: *), a su vez los segundos cabezas de cartel en importancia de la jornada tras Weezer. Actuaron en deceto aunque pero su núcleo son cuatro músicos con nombre propio: el cantante Damon Albarn (de Blur y de los Gorillaz de dibujos animados que estuvieron el pasado BBK Live), el bajista Paul Simonon (The Clash), el baterista Tony Allen (Fela Kuti) y el guitarrista Simon Tong (The Verve). Ofrecieron un concierto largo -80 minutos-, conceptual, melancólico y muy británico sobre las consecuencias el Brexit, y sus letras eran tan densas y extensas que a menudo se notó a Damon Albarn leyendo del suelo.

Este careto se le ha quedado por el Brexit a Damon Albarn, líder de The Good, The Bad… (foto: Facebook Last Tour).

Fue un show muy british que cursó a medio gas y con canciones muy similares, hilando el mensaje de Albarn, que lideró el deceto (los cuatro músicos principales, cuarteto de cuerda femenino, un teclista y un percusionista que tapaba las carencias del muy mayor y achacoso Tony Allen, el nigeriano que acompañaba a Fela Kuti), fue el foco de las cámaras y a veces animó al respetable a corear (lalalás, esa censurable petición a la mitad de la campa un grito y que responda la otra mitad, etc.) El concierto a mí me evocó a Ian Dury por el cansino tono vocal, a Specials por el exotismo episódico, a Elton John por lo operístico y hasta a los Beatles del Sargento Pimienta, todo en un tono monocorde, melancólico e introvertido.

Y cerré mi jornada sabatina viendo a los californianos Weezer (CAL: *), que gozaron de un sonido potentísimo y diáfano en el escenario principal. Arrancaron muy bien con sus viejas canciones de power-pop noventero, pero divagaron en exceso con las versiones sin venir a cuento (aunque deben de tener un disco así, en plan alimenticio), como la de ‘Everybody Wants to Rule the World’ de Tears For Fears.

ÓSCAR CUBILLO

Rivers Cuomo, el líder de Weezer (foto: Facebook Last Tour).

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Comments
One Response to “14º BBK Live / Viagra Boys + …: Los mejores de todo el festival”
  1. Óscar cine dice:

    Vi a nathy peluso de rebote hace un año en la Alhóndiga.alucine al ver a un centenar de “hipsters” aplaudiendo sin criterio boleros q mi madre(con 81 años)canta mejor mientras hace la tortilla.la peluso en un año no sale en ninguna parte.al tiempo.ahora el indismo tiene nuevos ídolos:sleaford mods q tocan sin banda,solo con un portátil.vamos,lo q el tofu es a la gastronomía:nada.

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