Texas: En Santander por caridad

Sharleen abandonada a su labor: cantar y bailar (foto: Piru Lamiako).

CAL: *

Lunes 22 de julio de 2019, Santander, Campa de La Magdalena, 22.45 h, 10-15 €.

 

El grupo escocés liderado por la vocalista Sharleen Spiteri actuó en el festival ‘Magdalena En Vivo’ ante 6000 almas 30 años después de emerger con el hit ‘I don’t want a lover’

 

El lunes condujimos hasta Santander -capital cántabra que estaba celebrando sus fiestas de Santiago, su Semana Grande- atraídos por el festival o ciclo de conciertos nominado ‘Magdalena en Vivo’. Era la jornada más barata de las cuatro del certamen (10 en anticipada, 15 euros nos cobraron en taquilla –había entradas VIP a 75-), y la protagonizaban Texas en lo que se presentaba como La Noche Solidaria, un concierto benéfico que recaudó unos 25.000 euros para la atención de niños en riesgo de exclusión social mediante la Fundación Nuevo Futuro Santander, entidad que dirigirá la suma a su Centro de Día María Negrete II, inaugurado en 2017. En teoría, la mitad de la recaudación del lunes se destinó a tal fin.

La velada caritativa fue triple y, entre Ella Baila Sola (permanece la rubia) e Immaculated Fools (no les vimos ni un rato), actuaron los cabezas de cartel, los escoceses Texas (Glasgow, 1986), vendedores de más de 35 millones de discos y en cuyo quinteto permanecen tres de los miembros originales: el bajista fundador Johnny McElhone, el guitarrista solista Ally McErlaine (superviviente de un ictus en 2009 que le tuvo semanas en coma y por lo cual no gira siempre; en Santander estuvo Tony McGovern, en la banda desde 1999), más la imagen del grupo, la vocalista y guitarrista hoy vecina de Londres Sharleen Spiteri, de 51 años y 1,65 metros de altura, madre de una hija de 16 años, quien mantiene su sempiterno peinado con flequillo negro, apareció vestida con un traje gris a lo Chris Isaak de saldo y debajo una camiseta negra de Patty Smith, y exhibió una voz estupenda.

Sharleen a menudo se colgó esta guitarra tan Chris Isaak (foto: Piru Lamiako).

Ante oficialmente más de 6.000 personas y con media hora de retraso sobre lo previsto, Texas salieron a las 11.15 y dieron un concierto de 15 canciones en 87 minutos a los que sólo se le puede achacar la insistencia de Sharleen por hacer partícipe al respetable del espectáculo: que si necesita nuestra ayuda para cantar, que si estamos muy callados, que si demos palmas, que si los del fondo se sumen a la fiesta… Dio la sensación de que ha aprendido a actuar en un pub británico y la última presentación que se marcó pareció maleducada, pero es lo que tiene el amor por Elvis.

La propuesta de Texas fue tan efectiva como sencilla y se basó en canciones comerciales, directas, sencillas, con abundancia de coros fáciles y ritmos clásicos que, gracias al volumen claro y poderoso de La Magdalena, adquirieron una suerte de pátina moderna o atemporal. Con ánimo de irradiar alegría abrió la dinámica Sharleen con funk a lo Fine Young Cannibals (‘Inner smile’ y su coro yeah yeah yeah), y al acabarlo saludó: «Gracias. Hola, Santander», empezó en castellano y siguió en inglés: «¿Estáis bien? ¿Estáis contentos? ¿Podemos bailar? Veámoslo…», y a lo Bee Gees se marcó un bailongo ‘Let’s Work It Out’, el único corte que sonó de su último disco, ‘Jump On Board’ (BMG, 2017).

Sharleen cantando entre los VIPs (foto: Alberto Ruiz Echezarreta).

Rock a lo Nena neoindie fue ‘Halo’, etéreo pero con sonidazo brotó el cool blues ‘Everyday Now’, algo a lo Fleetwood Mac con Sade sonó en ‘Thrill Has Gone’ («I like a la vez», dijo en spanglish al pedir coros, lo cual se puede traducir como ‘me gusta todos juntos’), más fórmula Fleetwood Mac usó en ‘Summer son’ y, tras decir, «OK, es la hora de la fiesta», bajó del gran escenario a cantar entre la gente de las primeras filas (las VIP) durante la bailonga, pelín tinaturnesca y suavita ‘When We Are Together’ con sus coros uhh-uhhh.

Sharleen nos hacía más la pelota que una hora antes la rubia de Ella Baila Sola, y el concierto se atascó un tanto: ‘In Our Lifetime’ fue ultracomercial y ochentero, ‘The Conversation’ blues de carretera, en la tirando a country ‘So Called Friend’ subió a una espectadora llamada Yolanda a cantar con ella y la espontánea libró la difícil papeleta, y tras soltarnos un discurso chorra sobre mosquitos Sharleen canto a dúo con el guitarrista Ally McErlaine como si estuvieran en el ciclo acústico Musiketan la bastante céltica ‘In Demand’, una balada en la que la flequilluda lideresa llegó a pedir que ilumináramos la campa con las luces de los móviles (y Piru Lamiako encendió su mechero).

Con la espectadora Yolanda, cantando ‘So called friend’ (foto: Piru Lamiako).

A la duodécima canción Sharleen propuso volver «a 1989, al principio del todo. Santander, necesito coros, hasta de los del fondo». Y sonó su mayor hit, el primero de su carrera, ‘I Don’t Want a Lover’, con la batería rebotando en la explanada igual que en el Euskalduna y la masa grabando con los móviles el momento (esto lo cuento sin acritud: tuvimos al más tonto y pesado delante, un barbas creo que andaluz que grabó un vídeo por cada canción y al que le cantaba el alerón; para más inri, el tío tuvo la cara de pedirle a un espectador alto de la VIP que se apartara, que no podía enfocar; jo, qué morro…). «Yo tenía 17 años cuando salió esta canción», confió una cántabra que teníamos detrás, o sea que ya tiene 47.

Ya estábamos acabando. «¿Queréis fiesta?», propuso Sharleen, y cantó la discotequera ‘Black Eyed Boy’ (con su corito hey hey hey) antes de despedirse con el soul tipo híbrido entre Sade y Al Green ‘Say What You Want’, cuando llegó a solicitarnos que ondeáramos las manos como ante Enrique Iglesias. Y tras la petición de «otra, otra…» por parte de las 6000 almas presentes, reaparecieron los cinco de Texas y Sharleen nos hizo una vez más la pelota contando que «qué bonito país es este, ayer tuvimos día libre en Santander y disfrutamos de la comida, y bebimos… y así pudimos dormir bien», antes de reivindicar a Elvis como Rey del Rock y de conminar, en una frase fuera de lugar, a marcharse a quien no conociera la canción que quedaba (nadie nace sabiendo, maja), que no era sino ‘Suspicious Minds’ de Presley, que resultó la más coreada de toda la noche, paradójicamente.

Hum… la última vez que oí en vivo esta versión fue el lunes 2 de abril de 2018, en San Pawl il-Baħar, Malta, en The Elvis Tribute Bar & Diner, que la cantó con violines pregrabados el tal Red, el Elvis maltés (así lo contamos). Es increíble lo que gusta Elvis a los británicos.

Y la demostración de que Texas eran cabezas de cartel de La Noche Solidaria del festival Magdalena En Vivo de la Semana Grande de Santander es que, al acabar su actuación, miles de personas evacuaron la campa en gruesas y ordenadas columnas humanas.

ÓSCAR CUBILLO

El quinteto escocés Texas en santander (foto: Piru Lamiako).

 

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