Fiestas de Bilbao 2019 / Los Que No Escarmientan + Caco Senante: El karaoke del canario

En la segunda parte, Caco cantando ‘Échame a mí la culpa’, lo cual hacemos (imagen de móvil: O.C.E.)

CAL: * / –

Domingo 18 de agosto de 2019, Bilbao, Plaza Nueva, 23.30 h, entrada libre.

 

Sin lluvia pero ante muy poca gente en la plaza, Caco Senante se puso pesado al pedir coros y Los Que No Escarmientan oficiaron perjudicados por el sonido

 

Los malos augurios melómanos y climáticos que preceden a esta Semana Grande se cumplieron el domingo hasta lo inesperado. Salí de casa con paraguas (los rockers no podemos portar paraguas, ya lo he escrito alguna vez); en los victorinos me senté en una localidad alta, de grada, inferior a mi boleto para atender a la corrida bajo una cornisa; en la misma plaza gracias a las redes sociales me enteré de la suspensión de mi bolo vespertino, el de King Kong Blues al aire libre debajo del puente Euskalduna, en la Nave 9; mi plan B hostelero no tuvo categoría suficiente para ser narrado; y, para más inri, resultó insatisfactorio el concierto principal dominical, el de los canarios Caco Senante y Los Que No Escarmientan, que devino decepción personal porque no cumplieron las altas expectativas y yo antes lo había recomendado a los lectores de El Correo. Vaya, al menos vi el concierto sentado y sin mojarme pues no llovió.

Del programa musical municipal principal dominical descarté el sarao de las artificiales y polícromas chicas de Sweet California en Abandoibarra por meros motivos artísticos y de garantías escénicas (al regresar a casa en metro un montón de niñas subieron en Moyua) y el de los veteranos bilbaínos La 5ª Reserva en La Pérgola, que fueron populares en las 70 desde su base en Mallorca y a los que aún pilota su cantante (nos cuenta Iñaki Gallardo que el show duró 95 minutos con sonido impecable, cayeron versiones como el ‘Black is black’ de Los Bravos, ‘Mamy blue’ de los Pop Tops o ‘Soy tremendo’ de Los Sirex, y hubo invitados como Ana Bejarano ex Mocedades, Iñaki Uranga de El Consorcio e Iñaki Egaña de Barrabás), y me decanté por el programa de Caco Senante y Los Que No Escarmientan en la Plaza Nueva, que ofrecieron un espectáculo doble ante muy poca gente: menos de 300 almas al comenzar y al acabar, y no más de 600 cuanto más público se juntó.

Este reencuentro supuso una desilusión personal pues esperábamos más tras lo que demostraron en La Pérgola en 2016 (así lo contamos). El concierto del domingo, de 22 piezas en 99 minutos, se desarrolló en tres partes: el introito de Los Que No Escarmientan ofreciendo lo mejor de la noche a pesar de ciertos fallos en la ecualización, el ecuador a cargo de un Caco Senante que se puso pesado al pedir al público que cantara con él, y el último terció de nuevo con Los Que No Escarmientan en escena, aunque más inconsistentes debido al sonido. Al acabar, la gente no pidió bis y desalojó la plaza a toda mecha. Yo salí con sabor agridulce.

Lo dicho, esa noche no llovió y, aunque las sillas no estaban dispuestas en la Plaza Nueva, la organización las sacó secas y plegadas de entre bambalinas y el pueblo las cogió y se sentó en ellas formando semicírculos irregulares en vez de líneas rectas. Todo pintaba bien, aunque no hubiera ni 300 almas. En gran formación (ocho voces y ocho músicos) abrieron Los Que No Escarmientan, de Las Palmas de Gran Canaria, con miembros venidos de Mestisay y Los Sabandeños, ataviados con pajaritas rojas y pañuelos del mismo color asomando por el bolsillo de las americanas. Nos deleitaron con siete piezas, la primera ‘En mi viejo San Juan’, de Puerto Rico, que nos calmó los sentidos. Al acabarla presentó el director Juan Socas: «Buenas noches, Bilbao. Estamos aquí para hacerles boleros y que lloren de alegría».

En la tercera parte, Caco y el director de Los Que No Escarmientan en ‘Si nos dejan’ (imagen de móvil: O.C.E.).

A Los Panchos multiplicados resonaron en  ‘Los dos’ y en el dinámico ‘Rayito de luna’, pero parecieron no muy afinados y hasta roncos en la melódica ‘Regálame esta noche’, tanto que algo debió de haber notado el director Socas porque dijo que estaban perjudicados por el txakoli. Menos mal que remontaron en las dos últimas de este primer capítulo: el original de inspiración canaria ‘Bolero’ y, tras decir Zacas «bueno, ahora un poquito de marcha», remataron con una mal ecualizada ‘Piel canela’ (me importas tú, y tú, y solamente tú…; qué ambigua letra, pensé el domingo por primera vez en la vida, o quizá de niño imaginaba también que era como señalar de una en una).

A pesar de todo, el prólogo había resultado apetitoso. Pero la velada se hundió no por la temida lluvia, que no cayó, insistimos, sino por la intervención central de Juan Carlos Senante (Santa Cruz de Tenerife, 1949) en formato más reducido, a veces a dúo con su pianista panameño Vicente Borland, otras con trío de apoyo. De los diez temas ejecutados por él no destacó ninguno. Vale, rebajemos el listón y señalemos dos: ‘Esta tarde vi llover’ de Manzanero (perjudicado por la parte en inglés del pianista en plan jazz) y ‘Si nos dejan’ de José Alfredo (a dúo que pecó de karaoke con un Socas que reapareció en escena agarrado a lo que parecía un gin tonic).

Eso mismo, el aire de karaoke forzado fue lo que deslució el cacho de Caco, la noche y el recuerdo general del concierto. Caco comenzó su intervención con ‘Échame a mí la culpa’ de Albert Hammond y agradeció nuestra presencia: «Les reconozco el esfuerzo, aunque ustedes estén más acostumbrados, de venir a vernos en una noche tan inhóspita». Hizo la mentada ‘Esta tarde vi llover’ y, a su tercera, pidió coros para ‘Loco veneno’, con buen solo violinista pero mucha gente haciendo mutis y librando sillas.

Caco presentó una canción que «nació en francés, se hizo un éxito en inglés y también en español, seguro que la conocen», y entonó ‘My way / A mi manera’. A habanera sonó el ‘Quiéreme mucho’ por los coritos de aficionados de los espectadores, y entonces reconoció Caco: «Como se habrán dado cuenta, yo me lo paso bien haciéndoles cantar a ustedes. Y al que no cante esta canción se lo llevan detenido», conminó como si fuera el payaso Miliki antes del ‘Se me olvidó otra vez’ de Juan Gabriel.

Y qué pesado se puso Senante con la petición de coros, que es un truco para no cantar el artista que desea reservar la voz. Esto es lo que hizo en los dos dúos con Zacas (‘Si nos dejan’ y ‘Que seas feliz’), en la ranchera ‘Y nos dieron las 10’ de Sabina («esta yo sé que la vamos a cantar todos juntos», avisó Senante) y en la despedida con el híbrido falliado entre ‘Contigo aprendí y ‘Somos novios’ de Manzanero.

Buf, en ningún momento de Caco voló la noche y la emoción la puso cada espectador, sí. Aunque la cita mejoró en el último tercio mediante cinco piezas con la masa coral de Los Que No Escarmientan, de peor resultado porque un par estuvieron muy mal ecualizadas, sonorizadas, caso del ‘Lamento boricano’ (con palmas del público). Sin embargo libraron en tres piezas postreras: «un tema para que ustedes lloren un poquito», como presentó el director Socas el desamor de ‘Eso’, y ya para terminar la panamericana ‘Canción con todos’, popular por Mercedes Sosa, y el cierre con Caco convidado para cantar en plan salsero su viejo éxito ‘Mojo picón’. Pero no fue suficiente para mejorar la impresión general de un concierto claramente inferior al ya citado y ofrecido en La Pérgola en 2016. Qué pena, oigan.

ÓSCAR CUBILLO

El poco público que quedaba cuando los músicos se despedían (imagen de móvil: O.C.E.).

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