Garrett T. Capps & NASA Country: Feliz Wednesday

Garrett, sanantoniano orgulloso, con las gafas fucsia de plástico (foto: Óscar Esteban).

CAL: **

Miércoles 18 de septiembre de 2019, Bilbao, Kafe Antzokia, sala superior, 20.30 h, 12-15 €.

 

Velada memorable en el Antxiki con la mágica actuación del sexteto texano, que basculó entre el country cósmico y el rock dylanita

 

Un concierto tan inusual por estos lares (y por el resto del orbe) como auténtico (pura onda texana, oigan) de country cósmico expansivo y de moderado tex-mex reverberante gozamos el miércoles en el Antxiki, la sala superior del Kafe Antzokia, donde se concentró un centenar tan expectante de personas que se apretaron ante el tablado y durante el encuentro entero no dejaron de sacar fotos de los seis oficiantes, de Garrett T. Capps & NASA Country, las dos últimas palabras el nombre del combo que figuraba en el bombo. Era la primera fecha de su primera gira española, de cinco días sin descanso: Bilbao, Zaragoza, Madrid, Barcelona y Valencia.

Con trompeta fronteriza, efectos modernos válidos para el post-rock, genuina lap steel (a veces se sustituía por la guitarra eléctrica), la citada batería, un bajista con perilla y sombrero vaquero que parecía de los Supersuckers más el sexto hombre, el líder Garrett T. Capps con guitarra acústica, sombrero, bigote viril a lo Borat y gafas de plástico fucsia para mirarnos desde el más allá, esta panda tejana permaneció sobre la tarima durante 86 minutos y 13 canciones (más el olvidable prólogo indie de 10 minutos en dúo de efectos más Steel, o sea 76 minutos de chicha).

Si quitamos esos 10 minutos de introito a modo de ambient indie instrumental, los otros 76 minutos fueron verdad pura y sincera con numerosos pasajes mágicos (parecías volar sobre una alfombra mágica) e incluso maravillosos. ‘Country progresivo de San Antonio’, como lo etiqueta Garrett en su web, quien quizá sea un poco friki, viva en su mundito interior y nos observe con desconfianza, pero que cantó muy bien y emitió canciones a menudo tremolantes emocionalmente y casi siempre físicamente flotantes, con la banda entera a su pleno servicio y la velada evocando estilos americanos: abrió boca cual cantautor cowboy (‘Born into a ballroom’, cuyo verso principal fue «vas a morir… con un corazón solitario»; al acabarla saludó diciendo gabon –buenas noches en euskera- e informando que era su primera vez en el País Vasco), sonó la trompeta fronteriza con ecos de Joe Ely (‘In The Shadows (Again)’; al acabarla Garrett agradeció con un ‘eskasko’, comiéndose las sílabas y haciéndonos reír –eskerrik asko es muchas gracias en euskera-), y la psicodelia se exhaló vía Beachwood Sparks camperos y fluctuantes por el deje dylanita y la atmósfera de Calexico (‘Babe, I’ve Got To Go’).

Ya en el bis, con las segundas gafas, amarillas y rectangulares (foto: Óscar Esteban).

Voy camino de citar las 13 piezas. Garrett T. también se alistó al Nuevo Rock Americano de Green On Red (la versión de Dough Sahm ‘Goodbye San Francisco, Hello Amsterdam’), asimiló una vez más esa voz dylanita que le vincula a Daniel Romano (‘In Tall Buildings’, versión de John Hartford, una de las sugerentes cimas de la cita), captó ecos de los Byrds y de la película ‘Comanchería’ (‘Trouble’s Callin’’, que fue cuando pensé que Garrett es mejor que Ryan Bingham), imaginó rollo campero cósmico (‘Alone with you’) y elaboró tex-mex vaporoso con garganta Green On Red (‘All Right, All Night’, título de su último álbum, que pueden escuchar en su bandcamp).

Y la liturgia continuó con mejoramientos de esos Long Ryders que pronto nos visitarán (‘Baby please’), más rock dylanita (‘Here right now’, que presentó así: «esta va de estar aquí, en Bilbao, no es un chiste», y al acabarla espetó: «¡feliz Wednesday!», o sea happy miércoles), recreó los arreglos cósmicos de Gram Parsons (en ‘Brand new dance’ y en otras anteriores), y para el bis doble, cuando reapareció con gafas falsas rectangulares de plástico amarillo, se reservó la lisergia garajera y recitada de ‘Born in San Antone’ (en ese momento olía a buen vino en el Antxiki y desentrañó Oscar Esteban –el único al que no le convenció el bolo, lo que hay que ver-: «no sé de qué está cantando, algo de cebolla y cilantro») y, ya fuera del setlist, o sea sin apuntar, otra versión de Doug Sahm que fue el rock and roll ‘She’s about a mover’, remate de una cita memorable y que gustó a la mayoría, de ahí el montón de gente que se arremolinó al terminar el show en el puesto de merchandising.

Al acabar el show muchos lo comparamos con el buen bolo de country y tex-mex de Charley Crockett el miércoles anterior también en el Antxiki (así lo contamos), y todos convenimos en que Garrett había molado mucho más, había sido más flipante.

ÓSCAR CUBILLO

El sexteto apiñado, con músicos de Austin y San Antonio (foto: Óscar Esteban).

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