Mitch Polzak & The Kaw-Ligas: Alcalde y pastor de almas

Francis Beard al bajo eléctrico, Jesús López a la batería y Mitch Polzaz al liderazgo (foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: **

Domingo 3 de noviembre de 2019, Bilbao, Crazy Horse, 13h, 5-7 €.

 

 Eléctrica, sentida y genuinamente estadounidense matinal dominical a beneficio de ‘Acción Familiar Euskadi’ y animada por el apuesto guitarrista y alcalde de Port Costa, California.

 

Tras dos jornadas de festival BIME Live en las que apenas pegué ojo, el domingo encima madrugué para acudir al Crazy Horse. Se montaba una sesión matutina del reactivado ciclo ‘Rabba Rabba Hey!’. Se trataba de un bolo doble y solidario cuya recaudación se destinó a la asociación ‘Acción Familiar Euskadi’. Quizá por eso hubo tantos niños atentos en primera fila del aforo centenario. A última hora se cambió el orden del cartel: actuaron en segundo lugar los hellbillies vitorianos Moonshine Wagon y abrieron plaza los countrybillies Mitch Polzak & The Kaw-Ligas capitaneados por el alto y apuesto alcalde de Port Costa, California, que se parece al actor Billy Bob Thornton.

El guitarrista y cantante afronta una gira española de 15 conciertos en 12 días. De hecho, la tarde del domingo actuó en Valladolid. Y por cierto: el mundo es un pañuelo y en el Crazy Horse de casualidad había un espectador del mismo pueblo del oficiante, que le saludó durante el concierto. ¡Y lo que tiene mérito es que ahí viven solo unas 200 personas! Alguien tenía que ser alcalde, ¿no?

En trío completado por Jesús López a la batería y Francis Beard al bajo eléctrico, que son sus escuderos cuando el alcalde viaja por la vieja Europa, Mitch Polzak se cascó un concierto eléctrico y genuinamente americano de 16 canciones en 76 minutos con abundancia de versiones pero nunca sensación de conocido, de manido, ni de verbena. ¡Ni siquiera cuando se atrevieron con la versión de Morricone!

Con la base rítmica española bien encarrilada (con sendas camisas de cuadros aportaban bases boogie woogie, countrybillies y rock-a-rollers cual seguro tractor) y con Mitch Polzak tocando su bonita guitara eléctrica de caja en el típico estilo twang, con pastilla para los agudos y palanca para el vibrato, en plan country de honky tonk con licencia oficial, la matinal cosechó numerosos momentos lucidos mediante rockabilly brillante (el instrumental inaugural ‘Rockabilly holiday’ de Duane Eddy, el Rey del Twang, los punteos apoteósicos uno detrás de otro en el tercer tema, el ‘Lonesome Road Bues’ de Jimmie Skinner que quizá fue la cima de la cita…), visitas al honky tonk o bar vaquero (‘A-11’ de Johnny Paycheck en la senda de Dwight Yoakam y que fue la vez en que el trío anduvo menos engrasado, ‘T for Texas’ de Jimmie Rodgers que les salió blindada como los Blasters, el ‘Heartaches & hangovers’ o sea ‘Penas y resacas’ de George Jones, su original ‘Too loaded to got lucky’ donde reconoce estar demasiado borracho para tener suerte y demasiado triste para volver a casa, el ‘Mama tried’ de Merle Haggard a modo de homenaje al sonido Bakersfield…) y rocanroles alborotados (un par tan rítmicos que me evocaron a Crazy Cavan & The Rhythm Rockers).

En cuarteto, con el violinista invitado de Moonshine Wagon (foto: Carlos García Azpiazu).

Y hubo más: un par de piezas bluegrass en cuarteto pues invitaron al violinista Goiatz Dutto de Moonshine Wagon (primero el festivo ‘Long Journey Home (billete de dos dólares)’, que puso a Little Elvis a bailar a ras de suelo igual que un fornido gimnasta, y segundo un instrumental campero), la versión del ‘For a few dollars more’ compuesto por Ennio Morricone para el segundo western con Sergio Leone ‘La muerte tenía un precio’ (se grabó con una orquesta de 40 músicos y ellos eran sólo tres, avisó Polzak antes de tocarla poniendo muchas poses y resonando a Los Coronas, Dick Dale…) o un muy buen ‘Get rhythm’ de Johnny Cash del que contó que fue la canción con la que se enamoró de la música.

Todo sucedía mientras el risueño alcalde daba saltos a veces, bailaba según tocaba la guitarra en plan paleto un sábado noche, y hasta se acercó a los parroquianos para chocar las palmas de las manos en una ocasión, antes de la última canción. Así saludó a una chica en silla de ruedas, a Azpiazu, al guitarrista Carlos Beltrán, a Sugar Velasco, a su barbado esposo Ricky, a Andrés Partal (quien al acabar el show se quejó de que le había pegado muy fuerte), a los niños que seguían el concierto delante de él en primera fila y que permanecieron todo el rato, la hora y cuarto entera, y la última palmada a Little Elvis.

Tocando ante los saludados Sugar Velasco, Ricky, Andrés Partal… (foto: Carlos García Azpiazu).

El alcalde decía gracias, amigos, o sea thank you, friends, y también soltó un par de discursitos en plan predicador (que si la música es un idioma universal, que si los niños llevan el ritmo dentro…), como hizo la víspera en el BIME Live la vocalista Brittany Howard. ¡Pero es que además Mitch Polzak es pastor de almas de su propia iglesia! Esto lo sabe poca gente y nos lo reveló al acabar uno de sus escuderos, de sus monaguillos. ¡Aleluya!

ÓSCAR CUBILLO

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