Eñaut Elorrieta: ‘Luces de emergencia’ en el Arriaga

Eñaut hablando en el concierto; días antes, en la rueda de prensa en el Arriaga disertaba así sobre las nueve canciones del disco ‘Irteera argiak’: «Tratan acerca de temas profundos. He buscado los tonos más graves y los ambientes más oscuros, pero a la vez usando melodías luminosas y afinaciones diferentes, cristalinas, a la guitarra acústica. Hablo de temas profundos con palabras ligeras, huyendo de redundancias y tautologías. Es que probé a cantar temas profundos en tono grave, pero no funcionaba»
(foto: Carlos García Azpiazu).

CAL: *

Domingo 1 de diciembre de 2019, Bilbao, Teatro Arriaga, 19 h, de 12 a 20 €.

El título del disco, ‘Irteera argiak’ (Elkar. 19), se refiere a las luces de emergencia, «un símbolo universal muy reconocible. Son las luces que te marcan el camino para huir de algún peligro. Y esas luces reflejan el alma de este disco, que tiene unas letras más personales que hablan de la vida, la muerte y el amor. En mi primer disco (‘Deserriko kantak’, 2013) hablaba del exilio, un tema más político».

 

El líder de KenZazpi presentó su segundo disco en solitario, ‘Irteera argiak’, en un teatro lleno y predispuesto

 

Eñaut Elorrieta, el líder de los actualmente en barbecho KenZazpi (el grupo más importante del pop en euskera), presentó el domingo en el Arriaga su segundo disco en solitario, el reciente ‘Irteera argiak’ (Elkar), que será de los más vendidos en la Azoka de Durango. En él caben nueve nuevas canciones, con letras suyas y de Uxue Alberdi (dos), Bernardo Atxaga, Joseba Sarrionandia y José Luis Otamendi. Las nueve nuevas canciones sonaron la tarde dominical en un concierto de 18 piezas con gran presencia de los arreglos corales flotantes (del post rock al ‘alt co’ de Fleet Foxes) en 98 minutos en quinteto alineado a lo ancho del tablado y con el jefe en el centro, mucha mejor disposición ésta que la de la anterior gira de Eñaut, con el quinteto de cuerda Kaabestri String Ensemble, colocado en semicírculo y con el cantante al fondo del escenario. Antes de empezar el concierto, se veían desplegados los instrumentos y muchos estaban duplicados: dos guitarras eléctricas, dos cajas en la batería, dos acústicas para Eñaut, dos bajos (más un contrabajo), y viola y violín.

El domingo hubo 879 personas (o sea el teatro lleno, pero restando las localidades de mala visibilidad) disfrutando del buen concierto, muy bueno para la mayoría de los presentes que eran muy fans de Eñaut Elorrieta Larruzea (Gernika, 1975). Sí, estuvo bien pero se me ocurren estas pegas: la guitarra de Rubén Caballero estuvo muy baja en la ecualización (hacía muchos aspavientos al puntear pero no destacaban las cuerdas), el repertorio en general cursó demasiado homogéneo en sus ambientes (no diremos plano, pero casi), los focos no brillaron (eso que el título del disco se refiere a las luces de las puertas de emergencia, ‘Irteera argiak’; para semejante sobriedad lumínica no hacía falta casi citar al encargado de luces en las presentaciones y agradecimientos finales), dos de las 18 piezas ejecutadas les quedaron bastante destensadas (podría ahorrarme esta pega, en efecto), y la banda ofició con soltura pero sólo era su tercer concierto (Andoain, Urruña y Bilbao; el 22 de diciembre será en San Sebastián) y seguro que se va engrasando, rodando más.

Eñaut apenas se apoyó en el atril con las letras y no reveló nervios.
La mañana de la rueda de prensa, Eñaut agradeció al Arriaga por darle la oportunidad de presentar el disco en un escenario tan lujoso al que definió como su casa, a su discográfica Elkar por permitirle grabar con total libertad en estos tiempos de incertidumbre y transición industrial, y sobre todo a su agencia de contratación, a Producciones Serrano (la misma que dirige el ciclo Musiketan), a cuyo máximo responsable José Ángel Serrano dedicó estas palabras: «Habéis sido aliados constantes en todos mis proyectos. Siempre me habéis hecho pensar a lo grande. Aunque me desenvuelva bien en las ruedas de prensa, yo me hago pequeño en el escenario, siento nervios, pero tú me empujas para crecer. Gracias de corazón».
(foto: Carlos García Azpiazu).

Y lo dicho, sonaron las nueve nuevas canciones. En la primera, ‘Ur bainean’, Eñaut apenas mostró nervios y sus miradas al atril de las letras que le da seguridad no fueron evidentes, y la segunda, la titular ‘Irteera argiak’, fue un buen blues mecedor a lo 16 Horsepower. Muy bonita le quedó la canción de amor ‘Eguzki argitan’, con el baterista Ander Zulaika doblándole a la voz; flotante y lisérgica ‘Une batez’; y muy bien la creciente y serena ‘Zaldia eta behelainoa’, en cuya introducción contó el shock sufrido por su familia cuando encontró muerto en la cocina al padre, pionero de las ikastolas durante 30 años de trabajo. Eñaut dice que su nuevo disco habla de la vida, la muerte y el amor, y en ese momento del concierto reveló que hace un par de años sintió otra suerte de vacío y puedo escribir esta canción que le dejó satisfecho.

Y sigamos desentrañando las piezas de la novedad: ‘Ineza gaxen’ fue una historia sobre una mujer acusada de brujería y acosada por el pueblo que resonó a country alternativo; la solemne ‘Ezbeharra’ fue la segunda que les quedó destensada (y la única del disco); otro country alternativo como ‘Hariak’ le quedó muy bien a Eñaut, y también libró con el folk de amor ‘Ez dago ezer’ que abrió el bis.

«Maite Larburu es la primera vez que grababa con bajo y batería, ella no piensa con la lógica del pop-rock», dijo Eñaut en la rueda (foto: Carlos García Azpiazu).

El resto del repertorio, basado en su primer álbum en solitario, ‘Deserriko kantak’ (éste inspirado en el exilio), se intercaló y ofreció similares sensaciones: country folk céltico en ‘Geografia’ (la primera cima de la cita), sonido americano con alegría orgánica en ‘Tren luzea’, el otro atascamiento se percibió en ‘Non dago nire herria’, hubo dos dúos versioneros (con la guitarra de Caballero en el popero ‘As noites da Radio Lisboa’ de Itoiz y con el contrabajo de Lutxo Neira en el teatralizado ‘Sukanki’ de Laboa y Oteiza), Eñaut en cantautor euskaldun se encarnó en ‘Nire aitaren etxea’ del poeta Gabriel Aresti, muy suelta y rodada les quedó ‘Deserriko kontradantza’ (la segunda cima de la cita), y se cerró el bis y el concierto con ‘Mendigoxaliarena’, un pop creciente acompañado de palmas espontáneas.

Saludos de Ander Zulaika (batería y coros; el único que no grabó el disco, pues en la gira sustituye al getxotarra Borja Barrueta, que vive en Granada), Rubén Caballero (guitarra eléctrica; ha trabajado con Urko, Erentxun, KenZazpi…), Eñaut Elorrieta (voz y guitarra acústica), Fernando ‘Lutxo’ Neira (contrabajo y bajo; toca con Ruper Ordorika, Rafael berrio…), Maite Larburu (violín, viola y coros; una música culta con carrera en solitario) (foto: Carlos García Azpiazu).

Estuvo bien la sesión vespertina dominical y la siguiente vez que veamos a Eñaut en vivo con este disco estará aún mejor, por más rodada y engrasada esta alineación en la que no hemos citado a la violinista y corista Maite Larburu, «la bruja de la banda, de Hernani», como la presentó el jefe.

ÓSCAR CUBILLO

Ovación del respetable del teatro al acabar el bis (imagen de móvil: O.C.E.).

 

Video clip de la canción ‘Hariak’:

 

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